El puerto

De Diamanterra

    - Soltad las amarras, … y tú, gandul acaba de subir esos sacos, antes que te de una patada en el trasero.
    - Si, ahora mismo, señor….

La figura del capitán de Ayamonte se erguía sobre la pasarela del buque mientras lo marineros acababan de cargar los últimos sacos de mercancías.

El puerto estaba asestado a esa hora del día, recientemente había llegado un barco con especias y otras rarezas procedentes de Catay y se estaban ultimando los preparativos antes de continuar hacia el norte, hacia la ciudad de Mairemburgo. Pero antes de continuar su viaje, el capitán del barco había aprovechado la oportunidad para hacerse con algunos diamantes en la ciudad de Diamanterra, para así hacer algo más rentable su viaje. Además había aprovechado para vender algunas mercancías que había cargado de más.

Mientras tanto el capitán Ayamonte ultimaba los preparativos antes de salir rumbo sur, con la intención de viajar hasta el norte de Arabia, donde venderían desde harina hasta vinos a la castaña traídos de Castiñeiras, y luego comprarían especias, cerámica y otros muchos productos exóticos. Los guardias del puerto ya habían acabado su revisión y en breve los dejarían partir, sólo faltaba acabar de cargar toda la mercancía…

    - Venga, escoria, acabad pronto. Cada segundo que me hacéis perder es muy valioso…

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