Acto 2: Una fiesta exótica

En la ciudad de Mariemburgo se esconden muchas más cosas de las que se ven a simple vista...

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por igest » 23 May 2019, 14:36

Las primeras gotas de sudor en vuestras frentes fueron solo la primera señal. De pronto, vuestros cuerpos sufrieron un espasmo, como si una gran fuerza invisible tirase repentinamente de ellos, indicando el momento en que vuestras mentes se abrían ante el poder quién o de lo que estuviese tras la máscara. Pese a vuestros intentos por preservar vuestros más íntimos secretos alejados de la fuerza mental que ya se habría colado en vosotros, sentís como poco a poco, como si se tratase de una cebolla abriéndose, vuestros pensamientos van liberándose pasando uno tras otro ante vuestros ojos...

Mathias, Dieter y Jacob son los primeros en sucumbir a esa especie de "exploración mental", entrando en un trance mental casi instantáneo, sus cuerpos se relajan mientras sufren de espasmos ahora más ligeros. El sudor cubre sus frentes, sus ojos se han tornado a blanco... las bocas abiertas producen un pequeño ruido, como ligero y distante, no son sus voces....

Theo empezó a hacerse preguntas, podía contemplar en su cabeza como sus más oscuros secretos salían a la luz. ¿Estaría viéndolos también alguién más? Pudo ver toda clase de momentos... la muerte de sus padres acuchillados, la pelea con sus hermanos.... todos los momentos trágicos de su vida pasaban ante el.... No quería que jugasen con él.... pero aún así no encontraba la forma de librarse de la fuerza que estaba originando esa rememoriación incesante.

El miedo anticipó el paso a la rabia en el caso de Konrad... El babero cirujano veía como se escapaban hilos de pensamientos. Pronto se dió cuenta, que la mayoría de los que podía "percibir" eran los más aciagos y terribles que había podido contemplar en sus años de vida. Su cuerpo se mantebía igual de "flácido" que el del resto de sus compañeros, merced de la fuerza invisible... Pero en su caso, los pensamientos empezaban a acerlerarse a un ritmo demasiado frenético... pústulas, piernas amputadas, bubones, vísceras... sangre,... su profesión le había granjeado muchos de esos momentos.

Todos contemplaron algunos de sus trabajos para el ordo, cadáveres que habían podido contemplar, rostros agresivos... sensación de ahogo, de falta de aire.... Mathias, Dieter y Jacob son los primeros en caer inconscientes al suelo. Konrad aún permenecía en pie, pero de pronto su cuerpo empieza de nuevo a convulsionar fuertemente mientras que de su boca ahora si sale su voz.... se trata de un grito de miedo.... una nueva convulsión, y se retuerce expulsando por la boca los restos de lo último que comió. A continuación se desploma sobre su vómito.

Theo es el único que aguanta de pie. Lentamente, nota como esa fuerza invisible se va retirando. La sensación de intromisión remite lentamente, y empieza a notar poco a poco como recupera el control sobre su cuerpo. Sus músculos están tensos, su frente cubierta de sudor, la respiración agitada... De repente volvió a percibir la oscuridad que podían contemplar sus ojos y supo que todo había terminado. Los dos puntos brillantes ya no estaban en la sala... la sensación de inquietud había desaparecido... ahora solo sentía agotamiento. Tenía la sensación de haber escuchado unos ruidos sordos y fuertes, pero en la oscuridad no podía saber si había sucedido algo más.

- ¿Que ha sucedido? La temblorosa voz de Mathias llega a los oidos de Theo,... al menos no está sólo.

Un gruñido característico hace saber a Mathias y a Theo que Dieter también está allí con ellos.

- ¿Jacob, Konrad? - Mathías que puede ver en la oscuridad observa a sus dos amigos en el suelo. Se acerca a Jacob que está más cerca y este empieza a moverse.... Konrad un poco más lejos sigue inmovil en el suelo todavía.... aunque cuando Mathias acaba de ayudar a incorporarse a Jacob, ve como el cuerpo de su compañero se ha movido. Konrad todavía sigue vivo...

Konrad se pasa la manga por la boca para quitarse restos del vómito. Le arde la garganta, y el desagradable sabor de la bilis es lo único que puede apreciar. Lentamente recupera la capacidad de vislumbrar lo que hay a su alrededor. Ve a sus compañeros que ya están todos en pie... Mathias se estaba acercando hacia donde se encontraba todavía apoyado sobre sus manos en el suelo, con el cuerpo totalmente devastado por la experiencia y de su mente no se podría decir que estuviese mejor. La experiencia ha sido terrible para el barbero cirujano, que muestra un rostro totalmente demacrado....

Ni Mathias ni Konrad véis ya a la figura en la sala... esta todo como antes, con la excepción de una bolsa de cuero sobre una nota que hay encima de una mesa. Pese a estar onrad más cerca, su estado no le permite casi moverse aún, y Mathias se acerca a la mesa el primero.

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Bueno maese Theo, tu tirada de 11 de FV te ha permitido superar el encuentro mental con bastante soltura pese a resistirte al control, todo lo contrario que Konrad, con un 99.... su cabeza ha quedado totalmente abrumada y le vamos a apuntar 1Punto de Locura, el resto han dejado que sus mentes fuesen controladas... y, paradójicamente, han sufrido un poco menos :P

¿Algo que hacer?

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por SrSkaven » 25 May 2019, 17:27

Konrad Reder

¿Qué diablos había sido eso? Sentía el cuerpo flácido y no podía dejar de temblar. La garganta le ardía por el efecto de la bilis y el olor del vómito pegado a su mejilla le provocó nuevas arcadas. Se limpió la cara con la parte exterior de la manga de la camisa e intentó incorporarse, mala idea. Las piernas le fallaron y se sintió mareado de nuevo.

Mientras recuperaba las fuerzas, tirado en el suelo no pudo apartar de su cabeza lo que acababa de suceder, aquella intromisión forzosa había trastocado algo en su interior. El miedo se filtraba por cada poro de Konrad, que pese a todo, se alegraba de vislumbrar en la oscuridad alguna cara conocida. Intentó disimular el terror que sentía lo mejor que pudo mientras se dirigió a sus compañeros con cierta dificultad, aún sentía la lengua dormida:

-¿Qué acaba de ocurrir? ¿Alguno puede echarme una mano?

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por Nocturno » 25 May 2019, 18:52

Theo Lobster

Todo volvía a estar oscuro a su alrededor. Las luces como ojos y el zumbido que trataba de entrar en su cabeza habían desaparecido, dejándole una sensación de malestar como cuando se echaba una siesta después de comer y se levantaba a la noche. No sabía qué era lo que había pasado y había perdido la noción del tiempo; Tampoco sabía qué secretos habían sacado de su cabeza si era eso lo que había pasado. En cualquier caso Theo reaccionó como cualquier persona sometida a un intenso examen y buscó el apoyo en sus compañeros. La vista no le ayudaba así que los llamó con la esperanza de que siguieran con él.

¿Dieter? ¿Konrad? ¿Estáis bien? ¿Qué ha pasado?

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por igest » 31 May 2019, 11:20

Konrad, aún en el suelo trata de recuperar las fuerzas... jadeante consigue abrir la boca:

¿Qué acaba de ocurrir? ¿Alguno puede echarme una mano?

Mathías recogió la bolsa de cuero y la nota, para a continuación entregarle a Theo...

Guarda esto Theo, del resto me encargo yo. Mejor será salir fuera aquí no parece que haya nada más que ver. El tono de voz de Mathias se eleva para que el resto de compañeros se den por aludidos. Dieter y Jacob aún algo tambaleantes escuchan a su compañero y a tientas retroceden hasta el punto donde el tapiz daba acceso a la sala. A fin de cuentas habían permanecido bastante cerca, y pese a la desorientación inicial, no les lleva mucho hasta que consiguen desplazarlo, dejando que algo de luz llene la sala. (Ya podéis ver todos con normalidad, aunque esté un poco oscuro).

Theo puede ver que en su mano Mathias ha depositado una nota escrita en el código secreto del Ordo: "Mañana en el Martín Pescador a las 10, no olvidéis la acreditación. El resto es para los posibles gastos."

Mathias mientras tanto había acudido a ayudar a levantarse a Konrad. Dieter y Jacob permanecían atónitos en el exterior. ¿Que había sucedido? Miraban a la sala y veían a Konrad en el suelo, a Mathías caminando hacia el ligeramente tambaleante también... solo Theo parecía estar en mejores condiciones y se encontraba de pie leyendo una nota. Por supuesto, ni rastro de Adriaan... Konrad finalmente, ayudado por Mathias, ya estaba en pie.

=========
Algo que hacer, o esperáis a vuestra siguiente en el Martín Pescador ¿? ¿Que andará tramando el Ordo para vosotros?

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por SrSkaven » 01 Jun 2019, 11:27

Konrad Reder

Sin dirigir una palabra más a sus compañeros atravesó la cocina y aquella fiesta tan peculiar lo más rápido que pudo, entre algún traspiés y mareos. Fuera lo que fuese aquella cosa, allí había pasado algo y Konrad no podía quitarse de encima aquella sensación, como si aún hubiera algo oradando su interior, buscando exprimir cada uno de sus secretos.

La perspectiva de volver a ver Roseane ni si quiera se le pasó por la cabeza. Solo pensaba en llegar a su catre y esperar a que aquella horrible sensación hubiera desaparecido por la mañana. Algo raro, más de lo habitual se tramaba en el Ordo, y necesitaría estar fresco si quería sacar tajada.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por Nocturno » 06 Jun 2019, 23:03

Theo Lobster

Guarda esto Theo, del resto me encargo yo. Mejor será salir fuera aquí no parece que haya nada más que ver.

No había mucho que ver, desde luego. Bajó la vista a la nota y entendió el código del Ordo: "Mañana en el Martín Pescador a las 10, no olvidéis la acreditación. El resto es para los posibles gastos."

"El resto" lo había cogido Mathias, así que ayudó a sus compañeros a salir de la sala, un poco a tientas y un poco vislumbrando en la penumbra. No le quedaban muchas ganas de nada, así que decidió que lo mejor sería descansar y estar preparado para la noche. Aún sorprendido por todo lo sucedido avanzó en la noche hacia su posada mientras un perezoso sol comenzaba a alumbrar el día, sin llegar a salir aún por el horizonte. El reflejo rojizo sobre el agua daba al amanecer un tono especial que le hacía ponerse melancólico, pero tenía demasiado sueño para pensar en los demás.

Llegó a su posada mientras otros despertaban. La cara que llevaba hizo que se apartaran a su paso y se dejó caer el el catre a dormir, con la idea en la cabeza de que la próxima noche debería llevar su ballesta.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por igest » 07 Jun 2019, 18:47

Amanece la mañana siguiente.... Tenéis todos el cuerpo dolorido. Unos más que otros, pero lo peor de todo quizás sea el dolor de cabeza, casi como si os hubieséis pasado la noche completa bebiendo los peores caldos bretonianos o esos afrutados licores élficos que algunos ya habéis catado. La llovizna de la noche anterior ha dejado paso a un cielo plomizo y que sigue amenazando con descargar con fuerza sobre vuestras cabezas. A través de las ventanas, el olor a salitre o los gritos de los estibadores llegan hasta vosotros.

Como cada día, la ciudad de Mariembrugo amanece bulliciosa... teneis todo un día por delante antes de vuestra cita a las 10 en el Martín Pescador. Un poco extrañados por los sucesos de la noche anterior, váis desperezando vuestros cuerpos. Nunca os había pasado algo así... siempre eran encargos mucho más evidentes: transporta esto, no mires el contenido, consigue aquello... pero lo de anoche... Adriaan se fue sin decir nada relevante, aquella visión en la sala.... y ¿que había sido lo que se había colado en vuestras mentes?

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Si no queréis hacer nada, procederé con el Acto 3 en breve, quiero ver si hago un llamamiento para cubrir plazas y quería aprovechar a ver si alguien se anima y dar de plazo el finde para que se pueda poner un poco al día.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por Nocturno » 08 Jun 2019, 15:36

Theo Lobster

Theo se despertó y buscó con la mirada el carro que lo había atropellado. La cabeza le dolía con tanta intensidad que empezaba a valorar la opción de cortarla o golpearla hasta perder el conocimiento, pero optó por bajar a desayunar unas salchichas y regadas con cerveza, el desayuno continental.

Tenía tiempo hasta la noche, pero suponía que el trabajo sería en la oscuridad, así que iba a dormir una buena siesta después de comer. En cualquier caso llevaría su ballesta y quería buscar dos o tres cosas más durante la mañana. A saber: Unas nudilleras para los combates inesperardos, una espada o hacha (un arma de mano por si le hacía falta) y una rodela o un escudo -si le daban las coronas- para guardar en la mochila, en caso de que perdiera su preciada ballesta.
Esta era un arma a la que le tenía especial cariño. Lo habían emboscado tres bandidos y el mejor de ellos llevaba la ballesta. La llamaba Vera. Y le encantaba disparar desde un sitio protegido y ver caer a sus enemigos.

Tras las compras comería en abundancia y se tiraría a dormir. Quería estar bien espabilado en la noche, despierto ante cualquier cosa que pudiera suceder.

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Re: Acto 2: Una fiesta exótica

Mensaje por SrSkaven » 08 Jun 2019, 22:03

Konrad Reder

Konrad se despertó confuso. No sabía cuanto tiempo había dormido pero se notaba mareado y cansado. La garganta aún le escocía levemente y le costaba concentrarse en lo ocurrido la noche anterior. Todo había sido normal, para los estándares del Ordo, hasta la llegada de Adriaan. Concentrarse en los sucesos entre ese momento y el presente le provocó unas fuertes oleadas de dolor en las sienes que casi lo derriban. Parecía que desde que entró en aquella fiesta clandestina hasta esa mañana habían pasado años y no horas. Usó uno de sus ungüentos para el dolor de cabeza, que apenas remitió, e intentó comer algo.

El primer intento acabó en un nuevo vómito que casi cayó sobre las insípidas gachas que se preparó apresuradamente. Se obligó a comer sabiendo que esa noche las cosas podrían ponerse feas. Es casi como si lo sintiera, o quizás solo fuera ese horrible dolor de cabeza. Tras terminar su plato calentó en un pequeño cazo una infusión digestiva para evitar nuevas arcadas y comprobó su equipo para esa noche. Llevaría la capa larga, así podría cubrir la espada corta que se ceñiría algo por encima de la cintura. Normalmente no solía ir armado a los asuntos del Ordo, un guardia siempre sospecharía más de un hombre armado, pero esta vez sí la llevaria. Por si la daga que llevaba ya por costumbre oculta en la bota derecha no fuera suficiente.

-"Solo por precaución"- se dijo a si mismo. Por un instante le asaltó la sensación de que alguien más podría estar escuchándolo, pero la desechó rápidamente.

Se tumbó e intentó dormir hasta que el día diera paso a la noche. No pudo evitar soñar con luces que surgían en la oscuridad, focos multicolor que se arremolinaban en torno a él, y lo atravesaban causando punzadas de dolor.

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