Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

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Eldril
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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Eldril » 08 Sep 2010, 09:36

Reinhard Russ

La supervivencia era la condición mediante la que una persona lograba salir indemne de una situación que en condiciones normales le habría causado la muerte. Lograba sobrevivir contra todo pronóstico. Y eso era lo que realmente era Russ, un superviviente.

Había logrado sobrevivir a el combate contra los mutantes de Monheim hace cinco años. Había sobrevivido a los esclavistas y huido de los subsuelos de Averland durante varios días. Había sobrevivido al encuentro con los patrulleros de caminos, y lograr llegar a casa. Había sobrevivido a la amputación de las manos, y a rehacer su vida después de la minusvalía. Había sobrevivido al enfrentamiento contra los hombres de Getter, y contra el Jefe de la guardia de todo Averheim. Y donde muchos habían perecido, él salía adelante, él siempre encontraba un motivo u otro para no bajar cabeza, para no dar el brazo a torcer, para luchar hasta la muerte, o morir en el intento, así que tal y como había sucedido hasta dia de hoy, Reinhard volvería a sobrevivir a esa situación.

Vamos Ruffus, distráelo.-Pensó, para que el leal can atacase al soldado y dejase un hueco abierto en la defensa.

Y así fue, aunque no lo suficiente, que el perro salto sobre Tommen y este se vio obligado a pararlo, dejando una posibilidad de ataque para Russ, que falló.

Reinhard se disponía a golpear de nuevo, cuando las amenazantes palabras de del soldado le detuvieron poco a poco el tiempo.

-No queria llegar a este extremo, pero no me has dejado más salida que ésta, muchacho..

Reinhard no entendía lo que vio. Ese soldado se estaba rajando el brazo. Y de él brotaban cientos de insectos que se posaron en su próxima víctima. Reinhard parpadeó y solo pudo ver como un estallido de sangre le manchaba la visera del casco. Se limpio, y acto seguido, lo que vio le inundo el corazón de un severo odio acrecentado por la tristeza, pues no había rival mas duro que el que no tenía nada que perder. La cabeza de Rufus, rodó a la distancia sobre el suelo.

Reinhard se limpió la visera con el avambrazo- quiero verte maldito hijo de puta, quiero ver a mi próxima víctima… te mataré!- Y un envite de ira logró clavar la espada en la pierna del soldado.

-Jamás te perdonaré! Voy a destrozarte como nadie ha hecho nunca maldito bastardo!-Amenazó Reinhard a la vez que desclavaba la espada de la extremidad del soldado y se disponía a acabar con su mísera vida de una vez por todas.

Y se lanzó, esta vez sabiendo que no tendría un compañero que le ayudase, a acabar con la vida del asesino de su fiel aliado. Reinhard tendría muy complicado impactar… pero con el odio que corría por sus venas, si lograba golpear al herido guerrero, sería su fin.

FDI: Continuo con la dinámica de ataque total.
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Weiss
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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Weiss » 08 Sep 2010, 17:28

Heinrich Messner

El enfrentamiento continuaba en las entrañas de la capital brigundiana. Aceros entrechocaban, y guerreros se movían esquivando golpes. El combate entre el fiscal y el carroburgués se eternizaba, no consiguiendo el rudo soldado destruir a su a priori inferior rival. No era capaz de calcular bien las distancias, y su inmensa espada terminaba encajándose en la pared cada vez que intentaba atacar. Sin embargo, Messner sabía que era sólo cuestión de tiempo que el guardia empezase a acertar.

Intercambiaron incontables golpes, sin resultado ninguno. Transcurrido un rato, el hereje pareció perder la paciencia, contrariado por no herir al fiscal. Con un cómico acento confesó al fiscal su intención de comerse sus tripas. Si de Messner dependía, el bárbaro no se daría tal festín; las vísceras del fiscal estaban muy bien donde estaban. El combate prosiguió, con otro intercambio de espadazos, con más golpes que se iban a la pared, y con más estocadas inocuas por parte de los dos contenidentes. En un momento, el arma del norse de clavó especialmente profunda en la pared. Los segundos que el soldado tardó en sacar su sable fueron suficientes para que el fiscal volviese a clavar su espada en el rival, esta vez a la altura de la cintura. El guerrero volvió a aullar, cada vez más furioso. No debía estar a costumbrado a que los combates se alargasen, o a que sus rivales le diesen tantos problemas. Mientras, Messner se asombraba. Había herido dos veces ya a su rival, mucho más poderoso que él. Resultaba que luchar no se le daba mal del todo.

Envalentonado por el éxito de su último ataque, el fiscal continuó con su asedio. Su espada volvió a volar rauda contra su extranjero rival. Hasta aquel momento había tenido suerte, era cierto, pero la suerte podía acabarse en cualquier momento...


FDI: Sigo con lo mismo, apuntar y atacar.
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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Saratai » 11 Sep 2010, 02:07

21 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Averheim.

El tiempo dejó de transcurrir a un ritmo normal mientras el soldado del norte y el fiscal Messner controlaban sus pasos. Ni las moscas de alrededor, ni el fétido aroma de las cloacas, ni el cadaver de Ruffus y del carroburgués defenestrado eran capaces de entorpecer el duelo que de una manera u otra, iba a terminar en breve.

Vahis se movió raudo hacia el fiscal, balanzeando su enorme acero en una diagonal ascendente, que inutilmente el político intentó bloquear con su ligera daga. La espada del norse besó las costillas del diplómatico, y sin darle tiempo a respirar lanzó un segundo golpe a la cara, que no rozó al adversario por escasos centimetros. La expresión de Vahis habia cambiado, y ahora se sentia comodo mientras el calido fluido sanguineo del fiscal caia sobre las mallas y espada del soldado de Saford. Inutilmente intentó estocar el fiscal a su adversario, pero para éste fue facil ignorar el patético golpe y en lugar de contestar con burla respondió con otro tajo más brutal y lacerante que el anterior. De nuevo la cuchilla de Vahis cayó sobre el el muslo de Messner, haciendo uso del mismo tipo de golpe que habia conseguido desbaratar la defensa del Messner segundos antes, y esta vez la sangre del diplómatico cayó por el suelo sin que éste pudiera evitar una expresión de puro dolor como nunca antes habia sufrido, para alzar la espada de nuevo contra el enorme clavier enemigo. Ambos contendientes cruzaron sus aceros en una pelea de fuerza, entrechocandolos en un duelo a vida o muerte, pero ninguno se pudo sobreponer al rival, hasta que Vahis, confiado, se apartó de la espada enemiga para tomar impulso y lanzar un último y devastador ataque. Ese fue el momento que el fiscal pudo aprovechar para golpear a placer, con un rapido giro de muñeca, atravesando la pierna tensa del enemigo, que se apartó para no perder la extremidad atravesada por el acero. Nervioso por el ataque de un adversario al que ya creia derrotado, el guardia de Saford lanzó dos rapidos ataques, pero ambos fueron golpes nacidos de la confusión, y Messner pudo desviarlos con facilidad. Vahis habia dejado de llevar la iniciativa, y eso no era algo a lo que estuviera acostumbrado.


Y entre tanto que el mortal combate entre Vahis y Messner continuaba, Tommen y Russ se lanzaban el uno contra el otro en un desenlace letal. Tommen, aprovechando la maldición de las moscas que habia propagado sobre Russ, lanzó con facilidad un golpe detrás de otro, atacando fácilmente el cuerpo del ingeniero. Con veloz estocada atravesó las mallas del pecho del minero, y una vez herido éste, el carroburgués giró noventa grados con un agil ataque circular descendente que se introdujo como agua entrelas grevas de Reinhard. Tras dos segundos que parecerion horas, las venas aguantaron la presión del golpe, hasta que exhaustas explotaron reventando su contenido sobre las placas del malherido Russ. El ingeniero se lanzó salvaje, casi tirando su escudo, golpeando más como lo haria un suicida que como un verdadero experto en combate. Su unico objetivo era golpear al mutante carroburgues, y si para eso tenia que ser atravesado mil veces, que asi fuera. Un tajo descente rajó el cuero del enemigo, pero apenas consiguió para el impetu de Tommen y este volvió a repetir su danza del acero mientras Russ intentaba palparle inutilmente con su arma dentada. Los ataques de Russ parecian los de un niño, torpes y lentos, mientras las moscas le zumbaban en oidos y ojos, pero a pesar de que Tommen alcanzaba su armadura decenas de veces, las poderosas mallas y la gran resistencia al dolor de aquel persistente minero impedian el ansiado golpe mortal. Tommen comenzó a cansarse, pues por más que golpeaba al minero no conseguia tumbarle, y la sangre empezaba a faltar en su torrente sanguineo. Tuvo que tomar aire un segundo, pero Russ no necesitó mas que esa pequeña pausa entre ataque y ataque para avalanzarse como un oso sobre el enemigo, que cansado no tuvo fuerzas para apartarse el brutal golpe que el incansable Russ le iba a regalar.

A pesar de que sangraba abundantemente por decenas de pequeños cortes, y que tres profundos surcos le robaban la vida a cada movimiento por donde el filo de Tommen habia pasado, Russ tuvo impetú para acercarse a corta distancia donde el baile de Tommen no podia llevarse a cabo, y empujando su escudo contra la cara del mutante, metió con todas sus fuerzas la espada dentada en las tripas del enemigo, sin dejar de empujar hacia dentro hasta que el mismo puño estaba tocando las cálidas entrañas del mutante. Moscas y cucarachas salieron despedidas a toda velocidad por los putrefactos organos de Tommen, mientras este gritaba presa de la muerte. Pero no gritó por su vida, sino por su alma, mientras los dientes de la espada del minero rasgaban el interior de su caja torácica y desperdigaban su contenido sobre las magulladas grevas de Russ.

Soldado Carroburgués Tommen

-Perdoname... Padre... Perdoname.


Mientras tanto, las alimañas de su corrupto cadaver se dispersaron como su postrero aliento, al tiempo que su cuerpo, ya falto de vida, caia sobre el de Russ.

Vahis miró con miedo como su señor habia sido presa del minero. Habian estado tan cerca de matar a aquellos tipos... Si tan solo hubieran aguantado escasos segundos más, si tan solo Saford no les hubiera dejado tirados y no se hubiera encerrado cobardemente en la casa, si tan solo no hubieran estado alli...

Soldado Carroburgués Vahis

-Débiles hombres de torres altas, los dioses querian que ganarais, si. Pero io morierie con acero en la mano, no tengais dudas, no.


Preparado para afrontar su final y consciente de su inferioridad numérica, Vahis agarró con fuerza su arma, listo para llevare a alguien de camino a la tumba. Los veteranos de Carroburgo no se rendian nunca.



FDI: Vahis gana iniciativa, impactando el primer golpe en el torso con 21 y fallando Messner la parada con 73. Hace 10 de daño a Messner, quitandole 4 heridas. Por suerte su segundo ataque falla con 67, pero Messner también erra con un 92 y ni con suerte baja del 65.

En el segundo asalto, Vahis vuelve a adelantarse, acertando en la pierna del fiscal con un 32 que este falla al parar con un 68. El golpe vuelve a inflingir 10 de daño, y ya son ocho heridas las que ha perdido el fiscal, empezando a tornarse la situación en su contra. El resto de ataques del turno fallan, uno con 77 y el del fiscal averlandés con un 52.

En el tercer asalto Messner consigue adelantarse a su enemigo con un resultado muy alto en iniciativa, atacando al rival con 49, que este no puede esquivar fallando con 67. Un diez rueda en la mesa, pero la segunda tirada del fiscal falla con 59 y no llega a ser furia de ulric, aunque aun asi consigue arrebatar nueve heridas al norteño, y le deja a tres de los brazos de Morr. Vahis acierta con 37 su ataque, pero el fiscal para con 36, y su segundo ataque se pierde en el techo con 74. El combate no podria estar más igualado.


Mientras tanto, Tommen obtiene la iniciativa, y lanza un directo al pecho de Russ con un 12, que al no parar éste hiere con 10 de daño. El minero pierde tres heridas, y sufre un segundo ataque con 37, que le ocasiona 12 de daño en la pierna, y la perdida de tres heridas más (más armadura en las rodillas que en el torso). A cambio Russ falla su ataque con 82, pero una repeticion de suerte hace acabe en un trallazo de 08 que el enemigo falla al esquivar con un 58. Russ hace solamente seis de daño, pero es suficiente como para rebajar al enemigo otro punto más, y dejarle a dos heridas.

En el siguiente turno, es el ingeniero quien toma las riendas del combate, pero su ataque falla con 92. Tommen lanza dos estocadas parejas, fallando la primera con 90 y acertando la segunda con 03, pero con 7 de daño no traspasa la dura coraza.

Para acabar, Tommen ataca de nuevo, sacando 03 y haciendo 6 miseros puntos de daño que rebotan en las mallas. Su segundo ataque, con 17, tiene mejor fortuna para el mutante, inflingiendo nueve puntos de daño en las costillas, que hacen perder a Russ dos puntos de heridas adicionales. Sin embargo, en ese momento Russ se lanza con todo lo que tiene, acertando con un 25 y fallando Tommen su esquiva con 47. El golpe va a la cintura, pero el dado rueda 10. Para confirmar, Russ saca un 09, y el segundo resultado acaba en cuatro, haciendo 18 puntos de daño y ganando asi su combate final contra Tommen, disolviendose las moscas del yelmo del de Monheim.

Ahora solo queda Vahis vivo, pero a vosotros no os quedan puntos de suerte. Por primera vez vais en cabeza, pero no ha sido facil. Y vahis aun puede dar mucha guerra.

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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Eldril » 11 Sep 2010, 14:24

Reinhard Russ

El combate era encarnizado, el espacio reducido, la respiración dificultosa y las opciones de salir indemne de la situación realmente muy escasas.

Pero Heinrich y Reinhard estaban dispuestos a todo con tal de erradicar el mal que durante tanto tiempo había envenenado el corazón de Averheim, así que ya no había vuelta atrás. La muerte de uno de los dos bandos marcaría un destino muy diferente para la provincia, y eso era algo por lo que merecía la pena luchar.

Reinhard sangraba odio. La muerte de Rufus encendió la ira que pronto acabaría o con su vida, por darlo todo en acabar con su enemigo, sin importarle su protección, o con la vida de Tommen, si lograba herirle con algún ataque desenfrenado.

Reinhard tenía la mente en blanco, tenía un marcado objetivo y debería acabar con él. La mirada se distorsionaba más allá del enfoque central donde se encontraba su enemigo, y la vista le empezaba a coger un tinte rojo ya fuese por el odio o por la sangre.

Los golpes se intercambiaron raudos, y Reinhard sólo podía que recibir, debido a la nube de moscas que le enturbiaban la vista y el odio, pero fue ese preciso momento en que Tommen cogió aire para continuar con el ataque, que Reinhard ofreció su cuerpo a los ataques del mutante a cambió de hundirle profundamente la espada en el vientre. Se la había jugado, y la armadura y su determinación, le habían dado la victoria.

Te equivocaste con nosotros maldito hijo de puta… No me devolveras a Rufus, verdad?! Muere en la miseria!

Reinhard había encarado en combate hacia su bando. Ahora eran dos contra uno, pero Reinhard recordó para si –El enemigo más duro es el que no tiene nada a perder- y se dispuso a entablar combate para empezar a acabar de una vez por todas con la corrupción.

El ingeniero dibujo media sonrisa al oír al último soldado carroburgués. –débiles hombres de torres altas? … no, eso no… - Yo soy un fuerte hombre de los subsuelos! –Le reprochó Reinhard como si reclamara para si toda su vida, toda su ascendencia, toda su historia. Historia que golpe a golpe forjaría el destino de una provincia entera.

-MUERE!! COMO HAN MUERTO TODOS!- gritó mientras se lanzaba al combate, esperando a que Messner hiciese lo propio.-Hemos de sumar esfuerzos… es nuestra única esperanza.

Reinhard creía que el fin estaba cerca… y tal vez esa ansia por acabar, sería su peor maldición, pues volvía a darlo todo en ataque, dejando de banda toda defensa lógica y vital.

FDI: Realizo un ataque total contra el mutante que queda.
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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Weiss » 11 Sep 2010, 16:42

Heinrich Messner

Messner había sufrido heridas en su vida. Se había caído del caballo varias veces, se había peleado alguna otra. Pero nunca le habían clavado una espada. Al principio, uno no era totalmente consciente en que le acababan de introducir un palmo de acero en el cuerpo. No, el dolor llegaba un poco más tarde, transcurridos unos segundos. Para Messner, fueron definitivamente los peores segundos de su vida. Perdió la conexión con la realidad, no escuchaba ni oía. Sólo podía reparar en que acaba de ser atravesado por el arma de su rival.

El norse por fin había medido bien las distancias, y describió un terrorífico arco con su sable. Raudo, Messner interpuso la daga, en u vano intento de frenar el ímpetu del ataque. Fue totalmente inútil. El brazo del fiscal retrocedió, superado por la inercia del arma. El resultado fue una profunda herida en el torso, y podría haber sido mucho más si el fiscal no hubiese sido dapaz de esquivar el siguiente golpe, uno dirigido a la cara. Aquel ataque habría acabado con él. Messner se resentía del ataque, encorvado. Su rival sonreía. El fiscal intentó aprovechar ese instante de descanso del nórdico para atacar, pero su golpe fue detenido con una facilidad insultante. Además, una vez más sintió el acero hendir su carne, esta vez a la altura del muslo. El hereje había encontrado la forma de atacar a Messner y, de seguir así, sólo era cuestión de tiempo que el fiscal terminase cayendo. Ahora sí era consciente del dolor, y tuvo que apretar los dientes para no gritar. Luchó para tenerse en pie, para no soltar la espada.

Viendo a su rival a punto de derrumbarse, el soldado se dispuso a asestar el golpe de gracia. Sacando fuerzas de donde ya no tenía, Messner alzó su arma, interponiéndola entre su cuerpo y el sable del carroburgués. El combate continuó, con un rápido intercambio de golpes, por parte de los dos. El soldado luchaba cómodo, consciente de su superioridad. Ahora, Messner se conformaba con sobrevivir. Aprovechando una fuerza y una determinación que sólo aparecen cuando uno está a punto de morir, fue capaz de seguir el ritmo de su aguerrido rival. Éste, sorprendido, se dio cuenta de que haría falta algo más para terminar el combate. De un salto, se separó del fiscal, dispuesto a descargar un brutal golpe sobre su víctima. La maniobra le salió mal, y Messner utilizó esos instantes para atravesarle la pierna. La espada atrvesó totalmente la extremidad, y el nórdico tuvo que alejarse, aullando de dolor, cojeando. Lleno de furia, descargó su arma contra el fiscal, pero de forma tan atolondrada que a Messner no le costó pararlos. Ahora estaban igualados.

Ya con su enemigo a una cierta distancia, el fiscal pudo reparar en lo que pasaba a su alrededor. Russ había terminado con el otro guardia, y Vahis también se había percatado de ello. Viendo próximo su final, se dispuso a vender cara su vida.

-Débiles hombres de torres altas, los dioses querian que ganarais, si. Pero io morierie con acero en la mano, no tengais dudas, no.

Había que admitir que era valiente. Prefería morir luchando antes que rendirse, que suplicar por su vida. Había visto morir a dos compañeros, y pensaba afrontar el mismo destino que ellos. Russ gritó antes de lanzarse contra él, furioso. Messner asintió. Era hora de terminar con aquello. Tratando de sobreponerse al dolor, adoptó la posición de combate una vez más. Le costaba incluso levantar los brazos, pero se consolaba pensando en que se trataba del último esfuezo. Con un grito, dirigió a su enemigo el que esperaba que fuese el último golpe.


FDI: Lo mismo. No estoy como para bajar la guardia ahora que llegamos al final... Así que apuntar y atacar. Pero gritando, que queda mucho más épico.
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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Saratai » 12 Sep 2010, 13:47

21 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Averheim.

La bala del sicario voló hasta encontrarse con el espinazo de Jobb Alptraum, elegido Conde Elector de Averland por derecho ancestral, por quedar Markus Leitdorf incapacitado legalmente y por decisión de la iglesia sigmarita de Averheim. El tiro atravesó su delicadamente ornamentada armadura, y el capitán de su ejército en la capital se lanzó como un jabato furioso para acabar con la vida de los asaltantes, mientras en la Plenzerplazt se llevaba acabo una masacre que se recordaria cruel e innecesaria por los años venideros.

Pero Russ y Messner eran completamente ajenos a estos acontecimientos, pues se encontraban luchando codo con codo en las alcantarillas de la ciudad. Solo un hombre, el barbudo Vahis, se interponia entre ellos y la captura de Oliver Saford. De conseguirlo, aquellos dos brigundanos cambiarian el destino de miles de personas, y aunque sus nombres quedaran en el anonimato, podria vivir el resto de sus vidas con honor y orgullo.

El ingeniero fue el primero en reaccionar, mordiendo dolorosamente con su espada la pierna del norse con una estocada directa, que tuvo que responder el norse con un veloz tajo de atrás hacia delante para golpear el craneo de su acorazado enemigo, y reventando su ceja que descargó un torrente de sangre en el yelmo de Russ. Una vez herido el ingeniero, Vahis se encaró a Messner, y lanzó con todo su peso su acero hacia el cuerpo del fiscal. Sin embargo, la espada quedó atrapada en el techo, y el fiscal pudo apuñalar a su rival con facilidad. La espada de la justicia atravesó la pierna izquierda, y desgarró todo el cuero que llevaba como protección. Vahis estaba en las últimas, y la sangre manaba de sus cortes en muslo, cara, espalda y tobillos. Apenas podia mantenerse en pie, y Russ y Messner creian que iba a caer. Estaban muy equivocados.

El norse lanzó un grito de furia salvaje, que llenó de miedo los corazones de sus enemigos. Con furia berserker, comenzó a lanzar un tajo tras otro de enorme potencia mientras baba sanguinolienta caia de su boca. ¿Era un mutante? La realidad era que no, pues aquel gesto de rabia era una caracteristica propia de los más aguerridos mercenarios bjoëlings, cuando presto su final, marchaban a los brazos de Kharr, su salvaje dios de la guerra, para unirse en el cielo a él y luchar por toda la eternidad. El acero de Vahis se lanzó como un torbellino de cólera y furia hacia la cabeza de Russ. El golpe aplastó la cabeza del ingeniero, y sus ojos saltaron de la presión por la visera del yelmo, incapaces de soportar la presión de un impacto con la fuera de un gigante. Reducido su craneo a pulpa sangunilienta y acero destrozado, el compañero del fiscal cayó al suelo inerte, y Vahis se preparó para empalar al fiscal con su hierro.

Pero no, no fue eso lo que ocurrio, para desgracia de Vahis. Sigmar veia el combate desde su trono, y su intervención divina (lo que Messner podria creer que era suerte, pero que a Russ le iba a cambiar su vida... y su cordura) cambió los acontecimientos de las alcantarillas. El acero de Vahis entró en el yelmo de Russ, reventandolo y dando un golpe bestial en la cabeza del ingeniero. Pero no fue la cabeza del minusvalido cazasectarios lo que se dobló hacia dentro y acabo destrozado, sino la espada mellada de Vahis. El acero habia sido entrechocado cientos de veces, y su resistencia habia acabo por claudicar. Aun asi, el golpe habia sido tan monumental como en un principio, y la armadura de Russ quedó inservible, recibiendo Russ el impacto mas fuerte de toda su vida. Su cabeza no paraba de dar vueltas, y durante varios segundos, dejó de saber que era real y que era fantasia. Vió la escena, el combate, como un febril sueño, y su ya mermada cordura acabó por lanzarse al vacio de una vez por todas mientras la sangre le chorreaba por todo el rostro.

Soldado Carroburgués Vahis

-No puede ser, mi espiada, no. Cierdos con suerte, ¡dieberiais estar muertos! si...


Una lágrima asomo solitaria por el rostro del guerrero. Merecia la victoria, merecia su triunfo, y en su lugar su espada, la espada de su padre, de su abuelo y del padre de éste se habia destrozado contra el yelmo de aquel humano de las ciudades. Horror y vergüenza, Vahis comenzó a propinar puñetazos como un perro rabioso, dando empujones a sus adversarios mientras el desconcertado Russ y el fiscal comenzaron a apalearlo vivo, destrozandole con sus armas aprovechando la debilidad de su enemigo. Messner golpeó sus costillas una y otra vez, asi como Russ en los hombros y piernas, hasta que el fiscal, moribundo el norse pero reticente a morir, lanzó su ornamentada espada hacia el enemigo, y traspasó la muñeca, que crujió con un sonoro y caracteristico golpe. La mano del norse quedó colgando del antebrazo tras la letal trayectoria dibujada por el fiscal, y la sangre comenzó a chorrear. Y aun asi, más de medio minuto tardó en morir el norse, peleando e intentando patalear mientras la vida le abandonaba. Asi habia luchado, y asi habia muerto.

En silencio, y con los estertores del moribundo, acabó aquella pesadilla. Messner y Russ se miraron unos instantes, mientras a su alrededor los cuerpos de tres de los mejores guerreros del bando del Consejo Provincial yacian cadavericos. Habia combatido através de mutantes y veteranos de guerra, habian sangrado y habian estado a punto de morir, habian perdido la cordura y a sus bestias, pero entra las alimañas y la podredumbre, ellos eran los únicos que se alzaban victoriosos. Pero aun no habian terminado su trabajo.

Saford, sólo y acobardado, espereba encima de sus cabezas, y solo una débil trampilla de madera los separaba de él.



FDI: Russ gana iniciativa con 17, Vahis le sigue con un 3 y Messner finaliza con un 7. El ingeniero se lanza de nuevo sin preocuparse de su seguridad, acertando al norse con un 47 (muy justo) que este no puede esquivar con un 58. El golpe va a la pierna e inflinge siete de daño, quedando reducido a una herida. Vahis responde con un ataque a cada uno de sus contendientes, intentando mantenerlos a ralla. Con un 17 impacta a Russ, haciendole 11 de daño en la cabeza, y perdiendo el minero 2 heridas adicionales, y fallando al fiscal con un 100 (!!!). El fiscal ataca por la espalda al norse, aprovechando la ventaja numérica, y le hace diez de daño, perdiendo el enemigo 4 heridas. El ataque es suficiente como para hacer un critico de 4 en la pierna derecha, destrozando el cuero que protege a esta.

En el segundo asalto, el orden sera de Vahis, Messner y Russ. El nórdico concentra en esta ocasión sus golpes en el ingeniero, percatandose de que a pesar de su armadura, se lanza como un loco a atacar y deja abierta su defensa. Impacta con un 28, y consigue una furia de ulric de 20 de daño (segunda tirada de 19) que va a la cabeza. El brutal golpe deberia haber dejado a Reinhard decapitado, pero los dioses (PD) cambian el destino del minero, y la espada, aunque hace daño a Russ, este gana locura y le deja a 0 heridas destruyendo toda su protección en la cabeza. El arma de Vahis se rompe, y desafortunadamente el norse no tiene PD, por lo que no le queda otra opción que comenzar a propinar puñetazos a sus enemigos, sin mucho éxito (87). Messner aprovecha, y con un 33 impacta en las costillas del norse que falla su esquiva con un 99. Hace 6 de daño, que no son suficientes para acabar con él, y Russ, sin casco y una brecha en el cráneo que deberia haberlo dejado sin éste, golpea a placer al enemigo desarmado con un 12, pero su daño se queda en 5 y no consigue traspasar la dura piel del rival.

En el ultimo astalo, Vahis medio muerto y sin arma, y Russ al borde de la muerte, el norse ataca primero, el ingeniero despues y Messner el último. Vahis lanza un puñetazo al fiscal y otro al ingeniero, consciente de su mala suerte y pronta muerte. Sin embargo, sus brazos no son tan largos como su espada, y falla ambos golpes con 95 y 58. Russ ataca con un 12 que el enemigo falla al esquivar, pero el daño queda en 5 y no hace efecto. Messner con un 16, inflinge 8 puntos de daño y un critico de 7 en el brazo derecho, finalizando un combate que se ha alargado demasiado para el bando vereneano.

Bueno, ya lo habeis conseguido. Decirle a Russ que es bueno usar el escudo, y que habria salvado la cabeza. Ademas de perder un punto de destino, ganas uno de locura, haciendo un total de seis. Como ya sabemos lo que eso significa, te toca hacer tirada de voluntad, que allas con un 68. Adquieres un trastorno, que pondre en breve en tu ficha cuando lo hayamos hablado. Ahora os toca ver que haceis con Saford, que se encuentra metido en su oficina cerrada a cal y canto. Russ, te aviso de que puedes abrirla con una acción, pero si quereis hacer algo antes, decidlo.

Oh si, se me olvidaba. Ganais 300 puntos de experiencia cada uno. Habeis derrotado a la guardia de Saford, habeis hecho unos post magistrales como no los he visto en ningún hilo y con diferencia, vosotros dos sois los jugadores más posteadores. 200 puntos por vuestros post y 100 más por haber llegado tan lejos en el asunto de la serpiente púrpura. Ya comentamos por privado como podeis gastar la experiencia.

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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Eldril » 14 Sep 2010, 14:51

Reinhard Russ

La tensión de estos últimos días llevaba a Reinhard por el mal camino. Sus ojos, como hacía cinco años, habían visto demasiada muerte en muy poco tiempo, y su cordura pendía de un débil hilo, pues solamente el grado de éxito separaba la locura de la genialidad.

El último detonante fue la muerte de Rufus, él último vestigio de su vida en la mina durante estos cinco años. El corrupto gobierno le había embargado la mina, Getter y sus sucias ratas habían matado a sus dos compañeros, a sus dos hermanos enanos, y ahora, la guardia de Saford acababa con la vida del fiel compañero de Reinhard. Todo, absolutamente todo lo que le ataba a su mina, se había desvanecido en cuestión de horas.

El final del combate se acercaba, y el bando averlandés tenia las de ganar. Habían logrado, después de mucha sangre derramada acabar con superioridad enfrente a Vahis, que vendería su vida muy cara. Así que sin pensarlo dos veces, y seguramente cometiendo un grave error que cambiaría su vida para siempre Reinhard se lanzo nuevamente al ataque, con tal de acabar de la forma más rápida con el enemigo que exhausto, pretendía dar muerte a alguno de los dos vereneanos.

El desenlace del combate sucedió intenso y cruel. Los dos cazadores de sectarios trataron de aprovechar su superioridad, y hirieron al soldado de Saford, aun que no fue suficiente para acabar con su efímera existencia. Así que él trato de devolver los golpes, pero esta vez de una bestial manera.

Justo en el instante en que su cuerpo iba a desfallecer, una instintiva energía emergió de su cuerpo en un grito, y la rabia tensó sus músculos. Sabía que sería su fin, pero también sabía que sería un fin glorioso. Golpeo, no solo con la espada, sino que la ira de un bravo guerrero que perecería en combate también empujó su espada contra el cráneo del ingeniero.

Reinhard, aun estando completamente volcado en el ataque, pudo ver la mismísima expresión de la muerte en los ojos del carroburgues, y supo casi instintivamente que el siguiente golpe seria su fin.

Sigmar… recíbeme en tu trono… -fue el último pensamiento de Reinhard mientras veía como lentamente, la gran espada del soldado describía un arco de muerte y destrucción sobre su armado cráneo.

Russ notó un dolor como nunca lo había notado, sintió la sangre deslizar por su frente y teñirle la mirada de rojo… trastabilló con tal de no perder el equilibrio, y en un instante eterno perdió la noción de la realidad… mientras espasmos de luz le proyectaban en su mente sucesos anteriores a él. La muerte llegó y el tiempo se detuvo.



¿Dónde estoy? ¿Qué lugar es este? –pensó mientras abría los ojos después de un fuerte fogonazo lumínico- espera… esto es… Monheim? –Poco a poco fue recuperando la vista, y si, no estaba errado, se encontraba en las mismas cuevas de Monheim donde asaltaron a los mutantes.- ¿Que diablos hago aquí?- Poco a poco, como si con la primera mirada no los hubiese visto, descubrió todos los cuerpos de los que ahí perecieron.- Dajertik, Infekdel, Rufus, el Gordo…-Reinhard logró recordarlos poco a poco- que hace ahí mi pico? – Y justo el momento que se dirigió a recogerlo, una estruenda voz que resonaba desde muy lejos, le hizo detenerse.-Por qué crees que sobreviviste a este enfrentamiento Reinhard?- El que fue minero alzó la mirada, la voz procedía de la entrada a la cueva, así que con paso temeroso, Reinhard se dirigió a su encuentro. –Luchaste como ninguno, y fuiste traicionado… pero eso te hizo más fuerte, verdad? – Reinhard quería saber de quién era esa voz, así que sin miedo, cruzó la entrada, y de nuevo un estruendo lumínico le inundó la consciencia.



Despierta, los esclavistas se acercan… -La misma voz resonó en su mente, y a toda prisa Reinhard abrió los ojos. Esta vez se encontraba en los subsuelos de Averheim, y al lado tenia a… - Eimur?...pero qué diantres… - El compañero del Russ tenía el rostro muerto, no expresaba ninguna emoción, y de repente miró hacia la oscuridad de la cueva donde aparecieron sobras que en el interior de la mente de Reinhard resonaron – Gottfried Harriker… -y casi instintivamente, corrieron en dirección opuesta a los esclavistas. El recorrido se le hizo eterno a Reinhard, hasta que encontraron de nuevo la salida a la superficie. La misma salida por la que sus vidas rebosaron de nuevo de esperanza.-Ya hemos llegado Eimur…- trató de decirle a su compañero, pero este, ya no se encontraba a su lado… -Dime Reinhard, -era la misma voz que le hablo en las cuevas de Monheim, provenía de la luz y resonaba por todo el cuerpo del minero- porque crees que también sobreviviste a los esclavistas?-la voz le dejo un tiempo para reflexionar-¿ Has visto como te han dejado las manos? ¿No sientes una irrefrenable sed de venganza por todo el daño que te han hecho a ti y a los tuyos?- Reinhard se encontraba a escasos metros de la salida de la cueva, y sin entender porque, esa inquietante voz le insufló en su cuerpo un odio que acrecentaba con solo pensar en los culpables de todo eso, esta vez, furioso, cruzó de nuevo la procedencia de la voz, temiéndose lo que ahora sucedería.



Alguien guió su brazo, estaba sujetando algo, y esta vez, de su mente brotaban palabras de odio. Odio infundado por la voz brillante, pero que silaba a silaba exponía una ira sin fin y una sed de venganza eterna.

-No temo tus amenazas, pues acabaré con quien haga falta igual que he acabado contigo!Me has dado motivos suficientes!! –el odio se notaba en cada silaba que Reinhard pronunciaba, pues Getter se había llevado algo que él nunca podría recuperar- Recuerda lo que te dije: mirame bien, pues esta será la última cara que veas tanto en esta vida como en cualquier otra!

Reinhard no lo podía creer, esa era su voz, pero no era él quien estaba hablando. En sus brazos mantenía el cuerpo inerte de Getter y a su alrededor, yacían ya sin vida dos de sus mejores amigos, que como si de una maldición se tratase, los poderes oscuros le habían arrebatado. Y de nuevo, la voz retumbó en su interior…
-Reinhard…-esta vez, el ingeniero se atrevió a responder.-¿ porque me haces esto? ¿No he sufrido bastante con haberlo vivido?- Reinhard permaneció en silencio, y sin respuesta alguna otro relámpago lumínico sobresalto su mente.



-Todo tiene un porque…-la voz obligó a abrir los ojos a Reinhard justo en el preciso momento en que Vahis acercaba su arma a su acorazada cabeza. Ahora lo recordaba, se encontraba en las cloacas de Averheim, tratando de cazar a Saford. Messner y él habían llegado muy lejos, y ahora de un solo impacto se decidiría el destino de una provincia. La escena se repitió, había cometido un error gravísimo al abalanzarse sin preocupación alguna sobre el soldado de carroburgo, y ahora, dejando las defensas libres, el soldado había aprovechado para acabar con la vida del ingeniero, pero esta vez, aun con la mismísima expresión de muerte en sus ojos, el ingeniero no temió por su vida. Y aunque el impacto le destrozo la armadura, y le hirió gravemente el cráneo, que turbio quedo de sangre, Reinhard permaneció de pie, mientras un sable que de bien seguro tantas vidas había sesgado, se rompía ante la mirada atónita de Vahis. Algo había cambiado en el ese superviviente nato. Parpadeó, y la visión de un cometa de dos colas surcó su mirada.

-Acecharás a todos los seguidores de los dioses oscuros que se crucen en tu camino… - mientras Reinhard se tambaleaba después del duro golpe, esa voz resonaba en su interior tratando de hacerle volver en sí- y les harás pagar por todo el daño ocasionado a nuestros hombres…-el ingeniero trastabillo con tal de no perder el equilibrio. Su mente estaba nublada y apenas podía ubicarse en lugar alguno, pero poco a poco se recomponía del duro golpe que hubiese acabado con la vida de cualquier hombre. –Yo te mantendré en vida, y tu les regalarás su muerte- un ardor interior devolvió en si a Reinhard. Debía ayudar raudo a Heinrich, o de lo contrario su vida correría peligro- que tu brazo sea fuerte, tu astucia aguda y tu ira implacable. Vive para salvar nuestro pueblo!

Energías renovaban el ya cansado cuerpo del ingeniero, que aún herido por los sucesos de esos segundos que le parecieron eternos, se abalanzó sobre Vahis con tal de ponerle fin al combate.

Vahis cayó, y sin quererlo, Reinhard pronunció para sí, mientras extraía su espada del cuerpo inerte del soldado- que así sea…

Reinhard miró a Heinrich con esperanzas renovadas. Lo habían logrado, y tan solo una simple trampilla les distanciaba de una venganza que hace cinco años se forjó. Y se fue avivando con el paso del tiempo.

-Demos caza a el último bastardo…-el ingeniero miró la trampilla y dio un paso adelante- aun así no debemos bajar la guardia… Saford es un seguidor de los dioses oscuros… y no se dejará cazar fácilmente.

Russ volvió a mirar a el fiscal…- alguna idea?

FDI: Buaa.. tochopost!
Esta es la justificación de la locura. Como ya hemos hablado, gasto la EXp en esp. Armas polvora, +1 H y +5 HP. Y espero a que Heinrich posteé para decidir que hacer.
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Weiss
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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Weiss » 14 Sep 2010, 18:54

Heinrich Messner

Heinrich Messner nació en el 2497, durante los últimos años del reinado del augusto emperador Luitpold I, padre de Karl Franz I. Al ser el primogénito de la familia, su llegada al mundo estuvo rodeada de alborozo, de fiestas y celebraciones. Su padre, Mannfred Messner, era un conocido comerciante de caballos, y el nacimiento de aquel hijo le aseguraba un heredero en el que legar sus posesiones en un futuro. Su madre, Isabella von Alder, una mujer culta y leída, enseñó al pequeño Heini a leer, y éste pronto apreció los libros, así como el conocimiento que contenían. Fantásticas historias de caballeros y dragones, de jefes bárbaros, martillos y reyes enanos, de emperadores gordos y cocineros halflings, de magos elfos y monarcas piadosos...

El tiempo pasó, y aunque Lord Sigmar bendijo a los Messner con dos hijos más, Heinrich siempre conservó un lugar especial en el corazón de sus progenitores. Elizabeth era la hermana mediana, y gracias a Isabella no sólo se convirtó en una dama hermosa, sino también inteligente. No tardaron en lloverle pretendientes, hasta que encontró al que pensó que sería el hombre con el que compartiría el resto de sus días. Desgraciadamente, la Tormenta del Caos segó la vida de aquel joven, así como la de muchos buenos hijos del Imperio. Sólo tras varios años volvió a conocer a alguien capaz de conquistar su corazón, un orgulloso heredero de Reikland, con el que iba a casarse en poco tiempo. En cuanto a Steffan, el menor, siempre había sentido una predilección por las historias de Sigmar, y de los santos del Imperio. Llegado el momento, decidió ingresar en el seminario, y ahora servía en la catedral de Sigmar en Altdorf.

Heinrich, por su parte, eligió el estudio de las leyes. En la universidad de Averheim, estudió durante largos años hasta conseguir el pergamino que acreditaba sus conocimientos. Además, en sus últimos años de universidad empezó a trabajar para Treitt Hannodeck. Debido a algún favor que el gordo fiscal debía a su padre, el joven Messner ocupó el puesto de ayudante. Lo que después sucedió está escrito en otros lugares, por lo cual no es necesario repetirlo aquí. Lo que era seguro es que Heinrich no esperaba ni por lo más remoto que convertirse en el ayudante de Treitt le llevaría a vivir las situaciones que años después experimentó. Ahora mismo, la situación era un encarnizado combate en los subsuelos de Averheim, luchando por erradicar la herejía de la provincia.

Vahis no pensaba morir sin pelear, y lo hacía de una forma admirable. El norse era consciente de que su fin estaba próximo, pero pensaba dejar este mundo como un guerrero. Lanzaba foroces tajos a sus dos rivales, soportando el intenso dolor de las heridas que ya le habían infligido. Sin embargo, sólo era cuestión de tiempo que un golpe consiguiese atravesar su guardia, dando lugar a su triste final. Fue Russ quien rompió esa guardia, comenzando la sucesión de golpes que terminaría con Vahis. Cada vez más furioso, éste descargó su arma con un fortísimo golpe dirigido al yelmo de Russ, que acusó el impacto retrocediendo un paso. La sangre manaba por su cuello desde la herida que el norse acababa de infligirle en la cabeza. Vahis se revolvió, rápido, dispuesto a atacar ahora a Messner. Tal fue el ímpetu que quiso dar a su golpe que alzó demasiado el sable, encajándolo en la roca de las alcantarillas cuando quiso hacerlo descender sobre su rival. Messner aprovechó la situación, y volvió a traspasar la pierna del soldado. Su pierna izquierda estaba prácticamente destrozada. El norteño lanzó un gritó y se tambaleó, pero luchó por tenerse en pie. En vez de caer derrotado y resignarse a morir, siguió lanzando tajos y diestro y siniestro, hasta que uno especialmente fuerte volvió a acertar en el yelmo de Russ. En vista de la inmensa fuerza con la que había atacado el norse, aquel impacto debería haber acabado con la vida del minero.

Pero no fue así. La espada, tras innumerables golpes a las paredes de las rocas se había resentido, y se rompió al golpear el duro acero del yelmo de Russ. Messner estaba perplejo. Aquel minero era en verdad en superviviente. Tras ver su espada romperse, el bárbaro no pudo reprimir las lágrimas. Había luchado con valentía, como los héroes de antaño, pero aún así iba a morir. No comprendía cómo sus dioses no le había adjudicado su merecida victoria. Luchando hasta las últimas consecuencias, lanzó puñetazos contra Russ y Messner. El final del combate fue dantesco. Una vez tras otra, las armas de los dos averlanders se clavaron en la carne del nórdico, que se negaba a dejar escapar su último aliento. La sangre fluía a raudales. Messner estaba completamente salpicado por ella, su cara tintada de rojo, mientras seguía acuchillando al guardia. Finalmente, fue un golpe de Messner el que acabó con la vida de Vahis. Una estocada atravesó la muñeca del guerrero, dejando colgando su mano. Vahis se dejó caer, y murió gritando mientras seguía golpeando a sus enemigos con su destrozada extremidad, con sus piernas, con sus dientes. Al final se derrumbó, inerte. El combate había terminado.

Messner se pasó la mano por la frente, apartándose el pelo que se le había quedado pegado gracias a la sangre. Apoyó su espada en el suelo y suspiró. Miró el cuerpo del desdichado Vahis. Había sido su enemigo, pero no cabía duda de que era un valiente. Y Messner admiraba la valentía, estuviese donde estuviese. Como un último gesto de buena voluntad hacia su adversario, le cerró los ojos.

-Demos caza a el último bastardo… Aun así no debemos bajar la guardia… Saford es un seguidor de los dioses oscuros… y no se dejará cazar fácilmente. ¿Alguna idea?.

Todavía había que terminar el trabajo, realizar la misión para la cual había ido allí. Había que coger a Oliver Saford, el sectario que llevaba años moviendo los hilos de Averland.

-Sí, todavía nos queda él... Vamos, acabemos lo antes posible. Abrid esa trampilla y entraremos.
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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Saratai » 15 Sep 2010, 00:58

21 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Averheim.

Los dos compañeros descansaron del intenso combate. Jamás en sus existencias habian vivido una experiencia asi, y no era algo fácil de asimilar. Una vez tomado aliento, y presentados los respetos al rival caido, el elegido de Sigmar y el fiscal de Averheim se prepararon para la parte final de su tarea: Capturar a Saford vivo. Reinhard comenzó a empujar la trampilla hacia arriba, pero Saford habia pasado la cerradura corrediza, y la puertezuela no se movió apenas más de un centimetro.

Siendo necesaria la ayuda de la pólvora, el redentor de Monheim apoyó una pistola donde la cerradura estaba pasada, y apretó el gatillo. Tras tantos disparos con las pistolas, Reinhard estaba empezando a acostumbrarse a su funcionamiento. El plomo de la bala reventó entre astillas y piezas sueltas de metal la cerradura, y esta quedó abierta, por lo que fiscal e ingeniero entraron raudos dentro de la Casa de la Rosa. Era la primera vez que Russ estaba en aquel lugar, pero para el fiscal cada rincón era más que conocido. Afuera aun era de dia, y la tenue luz del sol muriente se colaba en pequeños rallos por los sucios cristales de la ventana. En el despacho, ni un solo papel quedaba desperdigado, y en una esquina se podia observar un montón de equipaje preparado para ser transportado lejos de la capital, al Este de Averland.

Lo que más llamaba la atención de la sala era un hombre tembloroso, con el rostro sonrojado, y una pistola en la mano. El hombre era regordete y calvo, bastante bajo y vestido con colorido y finas sedas. El hombre era Oliver Saford.

Oliver Saford

-Esto es de locos, por Sigmar que si. Un hereje yo, ¡hereje!. Yo, que siempre he sido fiel a los dioses, que siempre he cuidado por el bien de esta provincia...


El administrador se colocó el cañón de la pistola en la sien, pero tras mucho meditar lo alejó de ella, y apuntó al fiscal Messner.

-Como alguien como tú ha podido matar a mis guardaespaldas es algo que, simplemente, no me explico. Asi como que no me explico que rechazaras el puesto de portavoz cinco años atrás, y que no hayas querido venir conmigo y con Bukter al Este, donde encontrarias un poder inimaginable. Maldita sea tu estirpe, Heinrich, y maldita tu sangre descendiente...

El menudo hombre sudaba sin parar. Reinhard esperaba alguien de la talla de Getter, un vil brujo, manipulador y terco. Pero Saford no estaba conjurando mas que insultos, ni tenia mayor porte que el de un cobarde sudoroso escondido detrás de un escritorio.

-¿Fue por Gottfried? Algo tenia que hacer para salir de mi miseria, ¿no lo ves, Heinrich? ¡Maldita sea! No adoro a ningún poder ruinoso, yo solo aprovecho las oportunidades que la vida me brinda. Yo no soy un condenado rico como tú, Heinrich. Yo no tengo mujer e hijos como tú. Yo no tengo el linaje de una familia adinerada ¡Yo no queria morir pobre y solo! ¿Es eso un pecado? ¿Eh, lo es? ¡No, maldita sea, no es un puto pecado! ¡Que te jodan a ti, Messner, y a todos los malditos y petulantes nobles de este desgraciado país!


Acto seguido, Saford estalló en lagrimas y apretó el gatillo, quedando su pistola descargada en dirección al fiscal. La bala atravesó el brazo derecho del fiscal, y le hizo tirar la espada de la mano, quedando la bola de plomo incrustada en el biceps. De no haber portado la malla, la bala habria atravesado la otra parte del musculo, y Messner habria quedado desangrado alli mismo. Pero el fiscal no cayó al suelo como era el deseo de Saford, y éste tiró su arma al suelo y cayó de rodillas, mirando al cielo. El hombre que lo habia ganado todo en la vida, ahora lloraba por una segunda oportunidad.

-A más rápida la subida, más rápida la bajada. Veo que la fortuna me ha abandonado... Venga, matadme rápido, los soldados que debian estar aqui para escoltarme se han retrasado, aun no han venido a su cita y teneis unos minutos preciosos para rajarme la garganta...


Saford cayó en sollozos, arrodillado frente a Russ. Se habia meado en los pantalones, y esperaba tendido en el suelo a que el arma de sus enemigos cayera sobre él. ¿Pero que era lo que realmente sabia ese hombre acerca de la serpiente púrpura?


FDI: Messner, Saford saca un 12 en su disparo, y te hace 10 de daño. Aun asi, tienes muchisisisisima suerte, pues donde normalmente se deberia haber perdido un PD, tu pasas sin problemas, y aunque quedas herido grave, la unia consecuencia es quedarte a una herida, mas puedes actuar con libertad este turno. Por cierto, deberias gastar la experiencia : P

Mención aparte al post de Eldril. Has uno de los (sino el) mejores post de esta partida, y te has superado a ti mismo una vez más. Me quito el sombrero, no dejas de sorprenderme en cada actualización.

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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Eldril » 17 Sep 2010, 17:28

Reinhard Russ

Un disparo bien dirigido les separaba de dar caza al titiritero de toda la provincia durante esos últimos cinco años. Y el elegido de Sigmar no erró. Su cometido, más allá de sobrevivir y llegar sano y salvo a casa, se había convertido en un fin en sí mismo, debería dar caza a los seguidores de los dioses oscuros o perecer en ello. Así que con la determinación de alguien que a sobrevivido a grandes barbaries, se dispuso, junto al fiscal, a dar caza al sectario.

Reinhard y Messner accedieron a la Casa de la Rosa raudos. Y grande fue la sorpresa del ingeniero al ver un tembloroso Saford en una esquina de la sala, apuntándose con una pistola en la sien.

Reinhard se quedó perplejo antes las declaraciones de Saford, pero una voz interior le hizo volver en si- tiene la lengua de una serpiente… igual que el corazón…

Con lo que como si del letargo se despertase, amenazo a Saford para que dejara de atacar con veneno sus débiles corduras después de todo lo que habían vivido.

-CIERRA LA BOCA, LENGUA DE SERPIENTE!
- Reinhard odiaba a ese hombre, pero no supo en que medida hasta que si vio obligado a tratar con él. El ingeniero saco la pistola que le quedaba, la pistola con la que juró clamar venganza a Saford y lo apunto a la vez que rebosante de odio le gritaba –NADIE MÁS PUEDE PAGAR POR LAS VIDAS DE MIS AMIGOS!

Reinhard era un hombre de principios y de promesas. Pero esa situación le sacaba de sus casillas. El hombre que tanto dolor le había causado, estaba llorando delante de ellos, sentía el miedo, vivía lo que algunos de sus mas acérrimos amigos habían experimentado momentos antes de perecer, y eso era algo que Reinhard no podía aguantar.

-MALDITO HIJO DE PUTA! LEVANTATE!-Reinhard estaba furioso y la embocadura de la pistola, casi involuntariamente y a contra corazón, poco a poco apuntaba más al cuerpo de Saford.

PUM!!-Reinhard no lo podía creer… su odio había acabado con toda posibilidad de erradicar de raíz la secta. La secta que le había destrozado la vida cinco años atrás, la secta que le había mutado las manos, la secta que le había arrebatado tan buenas amistades. El odio había vencido… Reinhard se había convertido en un asesino… era como ellos… mataba por el deseo de venganza.

Pero no fue así. No fue su pistola la que se disparo. Saford había decidido acabar con la vida de Heinrich, pues no podía soportar ver su triunfo, el triunfo de los que ante la adversidad jamás se habían rendido en contra de su humillante derrota.

Reinhard miró sorprendido después del suceder de los acontecimientos a Heinrich, con la esperanza que la herida no hubiese sido grave, y vio, como ese hombre que se había ganado a pulso su admiración, afrontaba sin vacilar su destino.

-NO PIENSO DEJAR QUE TE RINDAS! LEVANTATE ESCORIA! LUCHAA!!- Las lagrimas empezaban a nublar la vista del ingeniero, y uso su manga para secarse los ojos- HAN MUERTO MUCHOS POR VUESTRA CULPA… Y AHORA PRETENDES TIRAR LA TOALLA? ENFRENTATE A NOSOTROS… SUFRE COMO ELLOS HAN SUFRIDO!

Justo en ese momento, el que fue el consejero fiscal de toda una provincia cayó en sollozos arrodillado frente a Russ. Se había meado. Y a Reinhard le repudió que un enemigo tan detestable hubiese sido la causa de tanto sufrimiento.

-Eres un ser repugnante… -Reinhard escupió al lado del Saford- no mereces ni mi desprecio, rata…

El ingeniero torcio su gesto hacia Heinrich, y le hizo claras señas:

Nos lo llevamos ya?


FDI: gracias! ^^ La verdad es que la locura da mucha vida al personaje!.. Ya tengo un mutante, manco y loco! jajajaj
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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Weiss » 19 Sep 2010, 17:36

Heinrich Messner

El combate había terminado, y mientras los dos hombres que habían salidos victoriosos recuperaban el aliento, la calma volvía a las alcantarillas de Averheim. Messner se palpó el costado, y tuvo que contenerse para no gritar cuando se encontró la herida. Era un feo tajo horizontal, por todo su costado izquierdo, que poco a poco dejaba de sangrar. En cuanto a la herida del muslo, era bastante más profunda, siguiendo un trayecto de arriba a abajo. El fiscal no estaba completamente seguro de si volvería a caminar con normalidad. De momento, se conformaba con cojear hasta las escaleras que le conducirían hasta la morada de Saford. Sin perder tiempo, Russ se encaramó a la escalera, dispuesto a abrir la trampilla, más no pudo; Saford había echado el cierre. Sin embargo, aquel pestillo no fue rival para el plomo de la pistola del minero, que hizo saltar por aires astillas y esquirlas de hierro. Messner se cubrió la cara con el brazo, para evitar que alguno de aquellos fragmentos le hiriese. Por fin, el camino estaba libre. Al otro lado, Saford aguardaba.

Rápidamente, para no dar al hereje tiempo para reaccionar, los dos entreron en la Casa de la Rosa. A Messner le sorprendió ver que, al contrario que en su anterior visita, ahora no había libros ni papeles sueltos, sino que estaban todos ordenados y preparados para llevárselos de ahí. Por lo demás, lo único destacable de la casa era Saford. Sentado tras el escritorio, y visiblemente nervioso, empuñaba una pistola. Messner, todavía con la espada en la derecha, se acercó unos pasos hacia él, lentamente. No convenía ponerle aún más nervioso a esas alturas.

-Esto es de locos, por Sigmar que si. Un hereje yo, ¡hereje!. Yo, que siempre he sido fiel a los dioses, que siempre he cuidado por el bien de esta provincia...

Saford seguía insistiendo en su inocencia, en que no era ningún sectario. Sin embargo, para Messner lo que dijese era lo de menos. Mucho más importante era lo que estaba haciendo, y lo que estaba haciendo era apuntarse a la cabeza con la pistola. Pensaba matarse antes que dejar que le cogiesen. Messner se detuvo en seco, mirando fijamente al antaño regente de Averland. Saford meditaba, daba vueltas a cómo se las arreglaría para salir de aquella situación. Algo brilló en sus ojos cuando decidió apuntar al fiscal.

-Como alguien como tú ha podido matar a mis guardaespaldas es algo que, simplemente, no me explico. Asi como que no me explico que rechazaras el puesto de portavoz cinco años atrás, y que no hayas querido venir conmigo y con Bukter al Este, donde encontrarias un poder inimaginable. Maldita sea tu estirpe, Heinrich, y maldita tu sangre descendiente...

Obviamente a Messner no le hacía gracia que le apuntasen con un arma. Era una situación en la que uno no sabía exactamente qué hacer. ¿Le daría tiempo a apartarse? ¿Sería mejor quedarse quieto y evitar ponerle más nervioso?. Saford le sacó de sus cavilaciones, volviendo a hablar. Mientras tanto, Russ decía algo. El fiscal no sabía qué era, pero estaba plenamente convencido de que la voz del duro minero llenaba la estancia, con un tono que denotaba enfado. Cuando te apuntaban con una pistola, uno era capaz de prestar atención a pocas cosas más.

-¿Fue por Gottfried? Algo tenia que hacer para salir de mi miseria, ¿no lo ves, Heinrich? ¡Maldita sea! No adoro a ningún poder ruinoso, yo solo aprovecho las oportunidades que la vida me brinda. Yo no soy un condenado rico como tú, Heinrich. Yo no tengo mujer e hijos como tú. Yo no tengo el linaje de una familia adinerada ¡Yo no queria morir pobre y solo! ¿Es eso un pecado? ¿Eh, lo es? ¡No, maldita sea, no es un puto pecado! ¡Que te jodan a ti, Messner, y a todos los malditos y petulantes nobles de este desgraciado país!

Justo al terminar de hablar, Saford perdió definitivamente los nervios. Estalló en llanto, en ira contenida, y una de las formas que eligió para canalizar tal frustración fue disparar a Messner. Su dedo apretó finalmente el gatillo, y la bola de plomo salió disparada a toda velocidad hacia el fiscal. El impacto le dio de lleno en el brazo, hudiéndose en su carne y chocando con el hueso. En un acto reflejo, el fiscal soltó su espada, a punto estuvo de caer redondo al suelo. Trastabilló, vaciló unos instantes pero, mareado, logró tenerse en pie. Quizás cualquier otro día aquel golpe le habría dejado fuera de combate, pero después de las dos heridas que ya le habían infligido aquella no significaba mucho. A Messner le costaba creer que el dolor pudidese aumentar mucho más, por más balas que le disparasen. Además, al no salir la bala tampoco salía sangre, pues el propio proyectil taponaba la herida. Ya habría tiempo de ocuparse de ella más tarde, pues ahora las prioridades eran otras. Heinrichfue capaz de volver a levantar la cabeza, mirando a un desesperado Saford. Le costaba creer que el fiscal no estuviese muerto. Messner incluso le comprendía. Él tampoco se habría creído nunca tran duro de matar. Ahora el regente sí que había perdido totalmente los papeles. Pataleaba y gritaba patéticamente, tirándose de los pelos y moviéndose de forma anárquica. Sólo fue capaz de reunir la calma suficiente cmo para decir unas palabras más, antes de postrarse ante Russ.

-A más rápida la subida, más rápida la bajada. Veo que la fortuna me ha abandonado... Venga, matadme rápido, los soldados que debian estar aqui para escoltarme se han retrasado, aun no han venido a su cita y teneis unos minutos preciosos para rajarme la garganta...

Russ le miraba con desprecio, y le gritaba. Lógico, pensó Messner. Ese hombre era al parecer la causa de la muerte de los dos enanos que había mencionado, así como la de innumerables personas más. Y sin embargo, algo fallaba... Él tampoco se esperaba encontrar a un Saford tan cobarde y paranoico. Imaginaba de otra forma al taimado líder que había dominado Averland con puño de hierro. Repetía una y otra vez que él había pecado, sí, pero no contra los dioses, sino contra los hombres. ¿Estaría volviéndoles a engañar, o sería la primera verdad que salía de sus labios en mucho tiempo?. Messner se abstenía de opinar de momento. Russ le miró, como pidiéndole aprobación para llevárselo ya. Sería lo mejor, pues todo aquello ya se había alargado más de lo esperado.

-Sí, será mejor partir cuanto antes. Atrancad antes la puerta, que no nos sigan esos escoltas de los que habla. No quiero más peleas por hoy...

En los instantes que tardase Russ en colocar el escritorio como noches antes había hecho el fiscal, Messner tendría tiempo para intercambiar unas palabras con Saford.

-Tenéis razón, Saford, no es un pecado querer aprovechar las oportunidades que da la vida. Al contrario, es señal de inteligencia, y vos habéis mostrado que tenéis bastante. Sin embargo, sí es pecado cuando esas oportunidades implican matar viajeros, negociar con mutantes, asesinar niños, o tratar con escoria como los Quober o Migolver. El que no seáis sectario, cosa que no tengo clara, no os exime de tales crímenes, y pagaréis por ellos. Serán los vereneanos quienes os juzguen, así que seréis tratado con justicia. Ahora ponéos en pie, si no queréis que mi compañero os ayude a hacerlo.

Messner recogió su espada, la guardó y se dispuso a partir. Quería volver a casa de una vez.


FDI: gasto un avance en empatía, otro en resistencia y otro en inteligencia. Creo que refleja que durante este tiempo he hecho cosas bastante diferentes, desde negociar a pelear.
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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Saratai » 22 Sep 2010, 16:52

21 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Averheim.

Heinrich y Reinhard levantaron en peso a Oliver Saford, que no pudo zafarse del agarre de los heridos cazasectarios. A rastras primero, y andando después una vez Oliver se percató de que no tenia más opción que seguirles, anduvieron por los alcantarillados de nuevo, pasando por la escena de la pelea subterranea. Todo estaba hecho un desastre entre excrementos, sangre y muerte, y las ratas ya habian comenzado a pegarse un festin en el escaso tiempo que habian tardado en atrapar a su objetivo. Pero no iba a ser tan fácil salir de alli como habia sido entrar...

Alcantarillas de Averheim I.jpg
Alcantarillas de Averheim I.jpg (17.48 KiB) Visto 3243 veces

Tanto el adinerado fiscal como el demente ingeniero andaron junto a Saford, mientras este mascullaba para sus adentros, pero no llevaban ni veinte metros recorridos, cuando las luces de dos faroles les deslumbraron en una curva del tunel. Ante ellos, a unos veinte metros, dos hombres uniformados de negro y amarillo habian aparecido, facilmente reconocibles como guardias de cloacas, atraidos por el estruendo de los disparos, que en la profundidad de las alcantarillas habia retumbado por todas las galerias. El primero era un hombre delgado y moreno, de grandes ojos azules mientras que el segundo tenia los ojos pequeños y separados, negros y oscuros, y el pelo largo y anaranjado. No tardaron en dar el alto.

Guardia de cloacas Ulisses Iopek

-¡Alto ahi, ni un solo paso!-
gritó el guardia de pelo negro, apuntando con una ballesta -¿Quienes sois y que demonios haceis ahi?

El capturado por el fiscal y el ingeniero vió las puertas abiertas ante Ulisses, que miraba con ojos temblorosos la escena.

Oliver Saford

-Por los dioses..., ¡Auxilio! ¡Soy Oliver Saford! ¡Estos revolucionarios me van a matar! ¡Os daré todo el oro que querais, os hareis ricos hasta la medula si tan solo me liberais!


Sin embargo, la respuesta del pelirrojo no fue la esperada por el regordete consejero.

Guardia de cloacas Maneverb Sufrt

-Vaya, si que eres Oliver Saford, si... Y tus captores pintan aun peor que tú, te has tenido que defender bien. Lástima que yo solo responda ante el capitán Jaran...


El guardia miró a su compañero, que apuntaba con la ballesta a los infiltrados en las cloacas, y desenfundó una recia espada de filo ancho mientras continuaba hablando.

-Resulta que tenemos un problema, caballeros. Ayer encontramos un cadaver justo en esta zona, y como vigilantes del bajo suelo, debemos proteger nuestra jurisdicción de todo sospechoso. Imagino que lo entenderán. Eso si, no estaria mal una explicación antes de que les apresemos a los tres.


Maneverb comenzó a sonreir, consciente de que tenia la venaja en aquella escena. Dependeria de la explicación del fiscal y el ingeniero ante aquellos representantes de la ley como acabaria aquella escena. Los guardias de cloacas veian mucha miseria y crimen, y tenian fama de gatillo fácil, por lo que convendria que toda la explicación fuera consistente.



FDI: Os he hecho un pequeño mapa para que os hagais una idea de la situación. Entre un extremo (Casa de la Rosa) y otro (Jorkstown) habrán unos ochocientos metros, pues atraviesa parte de la ciudad. El resto de caminos son desconocidos para Heinrich, con lo que no entro en detalles.

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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Eldril » 23 Sep 2010, 22:43

Reinhard Russ

El odio hacia Oliver Saford no paraba de acrecentar. Cuando más bajo caía él, más ira arremetía contra el elegido de Sigmar.

Como puede una rata como esta… haber causado tanto daño entre la gente.

-Levantate rata inmunda… levantate por respeto a los que han muerto por tu culpa! – Tal vez, Reinhard hubiese acabado con ese sectario rápidamente, pero en su mente no paraban de resonar unas palabras de dudosa procedencia.

Acecharás a todos los seguidores de los dioses oscuros que se crucen en tu camino…y les harás pagar por todo el daño ocasionado a nuestros hombres…


Y la mejor manera de lograrlo, era hacer hablar a Saford… y solo ese motivo mantenía los sesos de Saford en su cuerpo.

Avanzaron por la mascare, y los recuerdos de Rufus hirieron de nuevo al ingeniero. Que con tal de no golpear al sectario, golpeo duramente la pared.

-No te mereces la vida…- le susurró al atemorizado prisionero.

Y continuaron avanzando sin paso temeroso, y con halos de victoria en el ambiente. Tenían al Oliver, y huían por las alcantarillas de la ciudad. Con suerte, en treinta minutos se encontrarían en la entrada del templo de Verenna, concluyendo así su cacería.

Pero el destino era curioso, y Sigmar decidió poner a prueba otra vez a su elegido. Ahora, del cráneo que había soportado la acometida de Vahis, deberían brotar palabras convincentes. Ahora, y por lo que él creía que era su primera vez en la vida, su supervivencia no dependía de su firme voluntad ni de su determinación, sino que pendía de lo que el intelecto de una sangrante cabeza tocada por Sigmar, podía ofrecerle.

La comitiva cesó su marcha ante las órdenes del guardia de cloacas. Y Reinhard, después de la lengua envenenada de Saford, fue el siguiente que tomo partido en la explicación.

De nuevo, una voz en su interior decidió su camino. Pero esta vez, el pensamiento brotó directamente de sus labios.

La verdad es el camino más directo al destino de un hombre.

-La verdad es el camino más directo al destino de un hombre. –el elegido de Sigmar titubeó ante esas palabras pronunciadas por su ser, trató de recomponerse y continuó con la explicación.- Trabajamos para las iglesias de Sigmar y Verenna. Y llevamos a este bastardo herético a su cita con la justicia por todo el dolor ocasionado a nuestra provincia.

Reinhard fue lo más franco que pudo, pues si esa era la misión que Sigmar le había encomendado no podía haber consecuencia alguna que no fuera guiada por la mano del Dios. Y eso, sin saber porque, tranquilizaba severamente al ingeniero.

-Rata… a cuanta gente más pretendes envenenar con tu lengua de serpiente? –Reinhard ofreció una mirada amenazante al meado político, que enfrente esa situación, había recopilado el poco valor que le quedaba, para buscar una última oportunidad.

-Nuestro camino- dijo Reinhard mientras volvía a mirar a los guardias- sigue la voluntad de estos dos dioses. No obstaculicéis sus caminos, pues sus represalias os podrían alcanzar.

Reinhard, después de sobrevivir al combate con Vahis, se notaba mucho más próximo a Sigmar, y tras ver la cara de incomprensión de los guardias a sus palabras casi divinas, trató de justificarse con un motivo más terrenal.

-El bien de esta provincia, que por culpa de ratas como Saford… muere en una guerra civil, depende del éxito de nuestro cometido. Así que, por favor dejad que todas las muertes y sufrimiento ocasionados por este vil hombre, sean juzgados antes ojos divinos.

Reinhard pretendió ser claro. No había más camino que le de salir con Saford de las cloacas y llevarlo al templo de Verenna. Él había explicado sus porqués, así que si esos dos hombres no trataban de entenderlo… Sigmar tendría que decidir, que destino se sobrepondría a los demás.
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Re: Reinhard Russ III: Verenna nos dará la Claridad

Mensaje por Weiss » 26 Sep 2010, 17:59

Heinrich Messner

Mover a Saford no fue tarea fácil. No sólo por el deplorable estdo en el que se encontraban Russ y Messner, sino también por el peso del condenado regente. Para lo pequeño que era, pesaba una barbaridad. Al principio, se afanó en molestar a su captores, gritando, pataleando y negándose a andar. Tras unos cuantos metros, se dio cuenta de lo futil de sus protestas. Aquellos dos hombres iban a llevárselo, y él no podía hacer nada para impedirlo. Resignado, empezó a arrastrar los pies lentamente.

El agotado fiscal agradeció que el hereje dicidiese colaborar un mínimo, pues no estaba para tonterías en aquellos momentos. Cada milímetro del cuerpo le dolía, llevaba como recuerdo una bala en el brazo, un feo tajo en el tórax y una profunda herida en el muslo. Definitivamente, no estaba en las mejores condiciones. Si no fuese por Russ, Messner habría sido totalmente incapaz de arreglárselas para conducir a Saford. Por alguna absurda razón, el minero parecía en perfectas condiciones, algo harto extraño después del descomunal golpe que había recibido. Además, algo más había cambiado desde el combate. Russ no había dejado ni un instante de gritar y berrear, como preso de una furia inconmensurable. Messner estuvo tentado de decirle que todos sus gritos y amenazan le estaban levantando dolor de cabeza.

Los tres fueron bajando las escaleras, accediendo nuevamente a las cloacas. Avanzaron sobre el pavimento en el que a punto habían estado de dejarse la vida, rodeados de basura y cuerpos exánimes, embargados por el olor de la putrefacción y la sangre. Messner contuvo una arcada. No era lo mismo ver un cuerpo destrozado en el frenesí del combate que tener que contemplarlo después. Andando lo más rápido que su maltrecha pierna le permitía, siguieron avanzando por el corredor, en dirección a la encrucijada. Sin embargo, no todo habría de ser tan fácil. Tras apenas unas decenas de metros, dos luces brillaron a lo lejos. Messner entornó los ojos, intentando distinguir quién o qué portaba aquellos faroles. Sin poder evitar un escalofrío, recordó los llantos que había oído noches atrás. Cuando tras unos segundos sus ojos se acostumbraron a la luminosidad fue capaz de discernir dos figuras humanas. Y una de ellas, portaba una ballesta.

Los dos hombres les dieron el alto, y por su aspecto quedó claro que se trataba de guardias de las alcantarillas. Habitualmente, semejente destio era reservado para aquellos soladdos que habían ofendido sobremanera a sus superiores, o para guardias que convenía mantener alejados de las calles. Ninguna de las dos opciones agradaba demasiado a Messner. Saford empezó a gritar, rpgando que lo liberasen, pero los guardias parecían inmunes a sus promesas, y proclamaron su afiliación a Jaran. Por lo menos no era sobornables, aquello les honraba. Deseosos de terminar con aquel extraño encuentro, dieron a los tres caminantes del subsuelo la oportunidad de explicarse, antes de que les apresasen. Fue Russ el primero en dar una especie de explicación.

Algo más había cambiado en el aguerrido joven, que ahora hablaba como un santurrón redomado. Su discurso estaba plagado de referencias a dioses y a misiones divinas, de cvastigos celestiales y de trabajos por el bien supremo. Sin lugar a dudas, había quedado algo trastocado. Cuando el minero terminó de hablar, Messner avanzó unos pasos para dejarse ver, dispuesto a ofrecer una explicación más mundana, más comprensible por los guardias.

-Hombres de Averheim, soy Heinrich Messner, consejero de esta provincia. Decís responder sólo ante vuestro capitán, y eso os honra en los tiempos que corren. Sin embargo, ni siquiera Herr Tropkter está por encima de mí en materia penal. Estamos aquí para apresar a este hombre, manifiesto traidor, y entregarlo a las autoridades para que sea juzgado. Contamos con el beneplácito de nuestro legítimo conde, Jobb Alptraum, tenedlo por seguro. Teniendo en cuenta cómo están las cosas, entended que nos encontremos aquí, pues haber conducido a Saford por las calles habría sido muy arriesgado. En cuanto al muerto que habéis encontrado... puede que tenga una ligera idea de quién es si me lo describís. Una vez explicada nuestra situación, tanto yo como el conde gradeceríamos en extremo vuestra habilidad y experiencia si sois capaces de guiarnos hasta el Barrio Viejo. Os aseguro que seréis recompensados.

Ahora era el turno de los guardias.




EDIT DEL MASTER: Esta trama continua en Prisión de Almas: Acto II. Avisare cuando actualice para que podais seguir posteando alli.
"Ninguno de vosotros lo entiende. Yo no estoy encerrado aquí­ con vosotros. Sois vosotros los que estáis encerrados aquí­ conmigo"

Cerrado

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