Mannricht III: ¡Revolución!

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Nirkhuz
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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Nirkhuz » 03 Sep 2010, 10:12

Adelfbert

Desde su posición, el escudero vió como Mannricht se marchaba, solo los dioses saben a donde, y como Alan y Cässim atacaban al monstruo. Vió el topetazo que su compañero caballero le propinó al ser, y como el pobre caían luego herido. Vió como Cässim era atravesado, al menos su pierna, por esa malvada cola que ya atacara antes al escudero. Sus sentidos le grtiaban que corriera, que se alejara de ahí. ¡Corre, corre, corre! Pero sabía que no debía hacerlo. Ahora o nunca. El caballero se lanzó corriendo, maza en mano, contra el monstruo. Pero no atacó con su arma. El caballero le embistió, intentando empujarlo, desequilibralo, o simplemente molestarlo. El pobre Cässim ya había recibido una buena. y no podría sobrevivir mucho más sin ayuda. Despues de eso, siguió el consejo del cojo carbonero e intentó empujar al monstruo hacia el fuego.

FDI: Justo aquí no hay mucho que decir. Como tengo dos turnos, hago esto: La embestida la cuento como un movimiento y un hostigamiento (¿tengo algún bonus por haber corrido hacia él?) y en mi segundo turno, vuelvo a hostigar al bicho y me guardo una acción. Si el monstruo me ataca, justo antes de ello me pondré en posición defensiva con la acción guardada. Si no me ataca, le atacaré yo con esa acción (no le voy a hacer daño pero, por soñar...). Este es un momento crítico, así que gastaré puntos de suerte en este orden: Si falla el primer hostigamiento, gasto un punto de suerte. Si me ataca y no lo paro, gastó un punto de suerte para pararlo. Y si esas dos cosas salen bien, no gasto ninguno.
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Jacques el arcabucero
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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Jacques el arcabucero » 03 Sep 2010, 10:20

Mannricht

- Rudi! Rudi! – el campesino zarandeaba al humeante halfling. Estaba a salvo, por fortuna de los dioses, pero estaba a salvo. No obstante, no había tiempo que perder, allí detrás, oía el ruido de la batalla. No podía abandonar a sus compañeros ante aquella abominación.

Mannricht alzo la mirada alrededor, no veía a “Negranoche”. ¿Le habría abandonado finalmente?
El campesino volvió a colocarse la casaca de capitán mientras silbaba de nuevo esperando que su fiel montura regresase. Pero no había tiempo que perder. Miro alrededor a toda velocidad, no había peligro si dejaba a Rudi aquí, las llamas no andaban cerca, ni la bestia.

Mannricht salió corriendo de nuevo a la batalla con la pistola de motivos marítimos en la mano. Desde luego, el espectáculo que se habría ante el era como para amedrentar a cualquiera, pero veía a sus compañeros, firmes, en pie, lanzándose una y otra vez contra ese horror del Caos, y él no pudo por menos que acompañarles.

En cuanto llegó a una distancia optima de disparo, y procurando no poner en peligro a ninguno de sus compañeros, el campesino trató de alcanzar a la bestia en algún lugar que ya estuviera herido, de donde rezumara esa podredumbre que debía ser su ponzoñosa sangre. Antes había visto el detalle de que la piel de aquel ser era dura, pero que dentro su carne era gelatinosa. Aquello significaba que los golpes que atravesaran su piel lo matarían con facilidad, y eso era lo que pretendía Mannricht, machacar una y otra vez el mismo sitio.

Aunque ahora que veía a Miller, el fuego y la presión que ejercía el grupo contra la criatura, comprendía cual era la estrategia, si señor! El fuego, que originalmente debía haberse iniciado en el lomo de la horrible criatura pero que mira por donde, ahora completamente desbocado, podría servir para el mismo propósito.

El campesino apuntó con cuidado y disparó llenando el aire del olor a pólvora.

- Su piel es dura como la roca, pero no así debajo de ella! Tratad de alcanzar heridas abiertas! – gritó el campesino procurando que todos le escucharan.

Quizá a continuación cargaría de nuevo su arma para disparar otra vez, o quizá se lanzara espada en mano contra la bestia tratando de empujar a la criatura a las llamas como intentaban sus compañeros.
Ya se vería según fueran los derroteros del combate.

Va tios! que ya lo tenemos donde queríamos! jeje :shock:

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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Saratai » 03 Sep 2010, 15:46

22 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Bosques de Loningbruck.

El viejo barbudo se incorporó, viendo como aquel aullante monstruo de pesadilla se desembarazaba con facilidad de Cässim y Alan. Fue entonces cuando comprendió el plan del malherido carbonero, viendo las llamas cercanas que amenazaban con consumir a aquel monstruo de la naturaleza de una vez por todas. Con todas sus fuerzas, lanzó una carga contra el maldito ser usando todo su impetu contra la bestia, escudo por delante.

Al llegar contra el maldito engendro, las llamas habian aumentado de intensidad, acercandose aun mas a donde el cruento combate se desarrollaba. El barbudo golpeó con el escudo la repugnante piel del ser, y gracias al impulso tomado, mantuvo la presión. La fuerza del monstruo era muy superior a la suya, pero gracias a los dioses el punto de apoyo de Adelfbert le daba más empuje a su golpe de escudo, desplazando más de un metro hacia la linea de fuego. El calor hizo sudar al guerrero, que combatio con valentia entre las llamas que se acercaban. Como una batalla más propia de un cuento que de la realidad, hombre y bestia enfrentaron sus fuerzas, hasta que el fuego estuvo a tan solo un escaso metro del engendro, prestas las llamas para devorarle. En ese momento, la furia del ser se desató, viendo su final tan próximo. Intentó morder al viejo, destrozarle bajo sus cascos, acabar con su vida partiendole el cuello con sus pinzas. Pero presa del pánico y el miedo, comprendiendo por fin cual era la tactica de aquellos humanos, el monstruo acabo nervioso y perdió el control. Aun asi, antes de precipitarse, consiguió aferrarse al suelo, y Adelfbert volvió a ver la quitinosa cola dirigiendose con furia a su pecho, ya descargada de veneno.

El ruido fue como el chasquido de un látigo, cuando la sudorosa cola cayó sobre su hombro derecho. Aquel golpe no debia haberle hecho tanto daño, pero tras la caida de antes, Adelfbert sintió como si sus débiles huesos cedieran ante la gargantuesca fuerza del monstruo. Herido de gravedad, pero aun consciente, el viejo vió como un lazo volaba certero desde un roble. No se habia percatado de que aquel stirlandés demente se habia escondido entre los árboles, y se preparaba para atar corto a aquella bestia, como si de un potro salvajese tratara. Miller habia esperado paciente el mejor momento para dar a conocer su plan. Inteligente y astuto, el cazavampiros habia aprendido del Palacio de Tandern que atacar directamente a un enemigo era el camino más facil a la tumba, por lo que mediante el sigilo y la astucia rodeó al monstruo y puso en práctica su habil presa. Como si de un circulo divino se tratase, la soga calló sobre el cuello y pinzas delanteras del monstruo, cerrandose con fuerza y cortandole la respiración. El monstruo pataleó, sus rostros gritaron de pánico llenando de miedo el corazón de sus enemigos, y tras trastabillar, cedió la fuerza de sus patas. Miller intentó tirar de él, una vez atrapado, pero se percató de que la fuerza y peso de aquella bestia eran muy superiores al suyo, y ni siquiera consiguió moverlo un centimetro hacia el fuego mientras el lazo se debilitaba por el calor de las llamas.

Y fue entonces cuando una sombra cayó como una bala de cañón hacia el engendro. Nadie le vió lanzarse, casi desarmado, a propinar con un empujón al brutal enemigo hacia su ardiente final. Cässim habia mordido con fuerza, y con un valor que desconcertó a todos los presentes, ignorando la fatal herida de su pierna mandó al engendro a las ascuas. Quien parecia el más debil del grupo fue quien consiguió la increible azaña. Su plan, simple pero efectivo, habia salvado las vidas de aquel inexperto grupo de cazadores, que de no haber sido por él habrian ido cayendo uno a uno por las garras del engendro, siendo emboscados una y otra vez. Todos le debian mucho a aquel cojo paleto, pues ahora el engendro aullaba de dolor entre las llamas. El grupo observó como el plan del carbonero funcionó mientras la dura piel del ser no suponia ninguna protección contra el fuego que le consumia facilmente. Su gelatinosa carte se deshizo rapida ante el calo, quemandose el lazo de Miller, que tambien habia tenido buena parte del mérito, dado que sin su presa el engendro habria resistido el empujó de Cässim y le habria machacado bajo sus cascos hasta la muerte.

Alan Friedsgoth

-Nunca imaginé que un engendro asi pudiera existir... Ni en la guerra vi algo parecido... Ahora salgamos de aqui rápido, que las llamas no van a perdonarnos a nosotros también.


Increible pero cierto, el cadaver del engendro comenzó a derretirse rápidamente como un trozo de hielo en una parrilla, sin dejar siquiera huesos o signos de su existencia. Tras el increible trabajo realizado, ahora tenian que encontrar a las monturas y huir prestos de la zona quemada, sino querian axfisiarse con el humo. Solo los caballos Negranoche de Mannricht, Malaspulgas de Adelfbert, y Galpante de Alan estaban a la vista. Las otras dos mulas yacian fuera del contacto visual, habiendo tres corceles para seis pasajeros, lo que entorpeceria el camino. Mannricht tuvo cerca a Negranoche, dado que para cuando salió corriendo pistola en mano, entre Miller, Adelfbert y Cässim ya habian acabado con la vida de aquella pesadilla, coordinandose como un experto grupo de cazadores de monstruos.


FDI: ¡Lo habeis logrado! El plan de Cässim ha resultado muy efectivo. Adelfbert ganó la tirada de Habilidad con un 42, y lanzó al engendro hacia el fuego. Después recibió un impacto de daño 10, que fallo al parar con el escudo con un 69. Afortunadamente, Miller estaba ahi, sacandoun 23 y enganchando al monstruo que falló su pobre agilidad con un 34, dandole tiempo a Cässim a mandarlo al infierno con un 39, teniendo un bono de 20 al estar el engendro paralizado. Entre los tres lo llevaron a las llamas, donde en escasos segundos se consumió junto al lazo de Miller, quedando Mannricht y Alan sin tiempo de ayudar en el último tramo del combate. Rudi no pudo actuar en todo el combate, dado su accidente con las llamas, y ahora yace incosciente.

Pero no todo ha acabado. Tras vencer al temible ser, aun hace falta salir de alli con vida, quedando unicamente tres caballos, y arreciando el humo del que tendreis que soportar con una tirada de Resistencia para no comenzar a ahogaros. La visibilidad esta empeorando, por lo que os recomiendo que no perdais el tiempo.

¡Enhorabuena!

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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Nirkhuz » 03 Sep 2010, 16:24

Adelfbert

Adelfbert fué golpeado...otra vez. La maldita, maldita cola traspasó las defensas...pero Adelfbert se alegraba. Había empujado al monstruo...a ese monsturo, solo con su cuerpo... Dioses...Pero ahora había que huir de ahí. Vió a su grupo. Cässim, el héroe del dia, estaba herido, muy herido. Vió a Malaspulgas, su caballo...Su querido caballo...Había que huir de ese lugar maldito, ardiente, oscuro.... Llamó a Malaspulgas y, lentamente, montó en él. Vió a todo su grupo. Y pensó rapidamente.

Adelfbert
¡Mannricht, ve con Rudi! Alan, tu corcel es el más fuerte, lleva a Cässim contigo. Stirlandés, ¡Sube! ¡Tenemos que salir de aquí!


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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Jacques el arcabucero » 03 Sep 2010, 16:41

Mannricht

No había tiempo que perder, el infierno se estaba desatando alrededor del grupo.

Escuchó a Adelfbert claramente.

- ¡Mannricht, ve con Rudi! Alan, tu corcel es el más fuerte, lleva a Cässim contigo. Stirlandés, ¡Sube! ¡Tenemos que salir de aquí!

Y así lo hizo.

Mannricht dió media vuelta y salió disparado en busca de Rudi.

Al llegar al halfling, lo cargo al hombro como si fuera un saco de cebollas, y a continuación corrió hacia Negranoche. No se había ido! Una vez a lomos de su montura, tras darle un par de palmadas cariñosas en su poderoso cuello, tomó las riendas e hizo que se incorporara manteniéndose sobre sus cuartos traseros mientras relinchaba.

- Vaaaaaaamonooooooos! - gritaba a pleno pulmón.

Mannricht estaba eufórico! Habían acabado con ese engendro. Miller, el Cascarilla y el barbado Adelfbert remataron la faena haciendo un trabajo fantástico, y podían salir del bosque por su própio pie!
Que mas podía pedirse? Una vez se asegure que todos salen del bosque, incluído el sargento Alan, Mannricht estará listo para abandonar a toda prisa el lugar.

Al final no ha sido para tanto, eh? :wink: Vaya equipazo!

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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Y.O.P. » 03 Sep 2010, 19:33

Cässim

El joven carbonero estaba terriblemente cansando después de la lucha. Y resignado. Y tenía un aspecto lamentable también.

- Mi abuelo siempre decía, que alguna vez haría algo grande en la viidaa...-, el Cascarilla sonrió con esfuerzo-. ¡Eh herr Alan!, cuando lleguemos a Loningbruck, ¿le diréis una cosa por mí a mi amo, la Condesa Kusch?

-¿Que cosa es?-, dijo Alan asintiendo con la cabeza.

- Decidle...-el cascarilla se sorbió los mocos haciendo bastante ruido y luego se limpió la nariz con el dorso de la mano-, - decidle de mi parte,<<anda y meteos el vuestro Comegentes por dónde tengáis el boquete más gordo>>,¡¡¡jajajajaja!!!.

Y al instante de estas palabras el muchacho cayó a plomo al suelo a la espera de que alguien le rescatara y le llevara de vuelta a casa de una vez por todas.
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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Van Hoffman » 03 Sep 2010, 21:15

Franz Miller

Miller miró con tristeza como ardía el monstruo que acababan de eliminar. Si, habían vencido tras un duro combate utilizando astutamente el ardid del muchacho cojo, pero aún así, Miller había perdido algo.

- Ahí va una corona de oro... -dijo con tristeza.

El relinchar de los caballos y el crepitar de las llamas le devolvieron la atención. Los seis hombres ya se disponían a partir, dos en cada caballo. El viejo barbudo le ofreció subirse en el suyo propio, y Miller no iba a rechazar tan generosa oferta. Cogiendo con fuerza la mano del anciano, con un ágil movimiento, se montó en la grupa del caballo y se agarró al viejo escudero.

- Pues al final habrá que darle las gracias al loco ese. ¡Por amor de Sigmar! Si yo le daba ya por fiambre... En fin... ¡Eh, sargento Friedsgoth! ¿Darán recompensa por esto, no?
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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Saratai » 05 Sep 2010, 15:14

22 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Loningbruck.

Mannricht no podia creerlo: Negranoche no le obedecia. El fuego habia vuelto locas a las monturas, y era necesario mucho tiempo para conseguir tranquilizarlas. Por si fuera poco, el humo estaba consiguiendo que el habil pistolero tosiera y perdiera la compustura, desconcertado por el humo. No fue hasta pasado un minuto y medio de acariciar al animal que Negranoche se tranquilizó y permitió que el campesino de Streissen colocara al mediano en su grupa y se montaran ambos para salir de alli. El humo los rodeaba y Mannricht ya no podia ver nada. Por si fuera poco, Rudi se estaba axfisiando y tenia que salir de alli rapidamente si no queria perder el oxigeno el tambien, por lo que tuvo que salir del bosque, perdiendo de vista al resto. Vio que Miller y Adelfbert ya habian marchado, por lo que no tuvo remordimientos.

El antiguo patrullero de caminos supo orientarse a la perfección una vez habian salido de las llamas, y en una hora Rudi y él estaban fuera del bosque, de vuelta en la civilización de las murallas de Loningbruck. Pero los sustos no habian terminado, pues a pesar de haberse salvado, Rudi temblababa con fuerza, tosiendo incluso despues de haber salido del humo. Aquello no pintaba nada bien, pues la temperatura del mediano tambien se habia incrementado, y eso solo podia significar una cosa.


Adelfbert se encontraba justo al stirlandés, pero perdió de vista a Mannricht entre el espeso humo. Por suerte, sus pulmones eran fuertes, y el adiestramientro de su caballo, Malaspulgas, pulcro y perfecto. En menos de un minuto, el viejo ya estaba montado en su caballo, listo para llevar al cazavampiros con él lejos de aquel lugar. Lo cierto es que el escudero habia sido siempre especialmente habil con los animales, y salvia como calmarlos y adiestrarlos. Inlcuso habia enseñando en una ocasión a un perro a bailar a dos patas, y por supuesto, tranquilizar a su montura no iba a ser más dificil. Aun asi, noto un extraño frio recorriendo sus brazos y pecho, pero no le dió importancia. Miller tampoco tuvo problemas para montar, y el humo no llegó a taponarle las vias respiratorias, pues supo taparse con un paño para no caer intoxicado por las cenizas. Ambos galoparon raudos fuera del lugar, pero al poco quedaron perdidos entre los árboles y las matas. Miller, una vez fuera del radio del humo, tuvo que bajarse del caballo y rastrear el camino hasta fuera del bosque.

El que tuvo más problemas que nadie fue Alan, que tuvo que cargar con Cässim hasta su destrero de guerra, Vientoviejo. El humo se adentró en sus pulmones al igual que en los de Cässim, y no fue hasta pasados dos minutos que pudo tranquilizar a su montura. Aun peor, cuando consiguió subir al carbonero, el fuego estaba por todas partes y el resto del grupo hacia mucho que se habian marchado. Herido su brazo, el caballero tuvo que hacer un sobreesfuerzo para salir de la zona de peligro y aun fuera de ésta, perdió mas de dos horas en salir del bosque, justo por la parte opuesta por donde habian entrado.

Llevó una hora larga que todos los miembros del grupo se encontraran, de vuelta en la entrada de Loningbruck. El fuego habia continuado, y varios pueblerinos habian estado intentando apagarlo, hasta que cuando ya estaba entrada la tarde, las llamas perecerion por fin, sin haberse llevado a ninguno de los miembros del grupo de caza por delante.

La pesadilla ya habia terminado, y todos se encontraban vivos (o un equivalente a éste), descansadas las monturas y sentados por la muralla de Loningbruck. Comentando las peripecias de aquella horrible experiencia, Alan se dirigó al grupo.

Alan Friedsgoth

-Dioses, juro que crei que moriria atrapado entre el fuego alli dentro. Miller, no se como te puedes dedicar a este trabajo habitualmente, yo no lo aguantaria. Por cierto, creo que me preguntaste algo de una recompensa alli dentro, Miller. Lo cierto es que en Agbeiten, los señores Grünwald ofrecian cincuenta coronas de oro por el monstruo, lo que no esta nada mal. Tocariamos a unas nueve u ocho cada uno, que nos vendrian muy bien, pero el problema es que tal vez exijan enseñar el cadáver, y eso es algo complicado, por no hablar de que Agbeiten es territorio de los Alptraum, y podriamos tener problemas si encontramos patrullas de reclutamiento.


Tras explicarle al herido cazamonstruos la situación referente a la recompensa, Alan se dirigió a Adelfbert.

-Viejo, lo has hecho muy bien ahi dentro, mejor que yo incluso. Se que Manuel Vod te exigió la cabeza de la bestia, pero yo mismo seré tu testigo de lo ocurrido. Si conseguimos llegar a Averheim, estoy seguro de que te nombrarán jinete del Oso Negro, y podrás ser nombrado heredero de Hans, recibiendo sus pertenencias.

Por último, el caballero habló con Mannricht, mientras miraba al tembloroso mediano que se acurrucuba junto al campesino. Después le dirigió unas palabras al gravemente herido Cässim.

-Mannricht, tu amigo parece encontrarse mal. ¿Lo vas a llevar hasta Streissen? Nos espera un largo camino, pero deberiamos decidicir a donde primero, si a Agbeiten a probar suerte, a Streissen con los revolucionarios o dirigirnos directamente a la capital. Después de lo visto hoy, no creo que nada me vaya a asustar.

-Cässim, la condesa a mandando a todos sus hombres capaces de luchar a dirigirse a auxiliar al bando Leitdorf. No se si comprendes lo que eso significa para ti, pero yo no seré tu jefe ni quien te diga lo que hacer. Es cosa tuya seguir con nosotros o quedarte en tu pueblo.


Tras hallar las respuestas de cada uno, el grupo tomaria la decisión de que hacer a continuación. Fuera como fuera, el viaje a cualquiera de las tres ciudades podia suponer peligros aun mayores que el del horrendo engendro de los bosques...



FDI: Ninguno de vosotros ha fallado dos tiradas de resistencia, por lo que nadie pierde PD. Lo que tardais en salir dependió de las tiradas de Orientación, Carisma Animal, y Rastrear, y resumiendo, Mannricht lo hace muy bien, Miller y Adelfbert regular y Alan bastante mal.

Bien chavales, ya que habeis pasado el mal trago, os voy a dar algo de experiencia, aunque Rudi tendrá que esperar algo para gastarla, dado que no ha actuado ni una sola vez en las últimas acciones.

100 puntos de experiencia a cada uno, que podreis gastar en cualquier habilidad de combate relacionada con las acciones llevadas a cabo de vuestras respecitvas carreras. En el caso particular de Mannricht, tu no puedes aumentar más aun tus atributos, por lo que para terminar tu carrera has de elegir alguna habilidad o talento de entre las siguientes (Subrallo a las 8 que necesitas por narices para terminar la carrera, el resto son opcionales):

-Adiestrar Animales, Nadar, Carisma Animal, Oficio (Cocinero), Oficio (Arquero), Carisma, Escalar, Movimiento Silencioso, Esconderse, Jugar, Actuar (Cantante), Actuar (Bailarín), Remar, Poner Trampas.
-¡A correr!, Especialista en armas (Honda) o Errante.

También os aviso a Adelfbert y Rudi, que estais teniendo temblores y alguna tos. Cässim de momento solo tiene algo de frio, pero por lo demás está bien.

Recordar tambien a todos, que a post más grandes, densos y con fundamente, más experiencia daré al terminar el hilo. Post de un parrafo no se van a llevar mucha exp. la proxima vez : P

Ale, decidir vuestro camino a la muer... gloria, a la gloria digo.

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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Van Hoffman » 05 Sep 2010, 21:08

Franz Miller

Lo habían conseguido. Gracias a todos los dioses, habían logrado salir de aquel infierno. Miller logró encontrar el camino de vuelta tras un largo rato, y finalmente, todos lograron reunirse. Alan habló largo y tendido, explicandole al stirlandés que la recompensa la ofrecían los señores de Agbeiten.

Agbeiten... Aquella ciudad estaba bastante al sur, a varios días de camino, a buen seguro. Miller no conocía la zona, y no tenía ni idea de a cuantos, pero sabía que estaba lejos. Y por lo que le había dicho Alan, allí estaban de parte de los Alptraum y podían reclutarle a la fuerza... Pero aquel dinero le vendría tan bien... Si, Miller ya se había decidido.

- Gracias por la información Alan. No se a donde pensais ir el resto, pero supongo que ireis al norte. No creo que salgais de inmediato, y menos heridos como estamos todos. Mirad, ahora voy a ir al bosque a ver si ha quedado algo del monstruo, no creo que tarde mucho. Si planeais pasar la noche aquí, decidme donde puedo buscaros para decidir a donde ir por la mañana. Si os marchais... os deseo toda la suerte de este mundo.

Una vez respondieron a Miller, éste salió raudo en dirección al bosque, donde ya habían apagado las llamas, en busca del cadáver de la bestia y ver si era reconocible.



FDI: Lo dicho. Utilizaré mi habilidad de Rastrear para volver por donde vinimos y buscar el cadáver. Si fallase alguna tirada, y dado que el día está a punto de acabarse, utilizaré el punto de suerte.
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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Y.O.P. » 05 Sep 2010, 21:57

Cässim

Si, mein herr, y mi sueldo es la sonrisa de un niño, con eso me basta…y como ese niño soy yo…pero mi mula bien que quedara en el monte y aquí nadie coopera...Así que sonríe bien al señorito, Cässim, y date por bien pagado.Y tócate los cojones también, ya puestos.

El cascarilla de toda la vida había vivido en las afueras de Loningbruck, casi diríase que en el bosque, con algo parecido a una familia de carboneros en las que cada cual, se las se las agenciaba como buenamente podía. Tenía una hermana que había querido seguir los pasos de su madre; el caballo regalado le llamaban, no me preguntéis el porqué, ni tampoco le miréis el diente, aunque salvo por eso, no era mal parecida del todo.

Y también tenía un hermano del que el Cascarilla apenas sabía nada, salvo que no había gozado de las bondades de la vida mucho más que él, que no sabía dónde estaba y que se llamaba Schierke. De distinto padre eran, y con esto, daremos buena cuenta del oficio de su madre, amen de bailarina, y fiambre desde hacía ya, más de diez años.

Del abuelo tal vez hablemos en otra ocasión, pero centrándonos en el cascarilla, de siempre, había sido un niño bastante extraño, que cuando podía y sus quehaceres le dejaban, le gustaba jugar sólo en el bosque o en el río, así, como un animal cortito y quebrado.

De manera que hallándose sin grandes ataduras ni otras razones por las que quedar en Loningbruck, decidió seguir lo que le decía Alan. No por que debiera ninguna bondad a la condesa, sino más bien todo lo contrário,para buscar fortuna por cuenta propia, y también por otras cuestiones, que ahora mismo no nos vienen al caso.

FDI: Voy a gastar mi avance en subirme HA :P
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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Jacques el arcabucero » 08 Sep 2010, 09:27

Mannricht

Negranoche y las demás monturas daban buena cuenta de la hierba que crecía junto a la muralla donde el variopinto grupo se había sentado a descansar tras las aventuras por el bosque.

Miller pensaba cobrar recompensa por acabar con “comegentes” o como diablo se llamara.
Mannricht todavía se sentía extraño cuando la imagen de la bestia volvía a su cabeza. Jamás había visto nada parecido!
El sargento le habló de recompensas, pero claro… era de esperar que pidieran muestras de la criatura muerta, y por lo que el campesino recordaba, la bestia se había derretido, como mantequilla al sol. Miller parecía decidido a ir a por la recompensa, no así Mannricht.

- Puedes quedarte con mi parte Miller. Yo pienso llevar a Rudi a algún boticario o galeno de Loningbruck, creo que está realmente jodido… mañana a primera hora regresaremos a Streissen, allí me uniré a las fuerzas revolucionarias camino de la capital. Al menos esa es mi intención sargento. Si piensas venir a Streissen, me gustaría que pasaras por casa, conocerías a Eloisse, mi esposa, y al pequeño Markus. Esto va para todos vosotros también – ahora se vuelve hacia sus compañeros – si pensáis viajar a Streissen no dudéis en pasar por la tercera casa a la derecha según se entra por el camino principal, la del vallado rojo. Seréis bienvenidos.
Miller, en la enanería hay una taberna, una carnicería, una herrería y una tienda de objetos de arte, esta noche pasaré a echar un trago en la taberna, podemos encontrarnos allí. Si no apareces… que tengas mucha suerte allá donde te lleven tus pasos –
le dijo dándole una palmada amistosa en el hombro.

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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Nirkhuz » 08 Sep 2010, 12:19

Adelfbert

El barbado Adelfbert estaba sentado junto a sus compañeros, con esa extraña sensación de que nada de eso era posible... Si lo pensabas friamente, habían matado a un monstruo innombrable, habían huido de un incendio infernal y estaban todos vivos...Sin duda, impresionante. Incluso Alan alabó su valor

Alan Friedsgoth

-Viejo, lo has hecho muy bien ahi dentro, mejor que yo incluso. Se que Manuel Vod te exigió la cabeza de la bestia, pero yo mismo seré tu testigo de lo ocurrido. Si conseguimos llegar a Averheim, estoy seguro de que te nombrarán jinete del Oso Negro, y podrás ser nombrado heredero de Hans, recibiendo sus pertenencias.


Adelfbert estaba extremadamente feliz...había cumplido un sueño, vengar la muerte de su amigo y maestro Hans... Pero aun se encontraba bastante mal, con tosidos y atragantamientos. Al humo, los nervios o cualquier cosa le habían tocado al salud... Cuando escucho a Mannricht hablar sobre lleva rla pobre Rudi a un galeno, Adelfbert no puedo si no asentir.


Ejem...ejem...*tosido* Mannricht, creo que yo también debería ir a ver a un galeno, o a un curandero, o como los llamen por aquí *tosido, tosido* Aun me duelen los golpes del jodio bicho ese, y además, creo que trague mucho humo....eso no puede ser bueno. *tosido* También podriamos probar suerte con algún templo de Shallya...creo recordar que sus adeptos son curanderos, o curan a la gente, o algo así...

Dicho esto, Adlefbert se giró a su compañero Alan.

Alan, te seguiré donde vayas. Tenemos que volver a los cuarteles del Oso Negro, pero sin prisas.*tosido* Aparte, creo recordar que había un herrero que tenía una espada para el difunto Hans, en un pueblo de los alrededores...
Última edición por Nirkhuz el 08 Sep 2010, 19:49, editado 1 vez en total.
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Saratai
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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Saratai » 08 Sep 2010, 15:41

22 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Loningbruck.

El caballero escuchó al stirlandés, mientras observaba como el pequeño mediano tosia sin cesar. La idea no parecia desagradarle, pero tenia una ligera inclinación por dirigirse a la capital lo antes posible. No queria ir a Agbeiten, aquello podia ponerse muy feo. Y tampoco le apetecia quedarse en aquel pueblo.

-Miller, ve si quieres hacia el bosque, pero no espero que el cuerpo este en buen estado. Si consigues encontrar algo, rezare a los dioses porque los señores de Agbeiten te crean y no piensen que has cogido el cadaver de un caballo carbonizado. Sea como sea, yo no hice este trabajo para alegrar a la familia Grünwald, sino porque en mi orden se me encomendó tal tarea.

El stirlandés salió en dirección al bosque, para encontrar el cadáver, mientras el resto fueron a comprar algo de comer. Cässim habló con el rubicundo caballero, dispuesto a ir con el en sus trabajos. Tal vez de esta manera ganara algo más de dinero, y tuviera oportunidad de dejar su misera vida en Loningbruck. Por su parte Mannricht, que ya habia cedido su parte de la captura al demente stirlandés, aseguró que el iria a Streissen, llevando al enfermo Rudiger con él. Asi era su trabajo, y asi se le habia encomendado Markus Leitdorf, por lo que pasar por su tierra era imperativo.

Alan meditó mientras el grupo se dirigia hacia un pequeño puesto de bocadillos y pinchos de carne asada, en el que fueron vilmente estafados dadas sus pintas de extranjeros.

Bien, dudo que Miller vaya a volver, y si lo hace no es una persona de fiar. Tiende a ir por su cuenta, y su cabeza no funciona lo bien que se desearia, siempre pensando en vampiros y monstruos que cazar. Por su parte, Mannricht tiene asuntos en Streissen que no requieren mi atención, y tampoco creo que sea interesante viajar con un halfling enfermo en mi grupa... Esta noche me dirigiré a Averheim por el camino de los revolucionarios, y me llevaré a Cässim y a Adelfbert conmigo si es que quieren venir. Si salimos esta noche y nos damos prisa, en menos de veinte horas estaremos alli.

Al tiempo que el rubio caballero del Oso Negro pensaba que hacer, Mannricht montó a Rudiger en Negranoche y andó por caminos y senderos de la ciudad en busca de un médico o una sacerdotisa. Cual fue su sopresa cuando todos le dijeron que las sacerdotisas se habian ido con los revolucionarios de Pillher, para asistir a los heridos, asi como el mejor galeno que habia. El único que podia ayudar en algo era un ayudante del galeno, al que el pistolero visitó en la parte más alejada de la ciudad, ya entrada la noche.

Mannricht y Rudiger entraron en el local, él último ya esputando. Cuando el joven y moreno estudiante les vió llegar, se puso manos a la obra, colocandose una máscarilla y diagnosticando el mal que sufria el mediano. La expresión de su rostro no alivió en absoluto al campesino.

Fleick, Estudiante de medicina de Loningbruck

-Señor, me temo que tengo malas noticias... Parece que su halfling ha enfermado de Viruela Verde. No es el primer caso en la ciudad, ya he recibido diez casos antes que éste entre ayer y hoy, y mucho me temo de que nos encontremos ante una epidemia en breve. Usted parece sano de momento, por lo que le recomiendo que abandone a su mediano antes de que le contagie a usted tambien, y se haga conseguir otro, los hay baratos en Heideck. También le aconsejo que se marche de la ciudad lo antes posible, si los casos de Viruela continuan, esta ciudad caera como un castillo de naipes antes de una semana. Mi mujer y yo partimos mañana mismo hacia Heideck.


Tras cobrar sus honorarios, Mannricht volvió a la posada donde habian quedado con Alan, Adelfbert y Cässim. En el tiempo que habian estado en ella, los tres ya habian oido los casos de enfermos que poblaban la ciudad. Las plagas eran algo devastador en el viejo mundo, y cuando una azotaba con fuerza, miles de personas sucumbian ante ellas, llevandose a los más ancianos y débiles. Cuando el grupo se reunió de nuevo, Alan habló ante el grupo.

-He visto que las gentes de esta ciudad están sufriendo una oleada de enfermedad. No tengo ninguna intención de pillarla, asi que partiré esta misma noche. Mannricht, nada más me gustaria que acompañarte a Streissen, pero creo que debo ir de inmediato hacia el cuartel de mis señores, y saber de que lado están en esta contienda. Amigo mio-
le dijo al campesino de Streissen -tú al menos sabes quien te paga y a quien tienes que defender, pues Markus Leitdorf es el señor de Streissen y ya te ha pagado, pero yo no se aun quien es mi Conde, y eso es algo muy peligroso con la revolución que tenemos en ciernes. Por ello tendré que posponer mi visita a tu casa, pero te aseguro que lo haré más adelante.

Tras darle un abrazo a su amigo de Streissen, el caballero se dirigió a Cässim y Adelfbert.

-En cuanto llegue Miller, le explicaré lo que voy a hacer y me ire rapidamente a Averheim. Ya he comprado pienso y comida para el dia y medio de viaje que me espera, pero no tengo porque ir solo. Adelfbert, Cässim, podeis venir conmigo si quereis, aunque yo no os voy a ofrecer nada seguro. Mannricht, tu también podrias venir conmigo y luego volver a Streissen, pero imagino que tendrás prisa en volver a ver a tu familia y recibir el cobro de tu trabajo. Aun asi, sabes que siempre eres bienvenido a mi lado. Eso si, si vienes, no quiero al mediano cerca. De seguro tiene la enfermedad de esta gente, y se que ese mal se contagia fácilmente.



Ya era bien de noche, y Miller aun continuaba buscando por los bosques. El fuego habia hecho dificil seguir los rastros, pero por suerte el stirlandés pudo encontrar, tras varias horas de búsqueda y con la ayuda de varios ciudadanos que estaban limpiando los restos del incendio, el lugar donde el engendro habia muerto.

El cadaver estaba en huesos negros, quemada la piel y deshecho el caparazón. A simple vista parecia el esqueleto de un caballo, pues la mutada dermis se habia derretido por las fuerzas de las llamas. Lo único que lo diferenciaba eran los restos de la cola larga y negra, que podria servir de prueba. Al estar las entrañas deshechas y derretidas, el animal desprendia un olor a carne excesivamente hecha que no desagradó del todo al cazador de monstruos, que cargó con el esqueleto facilmente. Era pesado, pero hechado a la espalda tampoco le ralentizaba en exceso. Aun asi, ya era de madrugada cuando llegó de vuelta a Loningbruck.



23 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Loningbruck.

Las lunas habian vuelto a su lugar mientras el grupo de cazadores descansaba bebiendo y contando sus planes. Miller apareción con su presa por la taberna, y tras los saludos y sorpresas por ver el monstruo cazado, Alan se dispuso a planear su idea a todos los presentes.

-Me parece increible que hayas conseguido encontrar el esqueleto de la bestia, Stirlandés... Esto... Miller ¿Estás bien?

El stirlandés tenia la mirada perdida, y se quedaba estático y torpe entre las sillas de la taberna. Su destrozado cerebro intercambiaba imagenes de sus momentos traumaticos vividos en al infancia, y su cuerpo no conseguia distinguir entre la realidad y las imagenes que su mente proyectaba, distorsionandolo de lo que el caballero le estaba diciendo. Alan continuó, sin darle muchas vueltas al tema.

-Bueno, como sea. Lo que os queria decir es que yo he tomado la decisión de partir esta noche antes de que la enfermedad se extendia, y me iré a Averheim. Alli tengo que resolver unos acontecimientos, y es donde más trabajo hay. Por mi, todos podeis acompañarme, pero si Rudi o Adelfbert vienen prefiero que se mantengan a distancia prudencial. Aun asi, supongo que Mannricht decidirá ir con el halfling a Streissen, asi que quien quiera ir con ellos que lo comente. En cuanto a Miller... No se lo que hará, pero si quiere tiene sitio en el caballo... de Adelfbert.

-A los que vayan por un camino diferente, les deseo la mejor de las suertes, y les agradezco enormemente habernos ayudado con el maldito engendro. Sabeis que hare lo posible para que nos encontremos otra vez y poder tomarnos unas cervezas en un sitio mejor que este.


Tras estas palabras, el caballero salió de la posada y ensillo su destrero, dispuesto a marchar. La jornada iba a ser larga y dificil. Cässim tendria que ver si acompañar al caballero, a cualquiera de los otros, o quedar en la ciudad. Adelfbert podria ir con Alan, o buscar la espada de Hans en donde su herrero le indicó, y Mannricht tendria que meditar si ir directamente a su destino, acompañar a Alan o seguir a los revolucionarios, siempre con Rudi bajo su protección. Por último, nadie tenia ni idea de lo que el demente stirlandés haria, pero a buen seguro seria una sorpresa para todos.

Fuera como fuera, el camino de los cazadores del engendro se separaria, y solo Sigmar sabria si podrian volver a encontrarse.


FDI: Miller, tu tirada de Rastrear es de 01. Era casi imposible encontrarlo, pero lo has conseguido. Mannricht, tu tirada de Cotilleo es de 31, y consigues encontrar al estudiante, tarea no menos complicada con los revolucionarios llevandose a toda la gente útil de la ciudad.

Os comentó que la comida de hoy y la de mañana os cuesta a todos 6 peniques, a los que teneis caballo un extra de 10 peniques más y a Mannricht otros 30 por el vistazo del estudiante a Rudiger.

Como colofón, ya es otro dia, y Miller falla su tirada de Voluntad por 71. La locura vuelve a hacer de las suyas, espero que lo representes.

Por su parte, las tiradas de Resistencia del dia de hoy, dado que ya no merece la pena ocultarlas conociendo todos como va la cosa, son las siguientes: Alan 91, pilla la enfermedad pero aun no lo sabe; Miller 15, aun no la tiene; Mannricht 56, las has pillado, y con repeticion de suerte se te queda en 87, pero tampoco notas nada ni nadie se da cuenta; Cässim, 02, aun no notas efectos; Adelfbert 66, con repetición te sale exactamente la misma tirada (lo he flipado) y empiezas a podrirte entre toses graves; Rudiger 80, ahora no solo sufres toses sino que ademas la cara empieza a picarte, pues estas a un par de tiradas de que las vias respiratorias colapses y la sangre se termine de contaminar.

A efectos visuales, Cässim, Mannricht y Alan estan pefectamente, tanto como Miller. Adelfbert y Rudi si parecen enfermos. Evitad metajugar con los resultados, pues os he dicho las tiradas para que se vea como va todo abiertamente.

Un saludo, y pensad bien que camino escogeis cada uno!

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Jacques el arcabucero
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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Jacques el arcabucero » 09 Sep 2010, 16:37

Mannricht

Viruela verde! – repetía Mannricht una y otra vez mientras regresaba con el barbado Adelfbert y Rudi junto a sus compañeros en la enanería – viruela verde… viruela verde… - tuvo oportunidad el campesino de enterarse que habían muchos casos de enfermos en la ciudad, que parecía que se estaba propagando – viruela verde…

- Que demonio es la viruela verde? – preguntó sin querer en voz alta casi para si mismo.

Lo que si sabía es lo que era una epidemia. Había oído historias sobre epidemias que se extendían y acababan con cientos de personas, de miles! Bueno… lo había oído, pero nunca había visto un caso cercano, y ahora… Rudi estaba hecho un asco y el barbado Adelfbert tosía cada dos por tres.
Mannricht buscaba algún efecto en sí mismo, si era contagioso, puede que ya lo hubiera cogido, pero no se sentía mal. Se sentía perfectamente.

Mucho más tarde llegaron a la enanería, donde habían quedado con el resto de sus compañeros, y allí, entre trago y trago Alan expuso sus ideas, de nuevo el sargento, estaba en lo cierto.

- Alan, voy a viajar a Streissen. Llevaré a Rudi hasta la mansión del Conde donde nos encontramos. Espero que su estado mejore, si no es así… espero encontrar a alguien que pueda hacerlo. Si llegamos sanos y salvos, y puedo devolverlo con los suyos, me uniré a los revolucionarios camino de la capital.
De todos modos… creo que el tiempo juega en contra de Rudi, así que me pondré en marcha inmediatamente. No hay tiempo que perder.
Ha sido un verdadero placer compartir este tramo de camino con vosotros. Espero volver a veros pronto, en mejores circunstancias a ser posible.


Mannricht no quiere perder tiempo, saldrá del local dejando unas monedas en la mesa para pagar la cerveza, volverá junto a Negranoche y tras acariciarle el poderoso cuello, montará a Rudi y el se colocará detrás.

Saldrá al galope por el camino principal, el mas directo hacia Streissen.
No hay tiempo que perder.

Viruela verde Saratai? que será lo siguiente? :shock:

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Re: Mannricht III: ¡Revolución!

Mensaje por Van Hoffman » 12 Sep 2010, 16:49

Franz Miller

El bosque estaba oscuro y muerto. Le llegaba el olor a podredumbre a las fosas nasales. Cada poco tiempo, Miller se detenía para comprobar el rastro. Cada vez estaba más cerca. Giró la cabeza y vio a Valentino, con la ballesta lista y vigilando entre los árboles. Con un gesto, le hizo avanzar. Cada vez estaban más cerca, podían oler su rastro, podían oír su respiración, y entonces la encontraron, la caverna...

Miller sacudió la cabeza. No había ninguna caverna, y junto a él no estaba Fonseca. Otra vez no, pensó el stirlandés. Frente a él, se hallaban los restos de la criatura a la que habían aniquilado horas antes. Poco quedaba de ella, solo el esqueleto, pero la cola sería la prueba definitiva de la heróica hazaña. Miller envolvió los restos en una manta y se lo cargó al hombro.

Una sombra.

Miller no tardó mucho en volver a Loningbruck. Una vez allí, se dirigió a la posada de la enanería, donde se hallaban el resto de sus compañeros. Un gruñido. Alan le puso al corriente de los planes que tenía. Iba a marcharse a la capital, con Adalfbert y seguramente con Cässim. Mannricht y el halfling irían a Streissen. Pero Miller, que tenía la mirada perdida, no iba a seguir ni uno ni otro camino.

Un destello, y Fonseca quedó tuerto.

- Gracias por todo, pero yo iré a Agbeiten. Pasaré la noche en alguna posada, y por la mañana buscaré un barquero que me lleve, y si hace falta, iré andando. Una ala membranosa. Ante todo soy honrado, y si nuestros caminos vuelven a cruzarse y me reclamais vuestra parte de la recompensa, teneis mi palabra de que os la daré. Unos colmillos ensangrentados. Ahora me marcho, y que los dioses os protejan.

Miller salió apresuradamente del local, con la carga a cuestas. No se molestó en esperar a que nadie le respondiese. Miller desenvainó LA espada. Salió con paso rápido de la enanería, en busca de cualquier albergue o taberna en la que hubiese cama libre en la sala común. Pidió algo de cena y se acostó en cuanto comió.

Aquella noche, Miller no durmió. Y si lo hizo, no fue capaz de recordarlo. Cada vez que cerraba los ojos, lo veía. Veía su piel gris. Veía sus ojos rojos. Veía sus colmillos ensangrentados. Veía las alas membranosas. Veía a Fonseca. Lo veía todo como si le estuviese volviendo a suceder. Al amanecer, Miller estaba empapado en sudor frío. No tardó mucho en salir de la taberna, después de preguntar por un barquero que lo llevase a Agbeiten, o cerca de allí. Si no lo encontraba, recorrería el camino a pie, si era necesario.


FDI: Basicamente, no voy a pagar más de 5 peniques entre la cama y la comida. El viaje en bote cuesta 1 chelín, así que no debería tener problemas...
Van Hoffman, pastor de garrapatos por gloria y gracia de Igarol

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Sacar a pasear al garrapato, limpiar caca de garrapato, cepillar al garrapato, limpiarle las muelas por dentro al garrapato...

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