Acto 2: Una fiesta exótica

En la ciudad de Mariemburgo se esconden muchas más cosas de las que se ven a simple vista...

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por Nimref » 19 Mar 2019, 11:59

Jacob von Reibber

Ciertamente, llegar a aquel lugar, templo de depravaciones y cueva de las maravillas oculta a los ojos del vulgo, le había dejado completamente ojiplático y confundido. Se llevó una mano al mentón mientras observaba la cantidad de personas que había por allí, las conversaciones esperando a ser escuchadas, las partidas, el alcohol, las prostitutas... cuántas posibilidades. No dejó de acariciarse el mentón con aquella corta barba suya ni siquiera cuando Theo pareció encontrar una compañía mejor. ¿Quién era el para juzgarle? Ni cuando se alejó en busca de una buena partida de cartas. Finalmente carraspeó, se sacudió un poco las ropas para desprenderse de la leve llovizna de la calle y, tomando una jarra de cerveza para no desentonar con la gente, siguió a su compañero hasta la partida de cartas, lanzando cuidadosas miradas a los dos recién llegados... dos hombretones siempre tenían información interesante, y no solían ser tan hábiles como para ocultarla bien.

-¿A qué jugáis? -preguntó a la mesa de la partida, como si le interesara la respuesta y no fuera a estar atento a otras cuestiones.
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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por igest » 23 Mar 2019, 19:09

Mientras Theo seguía "aguantando" a aquel tipo y escuchaba lo que alcanzaban sus oidos en aquel ajetreado lugar pudo ver por el rabillo del ojo como Jacob finalmente había parecido animarse a disfrutar de la noche, mientras el resto, permanecían de pie contemplando la animación de la sala en espera de ver si había señales del culto.

Jacob avanzó tras coger una jarra de cerveza de una de las bandejas que alguna de las camareras llevaban y traian sin pausa en aquella animada noche. Había visto como Theo se había acercado a la zona donde había varios hombres jaleando a la bailarina, que en todo este tiempo no hacía cesado en su extenuante baile. Y aunque pensó que se pararía en la mesa donde estaban jugando a las cartas había decidido avanzar un poco más... pero para Jacob habíá llegado el momento de indagar con aquellos jugadores.

-¿A qué jugáis? - las palabras del Ostlandes llegaron perfectamente a los oidos de los jugadores que levantaron la mirada hacia el hombretón de cejas pobladas. En la mesa había tres hombres, de aspecto algo desaliñado, con botas gastadas y ropas que aunque mostraban el paso del tiempo, dejaban entrever que estaban hechas de tejidos de buena calidad. Quizás demasiada para unos tipos que estaban en un lugar como aquel, por lo que seguramente se trataría de guardaespaldas o ayudantes de alguien que estuviese en aquel lugar haciendo algun negocio de mayor importancia mientras ellos pasaban el rato.

Uno de ellos fue el primero en hacerle un gesto a Jacob para que se sentase con ellos - si tu bolsa tiene plata que no te importaría perder no dudes en sentarte con nosotros La sonrisa socarrona que siguió al gesto del hombre contagió a sus compañeros que miraban animados al ostlandes. ¿Estaría dispuesto a participar en la partida con aquellos tipos? Los dos hombres, a los que no había quitado el ojo desde que entraran, se fueron hacia la zona mas alejada.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por Nimref » 02 Abr 2019, 14:05

Jacob von Reibber

Sonrió como toda respuesta al comentario de los jugadores, tratando de intuir a qué juego jugaban por como colocaban las cartas y puntuaban. Dedicó asimismo una mirada a Theo, como tratando de descifrar si acaso él mismo estaba jugando. No obstante, toda su atención pareció desviarse de la mesa cuando el grupo armado se alejó, yendo precisamente a una zona lejos de miradas curiosas. Se encogió de hombros, como si estuviera sopesando la idea de meterse en la partida, para finalmente aceptar, tomando asiento en una silla que le permitiera seguir observando a los dos hombres; a fin de cuentas, siempre podía salirse de la partida.

-¿Qué juego es? ¿Y de cuánto es la entrada? -preguntó mientras se sentaba.

OFFTOPIC: no creo que haya ninguna forma de acercarme a los dos hombres sin motivo y sin que resulte raro xD
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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por igest » 02 Abr 2019, 20:48

Jacob podía ver ahora con más claridad, que Theo lo único que parecía era "soportar" al hombre que tenía a su lado, que por su aspecto parecía que se había bebido más cervezas de la cuenta. Pero ahora Jacob tenía ante sí una oportunidad de evadirse un poco de lo que le rodeaba e incluso ... que fácil sería ahora olvidarse de su cometido en aquel lugar. Después de todo ¡donde diantres estaba la gente del Ordo Draconis! Así pues, la invitación a sentarse a la mesa llegó como un bálsamo a sus oidos...

-¿Qué juego es? ¿Y de cuánto es la entrada? -preguntó mientras se sentaba.

El hombre que había ofrecido a Jacob jugar le devolvió una amplia sonrisa:

- Si sabes jugar al Emperador el último, y tienes un chelín de plata sin duda estas en el sitio adecuado. Mi amigo Friederich es bastante bueno, pero Heimar hace tiempo que no gana una ronda, quizás tu cambies su suerte. El hombre se hizo a un lado para dejar sitio a Jacob en el banco para que se sentase junto a él. Por cierto yo me llamo Ranulf, Ranulf Schreiber de Averland.

Jacob ya se encontraba sentado y las cartas empezaron a moverse con cierta destreza en las manos de Friederich.

- Que Sigmar reparta suerte! - Las palabras de Friederich precedieron al reparto de cartas....

(¿Algo más que decir por parte de Jacob antes de ver que depara la "suerte"?).

Theo, seguía allí con el hombre junto a el, que ahora se encontraba algo más apagado por el exceso de bebida, que parecía estar pasando factura a su cuerpo. Ahora ya apenas si farfullaba unas palabras que son ininteligibles incluso para Theo que está a su lado.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por Nocturno » 05 Abr 2019, 22:24

Theo Lobster

-¿Qué juego es? ¿Y de cuánto es la entrada?

Theo salió de su ensimismamiento cuando Jacob entró en escena. La bebida le había pasado factura a pesar de que estaba intentando controlarse.

Errjquuue en Fretonia zon muuu toooontos ¡HIP! Dantoo baballero le detes un fistolazo a duadro maá y no hay tama que lso salve ¡HIP!

La conversación no estaba siendo nada productiva con su nuevo amigo borracho. Parecía que le estaba hablando de pistolas, cosa de la que Theo no entendía mucho, pero no comprendía de qué le hablaba cuando mencionaba el tal hachepé. En cualquier caso brindó de nuevo a ver si así se callaba y se fijó en los hombres con los que iba a jugar Jacob.

Friederich, Heimar y Ranulf Schreiber (¿De qué le sonaba el apellido Schreiber? debían de ser imaginaciones suyas) se sentaban con Jacob en un juego que Theo no entendía. Pero contar se le daba especialmente bien, y a veces eso era importante, así que se fijó en la partida de su compañero.

Forque no pue ser que zi cuento uuno, do y dres, espué sean guatro, cio y ses y cuantes nuevo uuno, sos y dres y luefo siga siede, oso y gueve.

Al menos atendería lo que le dejara el borracho. ¿De qué guerra le estaba hablando?

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por igest » 13 Abr 2019, 17:27

Dicho y hecho, las cartas ya estaban sobre la mesa. Jacob ya no tenía vuelta atrás. Los cuatro hombres habían cogido en sus manos sus correspondientes cartas, y Jacob procedió a hacer lo propio con las suyas que estaban sobre la áspera madera de la mesa. Theo, estaba sentado contemplando a los cuatro jugadores, aquellos tres desconocidos y su compañero parecían haberse abstraido de todo lo que les rodeaba. Ya no importaban los sinuosos, aunque cada vez más cansados, movimientos de la bailarina. Tampoco importaban las idas y venidas de las camareras y las prostitutas que trataban de tentar a alguno de los muchos hombres que estaban allí aquella noche. Lo cierto, es que la concentración en torno a las cartas, que iban cambiando de mano en mano y descartándose, era todo lo que les preocupaba a los cuatro jugadores.

Jacob creía tener a Ranald de su lado... pero en la úlltima jugada, Friederich hizo honor a la "fama" que le había otorgado su compañero y apenas por un par de puntos logró hacerse con la partida. (el 37 de Jacob no ha podido con el 23 de Friederich).

Mientras Friederich recoge los "beneficios" jactándose lo justo mientras su compañero le da una palmada en la espalda, Jacob ve al fondo de la sala a Adriaan de Groot. No es muy habitual que Adriaan se presentase el mismo, así que estaba claro que había llegado el momento de ver que es lo que les espera esta noche.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por Nocturno » 20 Abr 2019, 23:34

Theo Lobster

Theo observó de cerca el juego de su compañero de fatigas. Jacob era un buen jugador, pero Ranald estaba de parte de Friedrich esta noche. En cualquier caso, desde su alcoholizada cabeza, parecía que el juego había sido limpio. Levantó la vista en busca de alguna camarera y entonces lo vio, nada menos que a Adriaan de Groot.

Se levantó de inmediato, tanteando para que el suelo dejara de moverse, y le dio un par de toques a Jacob para que viera llegar a su jefe y de paso que fuera él delante y se le notara menos la borrachera mientras se le iba pasando.

Era la hora de la verdad, parecía que este trabajo iba a ser grande...

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por igest » 29 Abr 2019, 13:59

Adriaan es la representación viva de lo que uno podría esperarse de un Marienburgués. Este tipo alto, de melena rubia y brillantes ojos azules es un hombre abierto de mente, carismático y alegre. Siempre abierto a incrementar el peso de su bolsa de monedas, Adriaan es alguien a quién apenas habéis visto unas cuantas veces siempre de lejos... pero Theo sabe que ocupa un lugar importante dentro del gremio de estibadores. De hecho - piensa Theo - quizás no sea de extrañar que ya haya recibido algunas noticias de su encuentro antes de llegar al Martín Pescador, sus redes de contactos siempre parecen funcionar a gran velocidad.

Sin prestar gran atención al bullicio del lugar, Adriaan avanza a pasos rápidos hacia donde os encontráis. Llega rápidamente donde están Theo y Jacob - Theo ya se ha compuesto y Jacob apenas acaba de levantarse gracias al aviso de Theo. Como siempre que le habéis visto luce su sonrisa, que a Dieter siempre ha encontrado algo irritante.

Desde este punto hace un gesto a los otros tres para indicar que le sigáis... así pues, sin dudarlo ni un segundo le seguís, quién se dirige hacia la zona de "cocina". Apenas si se trata de un lugar con un hogar separado con biombos del resto de la sala, donde se calientan los platos que se están sirviendo, y se almacenan restos de comida y otras cosas, de aspecto menos claro. El olor a especias inunda vuestras fosas nasales... quizás estén tratando de tapar el olor de la carne... Allí les hace un gesto para entrar en un excusado junto a él y que se encuentra "disimulado" tras un tapiz.

Una vez estáis todos dentro, Adriaan entra también dejando que el tapiz se coloque en su posición original y dejando la sala a oscuras. Estáis acostumbrados a ciertas puestas en escenas de este tipo, así pues los nervios se mantienen a raya... aunque no por ello no deja de recorreros el cuerpo un ligero escalofrio. Adriaan habla entonces:

- Bienvenidos, se que la noche puede estar resultando un tanto larga, pero aún tendréis que esperar un poco más. Ahora os dejaré aquí y tenéis que esperar a una gran personalidad, no os preocupéis. Solo tenéis que esperar un poco más.

Mathias estaba empezando a cansarse de tanta espera. Dieter resignado suelta un suspiro y Konrad no parece mostrar un especial interés. Jacob y Theo que son los que estaban más adelante escuchan más claramente las palabras de Adriaan, que habría estado avanzando al interior de la sala. Justo cuando acaba de pronunciar su frase esucháis como susurra, todos menos Konrad (menudas tiradas de escuchar, espero no las necesitéis en otros momentos), las palabras "Tsien-Tsin". Konrad y Mathias gracias a su visión nocturna son capaces de ver como la pared se desplaza y se abre una abertura en la pared por la que Adriaan desaparece para de inmediato cerrarse tras él.

La sala tiene cierto tamaño, y no os sentís agobiados en su interior pese a la oscuridad reinante. Quizás lo único que os desagrade es cierto olor a cloaca que llega fácilmente a vuestras fosas nasales aunque no sabríais decir de donde procede en medio de esa oscuridad reinante. Mathias y Konrad pueden ver como en la sala hay una mesa baja, alrededor de la cual se encuentran varios sillones y sofas de aspecto aparentemente cómodo (más no se puede distinguir en la oscuridad). Y así, una vez más, en esta noche os encontráis a la espera de que suceda algo... ¿que puede ser lo que tiene previsto para vosotros el Ordo Draconis? Nunca os habíais visto en una situación como esta. Normalmente del Martín Pescador ya salíais con el siguiente encargo a cumplir sin tantas vueltas y esperas... ¿quizás se trate de algo realmente grande? ¿De qué personalidad estaría hablando Adriaan?

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por SrSkaven » 30 Abr 2019, 11:15

Konrad Reder

Konrad observó la escena desde el umbral de la puerta. Aunque la estancia resultaba embriagadora para todos los sentidos, decidió actuar con su apatía habitual, como si no le impresionaran los sugerentes movimientos de las bailarinas, los aromas de las especias y perfumes y la visión de manjares desconocidos para su paladar. Sabía que la gente del Ordo debía mezclarse con la gente más pudiente de la ciudad pero cerciorarse de ello le había causado una gran impresión, no obstante, no dejaría que nadie lo notara. Mientras algunos de sus compañeros se mezclaban de lleno en el ambiente festivo, Konrad permaneció en su posición.

De pronto la imagen de Roseane volvió a su mente y no pudo evitar pensar en la suave piel de la parte interna de sus muslos. Quizás si los asuntos del Ordo no tardaban demasiado en resolverse podría hacer una última visita a la dama de la taberna. La aparición de Adriaan lo hizo volver a la realidad. Si alguien de su categoría dentro de la orden había aparecido debía significar que este trabajo era importante. Puede que hasta una oportunidad para ascender. Cuando el marienburgués le hizo una señal para que le siguiera se dirigió de inmediato tras él. Pese a la sonrisa que siempre llevaba dibujada en la cara, Konrad sospechaba que no convenía hacerle esperar. Atravesó la zona de la cocina con el resto, mirando con discrección las extrañas especias y sustancias que se agolpan en las mesas mientras sigue a Adriaan hasta una estancia separada, que pronto queda a oscuras.
- Bienvenidos, se que la noche puede estar resultando un tanto larga, pero aún tendréis que esperar un poco más. Ahora os dejaré aquí y tenéis que esperar a una gran personalidad, no os preocupéis. Solo tenéis que esperar un poco más.
A Konrad no le gustaba tener que esperar a nadie, pero sabía que así funcionaban las cosas en el Ordo. Antes de poder hacer ninguna pregunta vio como su contacto desaparecía por una abertura que volvía a cerrarse tras los talones de Adriaan. Esperar a una gran personalidad. Konrad cada vez veía más cerca la posibilidad de medrar dentro del Ordo y adquirir parte de ese conocimiento reservado para unos pocos. Esa perspectiva le resultaba mucho más arrebatadora que el tacto de Roseane en su lecho.

-Bueno, pongámonos cómodos mientras esperamos.

Se dirige a uno de los sillones con intención de comprobar si son realmente cómodos.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por Nocturno » 30 Abr 2019, 23:38

Theo Lobster

Adriann entró en escena como si fuera el dueño de todo aquello... De hecho tal vez lo fuera; Era una persona que se manejaba dentro del poder del gremio --Theo lo sabía-- Pero que permanecía en un discreto segundo plano. ¿Estaría allí por su pequeño desencuentro con los estibadores? No le hacía gracia tenérselas que ver con él.

Les hizo un gesto que todos apreciaron y le siguieron obedientes. Cada uno de ellos sabía el poder que ostentaba dentro del gremio y desde luego no tenían intención de hacerle esperar. A Theo le recordó sus años de aprendizaje, cuando era un mozalbete que seguía a sus profesores allí donde iban.

Llegaron a las cocinas y se metieron tras un tapiz de la pared; Para Theo ya eran algo normales los trucos del Ordo. Puertas secretas, habitaciones ocultas, personajes que tapaban su cara... Se había vuelto algo normal en su vida, quizás más de lo que debiera.

- Bienvenidos, se que la noche puede estar resultando un tanto larga, pero aún tendréis que esperar un poco más. Ahora os dejaré aquí y tenéis que esperar a una gran personalidad, no os preocupéis. Solo tenéis que esperar un poco más.

"Tsien-Tsin".

¿Una gran personalidad? ¿Del Ordo, de la ciudad, del Imperio? Vaya falta de precisión por parte de Adriaan. ¿Y qué habían sido las palabras que susurró? Tomó aire y la llegó el olor a cloaca, pero en Marienburgo, y más a la profundidad que estaban, podía oler mal en cualquier calle con el reflujo de la marea.

-Bueno, pongámonos cómodos mientras esperamos. -Dijo Konrad. Y Theo lo vio avanzar en la oscuridad. A Theo le hubiera gustado tener la seguridad de su compañero, pero en su lugar se quedó de pié en las sombras tratando de otear la oscuridad y ver qué es lo que estaba pasando. Estaba claro que no era el proceder habitual del Ordo, así que algo anormal iba a pasar. Tomó aire y esperó acontecimientos.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por igest » 10 May 2019, 13:53

En medio de la oscuridad el tiempo parece detenerse por unos instantes... Konrad se ma movido hasta llegar a uno de los sofas donde se ha acomodado en un santiamen. Theo, Mathias, Jacob y Dieter permanecen casi cual estatuas en la oscuridad. Podéis escuchar el bullicio de la sala donde estabáis hace unos instantes amortiguado ... el olor a cloaca sigue presente aunque por suerte no es muy "intenso"... Permanecer a oscuras es complicado para todos menos Konrad y Mathias que pueden discernir el entorno... pero Theo, Jacob y Dieter, se encuentran completamente a ciegas en aquel lugar.... escuchando la respiración de sus compañeros, percibiendo los olores.... pero al fina todo regresa al mismo punto.... la oscuridad que les rodea. Solo Konrad parecía estar un poco más "comodo" que el resto de sus compañeros... El tiempo seguia pasando lentamente... aunque el mundo ahí fuera no parece que vaya al mismo ritmo.

Pero ninguno estaba preparado ni pudo detectar desde donde llegó....
mascara.jpg
mascara.jpg (34.38 KiB) Visto 666 veces
De pronto, en el mismo punto por donde desapareció Adriaan... Mathias y Konrad observan una figura alta. Embutido en unas ropas amplias, una especie de túnica de color azul oscuro cubre todo su cuerpo de arriba, dejando solo visibles sus manos que salen por sendas aberturas de la túnica... no podéis asegurarlo, pero los guantes parecen tener un color rosaceo pero que parecería estar cambiando de color... aunque podría ser solo una ilusión optica dada la falta de luz. El rostro.... cubierto por una máscara, de aspecto grotesco, con un afilado pico... con unos dientes en relieve y una mirada malévola a traves de los pequeños agujeros reservados para los ojos de su portador.

Theo, Jacob y Dieter no podéis verlo, pero de pronto, una extraña sensación y un ligero ruido os hace intuir que quizás ago esté pesando... También notáis como la respiración de Mathias se ha acelerado ligeramente....

La figura mueve ligeramente las manos, y un susurro apenas perceptible surge tras la máscara...

¡Parece que vuestra visita ha llegado! ¿Algo que hacer?

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por SrSkaven » 12 May 2019, 17:17

Konrad Reder

La aparición de aquella figura inquietó a Konrad, ¿acaso le engañaban sus ojos o aquellos guantes acababan de cambiar de color? Sintió aquellos ojos posándose en él y no pudo evitar que un escalofrío recorriera su cuerpo. Su sola presencia emitía una cierta aura de poder que lo impresionó. Se incorporó para unirse a sus compañeros en pie y esperó que fuera el recién llegado quien rompiera el silencio.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por igest » 18 May 2019, 12:37

Pese a la oscuridad reinante en la sala de pronto todos sois conscientes de dos puntos brillantes. Konrad y Mathías podéis ver como proceden de las dos cuencas oculares de la extraña máscara que porta la figura; Theo, Jacob y Dieter simplemente percibís esas dos "luces" flotando en el aire frente a vosotros como dos brillantes estrellas en el firmamento, oscilantes y cambiantes en tonos. Del rosa, al azul, pasando por el blanco, en una especie de remolino.

Esa extraña sensacion de inquietud que os pudo invadir a unos por la falta de visión y a otros precisamente por lo que estabáis contemplando en ese momento, se hace más fuerte mientrás notáis como "algo" se cuela en vuestras cabezas. Al principio es algo sutíl, como un susurro, pero progresivamente sentís que trata de adueñarse de vuestros pensamientos. El sudor empieza a cubrir vuestros rostros mientras ese "algo" trata de controlar vuestras mentes.

¿Dejáis que esa extraña fuerza actue sin trabas? o ¿tratáis de luchar contra ella?

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por Nocturno » 18 May 2019, 15:28

Theo Lobster

Todo estaba oscuro a su alrededor. No era sólo una oscuridad como falta de luz, sino como algo más tangible, corpóreo, como una densa atmósfera que podía palparse, como si la oscuridad ofreciera resistencia al propio movimiento y tratara de adherirse a cada parte de su cuerpo o a rodear los miembros que se movieran, ocupando el espacio tras ellos y sosteniendo la posición que tomaran suave e inapreciablemente -parecía que estuviera en el agua- con una delicadeza que seducía y le decía a su mente que era mejor que su consciencia propia para moverse.

Dos luces aparecieron en la oscuridad, quizás a una altura demasiado elevada para que fueran ojos, pero brillando de diferentes colores como extraños fuegos fatuos de las ciénagas, que atraían a los viajeros desprevenidos a las profundas fosas disimuladas con un verde hierba, simulando un apoyo firme que se transformaba en la muerte.

Theo empezó a oír un zumbido, algo así como una lejana letanía cantada por seres embozados en capas y ocultando sus rostros con unas amplias capuchas; El sonido, sólido como unos zarcillos horadando su mente, tratando de abrirse paso en su cabeza como una planta trepadora que horada los resquicios de un muro para proporcionar estabilidad al resto de la planta, y le intranquilizó lo suficiente para ponerse a la defensiva.

No sabía qué era lo que estaba pasando, pero no tenía intención de compartir su mente, sus secretos, sus más inconfesables ideas. ¿Qué ocurría? ¿Les había traicionado el Ordo? ¿Querían deshacerse de ellos? Las peores ideas surgieron en su cabeza y lo instaron a luchar con todas sus fuerzas contra aquello -lo que fuera- que jugaba con su mente como si fuera un trozo de peltre.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por SrSkaven » 18 May 2019, 17:55

Konrad Reder

La oscuridad de la sala parecía condensarse alrededor de Konrad, sentía como si todo su cuerpo estuviera inmerso en una balsa de aceite. Un cosquilleo empezó a recorrer la punta de sus dedos y un sudor frío empezó a brotar de su frente. Los ojos de aquella cosa, Konrad ya no pensaba en eso como en una persona, comenzaron a alternarse en un extraño parpadeo. Al principio una leve intermitencia, que fue transformándose en un huracán de colores del que parecía imposible apartar la mirada.

El cosquilleó se intensificó y sintió los músculos de su cuerpo entumecidos. Por un instante la desagradable sensación desapareció para reaparecer tras sus ojos. Lo sentía cada vez más fuerte mientras su mirada se perdía de forma inevitable en aquellos torbellinos que relucían en la oscuridad. Era como un trépano que se abría paso hacia su interior, cada vez se introducía más profundamente. Sentía, sabía, que aquel ser accedía a lo más profundo de su ser, a sus recuerdos, sus pensamientos, sus deseos y miedos.

El pavor que había comenzado a apoderarse de Konrad dejó paso a la ira. ¿Cómo se atrevían a intentar acceder a él de esa manera, como si fuera un conejillo viviseccionado en una clase de anatomía? ¿Era alguna especie de prueba? Como fuera, no iba a permitir que camparan a sus anchas dentro de él. Se concentró todo lo que pudo para intentar expulsar aquella sensación y pese a que parecía no hacer ningún esfuerzo físico el sudor de su frente empezó a caer en varios surcos sobre sus mejillas, mientras una mueca de esfuerzo se dibujó en su cara.

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