Prisión de Almas: Acto II (Nudo)

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kurgan
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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por kurgan » 30 Ago 2010, 23:46

Reiner Volk

-¿Es... trabajo de campesinos?
-mandó repetir Reiner a Balbian, en alto, aunque el campesino no supo o no quiso reproducir el tono de enfado del lansquenete-¿Creéis que de aquí a cuatro días no reforzarán la guarnición? ¿No llega... rán refuerzos? ¿No hay brazos... suficientes para tomar aunque sea una de ellas? Quede todo como digáis... Bahever.

El sindicalista ya se creía emperador y general. Había aprendido bien a ser un líder y a disponer de las vidas de otros, quizás demasiado bien. Le parecía a Reiner, que él, con todos los demás, no eran sino peones en el juego de aquel individuo entre cuyos altos ideales, quizás, descollaba la adquisición del Poder.

¿Qué estupidez era aquella reunión? Se estaba diciendo secretos de Estado ante los ojos de cualquier espía. Si había saboteadores en los cuarteles de los Alptraum, acababan de ser descubiertos. No, aquello era una maniobra de Bahever para que se supiera quién mandaba; él, que centraba la atención de pueblo, mercenarios, soldados, revolucionarios, pretendiente, nobles. Maldita araña calculadora... Era un animal político y un monstruo sin alma...

O no. Porque la mención de Beatrix en los labios del sacerdote le hizo apretar las manos con furia. Je, quizás no la amase y quizás sí, pero sabía ponerse celoso cuando aquella mujer conversaba con otro hombre. A Reiner poco le importó; si se entregaba a uno, podía entregarse a otro. No era tan tonto como para quererla en exclusiva, aunque él también sintió la punzada de algo a lo que no sabía ponerle otro nombre que rencor. Malditos sacerdotes confesores.

Hablando de mujeres, su vista pasó por las zorras que se movían entre la multitud. Una le hizo un gesto, le parecía, en cuanto la reunión se dispersó. Ay, suspiró Reiner, si no hubiera sido herido hoy, media hora es suficiente cuando no se pierde el tiempo con tonterías. Quizás incluso podría encontrar una gratis.

Hay que centrarse en lo que importa, Reiner. Oliver Saford es un mutante traidor hereje y le inflan el culo en los aquelarres, ¿no? Buena propaganda y buen golpe de efecto, cura mamón, aunque también podrías haber dicho que Alptraum sacrificaba niños y nos ahorrabas un mal trago. Von Hegel, ese demente, se propuso voluntario para capturarlo. Pero más que probablemente habría gente más indicada para esta tarea.

-Buena... idea... Y no mala. Pero no debería ir alguien... ¿con más experiencia?

Aunque, por otra parte, si Karl fracasaba como Reiner esperaba, se libraría de una molesta deuda de honor. Otro punto: Feuerbach venía. No se podía pelear primero contra un enemigo y luego contra otro, hizo saber Reiner a la congregación. Mucho mejor era conseguir que se enfrentaran. ¿Y cómo? Pues haciendo que el ejército provincial, que de momento seguiría fiel a los Alptraum, presentase batalla a los talabeclandeses. Cosa que sólo se podría hacer si entendían que era el mal mayor; entonces intentarían detenerlo a él primero, o dividirían sus fuerzas, batallarían, se desgastarían, y quedarían debilitados. Las otras opciones eran, o exterminar por completo a los Alptraum, tarea sencilla-su madre estaba en manos de Leitdorf, su hermana, tenía entendido, casada con algún miembro del consejo-y al candidato de Talabecland.

-Y sí-dijo escupiendo un flemón con sangre entreverada-no es tarea sencilla eso.

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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Saratai » 31 Ago 2010, 19:25

21 de Destilario (Brauezeit) de 2527. Averheim.

Tras el descanso, todos los hombres presentes en la primera reunión, pero dos personas más se añadieron a esta parte: Beatrix y Poptkim. Ambos habian llegado a la Plenzerplaz junto a más obreros, algunos estudiantes y ciertas cargas de pólvora, separada a grandes distancias unos sacos de otros para evitar cualquier problema en su traslado. Tras presentarse, se retomó el punto de Alexander Feuerbach y los Alptraum. Una cosa era una batalla directa contra los Alptraum, batalla prácticamente ganada dadas las circustancias. Pero luchar también contra Feuerbach y sus interminables ejércitos, eso era otra cosa. Fue Burs Mahiven, quien más informado estaba del tema, quien expuso su opinión.

Burs Mahiven

-Lo cierto, caballeros, es que si dejamos el tiempo pasar, es más que factible que los traicioneros Alptraum vendan la provincia a los Feuerbach, con tal de que nosotros acabemos con nuestras cabezas en picas en lugar de cuellos. Mi consejo es preparar el ataque para mañana, y recomiendo encarecidamente tomar los edificios gubernamentales en la Zona Comercial, como muy tarde, para la noche del 22, para que el dia 23 ya estemos rigiendo la ciudad. Contamos con gentes cultas entre nuestro bando, universitarios y funcionarios con experiencia. No seria necesario, al menos de momento, reemplazar los puestos más bajos, como escribas o criadores, que a buen seguro están de nuestra parte. En cuanto a la toma del Barrio Viejo, no deberiamos tener prisa. En esa zona solo hay mansiones y jardines y esos cerdos estarán bien posicionados para cuidar sus cofres de oro, podemos esperar a tomarla más adelante. Al fin y al cabo, solo nos puede ofrecer saqueos con lo que pagar nuestras deudas.


Consejero Leitdorf

-Aun asi, no creo que debieramos saquear todas las casas aliadas de los Alptraum. Algunas de esas familias tienen territorios y ciudades a su cargo, y podiramos forzar un pacto con ellas cuando la ciudad estuviera tomada. A mi modo de ver, deberiamos limitarnos a expropiar a Alptraum, Fahen, Messner, Tullirdef y a Hannodeck. Grunwald, Norfendeger, Ulbricht y Sachs deben permanecer intactos.



Justo cuando Bahever iba a alzar la voz, para no perder protagonismo frente al noble Mahiven y al fiel consejero, y encontró en Nolan la oportunidad de hacerlo. El sacerdote habia estado hablando con Karl y Reiner acerca de Oliver Saford. Karl habia reconocido la necesidad de atraparle, y se habia mostrado voluntario, y Reiner habia exclamado que deberia ocuparse alguien con más experiencia. Aquello no pasó desapercibido para el sindicalista.


Sindicalista Bahever

-Señores, creo que no debemos olvidar las sabias palabras del buen sacerdote presente. La iglesia ha reconocido como herejes a Oliver Saford, y si está buscado, que mejor que entregarselo nosotros. Esto suavizaria las relaciones con ellos, y tal vez cambiaran de parecer para con nuestra justa pero incomprendida causa. Dado que los granjeros de Streissen están heridos, asi como Reiner y Karl, y no creen que puedan tomar las puertas por si mismos, proponco que el grupo de ataque numero uno se encargue de atrapar a Oliver Saford antes de que salga de la ciudad, ya que son voluntarios para ello. Al fin y al cabo, Saford ya no está protegido por el ejército, y capturar a un solo hombre será relativamente fácil. Además, tengo entendido que Karl ya ha tomado contacto con él, por lo que le será más sencillo aun llevar a cabo la tarea.


El Consejero se percató rápido cual era el objetivo de Bahever, que no era otro sino reducir el número que el consejero mismo tenia directamente fieles, y quedarse con los caballeros y obreros como tropas principales, aquellos que si respondian directamente para con el sindicalista.

Consejero Leitdorf

''Habil movimiento, pequeño cabrón, pero no te saldras por entero con la tuya''
pensó el Consejero mientras respondia.

-Cierto que Karl es voluntario, pero no Reiner ni el resto de hombres, asi que solo ira él. Necesito a Rodrik y a los demás listos para las Puertas, y para eso necesitan descanso. Aun asi, no dudo en que algunos de tus hombres acompañaran al mio. Nos jugamos la opinión de la iglesia, no podemos enviar heridos a tal misión.

Aquella era la primera vez que el bando revolucionario dudaba en un problema, y para sorpresa de todos, fue el capitán de los mercenarios tileanos quien encontró la solución.

Giorgio De La Soura

-Si asi están las cosas, que cada uno de nosotros envie a un hombre para ayudar al padre Nolan en su tarea. Yo mismo enviaré a uno de mis mejores ballesteros.


Todos estuvieron deacuerdo, enviando cada uno a un hombre, para conformar un equipo de ocho que se encargara de trabajar con Nolan y asi reducir la tensión entre los sigmaritas y el bando revolucionario. Giorgio encargó a Marco Pilo encabezar el grupo. Manuel Vod eligió a Nasder, conocido de Reiner, para ir en su nombre. El Consejero escogió a Karl, al que dijo al oido que tenia que detallar ciertos aspectos de aquel trabajo antes de que marchara. Bahever escogió a Jahel Pechocabra, también conocido por todos por su apoyo con los tileanos. Mahiven eligió a dedo a uno de sus guardaespaldas, que con resignación se dirigió hasta el grupo y se presentó como Jein. Beatrix eligió a Lars Trier, un estudiante que habia espiado a los Alptraum durante varios meses, y Poptkim escogió ir el mismo, pero Bahever se lo impidió, nombrando en su lugar a un recien llegado a su grupo, Tobias Russ, del cual no parecia fiarse mucho el anarquista. Con el último nombre, Nolan sonrio contento, pero nadie apreció ningun comentario.

Marco, Nasder, Karl, Jahel, Jein, Lars y Tobias. Aun faltaba uno más, y todos habian puesto a uno de los suyos, a excepción de Reiner y Rodrik, que formaban equipo conjunto. No podian elegir a Balbian, pues recibia mas ordenes del Consejero que suyas, y Rodrik se negó a enviar a ninguno de sus hombres, argumentando que ya habia perdido el 60% de sus soldados, algo que nadie pudo contradecir. Le tocaba a Reiner elegir a alguno de sus muchachos, o, los dioses no lo quisieran, ir el mismo. Las miradas se clavaron en él fijamente, y fue Bahever quien cortó la tensión presente con dos frases como dos disparos, mientras sonreia y palmeaba con suavidad la espalda del herido lansquenete. El Consejero se tuvo que morder los labios para no insultar a aquel basurero con aires de lider.

Sindicalista Bahever

-Bueno Reiner, acabas de decir que se necesitaria alguien con más experiencia. Y tu eres el hombre con más experiencia que conozco.


Tuvo que ser el enorme Nolan quien pusiera algo de harmonia en la reunión, agradeciendo a todos los esfuerzos que estaban haciendo, y como el lector no olvidaria su ayuda si la revolución llegaba a buen puerto. Eso queria decir que mas les valia ganar el conflicto, pues de lo contrario los curas no moverian un dedo por salvar sus cabezas. Aunque al menos les granjeaba más simpatia con la Catedral de Averheim de la que tenia Alexander Feuerbach...

Nolan Grass

-No olvidaré este gesto señores. Con ocho hombres, con los cuales yo mismo en persona iré, registraremos las zonas por las que Oliver Saford se ha movido estos dias, y no dejaremos que salga de la ciudad. Y si lo hiciera, seriamos capaces de perseguirles, pues yo puedo pasar por cualquier zona de Averheim sin problema, asi como los que me acompañen.




FDI: Reiner, te toca discutir con Rodrik quien mandar a la misión, de entre los quince granjeros que tienes. Decirte que muchos de los lideres apuestan porque vayas tú, dado que ya puedes andar y no se cree que vayan a haber combates.

Karl, tu ya te has mostrado voluntario, por lo que irás seguro a auxiliar a la iglesia en sus tareas. Puedes preguntarle a Nolan en que consistira, cuanto tiempo estareis, etc.

Como os estareis dando cuenta, a más poder que alcanza un bando, más problemas tiene y más responsabilidades. La iglesia, Feuerbach, el dinero, las zonas que defender... Cuanto más avanceis en la causa, más problemas tendreis, pero más responsabilidades y oportunidades de ascender.

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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por kurgan » 01 Sep 2010, 10:54

Reiner Volk

La segunda parte de la reunión tuvo pendiente la mirada el lansquenete de Beatrix, sin saber muy bien por qué. Cruzó con ella la vista dos veces, ambas mientras su amante hablaba. Los discursos de Bahever conmovían a todos a la mesa: Mahiven lo observaba entre el temor y la admiración, pues el aristócrata debía estar congratulándose de no encontrarse en el bando opuesto

-O abandono a uno de mis... hombres, alejándolo de sus camaradas, o los abandono yo mismo... dejándolos en manos de Rodrik. Que no desconfío de vos, kamerraden, pero si soy su comandante soy su comandante. Y mi experiencia se limita al campo de batalla y a los golpes de mano, no a perseguir herejes que... con perdón, no soy capaz de distinguir a veces de los buenos sigmaritas. Elijo a Bertold Hossner, que salió bastante ileso de la batalla. Le faltan un par de dedos, nada más, pero puede andar sin problemas.

-Es necesario crear algo parecido a un uniforme. No ropa completa porque no podemos, pero propongo que todos nuestros hombres leales lleven una banda... digamos, de color rojo. O negro. Eso les permitirá reconocerse entre sí y evitar choques. Al mismo tiempo, impedirá a elementos... descuidados de nuestras fuerzas saquear, al enemigo hacerse pasar por nosotros, y todos sabrán que si hay un hombre con la banda roja y mata a alguien, ese alguien era un cerdo Alptraum.

Los jodidos colores Leitdorf, amarillo, morado y azul, eran tintes caros de importación. Pero a Reiner le hubiera gustado remarcar el sentido de la revolución también aquí.

-Debemos decidir, entonces, cuándo atacar las puertas. Hay varios escenarios posibles. O tomarlas todas, que sería lo más deseable pero nos obligaría a emplear fuerzas enormes, o tomar ahora la más cercana, y el resto, ya se verá. La diferencia es que, si somos amos de las murallas, impediremos a los contrarios salir y entrar. Si sólo tenemos un punto, nosotros podemos entrar y salir, pero ellos lo mismo. Si esperamos dos días a atacar, tendrán tiempo suficiente para escapar los de las casas traidoras y refugiarse en sus dominios de campo o exiliarse en otras provincias. Donde a buen seguro contratarán mercenarios e intrigarán en nuestra contra. Rodrik, cuando se deshaga la reunión, quedaremos en el sitio que decidáis para planear los detalles de la operación.

Reiner dio un puñetazo sobre la mesa.

-Es más necesario tomar los edificios oficiales y las sedes del... gobierno, que asaltar el Barrio Viejo. Allí sólo hay trabajo para los saqueadores y el verdugo. Quien tiene Averheim, tiene la lealtad de Averland y de sus ejércitos. Con el ejército regular cobrando de nuestros cofres y el Colmillo Rúnico en manos de Leitdorf, haremos frente a Feuerbach. Una provincia, un ejército, un caudillo.

En cuanto se deshizo la reunión, Reiner buscó al Consejero, le puso la mano en el hombro y le susurró al oído:

-Temo que la conquista de las puertas sea una misión que nos deje con menos hombres aún. Leitdorf debe asegurarse que Mahiven, caballeros y mercenarios saben que él es el líder de esta alianza.

Acto seguido, Volk se perdió entre la multitud, con andar renqueante. La reunión se había convertido en una fiesta, y Volk vio cómo, en las esquinas, los jóvenes que habrían de pelear en los días siguientes se entregaban a la licencia. Muchos lo reconocían como el tuerto que mandaba a los de Streissen en la Plenzerplatz, y algunos le dejaban paso, otros le gritaban, saludaban o vomitaban la borrachera a sus pies. Buscó con el ojo... tenía que haber alguno. Buscaba a un cantor. A un ciego de los que relatan romances en ferias, fiestas y caminos, un bardo de posadas... Le daría una moneda y le diría que, cuando cantase la lucha de la plaza, no se olvidase de encomiar a los campesinos de Streissen y a Reiner Volk, que los dirigía y mató al campeón de los alabarderos.

Luego iría a reunirse con Rodrik.

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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Nimref » 01 Sep 2010, 14:40

Karl van Spenholf

La reunión acabó, y el grupo para capturar a Saford quedó fijado. Karl comenzó a darse cuenta de la aparente utilidad que parecían tener todos los seleccionados para/con sus jefes, a excepción de él mismo y el campesino de Reiner. Después, se dio cuenta de que tanto Mahiven como Bahever no hacían más que intentar ser los nuevos líderes de la revolución, sustituyendo poco a poco a Leitdorf.

Pensaba en todo esto mientras los integrantes de la reunión hablaban de los planes a seguir. En cierto modo, a él le daba igual: su opinión no contaba lo más mínimo, y, cuando tuviera que hacer algo, le recordarían el plan.

Poco, después, cuando Karl ya había dado tiempo suficiente a su enrevesada mente para trazar algún alocado plan de nuevo, finalizó la reunión. Karl fue a hablar directamente con el consejero, alejándolo de oídos que no tuvieran que escuchar su conversación.

¿Quería decirme algo? –preguntó al consejero. Cuando el consejero hubiera terminado, y si no decía nada relacionado con lo que sigue, Karl le diría- Me he dado cuenta de que tanto Mahiven como Bahever (y todos los cabecillas en general) están muy creciditos con eso de que Leitdorf no está por aquí… no he podido evitar darme cuenta de que todos parecen importantes para sus jefes, los enviados, quiero decir… tal vez, si durante la misión ocurre una desgracia y no puede volver alguno… Leitdorf podría recordarles cual es su sitio, o le sería más fácil… ya me entiende… ¿qué opina?

Cuando hubiera terminado de hablar con el consejero, se despediría con una palmada en su hombro, diciéndole “Hasta pronto, jefe, lo haré lo mejor que pueda” e iría a hablar con Nolan.

Hombre de fe… -dijo haciendo un saludo con la cabeza al sacerdote- ¿A Saford se le quiere vivo o muerto? –preguntó clavando su mirada en la del sacerdote- Y, sin que la respuesta influya en ello: déme toda la información que pueda acerca de nuestro cometido, será mejor para todos que no haya errores, ¿no cree?

Karl haría sonar sus nudillos mientras el resto del grupo se iba reuniendo, obteniendo información visual de cada uno de los integrantes, trazando multitud de planes para cada una de las situaciones: no era un estratega, pero que coño, sabía que hacer, a veces, incluso podía llegar a salir bien.

Cuando, finalmente, el grupo estuvo preparado, Karl alzó el brazo despidiéndose de la plaza, y diciendo en voz alta, pero sobre todo al grupo: Vayamos a por ese cabrón, ¡por Leitdorf!
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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Saratai » 02 Sep 2010, 18:52

21 de Destilario (Brauezeit) de 2527. Averheim.

Karl preguntó al consejero que tenia que decirle, haciendo una pequeña sugerencia. Éste no se ando por las ramas, siendo escueto en sus palabras. No era lugar para una larga conversación, y los ocho voluntarios de Nolan tendrian que partir en breves con el sacerdote.

Consejero Leitdorf

-Me parece bien, pero que a Bertold Hossner, el campesino de Streissen, no le pase nada. Tampoco a Jein, el que sirve a Burs Mahiven. Ten suerte Spenholf.


Para sorpresa de Karl, el Consejero estrechó a Karl en un abrazo. Al hacerlo, el ex-convicto pudo ver que en el cuello del cobarde Consejero, una marca se hacia patente en carne, una marca al rojo vivo. La misma que tenia el en el torso. No cabia duda, el diplomático de Markus Leitdorf habia sido un presidiario en algún momento de su vida. Ya estaba marchando Karl con el resto, cuando el Consejero le paró y le dijo en voz baja una última cosa.

-Por cierto, mi verdadero nombre es Himain.


Todo tenia sentido, el porque Himain habia dado trabajo a Karl, porque le habia permitido cosas que a otros le habrian costado la cabeza, porque siempre se habia mostrado como un tutor. Himain habia sufrido lo que Karl, y a buen seguro que Markus le habia proporcionado un mundo mejor donde vivir, de ahi su fanática lealtad para con el Leitdorf. Tras aquel suceso, los revolucionarios se despidieron de la comitiva de Nolan Grass. El bando Leitdorf habia hecho un sacrificio entregando hombres que tan necesarios iban a ser en las próximas horas por la toma de la ciudad, pero era un sacrificio que merecia la pena. Ayudar a la iglesia era guardarse las espaldas, y haber permitido que el culto sigmarita hubiera proclamado la ilegitimidad de la revuelta habria desecho la cohesión sindicalista como un castillo de arena destrozado por el oleaje.

Nolan Grass, con su enorme pero agil cuerpo, dirigió al grupo hasta la Catedral de Sigmar. Durante el camino, no paró de hablar con Tobias Russ aparte, como si le conociera de antes. Nasder, el caballero del Oso Negro, charlo animado con Marco el tileano y con Jein de los Mahiven. Por último andaban en silencio Lars Trier, un estudiante universitario algo enclenque, Jahel Pechocabra, disgustado por haber abandonado su lugar con los camaradas, y Karl Spenholf, herido y con serios problemas al andar.

Tras unos minutos que se hicieron eternos, los voluntarios revolucionarios llegaron a la Catedral de la Sangre de Sigmar, iluminada por decenas de farolillos y velas, que le daban un aspecto tenebroso e impresionante a sus vidrieras y gárgolas. Dentro, los capellanes y monaguillos preparaban sus útlimas lecturas. Los ocho de Nolan pasaron por varias salas de oración hasta llegar a una de las torres de la colosal construcción, donde les esperaba un hombre cubierto de vendas, cubierto con una chaqueta simple y una camisa sucia. Se presentó como Rot Gertl, y habló a solas con Nolan durante unos instantes, en los que el grupo se preguntó que demonios iban a hacer. Al cabo de un rato, ya cercana la medianoche, Nolan Grass volvió a dirigirse al grupo.

Nolan Grass

-Señores, el pueblo santo de Sigmar no olvidará lo que los seguidores de Markus Leitdorf vais a hacer por él. Dejando a un lado las maquinaciones políticas entre los asuntos que lleven Alptraum y Leitdorf entre manos, tenemos una obligación para con nuestra nación. Como bien sabeis, la corrpución ha llevado a la provincia al borde de una guerra civil, pero esta no ha sido provocada ni por Alptraums ni por Leitdorfs. Ha sido provocada, como siempre, por el mal interior, por los pensamientos venenosos que asolan la mente de los hombres, y les hacen perder la razón en pos de la lujuria. Por la ira, la codicia y la sed de sangre, que crean muertes innecesarias. Por la suciedad, la dejadez y la depresión, que abandonan el cuerpo a su suerte. Pero sobre todo, y más que ninguna otra, por el oscurantismo y la herejia. Herejia que nos ha llevado a todos al caos y al dolor.


El sacerdote gritaba, alzando su poderosa voz ante las resonancias de la iglesia, que aumentaban el dramatismo de sus palabras. Antes de proseguir, miro a cada uno de los presentes con aprobación, palmeando y motivando a aquellas personas, que deberian dar su vida en lo que en aquel momento parecia una sencilla operación.

-La herejía se muestra carne en los malditos carroburgueses. Si, enemigos vuestos, pero tambien enemigos de toda la provincia, incluidos los Alptraum. Estas gentes, portando simbolos extrafalarios, coartada de lo que de verdad adoran en la oscuridad, han mancillado nuestros campos y tierras con su presencia, pero esta noche les inflingiremos un golpe que no olvidarán jamás. Mientras, sabed que se prepara un tribunal inquisitorial para juzgar a los perdidos y condenados. Dos buenos hombres, dos hombres de fé, han ido esta tarde ha capturar a Oliver Saford. Y uno de ellos es un miembro de la Alianza Alptraum, para que quiteis prejuicios de vuestras duras cabezas. Nuestra tarea es auxiliarles en su camino, buscar por donde quiera que estén y remover cielo y tierra por ellos. ¡No podemos dejar que ese cerdo salga vivo de esta ciudad!


Varios gritos resonaron en la iglesia, envalentonados ante su trabajo. Raudos y veloces, se dirigieron bajo la brillante luz de Morrslieb hacia la Zona Comercial, protegida por patrullas de soldados. Las calles de ese barrio se habian convertido en improvisado campo de batalla, y barricadas y defensas crecian por cada lugar. Sin embargo, gracias a la presencia del sacerdote, ninguno de los soldados puso resistencia a su paso. La iglesia de Sigmar estaba por encima de las trifulcas terrenales, y los soldados de uniforme negriamarillo, armados con ballestas y espadas. Alguno de los soldados gritó ''Salve Jobb'', buscando provocar a los revolucionarios que acompañaban a Nolan y crear una situación en la que fuera viable matarlos, pero el sacerdote miró con severidad a sus hombres, y agitó el martillo en su mano. Trabajar para Sigmar requeria disciplina, y sobre todo, obediencia.

No tardaron en llegar a la Casa de la Rosa, que iluminaba daba señas de vida en su interior, y donde ningún soldado hacia guardia. Tras declararse a Bukter Alptraum y a Saford personas non-gratas, nadie defendia los edificios de sus propiedades, y si alguien mataba a cualquiera de ellos antes de que el sol saliera y se cumpliera el plazo de Jobb para que su primo fuera expatriado a las Montañas del Fin del Mundo, nadie investigaria el crimen.

Sin embargo, Bukter habia sido más inteligente, y no habia esperado ni una hora para marcharse. Saford, en cambio, tenia importantes tareas que realizar antes de dejar la ciudad, pero esto era algo que nadie sabia más que el propio Saford y los guardias de las puertas del Norte. Cuando el grupo de los ocho de Nolan llegaron ante la Casa de la Rosa, el enorme sacerdote destrozó la puerta a martillazos sin ningún reparo ni pudor, entrando adentro como una exhalación. Alli se encontraban siete guardias de Carroburgo, que se levantaron de golpe de sus sillas donde habian estado jugando una partida de cartas. Uno de ellos se acercó molesto al demente cura que acaba de destrozar la puerta, gesticulando con las manos.

Soldado Carroburgués Gabe

-Señores, el plazo de captura de nuestro señor no comienza hasta dentro de seis horas, están ustedes incumplie...


Pero no pudo terminar la frase, pues Nolan enarboló su pesado martillo y descargó el acero macizo sobre el rostro del soldado que cayó al suelo con el rostro aplastado, particulas dentales cubriendo el piso y huesos frontales astillados atravesando el poco musculo y carne que le quedaba al hereje muerto al instante. Los carroburgueses se hecharon las manos a la cabeza, exclamando y gritando ante aquella demencia sin sentido.

Nolan Grass

-¡Que la furia de nuestro Señor caiga presta sobre vuestras cabezas! ¡Ha llegado la hora de la justicia, hermanos!


El sacerdote hizó la señal para que todos sus hombres entraran. Ninguno de ellos habia visto una operación como aquella en su vida. Los mercenarios siempre calculaban los números de soldados enemigos, las defensas, etc. Los obreros jamás habrian atacado asi a nadie que no les hubiera atacado a ellos antes, y el resto quedaron simplemente perplejos de la violencia que podia desatar un hombre que minutos antes les habia tratado como amigos de toda la vida. El viejo mundo era un lugar salvaje y vil. Muertes diarias en las calles, injusticia y maldad en cada esquina y aldea, terribles enfermedades y locuras de pesadilla que se arraigaban en los corazones de los hombres como águilas que se aferran a su coleante comida.

Y a cada paso que daba Karl en su recién adquirida libertad, iba tomando más conciencia de que la diferencia entre vida y muerte, el bien y el mal, era tan delgada entre los sombrios barrotes de una celda que en el cielo abierto bajo los calidos rayos del Sol.



FDI: El grupo ya habeis entrado en la Casa de la Rosa, y bajo la sorpresa de todos, Nolan no ha perdido el tiempo, y no está dispuesto a hablar. Los soldados de destartalados uniformes negros y rojos portan, como habria predicho el sacerdote, colgantes y bisuteria ostentosa, impropia de un humilde y sobrio imperial. Estos soldados carroburgueses son la escolta y ejército privado de Oliver Saford, por lo que era cierto que este se habia encontrado en la Casa, y seguramente se encontraba escondido en alguna parte de la casa. Por su parte, los hombres de Nolan y los soldados han desenvaiando las armas, pues visto lo visto no hay mucho de que discutir con palabras.

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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Nimref » 03 Sep 2010, 11:24

Karl van Spenholf

Los últimos momentos en la plaza fueron confusos para el reo. Al parecer, el consejero había sido preso, como él. Eso le aclaraba muchas cosas y, en gran medida, le unía al hombre. Además, le dio su nombre y un abrazo. Que ese hombre hiciera eso, quería decir que posiblemente es la mayor señal de afecto que alguien le había hecho a Karl en muchos años. Ahora, no podía fallarle.

De camino a la catedral de Sigmar, Karl estaba más preocupado por poder andar que de otra cosa. Al parecer, a Jahel no le había sentado bien que le hubieran dejado "tirado" trabajando para la Iglesia.

Así se hace... ahora vemos cuanto te interesa el beneficio común, cabroncete... ¿de qué serviría tu revolución si ese tipo... Saja, o Soggard, sigue libre? ¡Ah! No, es Saford... Saford... tengo que recordar ese nombre

Cuando llegaron a la catedral, Nolan les dio uno de esos discursos que Karl, a lo largo de su vida, había descubierto que les gustaban a los hombres de fe. En cierto modo, admiraba que un hombre pudiera volcarse tanto en un aspecto de su vida, en otro, le parecía mal que alguien se centrara en un aspecto tan poco mundano. Seguro que, a pesar de su constitución, cuando llegaran los problemas, no sabría hacer sino parlamentar con los enemigos...

Así no se ganan las batallas... ni las revoluciones... ni a Sa... ¿Sacord? ¡Bah!

Cuando salieron de la catedral, fueron a la casa de las rosas, cruzando las calles que estaban controladas por los partidarios de los Alptraum. De vez en cuando, soltaban algún que otro comentario para intentar que los revolucionarios les atacaran, y Karl tuvo ganas de decir algo y, justo cuando estuvo a punto de decirlo, el sacerdote clavó una furiosa mirada en el reo.

Ni salve Jobb ni mierdas... Jobb está muerto, y así se va a quedar... pensó Karl, levantando la cabeza, con orgullo, mientras pasaba junto a los soldados de los Alptraum.

Justo en el momento que llegaron a la casa de las rosas, todos los miembros del grupo empezaron a sentarse por las escaleras, o en cualquier sitio. Según creían, pensarían algún modo de entrar, o esperarían a que saliesen. Mientras, Karl recordaba como entró la otra vez.

Si... ese hombre bajito me abrió la puerta... ¡espera! ¡Ese era Sofard! Karl empezó a masajearse el mentón, pensativo, hundido en profundas cavilaciones, intentando descifrar como un hombre de esa complexión, podía ser tan peligroso. Da igual, acabaría con él.

De pronto, todo el grupo se levantó de un salto al ver como el sacerdote echaba abajo la puerta, y corrieron tras él para visualizar la escena. El grupo de revolucionarios no pudo sino quedarse boquiabierto al contemplar como el sacerdote hacía pulpa la cabeza de un carroburgués que había ido a apaciguar el momento.

Uhm... supongo que así si que se ganan guerras...

¡Vamos, vamos, vamos! -gritó Karl, al tiempo que corría, junto con sus compañeros, tras oír el llamamiento de Nolan.

FDI: cargo a por el que tenga más cerca, a poder ser, si carga también otro, xDD Karl sabe que no está como para quedar K.O. a la primera de cambio, xDD
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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Saratai » 03 Sep 2010, 17:58

21 de Destilario (Brauezeit) de 2527. Averheim.

Antes de que si quiera se dieran cuenta los hombres de Nolan, los guardias Carroburgueses saltaron de sus sillas para expulsar a aquellos fanáticos. La cosa no estaba para bromas, habian sido encargados de guardar la única entrada posible por la se podia capturar a su lider, y más les valia no fallar por nada del mundo.

Nolan se dirigió a un soldado de cabeza rapada y barba corta, que portaba una enorme hacha. Aunque Nolan era más grande que él, el carroburgués se movia con rapidez.

Soldado Carroburgués Zack

-Puto cura de mierda ¿qué te importa lo que hagamos aqui? ¡Llevate a tus putas de aqui antes de que te parta esa fea cabezota!


Pero el sacerdote no tenia ganas de charlar, y lanzó un fuerte golpe a la rodilla de su adversario. Sin embargo, este no se encontraba desprevenido, y el golpe reventó una taburete. No contento con eso, el enorme sacerdote de sigmar intentó otra embestida, atacando en el estómago del soldado. Éste, a punto de caer al suelo de rodillas, consiguió incorporarse y agarrando el hacha con ambas manos, lanzó un tajo horizontal a la cintura del cura, como si buscara cortarlo por la mitad al estilo del que un leñador partiria un árbol seco. A pesar de su intento, Nolan no dió oportunidad, apartandose rápidamente del sujeto, y quedando ambos en una esquina de la casa.

Mientras, Nasder se lanzó el solo contra un carroburgués de alta estatura, armado con dos sables cortos. El caballero se lanzó confiado, adoptando una postura diagonal y golpeando con la mano armada adelantada, justo en la cabeza del enemigo. Este retrocedió con la frente ensangrentada hacia atrás, haciendo creer a Nolan que todo el trabajo estaba hecho. Pero por sorpresa, el ágil soldado cruzó sus espadas sobre la cara de Nasder, golpeando directo a la cara del caballero. De no haber portado el escudo, Nasder habria recibido sendos cortos impactos en el rostro, con sabrian los dioses que resultado.

En la entrada de la casa, Marco, el mercenario tileano, desenfundó una espada corta y una rodela, viendo que su ballesta poco iba a hacer alli. Pero antes de tener oportunidad de actuar, un frenético carroburgués saltó entre las sillas intentando agarrarle y apuñalarle repetidas veces. Por suerte la rodela paró el golpe, y dió tiempo a Lars Trier, que iba armado con una misera navaja, a auxiliar al tileano.

Justo en la parte más alejada de la puerta, Jahel se debatia con un carroburgues de abundante pelo rizado. El obrero pensó que seria fácil dejarle fuera de combate con el garrote, pero cual fue su sorpresa cuando el soldado paró el golpe con sus propias manos. Jahel palideció de miedo cuando comprobó que el uniformado soldado poseia unas garras enormes, afiladas como cuchillas. El carroburgués sonrió con una hilera de colmillos afilados que no tardó en clavar en la yugular del obrero, desgarrando su carne y produciendole una fea hemorragia. A su lado, Jein de los Mahiven y Bertold combatian contra dos soldados, uno de piel pálida como la leche y otro con el rostro cubierto, ambos armados con escudos y hachas. Jein desenfundó un rapier, y lanzó varias rápidas estocadas al soldado enmascarado. Éstas atravesaron su piel, pero el carroburgues no pareció afectado por el hecho de que su sangre manara de los cortes. En su lugar, por una abertura de la máscara, lanzó un denso escupitajo a Jein, que instantaneamente dejó caer el arma y calló al suelo llorando, como si sus ojos se estuvieran deshaciendo. El soldado de piel pálida no dio tiempo al granjero de Streissen, y destrozó la malla de su brazo derecho mientras el campesino intentaba usar con éxito su recién adquirida alabarda. Ambos contendientes se cruzaron en un mortifero intercambio de golpes, en el que era dificil saber quien perdia más sangre.

Y en el centro de la caotica estancia se encontraban Karl y Tobias Russ, que se lanzaron a ayudar a Nasder, con algunos problemas contra su adversario. Además de ser la opción más facil, ninguno de los dos se jugaba combatir a solas contra aquellos tipos, que estaban resultando más peligroso de lo que en un principio se antojaba. Por suerte, la superioridad numérica y el martillo de Nolan estaban poniendo las cosas en su sito. Karl atacó vilmente por la espalda al ambidiestro carroburgués, haciendole un duro tajo por un costado. Tobias, a su vez, descargó un garrotazo en el hombro del herido soldado, y éste comenzó a desequilibrarse, haciendo ver al caballero, al reo y al minero que las cosas iban a tomar un camino más que favorable en su contienda.



FDI: Primer turno de pelea, pero parece que todo está controlado. Nolan deja con 3 heridas a su rival y Nasder, Karl y Tobias consiguen dejar a 0 al suyo, con múltiples fracturas y apunto de tirar la toalla.

Mientras, Lars y Marco luchan contra el soldado de los pequeños cuchillos, sin conseguir imponerse a el.

En cambio, Jein de los Mahiven ha dado con un enemigo que supera con creces lo esperado, recibiendo un vil ataque del mutante y perdiendo la vista. El granjero de Streissen y el soldado de pálida tez, por su parte, se infligen cada uno ocho heridas, quedando el granjero notablemente herido. Por último, Jahel sufre seis heridas ante el horrendo soldado de peligrosos colmillos.

Acabais de daros cuenta de que no luchais sino con mutantes, dando razón al planteamiento de Nolan. En principio la situación está controlada, pero no deberiais descuidaros.

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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Nimref » 05 Sep 2010, 13:53

Karl van Spenholf

Karl visualizó la escena actuando, únicamente, por instinto. Golpeó al carroburgués lo bien que pudo y vio que pronto lo habían dejado contra las cuerdas. Miró enrededor y vio que todos sus rivales, eran mutantes. Algunos lo pasaban peor y otros mejor...

¡Coño! ¡El de los Mahiven!

Si conseguía librarse de su rival inmediato, instaría a sus compañeros a lanzarse a por el otro mutante, de lo contrario, atacaría a éste.

¡Vamos! ¡Aguantad! -bramó van Spenholf, enarbolando su espada.

FDI: si el tipo contra el que lucho esta muerto, cargo a por el que escupe acido, esperando que alguien me siga. de lo contrario, apuntar y atacar al que tengo ahora mismo delante
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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Saratai » 07 Sep 2010, 20:01

21 de Destilario (Brauezeit) de 2527. Averheim.

Lars Trier nunca habia tenido algo tan claro en su vida como que aquellos tipos no eran normales, y que aquella pelea no tenia nada que ver con él. Aprovechando su cercania a la puerta, el joven estudiante no tuvo mucho problema para abandonar a Marco el tileano y salir por piernas del combate. El mercenario vió como su compañero le abandonaba contra el soldado de uniforme rojinegro, que no perdió el tiempo en vacilaciones, y viendo como habia quedado en un uno contra uno, lanzó un par de puñaladas al mercenario, que consiguió evitar que éstas le rozaran, devolviendo con un tajo tan efectivo como los ataques de su enemigo. Mientras, Lars corrió y corrió hacia el puesto de soldados que defendian la Zona Comercial.

Los sesos reventaron donde hacia escasos segundos antes se habia encontrado el craneo del carroburgués que combatia contra Nolan. El sacerdote parecia la misma encarnación de la rabia sigmarita, y no tenia intenciones de dejar supervivientes en aquella corrupta casa.

Mientras tanto, Jein de los Mahiven quedó postrado en el suelo, mientras su mutado enemigo le acuchillaba una y otra vez en el suelo, parando solo para ver como el granjero de Streissen dejaba caer el arma de su mano, gravemente herido por el pálido guerrero carroburgués. Y si aquello no parecia suficientemente grave, los combatienentes observaron como Jahel erraba un golpe de su arma contra el soldado mutado con garras y colmillos, incapaz éste de acertar en el cuerpo del malherido obrero. Nasder, viendo como sus compañeros caian uno tras otro, se lanzó a la carga contra el soldado que anegaba a Marco, mientras Nolan cargó al mutante que se encontraba rematando a Jein.

Por último, el carroburgués moribundo que luchaba contra Tobias y Karl lanzó una postrera estocada hacia el muchacho de Monheim, que fue alcanzado en el pecho. Antes de que éste pudiera contestar, Karl golpeó con todas sus fuerzas al enemigo en la pierna, dando una estocada hacia la tibia del vulgar mutante, y rajando hacia arriba. El acero cortó con facilidad el cuero y la piel del moribundo combatiente, traspasando de la pierna a las entrañas. Al llegar al estómago, Karl desprendió las inmundas tripas del hombre sobre el piso, que cayeron como gachas sobre un plato, y tirando con fuerza, la espada salió despedida del cuerpo del ya cadaverico soldado, reventando los musculos que mantenian la caja torácica unida. Impresionado con el increible golpe inflingido, y henchido de moral, el ex-convicto se preparó para auxiliar al resto del grupo. Cuatro combates continuaban a su alrededor, Nolan con el mutante de la máscara, Jahel para con el asalvajado soldado, Marco y Nasder contra el aguerrido carroburgués de sendas espadas cortas y el pálido combatiente que acababa de dejar fuera de combate al granjero de Streissen.


FDI: ¡Acabas de hacer una furia de Ulric con un 33 de daño! Lástima que fuera contra un adversario de 0 heridas... En fin, toca ir preparando la siguiente carga, consciente de que Lars acaba de abandonaros contra sendos monstruosos soldados.

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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Nimref » 15 Sep 2010, 19:18

Karl van Spenholf

El reo se quedó sorprendido de su aparente habilidad en el combate, al tiempo que abría como una lata a su enemigo. La espada amenazaba con salir despedida de su mano debido a la fuerza que le estaba dando él y la resistencia que imponía el cuerpo de su víctima, pero Karl no cedió. Cerró el puño con fuerza y siguió con su brutal tajo, sin pensar lo que estaba haciendo. De hecho, llegó un momento en el que cerró los ojos y apretó los dientes para terminar el trabajo y, de pronto, su rival estaba muerto.

¡Joder! ¡Veo aquí más entrañas incluso que en el local de Molbin…!

Tras separar el arma, pegó una pequeña patada al cadáver, al tiempo que se detenía para ver la escena. No le sorprendió demasiado ver como el sigmarita volvía a aplastar el cráneo de su rival, en una acción que acabó por parecer hasta típica, viendo las veces que se repetía en el poco tiempo que había pasado. Vio también como Jahel Pechocabra combatía con ese otro soldado que parecía ser su némesis y como el enviado de Reiner era apuñalado por la espalda en el suelo...

¡Coñe! Han dejado fuera de combate al de Streissen…

El caballero que segundos antes luchaba contra él cargó contra otro de los horrendos mutantes, al tiempo que Karl veía como el estudiante huía de la casa. Un sentimiento de furia incontrolable lo inundó, viendo como esa rata se marchaba de la casa de la rosa.

¡Hijo de perra! –dijo Karl al tiempo que agitaba el puño en su dirección- ¡Vuelve aquí y acaba con estos hombres de la corrupción! –dijo, mientras miraba a la puerta, como esperando a que el estudiante volviera, y señalando al combate.

Acto seguido, observó a los combatientes y sostuvo que dejar a uno sin rival pondría en desventaja a su bando, así que vio claro lo que tenía que hacer. Mientras le hacía una seña a Tobías, como preguntándole si estaba listo, levantó la espada, en señal de victoria. Acto seguido, y antes de que Tobáis pudiera negar sus ganas de luchar, se lanzó al combate, contra el único mutante que estaba solo.

¡Tobías, acabemos con éste, que ya queda poco! –dijo, al tiempo que atacaba con su espada, intentando que toda la brutalidad del golpe anterior se repitiera contra este nuevo adversario.

FDI: cargo contra el que está solo... aunque sea el asesino que lleva una victima en su haber, xDD (si esq esto es como un torneo.. los que se clasifican se pegan... espero q no me toque contra Nolan, xDD)
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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Saratai » 16 Sep 2010, 16:13

21 de Destilario (Brauezeit) de 2527. Averheim.

Tobias y Karl atacaron al soldado que acababa de derrotar al hombre de Streissen. Reo por un lado, minero por otro, ambos atravesaron al ya herido y palido combatiente de Carroburgo con suma facilidad, dejandolo tirado en el suelo aferrandose a sus heridas, vivo pero indefenso.

Mientras tanto, Marco y Nasder intentaban acabar con su adversario. El caballero del Oso Negro apenas rozó la piel del enemigo, y el tileano Marco fue incapaz de encadenar más de un golpe de su acero, dejando un hueco abierto que el enemigo aprovechó para introducir uno de sus cuchillos en la garganta del ballestero de tilea, que cayó redondo al suelo sin poder articular palabra. Acto seguido, el carroburgués se colocó en la puerta de la casa, preparado para resistir el ataque del caballero.

Fue Nolan, de nuevo, quien con su santa furia volvió a equilibrar las cosas para los sigmaritas, golpeando en el estómago al mutante que habia acabado con Jein de los Mahiven, destrozandole las costillas flotantes y dejandolo de cuclillas, lo que aprovechó para con un veloz reves golpear su cara y dejarlo incosciente. El sacerdote guerrero era la viva imagen del odio hacia el impuro, y parecia disfrutar notablemente purgando de seres corruptos su ciudad.

Por último, Jahel mantenia las distancias con el mutante de las protuberancias en las manos, que una y otra vez intentaba atraparle en un mortal abrazo. Por suerte, el obrero consiguió desembarazarse de él y mantener una separación prudencial, ganando tiempo para que alguien le ayudara.

La superioridad numérica estaba haciendo ganar al bando sigmarita, pero aun asi no estaban recibiendo la victoria exentos de bajas. Jein de los Mahiven habia muerto, y Trier habia huido como una rata cobarde. Marco habia sido defenstrado de un solo golpe en la nuez, y el granjero de Streissen se encontraba en mal estado, incapaz de empuñar su arma. Por su parte, solo dos soldados de Carroburgo eran capaces de luchar, y no parecian capaces de desembarazarse de tantos enemigos a la vez.



FDI: Aciertas con un 43 e inflinges 12 puntos de daño al soldado. Tobias también impacta con un 31 y hace 9 de daño, con lo que el enemigo cae al suelo incosciente, sangrando sus heridas. Marco recibe una furia de ulric y muere, quedando Nasder contra el soldado de los cuchillos. Nolan no tiene problemas en desembarazarse del mutante de la máscara y Jahel consigue mantener a ralla al mutante de las garras. Solo quedan dos soldados de carroburgo vivos, el mutante que lucha contra Jahel y el experto esgrimista que ha matado a Marco y lucha contra Nasder.

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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Nimref » 20 Sep 2010, 11:54

Karl van Spenholf

Karl corrió todo lo rápido que pudo al tiempo que un tajo de su espada golpeaba al mutante carroburgués que, tras otro golpe (esta vez de Tobías), cayó al suelo, inconsciente. Karl respiró profundo al tiempo que observaba la sala.

Como había esperado, Nolan había dejado inconsciente a su rival, pero fue una sorpresa para él ver que el de los Arcas Rojas había caído contra otro mutante, que se enfrentaba al caballero del oso negro en ese mismo instante. Jahel aún mantenía a raya al mutante de las garras que había demostrado ser un feroz combatiente, y Karl pusó su cerebro en marcha para pensar la siguiente acción.

De pronto, Karl señaló al rival de Nasder al tiempo que gritaba- Nolan, ve a por él, nosotros mantendremos a raya al rival de Jahel hasta que podáis ayudarnos -gritó, justo antes de cargar contra el bestial carroburgués, seguido (o eso esperaba) por Tobías.

FDI: carga contra el que está enfrentándose a Jahel... si Nolan carga a ese (porque tiene más iniciativa o lo q sea) pues cargaré al otro y esperaré que Tobías me siga
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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Saratai » 24 Sep 2010, 18:19

21 de Destilario (Brauezeit) de 2527. Averheim.

El cadaver de Marco tuvo un último espasmo mientras su cuerpo quedaba seco de sangre. El habil soldado de Carroburgo que habia acabado con él recibió los golpes de Nasder y Nolan, que habian lanzado una carga conjunta para acabar con aquel bastardo aliado con los corruptos y los condenados. Sin embargo, el soldado de uniforme rojinegro ya habia visto al sacerdote Nolan destrozar a dos compañeros con rápida eficacia, y no estaba dispuesto a luchar un combate que lo llevaria a la muerte. Antes de que el sacerdote guerrero llegara a ponerle las manos encima, el soldado salió huyendo de la casa, viendo toda posibilidad de victoria perdida. Nasder le atacó, pero no consiguió acertarle en la carrera.

Mientras, Jahel volvió a recibir la embestida del salvaje mutante que le atosigaba sin remedio, clavados los colmillos de éste en su cuello y rasgando la carne que rodeaba la mandibula. La herida habia sido horrible, pero el portentoso obrero consiguió mantenerse en pie, lo suficiente como para que Tobias y Spenholf acudieran en su auxilio. Tobias fue el primero en atacar, tomando un garrote y descargando sobre el mutante un golpe descendente por la espalda, que dejó al horrendo ser indefenso para el golpe de Karl, que hundió su espada en el costado de la bestia. Jahel aprovechó para quitarselo de encima, propinandole un rodillazo en la boca de estómago, que le hizo soltar el mordisco.

Ya herido y sin posibilidad de atrapar a nadie, el mutante quedó paralizado por el miedo, suplicando por su vida entre espelezunantes gritos guturales, pero fue en ese momento cuando Nasder y Nolan se avalanzaron sobre el machacandole el craneo contra el suelo repetidamente. Karl hasta pudo apreciar un brillo sádico en los ojos del gigantón Nolan mientras este ejercitaba su oficio de purgador. Jahel también se unió a la despiadada paliza, sin dar cuartel al ser que entre golpes de martillo y maza lloraba y gemia de puro dolor. No fue hasta pasados un par de minutos que los hombres se relajaron, y pudieron percatarse del horror acaecido.

Seis hombres con uniformes rojos y negros quedaban repartidos por la estancia, algunos pidiendo una muerte rápida. Desde el soldado de cabeza rapada y barba hasta el palido carroburgués que habia vencido al hombre de Streissen, ninguno era capaz siguiera de ponerse en pie. Solo faltaba el asesino de Marco, pero este habia huido de la refriega al igual que Lars Trier. Sin embargo, el bando de Nolan habia sufrido bajas. El tileano estaba inmovil, pálido como la nieve, y el granjero de Streissen se habia desangrado entre los pasos del combate. Tan solo quedaban el orgulloso Nasder de los Osos Negros; Tobias Russ de los obreros; Jahel, el enviado de Bahever; el sacerdote Nolan y Karl Spenholf. Contra todo pronostico Jein de los Mahiven seguia vivo, pero su estado era lamentable y seria dificil que se recuperase.

Tobias Russ

-Deberiamos llevarnos a nuestros muertos y quemar esta maldita casa... Este sitio es horrible...


El sacerdote escuchó a Tobias, pero aun seguia imbuido en su furia por la presencia de gente con malformaciones.

Nolan Grass

-Bastardos herejes... ¡Mirad lo que han hecho con el tileano y con el granjero! Y que desgracia la de Jein... Debemos salir y buscar al asesino del tileano, cueste lo que cueste, ¡esa escoria no puede pisar el mismo suelo que piso yo!


El enorme sacerdote se acercó a la puerta, para ver si podia intuir por donde habia huido el carroburgués. Sin embargo, lo que vió a continuación le heló la sangre: Diez soldados con uniformes negriamarillos, las tropas de Jaran y fieles del Conde Elector Jobb Alptraum, avanzaban hacia ellos. Y entre todos, oculto a medias, Lars Trier los dirigia a la casa donde los sigmaritas se encontraban. El pelirrojo caballero se asomó a una ventana, y al ver la situación cerró la puerta de la casa de un golpe.

Caballero del Oso Negro Nasder

-Maldita rata de cloaca... ¡Ese niñato cobarde nos ha jodido a base de bien!-
Nasder tomó a Nolan por el brazo, mirandole fijamente -De nada te servirá tu permiso eclesiastico si esos soldados nos matan a todos y no quedan supervivientes para denunciar. ¡¡Mierda, tenemos que salir de aqui!!

La situación de puso tensa, cuando los soldados del ejército comenzaron a aporrear la puerta, demandando que el grupo de Nolan saliera por las buenas, desarmados y con las manos en alto. Nolan pensó durante unos segundos en atacar a aquellos soldados sin escrúpulos que querian llevarse a sus hombres a pesar del trabajo que habian hecho para la iglesia. Sin embargo, se percató de que no sobrevivirian a otra embestida, pues eran muy pocos y como bien habia dicho Nasder, tal vez no tendrian reparos en acabar con ellos sin dejar supervivientes.

Fue entonces cuando la esperanza tomó forma, al encontrar Jahel Pechocabra una trampilla en la casa. Tobias estalló en vitores, mientras Nasder colocaba un escritorio contra la puerta para evitar la entrada de aquellos soldados. Al ver la trampilla, Nolan no tuvo dudas de que era mejor huir y evitar el combate, encargandose de denunciar a aquellos soldados que habian osado interrumpir en tal importante trabajo a un siervo de dios.

Poco a poco, y de uno en uno, todos los integrantes del grupo bajaron por unas escalinatas, cerrando tras de si la trampilla cuando los seis, incluido Jein, estuvieron abajo. Lo que alli encontraron en cambio fue un espectaculo dantesco: Las paredes del alcantarillado por donde se habian metido estaban cubiertas de sangre, peligrosamente fresca, y entre las aguas negras que surcaban el tunel, infestadas de cucarachas, los cadáveres de tres hombres yacian en el apestoso lodo, asi como el de un perro decapitado. Tobias se acercó al animal, pero negó con la cabeza después, creyendo haberse equivocado en su pensamiento. Sin embargo, aquel perro era tan parecido al de su hermano que...



FDI: Las alcantarillas se extienden largas por debajo de la Casa de la Rosa. Es cosa vuestra esperar alli hasta que los soldados se marchen, o avanzar entre ellas con la ilusión de encontrar una salida en territorio propicio.

Aun asi, una tirada de 16 en Percepción te hace entreoir unos susurros en dirección a las profundidades el negro y apestoso alcantarillado, que te recuerda excesivamente a los tuneles inferiores de la Prisión de Almas.

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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Nimref » 27 Sep 2010, 18:31

Karl van Spenholf

Karl escupió al suelo cuando vio al traidor acompañado de unos soldados de los Alptraum. Rápidamente, todos los cazadores de mutantes entraron en la casa, intentando sobrevivir de algún modo. De pronto, Jahel encontró una trampilla, que todos usaron para bajar al tiempo que Nasder conseguía bloquear la puerta de algún modo que al reo, en su huida, le pasó desapercibido.

Cuando llegaron al alcantarillado, la imagen no podía ser más tenebrosa: entre el mal olor y el agua sucia, había tres cadáveres, más un cuarto de un perro que Tobias se acerco a indentificar, que manchaban de sangre las paredes, informando a los allí presentes de que hacía poco había tenido lugar una cruenta pelea.

Mientras el grupo pensaba que hacer a continuación, Karl no pudo sino escuchar un susurro que él ya recordaba. Aguzó su mirada para intentar entrever algo entre la oscuridad para, acto seguido, mirarse los pies, recordando.

Es el Señor... el Señor... del Submundo...

De pronto, Karl se irguió, alejando cuanto pudo su cabeza de las zonas más profundas del alcantarillado.

Debemos salir de aquí ya -dijo al grupo al tiempo que miraba en todas direcciones- . Siento una presencia... que es mejor no encontrar... debemos avanzar y encontrar una salida, si nosotros hemos encotnrado esta trampilla, lo mismo pueden encontrarla ellos...

Karl se puso en marcha, tratando de tener su espalda siempre en contacto con una pared, asegurándose de que no hubiera nada peligroso en cada cruce que pasaba y, realmente, con ansia de encontrarse al oráculo que le había predicho un gran futuro... quería volver a hablar con él, aunque no entendía el por qué.
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Re: Prisión de Almas: Acto II

Mensaje por Saratai » 30 Sep 2010, 22:33

21 de Destilario (Brauezeit) de 2527. Averheim.

Cuando Reinhard paró de increpar a los hombres con argumentos más propios de un sacerdote santurrón que de un minero venido a más, fue el fiscal quien comenzó a llevar las riendas de la conversación. Sin embargo, sus palabras no surtieron efecto, puesto que los guardias de cloacas no creyeron ni a uno ni a otro. Ulisses, el guardia moreno, sostuvo la ballesta apuntando al grupo y comenzó a andar hacia atrás, al tiempo que Maneverb se preparaba para contestar.

Guardia de cloacas Maneverb Sufrt

-Claro claro, el fiscal de Averheim Heinrich Messner en persona, que ha venido a apresar a Oliver Saford que, fijate tu, a resultado ser un sectario hereje... Joder, para ser unos putos secuestradores teneis una labia y una imaginación que para que decir más.


Maneverb habló en susurros con Ulisses, hasta que ambos llegaron a una conclusión, tal vez fatidica para los tres hombres.

-Podriamos mataros a los tres aqui y llevarnos vuestro oro- continuó el guardia de pelo rojo -pero no vamos a hacerlo porque somos buenos profesionales ¿queda claro?. En cambio, os llevamos arrestados al Distrito Sur, si es que los revolucionarios lo permiten. Alli le podreis dar explicaciones al comisario y aclararemos quien es el fiscal sabelotodo, quien el cura pistolero y quien el criminal apresado. ¡Vamos, no tengo ganas de repetirme!

Messner intentó argumentar con Ulisses, el más sensato de los dos, pero las palabras no surtieron efecto mientras los tres hombres eran escoltados. Saford también permaneció bajo las ordenes de los guardias, enojado por su mala suerte a la hora de haber encontrado a unos tipos como aquellos que no atendian a razones ni a la lógica. Cuando ya llevaban media hora de camino y sin comprenderlo ni Messner ni Reinhard, los guardias comenzaron a pintar de blanco y tiza ciertas zonas de las paredes. Sin dejar de apuntar con su arma Ulisses habló también, explicando el porqué.

Guardia de cloacas Ulisses Iopek

-No podiais haber elegido peor momento para vuestros juegos en las alcantarillas. Por culpa de la revolución nos hemos visto obligados a bloquear la salida de Jorkstown al entrar en la ronda, pues habia sido forzada, asi como la del Barrio Viejo para asegurar que ningún revolucionario se cuele en mitad de la noche. Y con el cadaver que vimos anoche en los conductos del Distrito Sur, solo tenemos dos opciones, o ir por Mataperras o virar hasta la salida de la Zona Comercial, por donde veniais vosotros. Teniamos que dar señales a los guardias del turno de mañana, para que sepan por donde ir y por donde no. Ahora volveremos al sitio por el que habeis venido, espero que no os importe dar marcha atrás.


Preguntarles la opinion a los arrestados no dejaban de ser un eufemismo, pero Saford contestó que no le importaba igualmente y ese camino siguieron, a pesar de las protestas de Messner y Reinhard. Lo que ninguno de los presentes sabia era lo que se iban a encontrar en aquel tramo. Los guardias tomaron un descanso, y Ulisses continuó explicando la situación a los prisioneros.

-Anoche encontramos el cuerpo de un chaval joven, con grilletes, por la zona del Distrito Sur. Hemos estado investigando, y tenemos la certera conclusión de que se han llevado actividades ilegales más peligrosas que el contrabando de drogas por estos alcantarillados, y esperamos poder descubrir el causante. El pobre muchacho parecia haber estado esclavizado, y parece que se usaron perros de presa para matarle, pues presentaba heridas de mordisco y garra.

No habian avanzado demasiado, cuando ruidos procedentes del tunel que llevaba a la Casa de la Rosa alertaron a Ulisses de nuevo.

-Mierda, creo que hay problemas por alli, Sufrt ¿Que demonios está pasando esta noche?


Maneverb y Ulisses obligaron a apremiar el paso, al tiempo que la cara de Saford cambiaba de color al oir los lejanos gritos de un combate. Los guardias de cloacas tenian el deber de arrestar a los extraños de los subsuelos, pero también de investigar los extraños sucesos ocurridos la noche anterior con total prioridad.

Para cuando llegaron a la escena, los gritos habian acabado, pero en su lugar se presentaba una escena de lo más caotica. Seis hombres sin faroles se encontraban a la salida de la trampilla por donde Messner, Saford y Russ habian salido una hora y media antes. El suelo estaba lleno de sangre y del olor de los cadaveres muertos en la batalla, y desde dentro de la casa se oian golpes, como si alguien intentara forzar la puerta de arriba. Tras varios segundos de confusión en los que ningun bando supo como reaccionar ante tales circustancias, los grupos comenzaron a tomar posiciones. Cuando Ulisses y Maneverb se percataron de que quienes estaban frente a ellos eran cinco revolucionarios y un sacerdote, enmudecieron, pero cuando Tobias Russ, el más joven de aquellos recien llegados a las alcantarillas, se avalanzó para abrazar a Reinhard Russ, fue el culmen de la histeria para los guardias de cloacas.

No solo eso, Nasder, el caballero del Oso Negro; Jahel Pechocabra y Jein de los Mahiven reconocieron con más facilidad que los guardias a Heinrich Messner, el fiscal de Jobb Alptraum. Mientras, Karl van Spenholf y Nolan Grass quedaron perplejos mirando a Oliver Saford, que de haber mantenido más orina en su vejiga habria soltado hasta la última gota restante.

Nolan Grass


El sacerdote, enarbolando su martillo, dio varios pasos cortos hacia donde Saford se encontraba maniatado.

-Sigmar, te doy las gracias por darme a tu enemigo en mis manos, y alabo tu gracia por favorecer mi busqueda. Hereje, di tus últimas palabras y redimete de tu pecado, pues aqui acaba tu vida.

Mientras tanto, Jahel se encaró con Heinrich Messner, asi como lo hacia Nolan con Saford.

Jahel Pechocabra

-Parece que los dioses también me han favorecido a mi, no me esperaba encontrate aqui repleto de mierda y barro, rata cobarde. ¿Te acuerdas de mi? ¿eh? Me condenaste a una semana de prisión por los disturbios del 24. ¿No? Pues yo si me acuerdo muy bien de ti, si..., malnacido cabrón, basura Alptraum, no sabes la que nos has hecho sufrir estos años a las buenas gentes de esta ciudad. Solo por que hace mil mandaras a tus lacayos a matar cuatro mutados de un paramo...

Al oir a Jahel, Karl también reconoció a Messner, el fiscal que cuando era ayudante de Treitt firmó su sentencia para la Prisión de Almas. Aquel rostro con ojeras, delgado y estirado, no se le podria olvidar en todos los años de su vida. Mientras tanto, Maneverb intentó poner orden en el caos reinante.

Guardia de cloacas Maneverb Sufrt


-¡Me cago en vuestros muertos, cabrones, revolucionarios de mierda, escoria!- mientras Maneverb gritaba, Saford estalló en lagrimas una vez más -Me vais a explicar ahora mismo quienes sois y que haceis aqui, asi como quien coño son esos muertos, o mi compañero y yo nos vamos a liar a rajaros a todos ¡aqui mismo!

El guardia de pelo rojo no parecia de los tipos que amenazaba sin estar preparado para las consecuencias, y aquellos revolucionarios que Sigmar sabia como habian salido de la Casa de la Rosa parecian muy heridos y mermados, hasta el punto que uno de ellos, del que Messner reconoció el emblema de la casa Mahiven, no podia mantenerse en pie. Si alguien no aclaraba aquello, la sangre iba a correr de nuevo en las alcantarillas de Averheim...



FDI: ¡ATENCIÓN! El siguiente turno es muy muy importante, pues Nolan está apunto de matar a Saford, Maneverb de golpear a Nasder, Jahel de atacar a Messner y Ulisses de disparar a diestro y siniestro a todo lo que se mueva. Muchos os conoceis entre vosotros, como explico a continuación:

Reinhard conoce a Tobias y a Nolan.

Messner conoce a Nolan y a Jein de los Mahiven de vista, pero no recuerda ni a Jahel ni a Karl.

Karl conoce a Messner, y le suena mucho Maneverb, aunque no sabria decir porque.

Ante todo interpretar, no hay porque evitar un combate si vuestro personaje no lo busca activamente. Mucha suerte a todos.

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