Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

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Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Saratai » 02 Sep 2010, 18:54

22 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Dorfbach.

¡Que bella era la vida! Cientos de oportunidades bajo el brillante Sol sureño, nubes claras por el cielo rodeado de hermosas aves peregrinas, y el viento en el cabello, refrescando al caminante.

Dorfbach llevaba un año, ocho meses y cinco dias sin una incursión piel verde. Aquello parecia muy poco tiempo para un pueblo imperial, pero para una aldea granjera al borde del Paso del Fuego Negro, era una eternidad de paz y relajación. Tan solo ciento ventitrés habitantes vivian en los campos de Dorfbach, en una agrupación de casas llenas de gallinas, vacas, bestias de tiro y perros. Alguna cabra y algún caballo conformaban los bienes de las familias más ricas de la aldea, siempre al resguardo de Grenzstad. La zona era segura, pues la mafia local no permitia que se robara en sus tierras sin permiso, y como el negocio de la extorsión a los granjeros daba suficientes ingresos, y no llamaba a levantamientos, la situación era tranquila. Los granjeros pagaban sus diezmos a matones en lugar de a soldados, y nadie se quejaba.

Sin embargo, aquella situación cambiaria en breves. Desde las montañas, por los caminos, una banda de maleantes y bandidos, comandados por un hombre de apellido Hartrer, habia entablado combates con la mafia local, apodada los mil navajas por la cantidad de sus miembros. Aquellas dos organizaciones luchaban por cada diezmo y cada corona con sudor y sangre, haciendo elevar los pagos a los campesinos. Por si fuera poco, un hombre de la capital, un tal Bukter Alptraum, habia reclamado aquellos territorios para si. En pocos dias, la situación se haria incontrolable, y la zona seria presa fácil para saqueadores pieles verdes.

Pero por el momento, las gentes de Dorfbach no se preocupaban más que por el dia a dia. Las cosechas habian sido buenas, y la revolución que habia estallado por la zona Oeste de la Provincia habia incrementado la demanda de caballos y mulas, lo que resultaba rentable a la población a pesar del incremento de los impuestos de los mil navajas. Además, el ambiente era agradable, puesto que no habian habido casos de crimenes dañinos para los aldeanos, ni ninguna visita inquisitorial durante los últimos siete años, por lo que la gente habia desarrollado su actividad con tranquilidad.

El pueblo era un tópico de la vida imperial. Tenia una aldea rival, las gentes de Buck, con los que tenian una relación de enemistad (únicamente por ser el pueblo de al lado, y por desarrollar la misma actividad que ellos). Tenia su panaderia en el centro, y una pequeña tienda de utensilios de segunda. Tenian al alguacil, y a la pareja de milicianos que patrullaban por las noches. Tenian niños, niñas, familias y ancianos. Tenian a algunos terratenientes, y algún fanático suelto. Y por supuesto, tenian al mendigo del pueblo.

El pobre Dorotik era el mendigo local, un desafortunado hombre carente de ambas piernas, procedente del Este imperial. Nadie sabia a ciencia cierta si su carencia habia sido por herida de guerra o por enfermedad, pero se rumoreaba que habia mendigado desde que sus padres desaparecieron en extrañas circustancias. Muchos hablaban de que sus progenitores habian sido horrendos brujos, otros que eran una pareja de drogadictos, pero ninguna de las teorias era jamás dicha en cara de Dorotik, que era apreciado por el pueblo. Cada dia le caian un par de peniques, y de esta manera sobrevivia por el lugar, a base de sobras y la caridad ajena. Ni los niños ni nadie le molestaban, y si algun viajero demente le ponia un pelo encima, las gentes le ayudaban y castigaban al culpable. Aun asi, las penalidades de Dorotik nunca acababan, consciente de que jamás podria ser feliz. Nunca habria una mujer, nunca un niño. Nunca un trabajo, nunca una vida.

Vahin, aldeano local

-¿Que pasa Dorotik, como llevas el dia? ¿Has oido lo de ayer? Parece que esos bandoleros de Hartrer se han cargado a un par de tipos de los Mil Navajas. Me temo que vamos a tener una guerra de mafias pronto, y nos tocará a nosotros joderla...


Vahin era un ganadero bovino, muy cotilla. Siendo el mendigo del pueblo, Dorotik se enteraba de todos los cotilleos del pueblo, y todos acudian a el para conocer algun detalle o informarle de alguna marujada. Los últimos rumores eran los de que la mujer del panadero se estaba viendo con el vendedor de mulas, o que las ratas del pueblo se habian largado desde que el carnicero habia bajado los precios de las salchichas.



FDI: Este es tu comienzo, Likantron. Escribe todo lo que quieras para describir tu historia, pensamientos, ocurrencias, asi como para cotillear rumores con Vahin. La verdad es que nunca habia visto un personaje como el tuyo, tiene bastantes oportunidades interpretativas.

¡Suerte!

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Likantron » 04 Sep 2010, 18:19

Dorotik

Hace una buena mañana, me estaba calentando los musculos al sol. Si he oido algo por el pueblo. Por el bien del pueblo, lo que tenga que pasar que pase lo antes posible.

Se habia colocado en una de sus esquinas preferidas, podia ver a lo largo de las dos calles, por llamarlo de alguna manera, mas transitadas del pueblo. Delante suya estaba la panaderia, un lugar muy importante, donde siempre se acercaba para mendigar los panes duros de dias pasados.

Llego al pueblo, como punto final en una vida que habia ido yendo de mal en peor, demasiadas pesadillas habia tenido en su vida. Quedarse sin piernas, sin familia le habia amargado el corazon. Realmente, le importaba un pimiento el pueblo, sus habitantes. Era lo que siempre se decia todas las mañanas, recordaba su vida hasta que su mente rezumaba odio y amargura. Pero claro, era un necio, porque se engañaba a si mismo.
Su vida en el pueblo era la rutina de lo habitual, moverse a lo largo de las dos vias, ver a la gente pasar haciendo su vida, recordar. Ahora, nuevos acontecimientos estaban sucediendo en el pueblo y esto era algo en lo que estaba muy interesado.

Has visto a alguno de los navajeros por el pueblo? Seguro que como te mueves de aqui para alla los habras visto mas nerviosos de lo normal. Vahin, era una rata, pero una con piernas y con la lengua suelta. No podia evitar hablar demasiado.

Una nuevo grupo de poder representaba una clara amenaza contra los navajeros, pero tambien significaba una oportunidad. Y el, queria sacar provecho.
Ademas, estoy harto de recordar.

Se quedo mirando con su tipica cara paisaje a Vahin. Sigue llamandome Dorotik, maldito cretino.

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Saratai » 05 Sep 2010, 14:19

22 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Dorfbach.

El aldeano se despidió del mendigo, viendolo con pocas ganas de conversar. Como la mayoria de las gentes del pueblo, todos trataban a Dorotik con una mezcla de lástima y cariño.

El resto del dia pasó largo y aburrido, como la mayoria de los días en la vida de Dorotik. Tras recoger su ración de pan duro, volvió a su esquina favorita y quedó dormitando. Fue a medianoche cuando un sonido le despertó de su eterna espera a ninguna parte. A lo lejos, entre la calle principal, creyó ver una figura oscura correteando entre un edificio. Sin embargo, al pasar escasos segundos ésta volvió a desaparecer. Tal vez aquel estilo de vida lo estaba volviendo loco. Debia ser eso, pues nadie podria moverse por ahi a esa velocidad, y hacia dos dias que no cataba algo de vino sobrante.

Tras conciliar de nuevo el sueño, Dorotik pudo dar rienda suelta a sus sueños. Noches plagadas de traumas, repletas de recuerdos. Sus padres, su familia, los hombres de aquella villa, el fuego. Sus piernas.



23 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Dorfbach.

¡Que bella era la vida! Cientos de oportunidades bajo el brillante Sol sureño, nubes claras por el cielo rodeado de hermosas aves peregrinas, y el viento en el cabello, refrescando al caminante.



Dorfbach llevaba un año, ocho meses y seis dias sin una incursión piel verde. Los pajaros cantaron despertando al maloliente mendigo, y la hija del panadero le dió un poco de empanada pasada y pan desmigado al pobre Dorotik. Las moscas hicieron compañia buscando su trozo del pastel, pero en escasos segundos la comida ya habia pasado por la garganta del hambriento humano. Tras arrastrar su tabla rodante hasta una pequeña fuente del pueblo, Dorotik pudo calmar su sed. El mendigo se percató de que aquello iba a ser lo más interesante de todo el dia, y tal vez de la semana.

Lo peor de ser mendigo no era el hambre, o el frio. No era la lluvia calando tus huesos o las enfermedades de la calle. Lo verdaderamente horrible era el tedio, un aburrimiento que llevaba a los mendigos a aceptar cualquier cosa, a llenarlos del despojo de la avaricia, de la apatia por la vida, y arrancarles de cuajo la motivación de vivir y mejorar del corazón aun palpitante.

La mañana dió a la tarde, y ésta a la noche. Ya se preparaba Dorotik para dormitar como de costumbre, con el recuerdo de aquella sombra de la noche anterior, cuando volvió a oir pasos. Pero esta vez se trataban de un par de niños, de unos doce o trece años, que caminaban por el centro de Dorfbach. Dorotik los reconoció como Mol y ''El Ralphi''. Mol era el más pequeño e inocente, huerfano tras la guerra y deshecho en pobreza. Sin embargo, Mol no mendigaba, sino que servia a ''El Ralphi'', el más mayor, en sus multiples fechorias.

''El Ralphi'' era un criajo sucio y malo como el solo, descuidada su educación por su madre, desconociendo quien era su padre. Las calles y la soledad le habian hecho fuerte, y habia aprendido a sobrevivir a cosa de los demás, gracias a su dinero. Igual que Dorotik, pero sin el consentimiento de estos. ''El Ralphi'' llevaba trabajando para los Mil Navajas. Como era demasiado pequeño para extorsionar a los campesinos de las afueras, y demasiado niño como para llevar tareas más peligrosas y complicadas, el adolescente y su eterno compinche se dedicaban a robarle a otros niños, apedrear perros y servir de mensajeros entre los miembros de los Mil Navajas más adultos y responsa... Más adultos.

''El Ralphi''

-¿Qui paisa Dorotí, como lo llevash?-
se dirigió el muchacho al mendigo, siendo consciente el mendigo que nada bueno derivaria de aquella conversación -Man disho que susllevas unos peniques en encima ¿no?

Nadie conocia el escondite en la tabla de Dorotik, donde guardaba sus miseras pertenencias. Únicamente 80 peniques tenia guardados el pobre mendigo, amén de una daga que tampoco le serviria de mucho frente a un robo. ''El Ralphi'' se sentó a su lado, sonriendo y dandole una palmada en el hombro mientras movia su navaja inquieta de un lado a otro en su mano derecha. El muchacho sabia que Dorotik debia guardar algo de dinero, pero no dónde, por lo que intentaria que fuera el propio mendigo quien le diera algo por propia voluntad. Mientras tanto, el pequeño Mol miraba a un lado y otro de la calle, por si el vigilante se presentara por alli. No es que el estúpido y corrupto vigilante fuera en contra de los Mil Navajas, de hecho colaboraba activamente en el contrabando de mercancias ilegales, pero si se robaba al pobre Dorotik, hombre popular en la triste aldea, sus propios hijos le mirarian con mala cara. Desafortunadamente para Dorotik, en esos momentos el vigilante se estaba beneficiando a la joven hija del panadero, con lo que sus posibilidades de auxilio exterior se reducian al tiempo que la mano de ''El Ralphi'' se acercaba a su cuenco.


FDI: Pasas varias tiradas de Percepción, una con 12 el dia 21, por lo de las sombras corredoras, y otra para saber los problemas que se te vienen encima con forma de niños de 12 y 13 años. Comentarte además que la recaudación del dia 22 no ha sido muy buena (0 peniques). Triste la vida de un mendigo.

¡Suerte con los rateros, a ver si te los puedes quitar de encima de alguna manera!

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Likantron » 10 Sep 2010, 20:26

Dorotik

La chusma siempre viene junta, penso cuando se acercaban los dos muchachos. En el pasado habia tenido encontronazos con ambos. Desde su posicion inferior, solo podia contar con su palabreria o enfocarles hacia algo mas interesante.

Poca cosa hoy, hoy he podido comer algo de la panaderia. La hija del panadero me lo ha traido, pero se ha metido cuando ha llegado el vigilante. La gente esta preocupada con las noticias de la banda rival que anda por el pueblo. A ti te llegan a contar algo desde la banda?

Tal y como conocia la estructura de la banda, El Raphi era una don nadie en la banda, el ultimo mono. Mol era la escoria demasiado cobarde para acometer nada por separado. Mol era siempre la lapa al lado de la escoria de Ralphi.

Por si no te has enterado, se escuchan rumores de que algunos buenos hombres ya han caido por la banda rival. Te imaginas lo que eso puede significar para ti, Ralphi? Se ve que tu tienes mas sesos que algunos de los mayores, yo me empezaria a pensar en el futuro y tomarlo como una oportunidad ...

Dejo caer las ultimas palabras para ver si podia tocar el resorte de Ralphi, que podia estar en el bando equivocado o que el riesgo de la guerra con la banda rival podia abrirle nuevas puertas.

Y te han informado mal porque tal y como esta la situacion en el pueblo, pocas monedas dan a un proble lisiado. Me conformo ahora con poder comer. Yo solo estoy aqui viendo la calle y escuchando a la gente

En realidad, el estaba mas preocupado por las sombras que habia visto rondar por el pueblo. Los miembros de las Mil Navajas no necesitaban rondar por su pueblo. Eso solo podia indicar un movimiento de la banda rival dentro del pueblo para reconocerlo o una cita en la noche que no queria ser observada por ojos ajenos. El era nadie, nadie importante que considerar dentro de la estructura del pueblo. Era un trozo de carne sentado en la calle.

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Saratai » 15 Sep 2010, 19:14

23 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Dorfbach.

El mendigo intentaba escapar de aquella situación tan molesta. No era la primera vez que le acontecia un suceso asi, y sabia lo que tenia que decir para evitar ser vilmente robado. Las palabras salieron como agua de una fuente, y amansaron a la estúpida fiera que frente a el se alzaba gigante. En cambio, en esta ocasión el destino le habia preparado un fin diferente al acostumbrado.

''El Ralphi''

-Joé Dorotí, ereh un penas. Necesito pasta pa pagarle a algun shaval unas moneas, qui mi tienen que suentrega una cosa a un tipejo. Ya hasta me da cosa pidirtilo ¿Tu no sabrá de nadie no?


El pequeño ladrónzuelo dio vueltas a su atolondrada mente, en busca de alguna solución, hasta que comprendió que podia hacer.

-Ostia tu-
dijo tras meditar unos segundos -¡si tu me podrias valer oño! Mira Dorotí, ya qui no me vas a dar ni un penique, si que me harás un favor ¿no? Que mira que siempre me he portao bien contigo.

Ralphi se agachó hasta sentarse a la altura de Dorotik, que esperaba lo que aquel desdentado mocoso sin criar tenia que ofrecerle. Sin duda no seria nada bueno.

-Escuchame viejo- dijo sacando un papel del bolsillo -hay que entregar este papel a un tal Jaff Hartrer. Me han dicho que es un tipejo moreno, de pelo largo y bigote, que ha estado rondando por las casas abandonadas del valle. Yo estoy... ocupado, y no puedo entregarle el mensaje, pero si tu lo haces por mi no tendrás que pagarme nada, y hasta puede que te de yo algo de dinero. ¿Que me dices? A ti nadie va a querer molestarse ni en matarte por dinero, asi que es algo fácil para ti.

Dorotik sabia que el valle estaba a unos ocho kilometros del centro del pueblo, pero ¿le compensaba hacerle caso a aquel muchacho? Era dificil de saber, sólo el pobre mendigo podria saberlo.



FDI: Una tirada de Carisma de 02 consigue hacer cambiar de idea a El Ralphi, y que le caigas lo suficientemente bien como para proponerte el trabajo en lugar de forzarte a base de golpes. Un buen comienzo, he de añadir.

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Likantron » 16 Sep 2010, 22:25

Dorotik


Y dices que solo tengo que ir andando hasta las casas abandonadas del valle? Miro a donde podian haber estado sus piernas. Realmente ya no pensaba que el Ralphi era bruto, era simplemente bruto de remate.

Me puede venir muy bien ese dinero, con todo lo que esta rondando por el pueblo, apenas consigo un trozo duro de pan que llevarme al gaznate. Continuo mirando fijamente a el Ralphi, mientras se llevaba sus manos al estomago para reforzar su deseo de comer.
Sabia muy poco del tal Jaff, en el pueblo solo corrian rumores de que posiblemente era el cabecilla de la banda rival. Eres ambicioso Ralphi, eso me gusta. Era la ocasion perfecta para poder ir entablando relacion con una banda que podria ocupar el lugar de los navajas. No tenia nada que perder y mucho que ganar si sabia jugar sus cartas. El Ralphi ya estaba moviendo ficha, quizas no era tan bruto y veia que la banda rival podia ofrecerle otra posicion superior. De cualquier forma, quedarian muchas plazas libres una vez que surgiera la banda triunfadora.

Lo que no comprendia era como Ralphi podia escribir un mensaje y dudada mucho que fuera él el remitente. Para quien trabajas Ralphi?


Mira Ralphi, me puedo llevar al menos 8 horas recorrer el trecho que me separa, tu no ves que no tengo piernas? Me tendrias que adelantar algo del dinero para poder llevarme algo al gaznate, o me puedes conseguir algo de comida y agua?. Y sobretodo, de cuantos peniques estamos hablando. Tu y yo podemos hacer cosas juntos.


FDI: Calculo que pueden ser 8 horas de caminata, si voy a 1 km/hr. Si el mensaje no va cerrado quiero echarle un vistazo y si va cerrado, me da igual, quiero echarle un vistazo tambien.

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Saratai » 20 Sep 2010, 11:26

23 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Dorfbach.

El muchacho miró al mendigo una vez este quiso un adelanto. El joven no se fiaba de nadie, y por buenas razones.

''El Ralphi''

-Oish qui listo qui nos ha salio el Dorotí ¿no Mol? Mira, tu suentregame bien la cartica, y yo te dare veinte peniques, qui asi tienes pal vino, pa putas o pa lo que tu quieras. Pero como me jodas, Dorotí, mehor seria pa ti qui no volvieras en por aqui...


Sin embargo, Mol, el pequeño niño que siempre iba detrás del ladrón, si que le entregó algo de pan y un poco de queso, amen de un par de manzanas, al pobre Dorotik. El Ralphi le dió una colleja al niño, diciendole que ese era su desayuno, pero no puso más pegas, teniendo en cuenta la carencia del mendigo.

-Ta bien, quidatelo-
finalizó El Ralphi, algo disgustado -si en ocho horas tas alli. Como tambien tardaras to lo tuyo en volver pa ca, ti veo mañana a la misma hora aqui, pa qui me digas como ha ido la cosa.

Era dificil discernir que era peor, si sobrevivir a base de mendicidad y sobras o ser el ayudante del ayudante de un ladrón adolescente y estúpido. Dorotik tendria tiempo de pensar en esto y en más, puesto que El Ralphi ya se estaba marchando y el tenia mucho trabajo que hacer. El camino del valle estaba despejado, pero tener que ir rodando hasta alli arriba seria un trabajo duro y esforzado.

La vida de Dorotik era horrible, pero aun asi vivia. ¿La razón? Esta era dificil de saber, pero tal vez el pobre mendigo era demasiado testarudo (o iluso) para rendirse y cortarse la garganta, dando punto final a su misera existencia. Mientras su mente daba vueltas, Dorotik avanzaba entre campos y matojos, que le arañaban los brazos y la cara. Para un hombre normal, las espigas tan solo eran molestas cuando se clavaban en las pantorillas y rozaban las rodillas, pero para alguien con la minusvalia de Dorotik, lo eran costantemente. Cualquier nimiedad que seria un incordio para otro hombre, para el mendigo podia suponer una barrera infranqueable, y el viaje de ocho horas, que otro hombre habia recorrido en apenas hora y media, fue prueba de ello. Si, podia tener sus ventajas, pero estas no eran faciles de reconocer. Sin embargo, estas ventajas eran las que hacian de Dorotik alguien especial, como podria darse cuenta en un futuro no muy lejano.

Para cuando el mendigo sin piernas habia llegado a su destino, el sol ya habia caido y era dificil ver nada aparte de mosquitos y matojos. Una fina capa de lluvia comenzó a duchar al mendigo, y ya estaba este desesperado, pensando que el Ralphi le habia gastado una broma y que alli no habia nada. Pero eso seria algo extraño, pues la carta, que el mendigo tuvo que abrir forzando, contenia un mensaje, sin duda. Un mensaje tristemente garabateado, pero con algún tipo de significado que al mendigo, dado su analfabetismo, se le escapaba comprender.

Aun tuvo que pasar otra hora, en la que Dorotik ya estaba por volver a su casa triste, mojado y derrotado, cuando escuchó unas pisadas detrás suya. Al girar, vió como un un hombre de gran tamaño se levantaba imponente ante él. Su piel era oscura y su cabello, de tono dificil de calificar, entre verdoso y marrón. Su piel estaba repleta de poros y Dorotik aseguraria que aquel tipo no ganaria un concurso de belleza. Ni de canto, dado su feo vozarrón.

Bandolero de Hartrer Ilyn Kost

-Jejejeje, lo último que se espera encontrar alguien cuando va de ronda es a un tipo sin piernas en mitad de la nada... Siento no llevar cambio encima, sino algo te daria, te lo aseguro.


El bandolero llevaba un blasón burdamente cosido en la ropa, con una pira encendida, que vagamente recordaba a un hombre quemandose en una hoguera. Tras presentarse como Ilyn, el bandolero se agachó y estrechó la mano de Dorotik, para continuar con una bateria de preguntas.

-Dime, ¿quien eres? y sobre todo ¿qué haces aqui? Estas muy lejos de Dorfbach y dudo de que hayas venido a por limosnas a esta zona. Y no tienes pinta de ser un gran escalador, que es lo único que podrias hacer siguiendo este camino que lleva a las montañas.



FDI: Fallas carisma con un 43, y el Ralphi no te da ni un duro por adelantado. Aciertas Percepción con un 03, pero aun asi, no tenias mucho tiempo de reacción para escapar de Ilyn.

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Likantron » 23 Sep 2010, 20:12

Dorotik

El camino hasta llegar a su destino habia sido un calvario, se entretenia imaginando como escarmentaria al Ralphi a su regreso, ...eso si salgo de esto con vida, imbecil...o me mata el camino o el destinatario del mensaje

Le habia hechado un vistazo al mensaje pero no logro sacar nada en concreto, las pocas palabras que si podia entender hacian referencia a comida. Normal, si te pasas el rato delante de un establecimiento soñando que vas a devorar todo su interior. Maldita hambre. Ya se habia ventilado todo lo que Mol le dio. Se hizo una nueva nota mental del pobre muchacho . Hacia ya mucho tiempo el tambien habia tenido una familia, y sabia perfectamente lo que era sentirse abandonado. Desterro esos recuerdos porque ya sabia a lo que iba a conducirle.

De repente, perdido en sus divagaciones, se encontro con un sujeto esperandole de pie en medio del camino.
Fue "caminando" hasta el y observo como se ponia a la altura del mendigo. Punto para ti, penso.

Rapidamente, puso cara de cansancio, lo cual no era dificil de imaginar. Estaba empapado en sudor de la odisea. Lastima y disculpa que vaya tomando aire, porque este viaje ha acabado con las pocas fuerzas que tengo. Eso le dio unos instantes para pensar lo que le iba a contar. Ni sabia que mensaje portaba ni sabia a quien debia entregarlo.

Y dices que te llamas, Ilyn. Pues, encantado y ahora tengo el placer de presentarme. En Dorbach, todo el mundo me conoce por el mendigo Dorotik. En efecto, nada tengo que buscar de limosna por estas tierras, mas, estoy buscando a una persona en concreto.

Veo que por tus ropas, ni eres un campesino ni que estes pensando en instalarte por esta zona abandonada. Quizas si puedas ayudarme, estoy buscando a Hartrer, que dice alguna lengua del pueblo que aqui si puedo encontrarle. Le conoces? Debo reunirme con él.

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Saratai » 27 Sep 2010, 14:18

23 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Dorfbach.

Ilyn sonrió al oir las palabras de Dorotik. Aquel hombre vivia sin piernas, y aun asi no solo tenia valor para vivir sino que ademas habia aceptado entregar un mensaje a Hartrer. Seguramente, pensó Ilyn, este pobre diablo no sabe quien es Hartrer. Pero eso no le quitaba valentia al pobre minusvalido.

Bandolero de Hartrer Ilyn Kost

-Por supuesto, podrás entregarselo tú personalmente, amigo Dorotik. Deja que te ayude, debes estar cansado.


El bandolero tomó con facilidad el cuerpo pequeño y roto del mendigo, cargandolo a cuestas con una mano, y llevando en la otra su tabla. Ninguno de los dos olia muy bien, pero era mejor que seguir arrastrandose con la tabla, y no todo el mundo tenia un gesto tan amigable con el pobre Dorotik, con lo que fue una experiencia novedosa. Mientras Ilyn le cargaba, fue poniendo al corriente a Dorotik acerca del destinatario del mensaje por entregar. Ilyn tampoco sabia leer, por lo que no se interesó por el contenido de la carta.

-No se si sabes quien es Hartrer, pero por si acaso te hablaré de él. Antes fue un gran espadachín, llegando a ser un guardaespaldas de renombre e incluso con una pequeña compañia de seguridad. Sin embargo, el destino fue amargo con él, y su familia y hermanos sufrieron un gran mal, hará ya diez años. Perdió a sus dos hijos y a tres hermanos, y su hija desapareció, quedando el solo con su mujer y varios de sus vasallos y empleados. Tras el accidente, sus antiguos patrones le dieron de lado a pesar de su habilidad, y comenzó a aceptar trabajos cada vez peor vistos, hasta que se vió condenado al ostracismo por los prejuicios sociales presentes en ''nuestra sociedad'', que tu tan bien has de conocer.

El bandolero sonrió a Dorotik, y prosiguió su camino contandole historias de grandes aventuras que el mismo habia vivido desde que dió con Harter, hacia ya tres años cerca de la frontera con Wissenland. No tardaron mucho en llegar entre unas paredes de roca viva, donde por una hoquedad de la piedra se escondia un recoveco de dificil acceso, entre tramos pedregosos y peligrosas inclinaciones, que habrian sido imposibles de salvar por Dorotik. Una vez alli, varios bandoleros salieron al encuentro de Ilyn, que les explicó quien era Dorotik. El mendigo no pudo apreciar claramente a los hombres que guardaban la entrada a la madriguera de los bandoleros, pero si percatarse de que algo no cuadraba en ellos, que en aquel lugar habia algo diferente, algo... oscuro.

No tardó en confirmarlo, cuando tras varios metros de sinuoso camino, Ilyn y el mismo llegaron a una explanada entre las montañas de roca desnuda, donde varios hombres comian y bebian. Serian más de veinte, y todos ellos portaban el mismo jubón con el simbolo de la hoguera y el hombre carbonizado. En el centro, un hombre de larga melena negra, suave y cuidada, con barba azabache y abundante, recibia halagos de todos los demás. El resto eran personajes de lo más variopintos, desde un viejo de cabello casi azulado hasta un niño con exceso de vello corporal. Muchos contaban con amputaciones o feas marcas en la cara, quedando patente que si aquella banda era quien luchaba contra los mil navajas, todos sin excepción consistian en parias de algun tipo. Apenas se podian contar con los dedos de la mano los hombres de aspecto cotidiano, como los que Dorotik estaba acostumbrado a ver en el pueblo.

Cuando el hombre de la melena negra, que Ilyn desveló al mendigo como Jaff Hartrer, vió a Dorotik, exigió que este se acercara (aunque fuera con su tabla) hasta donde el se encontraba. Ilyn explicó que tenia un mensaje, pero Jaff le cortó en seco y quiso que fuera el tullido en persona quien le explicara acerca de su persona y su cometido.

Jaff Hartrer

-Acercate a mi, no tengas miedo-
Jaff se agachó para recibir a Dorotik, y le ofreció la mano. Quedó claro que no demostraba ninguna lastima por él, que estaba acostumbrado a tratar con escoria, enfermos y mendigos, conversando como un igual con ellos.

-Dime tu nombre, tu tarea y quien te ha enviado aqui. No solemos recibir visitas de extraños, y cuando las recibimos no suelen consistir en grupos de un hombre desarmado. Yo soy Jaff Hartrer, y es posible que hayas oido hablar de mi. Tenemos carne de caballo y pezuñas de cerdo. No son grandes manjares, pero no te prives de lo que gustes-
finalizó Jaff, mientras esperaba la respuesta de Dorotik.



FDI: Fallas una tirada de Percepción con un 54. Si el siguiente turno aciertas, ya te contaré el detalle que se te ha pasado por alto de entre la reunión.

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Likantron » 09 Oct 2010, 07:49

Dorotik

Muy pocas veces habia podido imaginar volver a caminar desde una altura, "la perspectiva cambia" pero se dejo de empezar a recordad tiempos lejanos y se concetro en lo que el bandolero le explicaba.

Si lo que le contaba Ilyn era cierto, Hartrer debia tener grandes dontes de carisma para convertirse en lider de todo el grupo. Debia ser el mejor con la espada para cortar cualquier discrepancia. Simple pero efectivo.

Aqui hay algo que apesta y que es mas peligroso que la roña que llevo encima No sabia identificar el que pero lo que si sabia era que debia largarse por algun motivo de toda este grupo. Los 1k navajas eran igual de apestosos que cualquiera otra banda, pero tenian claro hacia donde iban, poder, pero mundano. All habia algo que se te metia por las fosas y que apestaba a corrupto.
Tenia que conocer mejor el origen para poder evitarlo, abrió bien los ojos para que no se le escapara ningun detalle.

Contemplo a toda la prole alrededor de la figura central, que obviamente debia ser el lider. Ilyn mantuvo una charla corta, pero Hartrer directamente se fue hacia el y se volvio a colocar a su altura. Queria saber quien era ese sin piernas.

Devolvió la mano con confianza "pero que mierda hago aqui...??". Soy Dorotik, de profesion mendigo del pueblo Dorfbach, a su servicio. Mas ahun añadiria, que he venido a entregarle un mensaje. Si me permite un momento..." . Era siempre complicado sentarse en el suelo mientras tenia que colocar de lado su tabla de transporte. Empezo a mover los mecanismos para abrir la trampilla oculta.


Que como habia acabado teniendo esa tablilla era una historia cuando coincidió con su mentor de callejones, Bimbo. El pobre Bimbo habia acabado muy mal, pero le habia dado muy buenos consejos y en momentos como este, le habria aconsejado de forma directa: "Largo de aqui Gus, largate de aqui....",


"...si, me manda el Ralphi que supongo le conocera y si no, pues un mocoso integrante de su banda rival. Espero que sepa leer, ya que sino, pues bueno...todo esto no tendria mucho sentido"
Entrego el trozo de papel, mientras añadia, "...si me puede dar alguna pezuña de cerdo, se lo agradeceria enormemente, de lo que se come, se cria y yo necesito tener buenas manos para moverme" levanto ambas palmas para darle a entender el motivo. "Me la comere por el camino, tengo que volver al pueblo para entregar la respuesta, si la hay, claro".

Se quedo espectante, mientras ladeaba la cara y segui escrutando a toda la prole alrededor del lider.
"Sigmar, que gente hay aqui, salva a tu pobre siervo. Sacame de aqui rapido" Se esforzo en poner una cara de confianza pero demostrando respeto por el lider, "Si todos le idolatran, pues yo mas, no?"

_____
FDI Edit: Pequeño error del pobre mendigo con el nombre del gran Dios. Es que como encima soy analfabeto, manda huevos, que podia haber tenido algo de instruccion en ese sentido, no? Corregido a Sigmar.

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Saratai
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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Saratai » 14 Oct 2010, 20:26

23 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Dorfbach.

Las cartas iban y venian por doquier en el Viejo Mundo, expresando mensajes, ordenes, amores y secretos. La gran mayoria de la población no sabia leer, y por ello eran una forma segura de enviar información. Jaff Hartrer y Dorotik no eran una excepción, por lo que el lider de la banda tuvo que llamar a uno de sus subordinados para que acudiera en su ayuda.

El encargado en cuestión fue un hombre mayor, algo arrugado y de barba raida y cana que no tardó en acercarse a su señor. Como era costumbre en el lugar, el culto bandolero leyó el mensaje en voz alta, pues lo que era para los oidos de Hartrer lo era también para todos sus fieles seguidores. La carta, según aseguro el hombre, contenia grandes faltas ortograficas y pésima redacción.

''22 VON BRAUZEIT

HARTRER SABEMOS QUE TUS JENTES SON MUTANTES Y HOS BAMOS A DELATAR A LOS CAZABRUJAS. PERO SI QUIERES COLABORAR CON NOSOTROS ENTONCES NO LLAMAMOS A NADIE. EN DIEZ DIAS YO ESTOY EN GRENZSTAD EN CALLE DE BAJOVERDES

AVIEL TOLDER DE LOS MIL NABAJAS''


El grupo al unisono estalló en carcajadas al terminarse el contenido del pesimo mensaje, y fue el propio Jaff quien mandó el mensaje al fuego.

Jaff Hartrer

-¿Estos son los individuos para los que trabajas, Dorotik? Dioses, es tan ridiculo que me dan ganas de reir. Son solo una panda de bandidos incultos e inexpertos, sin ningun tipo de organización, que han tenido la suerte de que a nadie le importan estas tierras.


El bandolero se levantó, y tras acercarse a la olla, le apartó a Dorotik algo de comida para que saciara su hambre. Cuando vió que la tomaba, le expresó su respuesta.

-Dile a tus jefes que enviare a alguien a Grenzstad, si... Pero no para hablar con inutiles de la talla de ese tal Aviel. Ire a Grenzstad y matare a todos esos patanes extorsionadores que se creen los dueños de la ciudad, y para ir haciendo boca vamos a bajar contigo a Dorfbach, y nos vas a decir quien te ha enviado hasta aqui. ¿Te parece bien?

Bien o no le pareciera, el pobre mendigo ya se habia visto envuelto en una horrenda guerra de bandas, sin comerlo ni beberlo. Él, que no tenia culpa de nada y que lo más que habia hecho habia sido aceptar el trabajo de El Ralphi. Ahora en cambio tendria que o vender a El Ralphi a aquellos extraños bandoleros, o avisarle del peligro que corria y pedirle protección. Fuera como fuera, estaba claro que aquel asunto le iba a salpicar directamente...

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Likantron » 14 Oct 2010, 21:22

Dorotik

La verdad que todo esto se estaba saliendo de madre. la declaracion de los 1k navajes le habia parecido mas el recurso de alguien cagado de miedo que una amenaza.

Puso cara de sorpresa, la cual era cierto, pues esperaba otro tipo de mensaje.

"No tiene sentido, no me esperaba este tipo de mensaje". Se llevo la mano a la sien "...me esperaba que alguien de los mil, se quisiera poner en contacto con Usted para ofrecerle su lealtad y cambiar asi de bando. Tal y como se rumorea en la ciudad, Ustedes llevan la voz cantante en esta disputa. Los mil siguen atrincherados y se creen fuertes en su plaza, pero Ustedes llevan la iniciativa"


De lo que si estaba seguro es que este lugar y los mil no olian a sano, las muestras de mutaciones no significan cosas buenas en principio.

"Tengo que puntalizar que yo no estoy en la nomina de la banda de las mil, he sido siempre mi propio "patron", si es que se puede utilizar el termino, y las unicas personas a las que les debo respeto son los habitantes del pueblo que siempre han cuidado de mi. Los mismos que Usted debe mimar, porque se puede esquilar muchas veces a una oveja pero solo se la puede deshollar una unica vez." Enfatizo esa ultima frase para levantando la pezuña de cerdo que seguia comiendo.

"La persona que me ha mandado es un mocoso, el Ralphi, como le mencione antes. Si Usted lo quiere asi, puede mandar a toda su banda para acabar con el. Pero yo le aconsejaria que me mandara de vuelta solo para darle la respuesta de que acepta la invitación, y le diera una leccion para acabar con todos ellos. En cuanto, aparezcan todos Ustedes por el pueblo y visto lo cagados de miedos que estan, es probable que mas de uno consiga escapar. A la larga eso le podria dar problemas. Mi consejo, entre despacio sin armar ruido y acabe con todos de un plumazo. Usted se queda con el pueblo sin competencia y se dedica a lo suyo. Yo me dedico a lo mio, que es contar los dias y recibir de vez en cuando un trozo de pan y alguna delicia como esta de vez en cuando si soy afortunado..."

Siguio comiendo lo poco que quedaba de la pezuña. "...bueno, que me dice?"


El tenia un plan y le movia mas la vena personal que otro tipo de ambicion. Solo necesitaba tiempo para poder realizarlo, podria perderlo todo, todo no, claro? Le habian robado su pasado, su familia y sus piernas.


____________
FDP. creo entender por lo que mencionabas en el anterior post que no he podido percatarme de nada en la segunda tirada de percepcion?

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Saratai » 16 Oct 2010, 15:20

23 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Dorfbach.

El mendigo habló, y vaya si lo hizo. Con valor y sin amedrantarse explicó a los bandidos, que le miraron atónitos durante su charla, tanto que el iba por libre, asi como los detalles de El Raplphi, y el buen trato que se debia dispensar a los habitantes. Aquello pareció gustarle a Jaff y a sus hombres, que contestaron al buen mendigo.

Jaff Hartrer

-Asi que los mil navajas enviaron a un chaval a entregar el mensaje porque estaban tan asustados que no podian hacerlo ellos, y el chaval a su vez estaba tan asustado que te envio a ti, un mendigo del pueblo, en tu situación, a que lo hicieras. Dioses, merecen acabar en la horca por puro cobardes. No nos comemos a nadie... a excepción de Ferdinand.


El grupo estalló en risas, y cuando pararon, Jarr continuó hablando con Dorotik, intentando encontrar a través de él un resquicio para imponerse a sus numerosos enemigos en la contienda que se llevaba a cabo entre ellos.

-Dices que no hagamos daño a las gentes del pueblo, pero esa no era nuestra intención. Nosotros actuamos bajo las ordenes de un patrón, y su objetivo no es aniquilar a las gentes ni hacerlas sufrir, sino mejorar su situación. Y por ello, es nuestra tarea librarnos de los molestos mafiosos que extorsionan el pueblo y la ciudad de Grenzstad, ¿comprendes?

Unos hombres comenzaron a retirar los platos y las cacerolas, y se llevó a cabo un cambio de guardia en los exteriores. Fue ahi cuando Dorotik les ofreció su propuesta, y los de Hartrer aceptaron.

-Nos parece bien, Dorotik, me parece una idea sensata, y si todo sale bien, te recompensaremos como mereces. Primero tendremos que capturar a ese crio y sonsacarle los escondites de sus compañeros. Si quieres puedes pasar la noche aqui con nosotros, y mañana iran dos o tres de mis hombres para llevar a cabo el trabajo, cargando contigo para que no tengas que hacer todo el viaje arrastrando la tabla. ¿Que me dices? Si no quieres ya nos encontraremos alli, Ilyn irá en el grupo, con las armas ocultas.


Si el mendigo asentia, su destino quedria ligado con la banda de Hartrer, pero ganaria un aliado firme. Si se negaba, su colaboración estaria en sospecha, pero tendria libertad para actuar, asi como de prevenir a El Ralphi de la pronta actuación del enemigo. ¿Por que bando se decantaria Dorotik?


FDI: No, al final no lo percibes. El siguiente post es para que eligas si pasar la noche en su guarida y al dia siguiente ser llevado por ellos al pueblo, donde quedaria pactada tu ayuda hacia ellos, o por el contrario irte tu solo al pueblo antes de que se lleve a cabo el trabajo, y tener tiempo para decidir cambiar de bando. Tu eliges.

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Likantron » 17 Oct 2010, 10:18

Dorotik


Con la panza llena, erupto con ganas. "... este es uno de los mejores momentos en muchos meses..." Extendio la mano y miro a los ojos de Hartrer, "...acepto su oferta, los negocios son los negocios y no hay nada como tener un negocio seguro sin pirados que solo traen desgracias a los campesionos de estos alrededores".

"Lo aconsejable seria que siguieramos lo que habran pensado los mil, Ustedes se cagan de miedo por la simple mencion de los caza-brujas..." Ya los conocia de su pasado, y la sola mencion de ese grupo le habia hecho contraerse hasta la base de su tabla. "...ustedes se habran cagado de miedo y me habran mandado cagando leches de vuelta al pueblo para asegurarse de que esto no se les va de madre."

Continuo intentando explicarle a Hartrer que si no regresaba a tiempo, los mil podrian ponerse aun mas nerviosos. Alguien cagado de miedo y nervioso podria ocasionar mas de un problema. "Si los caza-brujas llegan al pueblo, lo mas normal es que al final todo acabe en un acto de fe en la plaza y el pueblo no saldra indemne y Usted ya me entiende a que me refiero" Con bastante normalidad, los actos de los caza-brujas acaban pagando justos por pecadores, y a la hora de apagar un fuego, salian todos escaldados, todos menos los caza-brujas evidentemente.

Yo les espero... y miro a Ilyn "...en la esquina con la panaderia, denme tiempo para que el ralphi me encuentre y pueda pasar el recado, ese recado debe asegurarles a los mil que Ustedes si estan dispuestos a hablar. Una vez pasada la informacion, localizenme. Pero no lleven al tal Ferdinand, esta aqui? Puso la cara de miedo y desconfianza que estaba acostumbrado a poner cuando alguien se essañaba con el.

"Ah, para no despertar sospechas, haganme un favor y no me traten con amabilidad al localizarme, nadie de fuera del pueblo, lo hace. Por cierto de que va el emblema de fuego que tienen en los blusones? "

Miro de nuevo a Hartrer "Para terminar, me da un puñetazo en la cara?"


FDI:

Nueva tirada de percepcion, pero esta vez para determinar cuantos hombres estoy viendo en el poblado, armas, detalles de tipos distintos de bandidos.

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Re: Final de Campaña II: Ratas Hambrientas

Mensaje por Saratai » 19 Oct 2010, 00:09

24 de Destilario (Brauzeit) de 2527. Dorfbach.

El sol deslumbró al mendigo cuando bajaba por los valles hasta llegar a su esquina acostumbrada. La boca le dolía del puñetazo que Hartrer le habia dado, tras su petición de parecer magullado, y aunque le habian ayudado a bajar un trecho, el camino de vuelta se habia hecho mucho más largo que el de ida. El mendigo también recordó, mientras veia a El Ralphi andar tranquilamente por las calles en dirección a donde se encontraba, las últimas palabras de Hartrer.

Jaff Hartrer

-Asi se hará, Dorotik. Te estamos en deuda, y nosotros no olvidamos a quien nos ayuda. Acerca de nuestro simbolo, representa el fin que muchos habriamos tenido de no habernos hermanado.-
Muchos hombres agacharon la cabeza ante las palabras de su lider, tan ciertas como que el sol salia cada mañana -Perdoname por lo que voy a hacerte, pero si quieres engañar a esos bastardos, debemos hacerte parecer creible en tu historia.

Los golpes habian dolido bastante, pero Dorotik no era inexperto en recibir golpes. La vida le habia atacado desde su niñez, y se habia convertido en un hombre más que acostumbrado al dolor, la soledad y la maldad del mundo. En tales se encontraban, cuando finalmente el muchacho de los mil navajas llegó a su destino, esta vez si su pequeño acompañante, tan habitual en él como su pose de matón en potencia. Dorotik aun no habia visto a ninguno de los bandidos de la noche anterior rondando por el pueblo, pero algo le decia que a buen seguro ya se encontraban merodeando por las calles, a la espera de atrapar al pequeño gorrión, que no tardó en preguntarle al mendigo acerca del trabajo.

El Ralphi

-¿Qui pasa Dorotí? Ay madre, ¿como su llevas la cara en ansi de mal? ¿Quien te ha zurrao, viejo?


Menos mal que no llevé yo el mensaje...

Tras darle una manzana recién cogida al mendigo, el Ralphi se dedicó a preguntarle sobre el mensaje, dejando a un lado sus sanitarias inquietudes.

-Bueno, al menos dime que has entregau la carta ¿no? Solo faltaba que te hubieran eslomao a palos para que al final no su hubieras entregao na...


Ahora era el momento para que Dorotik llevara a cabo su plan. Aun no habia rastros de los aliados de Hartrer, pero el lisiado debia tener un plan en mente...



FDI: Pierdes 5 heridas, por el brutal favor que le han hecho los de Hartrer a tu cara, resultando realmente convincente de tu mal viaje el dia anterior. Un 15 en Percepción te hace contar entre veinte y treinta bandidos escondidos en la cueva, la gran mayoria varones. Pero quien sabe la cantidad de bandidos que habia entre las montañas...

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