Mannricht II: Lobos entre corderos

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Mannricht II: Lobos entre corderos

Mensaje por Saratai » 30 Ene 2009, 10:44

Los tres guardias se dirijieron a la salida de la prisión, dejando a sus dos compañeros dentro para que se finiquitaran los problemas que en la ''Prisión de Almas'' quedaban si solucionar. Alan, Ulisses y Mannricht tenian ahora otros dos objetivos, atrapar a los contrabandistas con la ayuda del mendigo Malakias (el cual recibiria unos chelines por su trabajo y un indulto por haber colaborado con los criminales) y reunir hombres para acabar con los Quober. Alan ya tenia pensado a unos cuantos. Ficks, su viejo amigo, era una apuesta clara. También habia un soldado retirado trabajando en la puerta Norte, que estaria dispuesto a ayudar. Y unos cuantos obreros del barrio de Jorktown, que en el pasado habian sufrido los abusos de los Quober, ahora podrian cobrarse una justa venganza. Al menos irian ocho personas, más que suficiente como para ajusticiar a los tres hermanos, el padre, el primo y el bretón.

Aun no habian salido del recinto de la cárcel, cuando Malakias dió unas indicaciones:

-Si quereis saber más de ellos, os digo cómo son. Eso si, luego me dejais en paz, no quiero más problemas. Y tambíen preferiria que no me vieran la cara, esos tipos son vengativos. El primero se llama Peroved y el otro Mongomer. Peroved es al que le falta la media oreja, el moreno y grandote, con los ojos azules. El feo y bajo es Mongomer, con el pelo castaño y sucio y los ojos marrones claros. En la puerta Este es dónde nos obligan a hacer los intercambios. Alli hay menos vigilancia, y en un callejón cercano se puede hacer el intercambio. Imagino que los guardias estarán untados.

Alan asintió pensativo. Habia que hacer un plan para conseguir atraparlos y evitar que huyeran, lo cual seria dificil.


FDI: Mannricht, puedes continuar aqui cuando quieras, y dar ideas para atrapar a los contrabandistas.
Última edición por Saratai el 04 Mar 2009, 10:43, editado 2 veces en total.

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Mensaje por Jacques el arcabucero » 30 Ene 2009, 13:30

Mannricht

- Bien. Sargento, creo deberíamos contar con el vigilante Pieter. Al fin y al cabo, esta investigación la inició el, y es gracias a sus pesquisas por lo cual sé lo que yo se. Puede que tenga algo más de información util al respecto, por no hablar de que contar con dos manos extras nunca esta de más. Por otra parte - ahora se mesa el mentón con el índice y el pulgar - creo que deberíamos tener especial cuidado por el efecto que al parecer puede tener la hoja de roble sangriento sobre las personas. Segun parece, puede desquiciar y descontrolar a sus victimas, el vigilante Pieter cree que éste era el motivo del origen de la extremada violencia de muchos de los matones que rondan la ciudad.

Seguidamente, mientras caminan hacia el exterior de la Prisión de almas, Mannricht escucha las indicaciones de Malakias.

- Guardias untados? - se vuelve a mirarle - eso es un problema. Sargento... deberíamos controlar esa puerta Este. Eso será lo pimero. Si vienen mal dadas y toca correr tras ellos, esa puerta puede ser nuestra mejor baza. Por otra parte... lo mejor será ocupar el lugar de esos mendigos. Si esperan encontrarlos para el intercambio, haremos que los encuentren. Yo mismo podría ponerme por encima de la ropa un sayo, o una manta, con un poco de betún en la cara y la oscuridad del callejón será suficiente. Además... se trata de un callejón, no es así? un callejon con una entrada que además es salida.
Sargento, creo que lo mejor será atraparlos en el callejón. Que entren, dejarles hablar y pillarlos con las manos en la masa. Será importante atrapar a alguno de ellos con vida, para que puedan llevarnos a su almacén, cueva o donde quiera que se reúnan y guarden su porquería.


Mientras habla, el mismo va asintiendo con la cabeza. como si visualizara lo que sucederá entonces y no viera más que el éxito rotundo de este plan.

- Que le parece, sargento? - se vuelve a Malakías y sigue - y tu, deberías venir con nosotros. Sabes demasiado, puedes largarte y en la primera esquina salir corriendo a avisar a cambio de una buena cantidad de dinero. Te quedas - dice Mannricht señalando con su dedo al suelo frente a él - además... no sería mala idea que participaras en todo esto. Ellos esperan que tu estés en el grupo de recepción, no es así? mejor que les hables tu.
Piensalo mierdoso... si te quedas y colaboras a atrapar a toda la organización, puedes llevarte además del indulto, unas cuantas monedas más, además, por supuesto, de la gratitud del Cuerpo. -
se vuelve hacia el sargento - que le parece, señor?

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Mensaje por Saratai » 02 Feb 2009, 09:39

Media tarde del 28 de Ulricario.

Los hombres salieron de la agobiante atmósfera de la Prisión, recogiendo el caballo del patrullero de caminos y trazando los últimos detalles del plan.

Alan Friedsgoth

-Es una buena idea, Mannricht. Y si nos vieramos en la situación de tener que perseguirlos, tu caballo es una buena bestia y podriamos atraparlos fácilmente. Mientras tu haces de vagabundo, yo guardare el caballo cerca de la Puerta, por si lo necesitaras. Estaré cerca de los soldados, y aprovecharé la espera para hehcar algun vistazo por la entrada, a ver que tal van las cosas. Ulisses en cambio,
- Comentó el sargento al cloaquero -será mejor que rondes por el callejón. Ponte tu también algo de harapos para pasar desapercibido, y si los contrabandistas atacan a Mannricht, ve a socorrerle.

El guardia de alcantarillas asintió firme a las indicaciones del sargento. Si algo le gustaba a Ulisses era atrapar contrabandistas. Podia confiscar todos sus bienes, y si éstos eran ilicitos, tenia permiso moral para robar en su lugar el dinero que éstos portaran. Los contrabandistas eran, sin duda, una fuente inagotable de recursos, propinas y sorpresas, y sus superiores hacian oidos sordos de todo aquel tinglado, pues bastante dura era la vida de cloaquero como para imponerles más obligaciones y deberes. Si alguna vez Ulisses dejara el puesto de guardia de cloacas, sin duda seguiria rondando los alcantarillados, pues las oportunidades que en él se encontraban eran inagotables.

Los hombres llegaron hasta unas chabolas dónde unos cuatro sin techo asaban un par de ratas con ajo. Sin mediar palabra, el sargento les lanzó cinco peniques a cada uno a cambio de sus sucios harapos. Sin duda era un precio asequible, y los pobres diablos entregaron sus vestimentas. No pasaria ni media hora antes de que intentaran robarse unos a otros los cinco peniques, pues cada uno tenia sus necesidades, y con peinte peniques se estaba mejor que con cinco. Mannricht y Ulisses se colocaron los harapos, guardando sus ropas junto a ''Negranoche'', el caballo del patrullero. Con los harapos hacia mucho frio, y no cabia en la mente de Mannricht como aquellas personas no se morian congelados por las noches. Tras reflexionar un poco recordó que realmente si se morian de frio, y todos sus pensamientos quedaron más ordenados.

Sin dilación, la comitiva llegó a la puerta Este. Alli, tal y como habia quedado acordado, Alan se dirigió junto a ''Negranoche'' hacia la puerta de tránsito, Ulisses se quedó en la entrada del callejón dónde se haria el intercambio, y Mannricht junto a Malakias esperarian la llegada de los contrabandistas dentro del pequeño rincón de Jorktown.


FDI: Ahora estás solo con Malakias. Según él, hay algo de tiempo de sobra puesto que habeis llegado muy pronto. Tienes tiempo libre para moverte y hablar tanto con Ulisses como con Malakias, pero todo sin salir del callejón donde solo os encontrais vosotros tres. Recuerda que vais con harapos y sin la armadura, aunque tu conservas la pistola y una daga. Vuestro aspecto es el de mendigos.

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Mensaje por Jacques el arcabucero » 03 Feb 2009, 21:46

Mannricht

Al joven patrullero siempre le ha gustado saber por donde se sale, de los sitios donde se mete. Recuerda cuando se coló en la casa de Gertrude, la hija del criador de gansos. Recuerda que tuvo la suerte de fijarse que bajo la ventana estaba la carreta donde se amontonaban los sacos de plumas de ganso. Y cuando llegó el energúmeno de su padre y tuvo que salir disparado, saltó por la ventana callendo en blando y poniendo distancia de por medio mientras escuchaba los gritos del padre de Gertrude.

Gertrude... caramba... Gertrude... - dice mientras se peina el flequillo hacia delante con la palma de la mano.

Mannricht sacude la cabeza espantando esos pensamientos. Esta prometido, y no con Gertrude! y se encuentra enmedio de una misión... y hace frío! así que será mejor que se mueva.

De este modo, dará una pequeña vuelta por el callejón para tratar de evaluar el entorno y aprovecharlo mas tarde si vienen mal dadas. Lugares donde cubrirse, esconderse, salir disparado... quizá un desagüe por el que trepar a los tejados? un barril mohoso tras el que esconderse? alguna montaña de basura apestosa en la que zambullirse para desaparecer?
Ha oído que existen ciudades con intrincados sistemas de alcantarillado. No habrá alguna tapa de esas por aquí?

Cuando haya evaluado la situación se acercará a malakias.

- Muy bien mierdoso, solo tendrás que hacer lo que has hecho siempre. Cuando aparezcan hablarás con ellos, seguro que les tranquilizará mas que lo haga una cara conocida que un desconocido como yo. No te pongas nervioso, haz lo de siempre. Yo estaré a tu lado, no pasará nada - Mannricht se abre un poco los sucios harapos para enseñarle el arma - mira, si la cosa se tuerce sacaré a pasear a la del ojo negro, esto suele bastar para espantar cualquier problema, así que no te preocupes, todo saldrá bien. Y ahora dime... - Mannricht se sentará en una esquina e invitará a Malakias a hacer lo mismo - ... exactamente, como funcionan estas reuniones? Cuantos vienen? Se realiza el intercambio aquí? u os llevan a algún sitio?

Mannricht se quedará sentado contra la pared, bien encorvado, tratando de combatir el frío escuchando sus respuestas, y eso si! no se fía de él, así que no le quitará el ojo de encima.

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Mensaje por Saratai » 04 Feb 2009, 11:32

El callejón era sucio y maloliente, y sólo tenia una entrada, que a su vez hacia las veces de salida. Es decir, solo tenia una fuente de escape. En él se encontraban unos toneles viejos y sucios, apilados de la mala manera y que de un momento a otro podrian empezar a rodar. Un detalle en el que no te habias fijado es que el callejón es ascendente, y la entrada está en la parte más baja tanto como los toneles en la parte más alta...

Por otra parte, no hay escalinatas ni entradas a los alcantarilllados, pero si hay una ventana semiabierta que da, por el olor que sale de ella, a una bodega. Tras hablar y azuzar un poco al pobre Malakias, el mendigo te comenta lo que se hace en esas reuniones:

-Pues, es fácil, ellos dos vienen, me dan una caja con botellas y unos sitios dónde tengo que entregarlas. Luego me dan un par de collejas, y me dicen que si la cago me matan. Luego, por compensación, me entregan unos pocos chelines, según la cantidad de botellas. Y enton...


En ese instante, un par de hombres con una caja entran por el callejón. No cabia duda, eran ellos, los contrabandistas.

-Ups, han venido antes de tiempo. -Malakias estaba nervioso.

Uno de los contrabandistas, un tipo bajito y feo que carga con la caja, mira extrañado a Mannricht, hablandole con una voz gruñona y malsonante.

Mongomer Kulk

-¿Y tú quien eres, de los nuevos o qué?


Desde el fondo, Ulisses vigila la situación. Sin embargo, Malakias no es un buen actor, y no para de sudar, fijandose en las espadas que los dos contrabandistas llevan al cinto.

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Mensaje por Jacques el arcabucero » 05 Feb 2009, 17:15

Mannricht

Esa pregunta era toda una provocación, pero no logarían desenmascarar a Mannricht. Era un buen actor, de pequeño, había actuado en las celebraciones del Kaldezeit con los demás niños, se iban a enterar...

- Zi... zoy de lo nuevoz - le contesta casi en un susurro, mirandolo con los ojos entornados, como dos ranuras, al tiempo que se mete el dedo en la nariz y hurga.

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Mensaje por Saratai » 06 Feb 2009, 13:40

El feo contrabandista se quedó un rato mirando a Mannricht, pero no dudó de que fuera un amigo de Malakias. Tras la rutinaria inspección, el contrabandista abrió la caja que llevaba, dejando ver ocho botellas de licor, que en el poso ocultaban la buscada sustancia.

Mongomer Kulk

-Bueno, en ese caso, todo perfecto. Teneis que llevar estas dos botellas a la Zona Comercial, estas otras cuatro a Jorktown, esta a Distrito Sur, y esta más bonita al Barrio Viejo.

-Las de la Zona Comercial las teneis que mandar a un tipo que se llama Thomas Tong, en el gremio de Mercaderes. En Jorktown le teneis que dar una a la vieja curandera, y dos dejarlas en el edificio marrón de la Calle Magnus. La última la dejais tirada en la plaza de la Ytina Inn, no os preocupeis que la recojeran. La de Distrito Sur la tirais al granero del establo de la guardia y la del Barrio Viejo la colocais en la esquina derecha viniendo por el Sur de la casa Fahen. ¿Todo entendido? Si me jodeis, se lo contais a alguien o rompeis alguna botella, os mato a los dos, escoria. Ahora tomad 5 chelines por el envio anterior.


Malakias no paraba de temblar, pero los contrabandistas no eran buenos observadores y no se fijaron en los sudores que recorrian su cara. Cuando Mongomer le lanzó las monedas no pudo sino tirarlas al suelo, para diversión de Peroved que le soltó un empujón de una patada al pobre mendigo.

A lo lejos, en el callejón, Ulisses no dejaba de mirar a Mannricht, buscando en él un gesto para actuar.

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Mensaje por Jacques el arcabucero » 09 Feb 2009, 17:33

Mannricht

Cuando Mongomer le lanzó las monedas no pudo sino tirarlas al suelo, para diversión de Peroved que le soltó un empujón de una patada al pobre mendigo. Aprovechando que estaba ya medio desestabilizado por la patada, Mannricht le dió una soberana colleja en la frente que dió con Malakías directamente en el suelo.

- Ejque ereztonto? - le recrimina a continuación - se te cae la paga! dizgustas a nuestrosamigos y ensima se te olvida dar el recado de los Fahen? erez un completo idiota! - seguidamente se vuelve hacia los contrabandistas - miren... la última vez acompañé a mi compañero en el reparto, pero noz estaban esperando. Zi, ez algo muy idegular, ya lo ze, pero noz pidieron cuatro botellas para ezte envío, al pareced, iban a celebrad algo a lo grande... ya zaben, y ahora veo que zolo traen una. Acazo, no lez dieron el recado? La coza ez que con ezta botella no hademos nada, y era algo udgente. Ází que... como podríamoz arreglarlo? Podríamos esperar aquí a que traigan el rezto, o pueden ir a preguntar a zu jefe, para que les confirme lo del pedido, pero zi vamos para allá con zolo una botella, creo que se enojadán baztante, con nozotroz... y con vozotroz. Y es una familia dizpuezta a pagar muuuucho dinedo. Ya zaben.

Me quedo mirandoles con media sonrisa boba y las cejar arqueadas. Pero atento por si la cosa no sale bien.

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Mensaje por Saratai » 09 Feb 2009, 18:11

El contrabandista se quedó pensando lentamente las palabras de aquel sucio mendigo, con más suerte que un halfling con pasteles. Sin duda lo que decia era interesante.

Mongomer Kulk

¿Por qué estará tan idiota Malakias? Al menos su compañero parece algo más listo.

-Uff, ¡qué desastre! Nuestro jefe está lejos, en Heideck. Y por si no lo sabes, mendigo estúpido, eso está a un dia a caballo de aqui. Estando como están los caminos, ni borrachos vamos a volver solos a por más cajas.


Peroved miraba con preocupación a su compañero. Eran tan estúpidos que no sabian ver la evidente trampa que el patrullero les estaba tendiendo, además de ser incapaces de improvisar un plan ante los problemas que creian tener.

-Bien, no podemos faltar a esa petición, son clientes importantes. -Continuó Mongomer. - Mirad, no envieis ninguna botella a Jorktown hasta que el pedido de los ricachones esté completo. ¿Está claro? Que le den a esa anciana pelleja, no nos paga lo suficiente.

Una vez dicho ésto, los contrabandistas te entregan la caja de botellas, al ver a Malakias demasiado torpe para cogerla.

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Mensaje por Jacques el arcabucero » 09 Feb 2009, 23:57

Mannricht

Una vez entregan la caja al patrullero, este se queda quieto observando como se van. Y cuando están a una distancia prudencial, dejo la caja en el suelo, me acerco a esos barriles y les arreo un buen puntapié para que rueden todos menos uno sobre los contrabandistas. Entiendo que esto será señal más que suficiente para Ulisses.

Si los barriles logran derribarles, desenfundaré la pistola y me acercaré a ellos encañonándolos. Y a voz en grito, continuaré..

- Alto, patrulla de caminos!! Quedan arrestados! Han inflingido el articulo 36 apartado cuatro sobre el uso indebido de los caminos, y el articulo 36 apartado doce sobre el contrabando de venenos y drogas ilegales!! Usar un camino con fines delictivos está penado!

Esperando que la confusión y mi atronadora voz :P les intimide lo suficiente.
En caso contrario, usaré el barril que he dejado para cubrirme, mientras vuelvo a gritar.

- Alto en nombre de la Patrulla de caminos!!! El contrabando esta prohibido!! Merluzos!!

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Mensaje por Saratai » 10 Feb 2009, 10:36

Los contrabandistas salian tranquilos del lugar. Iban a darle un penique a Ulisses, que, vestido como otro mendigo, esperaba en la salida del callejón. Pero antes de que eso pasara, una avalancha de barrilles llenos de carne sucia y cucarachas se estrellaron tanto con los dos contrabandistas como con Ulisses. Sin duda, el cloaquero habria preferido otro tipo de actuación, a juzgar por la expresión que su rostro dibujó al ver todos los toneles dirigirse hacia él por la pendiente descendente.

Ninguno de los tres consiguió mantenerse en pie, todos cayeron al suelo cuando los barrilles chocaron con sus pies y rodillas, golpeandose contra el duro suelo. Antes de que ninguno pudiera levantarse, Mannricht estaba encima de ellos, amenazándoles con su pistola, la cual ya habia metido entre rejas a mas de un maleante, sin necesidad de escupir bala alguna. Pero éste puede que no fuera el caso. Al ver la situación, Mongomer, aun en el suelo, desenfundó su navaja, mientras que Peroved intentaba ponerse de pie para salir corriendo. Ulisses intenta ponerse de pie, pero ha sido el que peor parte se ha llevado de los barriles.

FDI: Tienes una acción completa contra ellos. No están muy agresivos, están más sorprendidos que otra cosa. Puedes intentarlo por las buenas, o por las malas.

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Mensaje por Jacques el arcabucero » 10 Feb 2009, 11:48

Mannricht

Mira, el plan es el siguiente, me acercaré lo suficiente como para que vean el arma. Pero no lo bastante como que para de un rápido gesto me ensarten con sus espadas. Les encañonaré y diré:

- Se os ha caído el pelo, mendrugos! Habéis infringido un buen puñado de leyes, pero esto puede acabar mejor que ha empezado, o puede que sea mucho peor... de vosotros depende! Así que tirad las armas al suelo y levantaros bien despacito. Tenemos unas preguntas que haceros, y si sois buenos chicos, puede que no deis con vuestros huesos en la mas oscura y ponzoñosa prisión de la ciudad.
Que decís?

Mannricht funcirá el ceño escudriñándolos, tratando de adelantarse a cualquier jugarreta. En ese caso, no dudará en disparar al que NO es Mongomer.

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Mensaje por Saratai » 10 Feb 2009, 14:56

Peroved se puso de pie, listo para atacar a aquel entrometido patrullero de caminos. Pero cuando Ulisses desenfundó su espada, el delgaducho criminal enfundó de nuevo su filo. Mientras, Mongomer pensaba como escapar de ese atolladero, pero las balas son más rápidas que cualquier navaja, y ya habia tenido problemas con algún que otro pistolero.

Mongomer Kulk

-¡Malakias, malnacido hijo de perra! Espero que estés contento, ¡no se que te hemos hecho para que nos delataras!


Tras mirar con furia al mendigo, el contrabandista guardó su navaja en el bolsillo, y mirando a Mannricht le dijo:

-Acepto, no quiero problemas. Esto se puede solucionar sin usar la violencia, ¿no crees?.-
El sucio maleante se ajustó la camisa, para no enseñar su peluda barriga. Tu quieres información, y yo quiero libertad, asi que podemos negociar, pues yo tengo lo primero y tu lo segundo. Seguro que entre los dos llegamos a un buen acuerdo, que podria engrasarse con algo de dinero por mi parte.

Una fea sonrisa mellada fue regalada al patrullero, para ablandar su corazón. Mientras, Peroved se dirigia tanto a Ulisses como a Manricht, hablando por primera vez.

Peroved Sazer

-Mirad patrulleros, bajad las armas y hablemos un rato. No hemos matado a nadie, ni tampoco hemos robado nada. Solo pasamos la mercancia que nos da nuestro jefe y se la entregamos a estos mendigos. Y para colmo les pagamos. No teneis obligación de matarnos ni encarcelarnos, no hemos cometido delitos de sangre y si nos dejais en libertad, os daremos información, toda la que querais. Y si quereis oro y botellas, también os las podemos dar.


Ulisses se rascó la barbilla, pensativo ante la propuesta de Peroved.

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Mensaje por Jacques el arcabucero » 10 Feb 2009, 19:17

Mannricht

El patrullero se peina el flequillo hacia delante con la palma de la mano izquierda, parece pensativo ante las palabras de Peroved.

- Lo haremos al revés. Tu nos vas a dar la información, y cuando comprobémos que no mentís, tendréis todos los números para salir de este asunto indemnes, vosotros y Malakías. El és un chico sensato y ha optado por colaborar, así que se irá de rositas en cuanto esto acabe, no es así malakías? Buen chico.
Si por el contrario no colaborais, o mentís, pasareis el resto de vuestras vidas en lo mas hondo de la prisión, estaréis hasta que os olvideis del calor que da el sol, hasta que vuestros huesos se puedan contar a simple vista, hasta que os habituéis a las ratas, que serán vuestras compañeras de celda y acabarán mordisqueando la carne ennegrecida de las llagas que os producirán los grilletes en manos y piernas, hasta que olvideis vuestros própios nombres, hasta que el carcelero se olvide de que estais ahí abajo y deje de enviaros comida, hasta que tengáis que comeros las ratas a las que os habíais acostumbrado, hasta...


Puedo seguir así mucho más.
Logro algún efecto en ellos?

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Mensaje por Saratai » 11 Feb 2009, 10:16

Mongomer Kulk

-¡Calla, calla, calla! Joder, colaboraremos. ¿Qué quieres saber?


El contrabandista sólo quiere salir de alli, igual que su compañero. Responderán a las preguntas que les hagas, siempre persuadidos por el arma de Ulisses y por tu pistola.

Entre pregunta y pregunta lanzarán alguna mirada asesina en dirección a Malakias, pero bajo ningún concepto quieren entrar en la Prisión Estatal, y por buenos motivos, conociendo los rumores que de alli hay.

Peroved parece menos dispuesto a colaborar, pero también responderá ante cualquier pregunta, aunque desde luego, más escueto que el parlanchín Mongomer.

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