Karl van Spenholf I: Recadero de Cobardes

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Karl van Spenholf I: Recadero de Cobardes

Mensaje por Saratai » 25 Jun 2010, 17:52

21 von Brauzeit, 2527. Averheim.

El Consejero Leitdorf y sus dos acompañantes salieron de Jorkstown en dirección a la Zona Comercial, deambulando por el área de ejecuciones, donde se sentaron en un pequeño local de salchichas y cervezas, demasiado diminuto para considerarse taberna. Alli, el Consejero saco una pluma, y se dedicó a escribir una ingente cantidad de simbolos y letras en papeles, en lo que Balbian y Spenholf consideraron que eran cartas. El Consejero pagó la comida, por lo que nadie se quejó por el tiempo que dedicó el culto enviado de Markus a su tarea.

Fuera de la taberna, unas gotas de lluvia se hacian presentes en la ciudad tras una larga temporada de tiempos secos que precedia al otoño. Aun era temprano, pero las gentes comenzaban a encaminarse a sus oficios: Artesanos, funcionarios, zapateros, pescadores, cocheros, sirvientes, mendigos, soldados, costureras (unas de ropa, otras de diferentes menesteres) y obreros, todos se movian de aqui para alla. Charlatanes exponian sus productos, viejas esgrimian ramas de la buena suerte, tratantes mostraban caballos y alborotadores hablaban del inminente cambio que Markus Leitdorf iba a provocar en la provincia: Las noticias de la batalla de los campos de Leitdorf ya se habia desatado.

El consejero sonrió, pues no esperaba que los ciudadanos se enteraran tan pronto del suceso. Sin embargo, aquello era más que conveniente para la futura negociación que tenia entre manos. Cuanto mas asustados estuvieran los ricos nobles, más facil seria hacerles cambiar de bando.

Por fin, tras una hora de escribir, el Consejero se levantó de la mesa, e hizo que sus dos hombres le siguieran. Los tres se encaminaron al Barrio Viejo, donde su objetivo esperaba. Mansiones imponentes se alzaban de entre los jardines, y el Consejero se dió cuenta de que su momento habia llegado. Le entregó a cada uno de los muchachos una carta, y les explicó cual seria su trabajo aquel dia.

Consejero Leitdorf

-Chavales, cada uno de vosotros ireis a una casa, a entregar este mensaje al responsable de cada mansión. Una vez entregado, esperareis la respuesta y volvereis al puesto de salchichas donde estabamos antes a reuniros conmigo.


No era estúpido el Consejero. Aquel puesto de salchichas tenia dos salidas, y si alguno de sus trabajadores decidia, espontaneamente, cambiar de bando e ir contra el, el Consejero podria huir facilmente del puesto mucho antes de que llegaran dada la visibilidad con la que contaba el puesto desde donde se veia toda la Area de Ejecuciones de la Zona Comercial.

Balbian iria a ver a los Ulbritch y Spenholf a los Von Sachs. El reo se dirigió a una mansión de pocos pisos, con un jardín amurallado considerablemente extenso. Cinco banderas se extendian en el portón, con vivos colores rojos y turquesas, todo ajedrezado sirviendo de base para el simbolo de la familia Von Sachs, una fortaleza compacta bajo un nocturno cielo estrellado.

Los Von Sachs, aunque el reo lo desconocía, eran todos ellos nobles. Ni una gota de sangre plebeya recorria sus venas, y durante generaciones habian demostrado ser consumados jinetes en competiciones de hipica. No en vano, poseian, junto a los Messner, algunos de los mejores caballos de carreras de todo el Imperio. Lo que tampoco sabia Spenholf es que Muriel von Sachs, la lider de la casa Sachs, no se encontraba alli. Y aquello, para la desgracia del reo, ponia al mando de la casa a una persona muy, muy inmadura...

Al llegar Spenholf, tres guardias abrieron la puerta del recinto. Su gesto no fue muy amistoso, al ver las pintas del ex-convicto.

-¿Que mierda haces aqui, escoria? No servimos comida a hambrientos, vuelve por donde has venido antes de que te ensartemos.

Los guardias iban a cerrar la puerta sin esperar a la respuesta del reo, hasta que Spenholf...


FDI: Puedes empezar a postear, Nimref. Los guardias visten los colores rojo y turquesa de la casa Sachs, y van armados con alabardas. Lo digo a titulo informativo, un enfrentamiento estaria completamente falto de utilidad xD. Tu veras que les dices para que te dejen entrar.

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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Nimref » 02 Jul 2010, 16:52

Karl van Spenholf

Los dos muchachos siguieron al consejero por las calles de la ciudad, que ya empezaban a tener cierta actividad. De pronto, pararon en un antro en el que, al parecer, vendían comida. Entraron y comenzaron a cenar, desayunar o lo que quisiera que estuvieran haciendo. A Karl no le importaba, mientras le llenara el estómago, le valía.

Mientras el consejero escribía y sonreía para sus adentros escuchando los comentarios de los nerviosos transeúntes, conversaciones sobre la derrota del gobierno local frente a los sublevados, Karl miraba al infinito y se comía las uñas, escéptico.

Cuando este inútil levante la cabeza, seré el perro más fiel que conozca, cuando la baje sopesaré otras amistades... Esta no es mi guerra, pero puedo salir más beneficiado en ella que cualquiera de los dos bandos...

De pronto, el consejero se levantó rápidamente, sorprendiendo a los dos acompañantes. Había acabado. Entregó cada una de las misivas a cada uno de los mensajeros y salió con ellos del local, caminando de nuevo por las calles. Les fue explicando el plan a seguir en el que misteriosamente, de los tres presentes, solo uno no se metía en problemas.

Donde las dan las toman, cerdo... ésta te la guardo, lo prometo... Así que los von Sachs, bien, recordaré todo lo que se de ellos... se dedican al ganado... perfecto, es un buen paso, joder... estoy acabado

Cuando llego a la casa de los von Sachs, tres guardias le abrieron la puerta

¿Que mierda haces aqui, escoria? No servimos comida a hambrientos, vuelve por donde has venido antes de que te ensartemos.

Los guardias iban a cerrar la puerta sin esperar a la respuesta del reo, hasta que Spenholf puso su mano en la puerta, impidiendo que la cerraran.

Es la mansión von Sachs, ¿cierto? -dijo arqueando una ceja y mirando directamente a los guardias- Entonces no me he equivocado de lugar... Como diplomático que soy en esta situación, exijo que se me permita entrar en la casa y hablar con el representante de los von Sachs... si son tan amables -terminó, con un brillo en sus ojos

Espero que estos cerdos me dejen pasar, no quiero meterme en problemas...
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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Saratai » 12 Jul 2010, 16:05

Los guardias de la mansión examinaron a Spenholf: Comprobaron sus heridas, y el poco equipamiento que tenia. Al final, decidieron que no era ningun peligro, y que le dejarian entrar, pero acompañandole en todo momento.

Karl pasó por las puertas en dirección a la casa. Sin embargo, antes de entrar al recinto, uno de los guardias, un tipo de mediana edad y barba rizada le advirtió:

-Intenta algo raro, mensajero, y estarás muerto antes de levantar el brazo. Te dejamos entrar porque nuestro señor espera misivas, no por otro motivo.

La mansión estaba finamente decorada con estatuas y pequeñas esculturas, amen de bellos cuadros y hermosas y elaboradas alfombras. Los Sachs eran amigos del arte y el buen gusto, e intentaban demostrarlo en cada metro de su hogar. No tardaron en llegar Spenholf y sus vigilantes a una estancia circular, donde las estrellas simbolo de la familia se unian a murallas, pintadas por todo el techo. Una maravilla artistica digna de un gran talento y un imponente desembolso.

Alli, en el centro de la sala (en el primer piso) se encontraba un niño pequeño, moreno y de ojos grandes. No llegaria a los diez años, pero su aspecto y vestido infantil le hacian parecer aun más joven. Rojo y turquesa se intercalaban en los bordados de su ropa y en las cinchas de sus pequeños zapatos.

-Mi señor Vitalim, ha llegado un mensajero con una carta para vos. Tal vez sea lo que su madre habia esperado antes de su partida- hablo arrodillado el guardia que habia traido a Spenholf ante la presencia del... señor de la casa.

El niño, con una soberbia extraña para su edad, se dirigió al guardia con una total falta de respeto, para después encararse con Spenholf. Su gesto otorgaba al que lo presenciara unas sobrenaturales ganas de cruzarle la cara de un guantazo, pero el guardia sabia su lugar y calló.

Vitalim von Sachs

-Largo, fuera de mi presencia perro. Tú-
dijo a Spenholf -ven aqui y dame lo que tienes para mi. Y más te vale que te arrodilles en mi presencia.

El niñato malcriado, dado su nobiliario origen, habia convertido sus defectos en horribles formas. Su familia era una de las casas más importantes de Averland, y controlaban varias poblaciones como Legenfeld y las granjas de sus alrededores. Esto les hacia creerse, como poco, reyes.

Vitalim se acercó al reo, y sin ningún respeto o miedo le quitó la carta de la mano, leyendola atentamente después. Antes de contemplar los gestos de Spenholf, de ver si se arrodillaba o no o de si tenia algo que decir (pues al parecer, el niño sufria de algo de hiperactividad), miró al herido Spenholf:

-¿¿Queeé?? ¿Eres tonto o que te pasa? No sabes leer, tiene que ser eso. Escucha cretino, esta carta viene firmada por un representante de Markus Leitdorf, y en ella se me pide que traicione al gobierno legitimo para unirme a el. ¿Quien crees que somos los Sachs? ¿Tengo pinta de ser un traidor que se une a pandas de granjeros? Deberia cortarte la cabeza ahora mismo...



FDI: En menudo tinglado te ha metido el Consejero. Comentame que haces (si te arrodillas, si te inclinas, etc. para poder calibrar la reacción del niñato), e inventa una buena explicación para ver si puedes salir con la cabeza encima del cuello. Suerte!

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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Nimref » 12 Jul 2010, 16:19

Karl van Spenholf

Observó como los soldados le dejaban pasar, debido a su triste indumentaria y peor aún aspecto. Lo guiaron por la majestuosa mansión von Sachs, y Karl se retorció por dentro

Si vendiera toda la mierda que hay aquí y el dinero lo cambiara por comida, podría ser más gordo que el maldito conde de la Asamblea...

De pronto, lo metieron en una sala con un niño sentado, esperando

El hijo de los señores de la casa, imagino...

Mi señor Vitalim, ha llegado un mensajero con una carta para vos. Tal vez sea lo que su madre habia esperado antes de su partida

¿Pero... que... coño...? ¿Este crío va a mediar palabra conmigo?
El reo cerró los ojos para que el niño no percibiera la furia que emanaba de ellos. Se arrodilló mientras leía la carta y esperó su respuesta, actuando todo lo respetuosamente que pudo, a base de fuerza de voluntad, para no hacer nada ofensivo. Depués de ser increpado por el niño, comenzó a hablar.

Herr von Sachs, mi nombre no te interesa, y es normal, alguien de su cargo y poder no merece mediar palabra con alguien como yo, pero algo que es útil debe ser percibido en el primer momento que se cruza en nuestro camino, ¿no creéis? -el reo hizo una media reverencia, aún con la rodilla en tierra

Este crío no se entera de media palabra de que coño va a esta mierda... Ojalá estuviera solo en la sala con él... prometo que está muerto

Quiero decir, y por favor, no me malinterpretéis, que tengo información útil para vos y que, al contrario de lo que creéis, todavía no porto la librea de los Leitdorf, aunque sea mensajero -dijo con sorna- Gran señor de los von Sachs, espero que su audacia e inteligencia le ayuden a comprender las magnas oportunidades que se le están brindando... podéis llegar a ser grande, si cogéis la opción correcta... escojáis lo que escojáis, yo estoy aquí para ayudaros... pues tengo gratos datos de interés para vos... -terminó, al tiempo que inclinaba la cabeza y extendía los brazos

Esta humillación no conoce límites... si estuviera solo en la sala con el crío... tienes suerte, cerdo
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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Saratai » 13 Jul 2010, 15:17

Vitalim Von Sachs

El niño observó atento como Spenholf se arrodillaba y le rendia pleitesia. Aquello le alegró, pues todos los dias se arrodillaban ante el sirvientes, pero no completos desconocidos.

-Yo ya soy grande, no se de que hablas. Pero me interesan esos datos de gran interés, plebeyo. Dime lo que tienes para mi, y tal vez perdone el error que has cometido insinuando que soy un posible traidor.


La voz infantil del niño no hacia sino dar a sus palabras un tono aun más engreido e insoportable. Sin embargo, durante unos instantes, la guardia se alejo de la sala, y el reo quedo a solas con el crio, cuando este mando a sus sirvientes irse fuera, con un feo gesto de mano.

-No me gusta que mis criados sepan más de la cuenta. Ahora puedes hablar, pero no te acerques mucho, apestas, y mi fino olfato no soporta hedores tan mundanos como el que desprendes.


Ahora Spenholf tenia la posibilidad de urdir un plan, fueran cuales fueran sus intenciones. No volveria a tener una oportunidad como aquella, fuera para desquitarse del niño clavandolo contra la pared, traicionando al Consejero Leitdorf, o apoyando a la causa del Conde Elector intentando ganarle apoyo. De cualquiera de las maneras se arriesgaba a quedar clavado en una pica, pero el riesgo, tal vez y solo tal vez, podria merecer la pena.


FDI: Spenholf no ha nacido para dar discursos, y tu aspecto y dotes sociales no dan para mucho. Como consejo del master, se directo si no quieres meterte en un mal tinglado.

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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Nimref » 13 Jul 2010, 22:39

Karl van Spenholf

Karl escuchaba dócilmente lo que el niño le decía, como lo llamaba traidor delante de sus sirvientes y como decía que apestaba. De pronto, echó a todos los guardias y sirvientes con un gesto de la mano, se quedaba a solas con el reo

No me gusta que mis criados sepan más de la cuenta. Ahora puedes hablar, pero no te acerques mucho, apestas, y mi fino olfato no soporta hedores tan mundanos como el que desprendes.

De pronto, los ojos de Karl se iluminaron malévolamente y sonrió abiertamente. Se puso en pie, con insolencia. Doblo su cuerpo para quedar a su altura y revolver el pelo del crío con su mano derecha.

El niño, estupefacto ante este cambio de actitud del maloliente plebeyo, no podía articular palabra. Mientras, van Spenholf levantó el índice de la mano izquierda y lo colocó en la punta de la nariz del niño, que fue retrocediendo poco a poco hasta quedar sentado en la silla

“Señor” von Sachs… -dijo con sorna la primera palabra, por lo paradójico de que aquel mocoso ostentara ese cargo- Veo que no comprende nada de lo que está ocurriendo… ¿Sabe quien diablos es herr Leitdorf? –exclamó, poniendo las manos en los brazos de la silla, su frente junto a la del joven, tanteándolo, retándolo a hacer un movimiento extraño, jugando con el miedo

Se dio la vuelta y comenzó a caminar por la habitación, como si el invitado fuera el niño. Se giró y lo miró directamente

Lo que estás haciendo no tiene ni pies ni cabeza, ¿tú estás tomando las decisiones de una casa como ésta? Apuesto a que tu familia apoya a los Leitdorf, ahora que sabe lo que pasa… muchacho, tú no sales de casa –dijo, mirándolo con unos ojos casi cargados de pena, pero más de desprecio- . No obstante, las familias gobernantes han sido barridas –los ojos del niño se quedaron estupefactos-, si, si, barridas, por el ejército Leitdorf, y tu familia no ha mostrado afiliación alguna. Estás a tiempo, mequetrefe

Se acercó a él de nuevo, mientras el niño se revolvía en su asiento y Karl sacaba la daga que había llevado escondida todo el tiempo

Muchacho, esto puede ser tan rápido o tan lento como tu quieras, en serio –acercaba la daga a la cara del infante como si no fuera peligroso, al tiempo que el niño casi se atragantaba con su saliva-. Mira, Leitdorf necesita aliados, y yo, si, yo, iba a pactar, pero es que la gente como tú… no puedo, en serio

De nuevo acercó su rostro, y Vitalim percibió todo el hedor de la Prisión de Almas, mezclado con cadáveres de los campos de Averland, era lo más horrible que había olido nunca, claro que no era difícil. Le agarró del cuello de la camisa para levantarlo unos centímetros

Peeeero… no obstante… -dijo, con sus pupilas fijas en las del otro, al tiempo que lo depositaba de nuevo en el asiento- yo soy humano… y tengo corazón… incluso para la gente como tú… y puede que incluso tenga un trato, del que te hablaba antes… tú quieres ser poderoso y yo quiero tener poder en las sombras, ¿me entiendes?

Karl sacó de lo más hondo de su ser lo que para él más valor tenía, el Rey del Submundo. Jamás sería como él, pero podría inspirar temor en igual medida

Siempre puedes dar más miedo que la persona que veas que más miedo te dé recordó Karl, en una valiosa lección que recibió en la Prisión

El niño apenas podía reaccionar ante la espontánea actuación del maloliente exconvicto averlandés

Responde, ¿eres amigo de los Leitdorf? Es fácil: sí, o no… -dijo indicando con una sonrisa y la negación con una mirada fatídica- En caso afirmativo, te ayudaré a ser lo que quieres ser, un mimado muchacho de alta cuna que destrone al viejo y futuro conde elector Leitdorf, a cambio de que tú me nombres tu representante directo siempre, y consigas que tu madre me dé el poder de representar a la casa von Sachs… piénsalo, es lo que quieres, ser poderoso… yo lo sería, pero no tanto, y solo desde las sombras… -dijo, dando unos cachetes al niño- En cambio, si te niegas –dijo remarcando la última palabra al tiempo que colocaba la punta de la daga cerca del cuerpo del niño- todo acabará muy rápido… Poder o muerte, en este juego no hay términos medios, es hora de que lo sepas…

FDI: bien, ya está, xDD
Supongo que será intimidación, xDD
Por cierto, si abre la puerta algún sirviente guardaré la daga rápidamente (pues creo que doy la espalda a la puerta) y aparentaré estar explicando la carta al niño
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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Saratai » 14 Jul 2010, 15:52

El reo, harto de tanta humillación, se abalanzó contra el niño para hacerle callar. Era evidente que su vida tocaria a su fin si alguien le veia tratar asi a un miembro de la nobleza, o lo que es peor, puede que volviera a la prisión de Almas.

Pero Spenholf tenia poca paciencia, y aquel criajo la habia colmado hacia ya varios minutos. Vitalim, con una daga en la cara, habia perdido todo su orgullo y valor. Nunca antes en su vida habia estado en una situación asi, y no sabia como reaccionar ante ella. Acostumbrado a que todo el mundo le siguiera el juego desde la mas tierna infancia, y a salir siempre ganando, el niño quedo boquiabierto. Bloqueado por la confusión, solo pudo balbucear ante la pregunta de Spenholf.

Al menos, el reo no alzo la voz lo suficiente como para que ningun criado se alarmara, por lo que nadie se atrevió a molestar la reunión privada. No fue hasta pasados un par de minutos, que Vitalim logró articular algunas palabras ante la pregunta del reo.

Vitalim von Sachs

-No, no soy amigo suyo. No le conozco...


El niño, desprovisto de su arma, el miedo que causaba ante cualquier persona, no era capaz de responder de una forma no literal, y respondió lo primero que se le pasó por la cabeza. Tampoco pensó en gritar para atraer la atención de los sirvientes de la casa, puesto que estaba demasiado absorto mirando la daga del ex-convicto, tan cerca a su delicado rostro.

-Solo quiero que venga mi mamá...


FDI: ¡Ya iba era hora de actuar como un verdadero presidiario! ^^

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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Nimref » 14 Jul 2010, 16:21

Karl van Spenholf

Al reo se le quedó cara de tonto durante unos instantes tras oir la ridícula respuesta del, hasta hace unos minutos, grandioso niño. En cuestión de segundos, se había transformado en un halfling lloricón que imploraba por cualquier tipo de protección

¿Cómo se supone que voy a convencerlo ahora?

Como si de ese modo fuera a resultar más convincente, Karl puso una mano sobre el hombro del chico, mientras continuaba su discurso

Estúpido niño, ¿crees que así son los poderosos hombres que nos gobiernan? Deja a tu madre en paz, que diversión estará teniendo -agarró el mentón del niño para que lo mirara directamente a los ojos, sin que pudiera desviar la mirada- Niño, ahora mismo, ¿dónde está tu madre? Porque espero que comprendas que es de vital importancia que la convenzas, únicamente para que nadie como yo o una rata aún peor vuelva a toserte encima. ¿Ves lo que consigue el gobierno actual?

Agarrándolo del hombro lo levantó del asiento y lo dirigió hacia la mesa, en la que había unos papeles y una pluma

Si sabes escribir, y espero que sepas, podrás firmar la complacencia de la familia von Sachs a apoyar al legítimo gobernador Leitdorf, escríbelo -dijo Karl al tiempo que empujaba levemente al niño hacia la mesa- A no ser que...

De pronto, van Spenholf se dio cuenta de que la firma de un niño poco le valdría al consejero y a herr Leitdorf, de modo que su cabeza fraguó un nuevo plan

Responde, ¿quién está al mando ahora mismo? Me refiero al de verdad, no a tí, ¿y dónde está tu madre? -se agachó para estar a su altura, como si eso fuera a ayudar a que la respuesta del niño fuera más lógica- Porque es de vital importancia para ellos y para tí -dijo, pasando la daga por el pecho del niño- que puedan contactar conmigo y que, por supuesto, acepten la solicitud que el señor Leitdrof les brinda, la casa von Sachs puede ser un buen aliado... Y si lo consigues, te mostraré toda mi gratitud -finalizó Karl con una amplia sonrisa, mientras reía entre dientes y daba un pequeño golpecito en el hombro del niño

Mientras hablaba, recordó lo que el asustado niño había dicho "No lo conozco" y Karl se dio cuenta de que podría solucionar aquello, aunque no le aseguraría el éxito, puesto que la firma de Vitalim no daría validez a una alianza de la casa von Sachs

¿Te doy miedo? -dijo el reo rascándose la cabeza- Porque de ser así, si me ayudas a conseguir mi objetivo, conseguiré que te tengan miedo a tí y, por tanto, que nadie te moleste nunca más, pero para ello necesito primero que los von Sachs sean amigos de los Leitdorf, ¿lo entiendes, mocoso? -dijo Karl mientras abría los ojos como platos, inyectados en sangre y cerraba su mano alrededor del hombro del niño

FDI: si entra alguien, intentaré hacerles creer que le estoy explicando al niño algunos pueblos de Averland, con el mapa que hay sobre la mesa y dire "Y bien, ¿milord? Aceptáis mi propuesta?"
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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Saratai » 14 Jul 2010, 16:44

La presión que el reo estaba ejerciendo sobre el niño pronto quedaria claro que no llevaba a ninguna parte. Por altanero que hubiera sido el mocoso, no dejaba de ser un inutil con titulo y no serviria de mucho lo que el pudiera hacer. Spenholf lo comprendió cuando escuchó la respuesta de Vitalim.

Vitalim von Sachs

-Mi mamá está en otra ciudad, volverá en unos dias... No me hagas daño, firmare lo que me digas... Pero no entiendo nada de lo que estas diciendo...


En ese momento, la puerta sonó. Ya llevaban un buen rato ahi dentro, y los guardias empezaban a estar preocupados. Si algo le pasaba al niño, ellos responderian con una buenta tunda de latigazos, sino algo peor.

-Mi señor Vitalim ¿está todo bien por ahi dentro?-
se oyó desde detrás de la puerta. Vitalim miró a Spenholf, y durante unos instantes dudó. Pero el aprecio que tenia por su vida, y la omnipresente daga del ex-convicto le hicieron callar durante unos instantes que preocuparon aun más a los guardias.

-¿Señor?-
volvieron a preguntar, y Karl vió como el pomo de la puerta iba girando poco a poco, haciendo crujir la madera ante la atonita mirada del niño...

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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Nimref » 14 Jul 2010, 16:57

Karl van Spenholf

Karl no podía comprender que una familia de ese calibre dejara a un niño a recibir consejeros y demás personal en un momento como éste, ¿a qué se suponía que jugaban? Sopesó unos instantes como actuar, e incluso pensó en degollar allí mismo al niño, como castigo a los von Sachs por no tener un dirigente digno en aquel mismo momento

Pero, cuando oyó que los guardias hablaban y comenzaban a girar el pomo de la puerta y ante la callada respuesta del niño, el reo guardó rápidamente la daga y se giró hacia la puerta, para comunicar un gran alivio para los guardias

Lecciones de geografía, a los niños les vuelven locos... -comentó, mientras la puerta terminaba de abrirse- Este niño es muy inteligente, un gran portento para el futuro, pero por lástima no es el estratega que tenía pensado que sería el dirigente de los von Sachs -dijo, mirando de reojo al niño

Ya me voy, señores -dijo con una media sonrisa, al tiempo que cruzaba la sala hacia la puerta- A propósito, ¿cuándo llegará la señora von Sachs, que es la persona con la que realmente esperaba poder hablar? -dijo, ya en el umbral de la puerta

Espero fuera de la sala unos instantes, por si los guardias contestaban a su pregunta, en caso de que no lo hicieran, o de que el niño fuera a articular palabra, Karl diría Me marcho ya, volveré en los próximos días, recibirán noticias mías, espero que de su agrado...

Si le contestaban, asentiría con un gesto de cabeza y diría Volveré cuando ella esté aquí para poder hablar con ella sobre su forma de actuar en los próximos días, adiós, camaradas... y se marcharía

Fuera como fuese, Karl no estaría allí el tiempo suficiente como para que pudieran tomar represalias contra él, si es que el niño articulaba palabra o hacia algún gesto extraño. En caso contrario se dejaría acompañar a la salida tranquilamente, despidiendose del niño

Herr von Sachs, volveremos a vernos... ya lo verás -con una media sonrisa
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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Saratai » 14 Jul 2010, 17:28

Los guardias se despidieron del supuesto diplomatico, mientras Spenholf ponia tierra de por medio. Le contestaron que no sabian cuando volverian a ver a la señora de la casa, pero que se esperaba su vuelta en unos dias.

Ya estaba saliendo Spenholf por la puerta del jardín, cuando una grito de alarma se oyó desde dentro de la mansión: El niño acababa de relatar lo ocurrido, entre sollozos. Para entonces el ex-convicto ya estaba bastante lejos del portón adornado con las estrellas y colores de la casa Sachs, pero aun asi los guardias salieron corriendo de alli a toda prisa para darle caza, pues de atraparle dependia su permanencia en el trabajo. Recordaban su cara, y no dudarian en hacer todo lo posible por cogerle.

Ahora, el joven Spenholf tenia que decidir a donde ir para esconderse. El Consejero Leitdorf, si no habia mentido, estaria esperando en la misma pequeña taberna con vistas a la plaza de ejecuciones, pero si el ex-convicto se descuidaba en su huida seria él quien acabaria en la plaza de ejecuciones, con vistas a la pequeña taberna, como espectaculo para su taimado jefe.

No tardó el reo en oir los gritos de la guardia, corriendo detrás de él por las calles de la Manzana de Plata, el lujoso barrio donde las elites de la provincia se apartaban de la suciedad del resto de la ciudad. Era media mañana, y el primer trabajo del reo habia concluido más precipitadamente de lo que nadie hubiera esperado. Ahora era cosa suya salir ileso para poder hacer el segundo.

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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Nimref » 14 Jul 2010, 22:27

Karl van Spenholf

Cuando oyó los gritos, instintivamente miró a la puerta de la mansión, contando el número de guardias que corrían en su dirección, y las posibilidades que tenía de acabar con ellos allí mismo, en plena calle. Rápidamente, desechó la idea

Ésto no es la Prisión, chico se dijo para sus adentros, al tiempo que se giraba y corría, que era algo que sí había aprendido estando preso, y ante convictos más atléticos que esos guardias

Corrió todo lo que pudo (que pensaba, no era poco) usando todas las esquinas que podía para que los guardias lo perdieran de vista. Apenas paraba en su carrera lo justo para tomar el aire, y mientras corría, pensaba como actuaría a continuación

Mientras corría por las calles de Averheim para despistar a los guardias, lejos del lugar en el que se encontraba el lugar en el que el consejero le esperaba, fue encaminando su carrera hacia ese enclave improvisado, demasiado alejado (o eso suponía Karl) de la zona por la que lo habían perseguido los guardias como para que pensaran que iba a ir allí

De pronto, como con una especie de flash, Karl recordó que tenía un asunto pendiente con Molbin Asder, el matasanos, y decidió que tenía que hacerle una visita, aunque fuera después de hablar con el consejero

De vez en cuando, miraba atrás para ver si los guardias le seguían o ver si realmente le habían perdido de vista, hasta que se acercó a la salchichería, el punto de encuentro. Dejó de correr, porque sabía que de otro modo, aquella rata echaría a correr como alma que lleva el mismísimo Morr en dirección opuesta, y estaba seguro que ni siquiera el mejor corredor de los Merodeadores (equipo de la liga favorito de Karl antes de entrar en la Prisión, aunque seguramente ya ni existiera) podría alcanzarlo entonces

Se asomó a su interior y se fue secando el sudor mientras iba hacia la mesa del consejero, para dejarse caer sobre la silla. Podía seguir corriendo un rato más, pero prefería que todo el mundo pensaba que estaba agotado. No iba a negarlo, en parte, lo estaba, habían sido unas duras horas

Herr consejero -comenzó- Tengo dos malas noticias, pero una de ellas puede ser muy buena -dijo, ante la alarmada mirada del consejero- La mujer que dirige a los von Sachs no estaba en casa, y en su lugar tenía a su retoño, un tipo insufrible y prepotente, que no tiene ni idea de política. No ha accedido al trato y eso me lleva al segundo problema, unos guardias me perseguían al salir de la mansión von Sachs... si consiguen encontrarme, cosa que es improbable, podrían llegar en cualquier momento... aunque eso puede ser una muy buena noticia...

Se inclinó un poco hacia el consejero, como esperando que el hiciera lo mismo, y continuó, no sin antes mirar hacia la puerta por si tenía que echar a correr de nuevo

Esos cabrones están cansados de que en general los von Sachs y en especial el cerdo de Vitalim, el niño, les trate mal... podría ser una buena ocasión para comprar su lealtad y tener "topos" en una familia que se declara abiertamente partidaria de la alianza Alptraum... Debo decir que no sabían cuando volvería la señora, pero que sospechaban que lo haría en unos días... tal vez podríamos volver para pactar, aunque sería demasiado tarde...

Calló unos momentos, volviendo de nuevo la mirada hacia la puerta, con todo su cuerpo en tensión, dispuesto a salir corriendo, a una pelea, o a lo que fuera necesario, aunque realmente esperaba que no lo fuera. De pronto, se dio cuenta de un pequeño dato

¿Qué tal le fue al joven Balbian? ¿Ha vuelto? -dijo haciendo un gesto con la cabeza, como esperando que el consejero le contestara- Por cierto... erm... señor, debo volver al local de Molbin, a que revise mi herida... pero si necesitais cualquier trabajo, no dudeis en decírmelo, lo haré, lo prometo... estoy de acuerdo en que la palabrería posiblemente no sea lo mismo, pero si hay que silenciar a alguien... la cosa cambia, jefe...

FDI: siempre en tensión a la espera de los posibles captores, y esperando que el consejero acceda a lo que le he propuesto, si llegan a la salchichería, me levantaré rápidamente con las manos en alto, y si el consejero corre, lo haré detrás de él...
si por la calle me siguen continuamente daré más vueltas hasta llegar donde el consejero
si el consejero no está... si el consejero no está, iré donde Molbin Asder, aunque supongo q estara, ¿verdad? :shock:
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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Saratai » 15 Jul 2010, 15:07

21 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Averheim.

Desde que la capacidad atletica de un muchacho como Spenholf, acostumbrado a correr y huir durante años, superara con creces la de unos guardias regordetes que no solian poner en practica la persecucción, contara con una diferencia abismal, el reo no tuvo excesivos problemas para despistarlos por las estrechas calles del barrio comercial, y llegar al puesto de salchichas sin ser seguido.

Alli encontró al Consejero, tomando otro aperitivo y bebiendo una jarra de cerveza, de la cual, no compartio ni un sorbo. Atento, el Consejero escuchó lo que el ex-convicto tenia que decirle, y cuando este termino se hecho las manos a la cara.

Consejero Leitdorf

-¿Spenholf, te dije yo que hablaras o que intentaras convencer a alguien? No, si mi memoria no me falla te dije que entregaras la carta y punto. Sigmar sabrá que diablos habras hecho alli dentro para que te persigan, pero supongo que es fallo mio por enviarte a un trabajo que no consiste en apuñalar y robar. Bien, no volvere a cometer el mismo error, tu siguiente trabajo será mas acorde a tu manera de pensar. Anda, vamos a ver al galeno, antes de que vengan esos guardias ha ayudarnos desinteresadamente y hacer pasteles de crema para mi abuela. Dioses, que cruz...


El consejero se fue de la taberna junto a Spenholf, preocupado de que, de un momento a otro, alguien apareciera para arrestarle. No paro de refunfuñar en todo el camino a casa del cirujano lo mal que lo habia hecho Spenholf, y lo bien que lo habria hecho otro muchacho, sin montar tamaño follón.

-Mira, Balbian vino mucho antes que tu, hizo su trabajo y ya esta. Cierto que a donde fue no aceptaron el trato, era de esperar, pero al menos vino con información util y no con guardias persiguiendole... Balbian me dijo que la familia Refger se ha marchado de la ciudad, y ha pactado con Feuerbach, un impor...

De pronto, el consejero paró de hablar, al ver la cara de Spenholf.

-Bueno, supongo que no tendrás ni idea de todo esto, asi que te explicare de manera que lo entiendas: Hay un hombre muy muy malo, que se llama Feuerbach, y que quiere dominar a todo el mundo. Pues una familia de nobles de tres al cuarto, como son unos cobardes, se han unido a el porque piensan que van a ganar más lamiendole el culo a el que no lamiendoselo a los Alptraum o a los Leitdorf.

Estaba claro que el Consejero consideraba a Spenholf poco util y nada inteligente, pero al menos estaba empezando a fiarse de el, y aunque a su manera, le estaba contando detalles importantes de la politica averlandesa, cosas que podrian serle utiles al reo en un futuro si sabia como actuar.

No tardaron en llegar ante Molbin Asder, siempre bajo las precauciones del Consejero por si alguien les estaba siguiendo. Una vez dentro, Molbin les saludó, algo cansado por el trabajo del dia anterior. Junto a el, varios campesinos y heridos estaban discutiendo por motivo de las ordenes de Reiner Volk. Al parecer, en la trastienda habian cuatro mujeres con mantas, dispuestas a llevar a los más graves a su casa. Molbin estaba deacuerdo, pero uno de los campesinos estaba empeñado en que Volk habia dicho que nadie saliera ni entrara de la casa del galeno sin saber la contraseña. No fue hasta que el Consejero intervino que la situación se calmó, y Molbin pudo tratar las heridas de Spenholf.

La herida iba cerrando bien, y para los calculos del cirujano, en cuatro o cinco dias, el reo estaria como nuevo. Más tranquilos todos, y una vez las mujeres se habian llevado a la mitad de los heridos, el Consejero habló para los diez hombres que quedaban en perfecto estado tras los cuidados.

-Muchachos, la hora de tomar la ciudad se acerca. Si el golpe sale bien, el Conde Elector Markus tendrá en gran estima a quien le haya ayudado a tomar la ciudad, y dará cargos de importancia a los que mejor hayan trabajado, ya sea en la ciudad, o en sus pueblos. Durante esta semana tendries la oportunidad de llegar más lejos de lo que nunca pensasteis, pero teneis que ser fieles al Conde Elector, fieles hasta la muerte. Jurad vuestra lealtad hacia el.

-Lo juramos por nuestras vidas- respondieron los muchachos. Algunos hicieron preguntas, y otros quedaron callados, mientras el Consejero intentaba calmar los animos todo lo que pudo. Tras asignar unas cuantas tareas, y mandar a un par de ellos que conocian la ciudad a la taberna de Ytingä para hechar una mano, el Consejero se giró hacia Spenholf.

-Siento haberte hablado antes asi, Spenholf, pero esque estaba algo estresado. Reconozco que no esperaba que fueras a portarte bien, imagine que urdirias algo. Pero estoy contento con que te hayas, al menos, mantenido leal a la causa. Ahora tengo un trabajo más importante que el anterior. He mandado a Balbian ha recoger apoyos por el resto de causas neutrales, pues imagino que se le dará mejor. Pero para ti tengo algo especial.

El jefe de Spenholf sacó de entre el equipo de los combatientes una espada, no especialmente hermosa, pero bien afilada. Se la entregó al reo, junto a su cinto y a su vaina. -Necesito que vayas a un sitio, a la Casa de la Rosa, aqui, en la zona comercial. Está en la Plaza Central, la reconocerás enseguida por una fachada de color naranja. Quiero que intentes entrar en la casa, y si nadie te abre, colarte. Una vez dentro, intenta agarrar cualquier papel que puedas, cualquier nota o libro que te puedas llevar sin mucho esfuerzo. Si te abren, ve con la coartada de ser, que se yo, el ayudante de un tratante de caballos de un pueblo lejano, y que te habian dicho que alli podrias preguntar precios de yeguas, algo asi. Luego vuelve aqui, consigas o no tu objetivo. Si te atrapan, por supuesto no me conoces ni a mi ni al galeno, ya me encargaria yo de sacarte del calabozo. Y por supuesto, no hables más de la cuenta, eso es importante.


FDI: Se añade una espada a tu inventario, y se te suma una herida a las heridas actuales. Sigues grave, pero pronto estaras mejor.

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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Nimref » 16 Jul 2010, 12:39

Karl van Spenholf

Después de haber explicado Karl todo lo ocurrido, el consejero cayó abatido, con las manos en la cara

Joder... si tan mal lo he hecho, ¿por qué no ha ido él? ¡Qué se joda!

¿Spenholf, te dije yo que hablaras o que intentaras convencer a alguien?

¡Maldición! Este gorrino lleva razón...

Los siguientes segundos los paso Karl bastante consternado, pensando en que había fallado a su misión y no podría perdonárselo nunca. Mientras, el consejero dijo una retaíla de palabras, que Spenholf solo escuchó en parte, lo suficiente para saber que iban a ver a Molbin

No se preocupe, lo lamento, prometo que cumpliré el siguiente objetivo, garantizado -dijo, levantando el pulgar al consejero, como si eso diera más credibilidad a la promesa que acababa de hacerle, aunque Karl no estaba muy seguro de que aquello le gustara al consejero

Después, el consejero le habló de Feuerbach, que a Karl le sonaba de oídas, aunque no estaba ni mucho menos seguro de saber quien era, aquella historia en forma de cuento explicativo para niños le fue útil

No sólo me pongo al día, también consigo que este hombre piense que soy retrasado... era todo lo que pensaba Karl, mientras asentía dócilmente, como si su cabeza estuviera completamente concentrada en entender la historia, aunque realmente a Karl le quedo claro lo que era ese tal Feuerbach Otro hombre que se quiere llevar parte del pastel y otro rival más, vaya...

Llegaron al local de Molbin y pronto Karl se vio motivado por la refriega que parecía que iba a estallar en cualquier momento, hasta tal punto que se puso en tensión, por si podía repartir un poco de "orden" (sin querer movió un poco su mano izquierda) y "disciplina" (hizo lo mismo con la diestra) de parte del consejero, pero el representante del conde consiguió calmarlos antes de que nadie pudiera hacer nada

Mientras alentaba a los hombres que se encontraban en el local, Molbin trataba las heridas de Karl, que, para su alivio, habían mejorado

Esto es bueno... en cinco días, como nuevo...

Mientras los ahora soldados de Leitdorf anunciaban fervorosos que juraban por sus vidas combatir en nombre de Markus, Karl intentó calcular cuantos de esos lo hacían simplemente porque el de al lado lo decía. Segundos más tarde, el consejero le dio una espada y le encargó una nueva misión, más... a "su estilo", según el consejero

Bien, que Balbian hable, yo hago esto... no parece fácil, colarse en un edificio y arramplar con lo que vea... bueno, al menos no es nada específico... y me da una espada, este tipo me cae cada vez un poco mejor

No te conozco ni a ti ni a esta revolución, no digo nada y cojo hojas, hecho -dijo Karl asintiendo con la cabeza, como marcando las cosas clave

A ver cuantos niños repelentes hay allí dentro...

Rápidamente, Karl se puso manos a la obra. Se despidió levantando la mano al local y diciendo Adiós y suerte, muchachos... Consejero, Molbin... terminó, con una leve inclinación de cabeza hacia ambos, en señal de respeto. Caminó hacia la plaza central y visualizó el edificio

Vale, lo fácil ya está hecho...

Se alisó un poco la ropa, para tener un poco de mejor aspecto, y caminó hacia la puerta. Llamó un par de veces, tranquilamente, esperando que le abrieran

¿Hola? Soy... German Utgard... necesito cierta información que me dijeron que podría encontrar aquí fácilmente... -dijo Karl hacia la puerta, como esperando que así le abrieran

Espero unos instantes, y si no le abrían, daría una vuelta al edificio, localizando el lugar más apropiado para entrar

FDI: no se si tenía que haberme quedado más tiempo donde Molbin o si tenía que haber dicho que entraba ya directamente... ¿se considera que voy a entrar directamente con algún tipo de tirada si me tengo que colar o tendré que decirte por donde?
Si hace falta que edite con algo o lo que sea, lo hago
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Re: Recadero de Cobardes

Mensaje por Saratai » 18 Jul 2010, 13:29

21 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Averheim.

El ex-convicto se dirigio raudo a donde tenia que ejercer su siguiente trabajo. La casa de la Rosa era un edificio pintado en brillantes colores naranjas, donde otrora los mercaderes Bacher llevaran a cabo sus labores mercantiles (algo que Spenholf desconocia) y que quien fuera su administrador, Oliver Saford, usara para almacenar libros de cuentas. Spenholf no encontró ninguna puerta trasera, por lo que no tuvo más remedio que dirigirse a la facha principal, enfrente de la cual se encontraba una calle notablemente concurrida. Sin embargo, al llegar a la puerta del estrafalario edificio, y llamar a esta, el peon del Consejero Leitdorf no obtuvo la contestación esperada.

Nadie contestó desde dentro del edificio, pero al ver llegar al reo, esta vez mejor vestido y con dos hierros para defenderse, dos soldados de la ciudad fueron a ver que pasaba, antes de que el reo se diera cuenta de su presencia. Al parecer, aquella casa estaba vigilada por el ejército dia y noche, por alguna razón que escapaba al conocimiento de los ciudadanos del barrio. Los soldados tampoco parecian los acostumbrados guardias de ciudad. Uniformados con rojo y negro, destacaban por ser de la guardia exclusiva del Gobierno Regente, y no meros miembros del ejercito averlandes (los cuales vestian de amarillo y negro). Este hecho si era conocido por Spenholf, quien habia sido puesto al corriente por el campesino Balbian la noche anterior, mientras hicieran guardia en la taberna de Jorkstown.

''Esos soldados de rojo y negro son veteranos de la guerra que hubo en el Norte hace cinco años, y no son nacidos en Averland. Causan muchos problemas en la provincia, y suelen aprovecharse de su estatus para hacer lo que quieren por los pueblos y aldeas, cuando creen que sus fechorias no van a ser oidas por ningun superior. Son la causa de la subida de los impuestos, y los más odiados por las gentes de las aldeas''

El reo recordó tales palabras, mientras los dos soldados se dirigian a él. Ambos portaban espadas largas y escudos de hierro, con forma circular, pero no habian desenfundado. El primero, quien se dirigió a el, no llevaba el uniforme muy limpio, y habia dejado crecer pelo y barba descuidadamente. El segundo, que no soltó palabra alguna, iba más arreglado y limpio, pero un extraño colgante lucia brillante en su cuello, un detalle extrafalario para un guardia.

Soldado Carroburgués Kuzak

-Buendos días-
comenzó educadamente el soldado, claramente acostumbrado a la normas básicas de educación presentes en la urbe, para continuar con un -Señor, la entrada a este edificio requiere autorización. ¿Puedo verla?-


FDI: Has fallado dos tiradas de Percepción, una con un 79 y otra con un 36. En la calle hay bastante gente por cierto, es la hora más concurrida del dia.

Cerrado

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