Skalik Mataskavens I: Sin temor al destino

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Saratai
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Re: Skalik Mataskavens I: Sin temor al destino

Mensaje por Saratai » 19 Oct 2010, 19:17

25 de Destilario (Brauezeit) de 2527. Merfeld.

Uno tras otro, los pasos del temerario ex-convicto se iban sucediendo para acercar la espada al monstruoso enemigo. El skaven olfateo rapido el aire, y exudando almizlce alzó sus zarpas enguantadas en afilado hierro. No iba a dejar que aquel humano se llevara su premio en forma de equino, y menos de uno que olia a sangre seca y herida fresca.

Corredor de Sombras Neeq


Estúpida cosa-humana medio muerta, Neeq el rápido le enseñará muerte, sí-sí, le enseñará el letal ataque ''zarpa azulada de medi...''

La afilada arma de Karl voló rauda, a pesar de lo cansado del brazo de Karl, hacia el hocico de la criatura. El golpe consiguió atravesar tres gotas de agua de un solo tajo, pero ni siquiera rozó los tensos bigotes del monstruoso skaven, que se retorció de pánico.

Sí-sí, mis reflejos de letal asesino no son comparables a la habilidad de la cosa-humana que viste de acero, no-no. Ahora probará mi ''mortal embestida de la alimañana nocturna''.


El skaven retrocedió entre el barro, para saltar sobre su enemigo con mortifera y penosa eficacia. Su golpe trastabilló por mucho, y no puso en peligro a Karl en ningún momento.

Oh-oh, mi rival es poderoso y agil-agil como león, yo tendré que avisarle de que no me contendré ante su poder.


-Eeeeeeeek. Eeeeeeeeek-
berreó el hombre rata antes de continuar su letal duelo, explicando que usaria todas sus fuerzas ante tal digno rival.

Sin embargo, Karl decidió que lo mejor era largarse de aquel lugar demencial de pesadilla, por lo que subió de un salto a Blancacrín y espoleó bien fuerte al animal para huir de aquella ciudad. Cobarde pero inteligente, el ex-convicto consiguió salvar la vida, a pesar de los infructuosos intentos del skaven que solo lanzó timidas cuchilladas al aire, sin exponerse demasiado.

-¡Si, huye-huye cosa-humana! ¡Nadie puede con Neeq el raudo, nadie!





Mientras Karl abandonaba aquella endemoniada población, los skavens que habian estado a punto de acabar con la vida de Skalik aguardaban pacientes a que los humanos cometieran el error de salir a su encuentro, quedando espuestos. Estos no lo hicieron, y simplemente esperaron a que las horas pasaran, a pesar de los gritos de auxilio que salian de varias casas. Ante las quejas del matador, Horacio le explicó al enano la situación.

Horacio Zanni, Ballestero de los Arcas Rojas

-Enano, será mejor que reposes, en tu estado no podrás matar ni a uno solo de esos monstruos, y eso no tiene nada de honorable. Llevamos una semana sufriendo ataques esporádicos de esos seres. Vienen y se llevan a toda la gente que pueden, mermandonos saqueo tras saqueo. Dudo que podamos aguantar mucho más, y lo más sensato suele ser quedarse en una casa a esperar su marcha. ¿Enano? ¿Oye?




29 de Destilario (Brauezeit) de 2527. Merfeld.


El matador abrió los ojos poco a poco, mientras la luz de la farola le deslumbraba. ¿Cuantos dias habian pasado? Solo recordaba haberse precipitado hacia el suelo mientras aquel humano le calentaba la cabeza. Tras unos minutos en los que se pudo incorporar, se percató de que estaba lleno de vendas, y para su asombro, sus heridas se habian convertido en cicatrices. Desde luego tenia que haber pasado mucho tiempo, pues hasta notaba sus uñas y barbas más crecidas. Fue el mismo hombre de la noche del ataque skaven quien le despertó.

-Por Myrmidia que pensaba que ibas a dormir toda la vida, enano. Te desmayaste como un lirón y no conseguimos despertarte ni con cubos de agua fria... Aunque supongo que es normal, habias recibido golpes que habrian acabado con cualquiera, aun no me explico como pudiste salir con vida.


El humano se presentó como Horacio, y tras estrechar la mano del matador, le preguntó a este su nombre. Una vez hechas las presentaciones, hizo pasar a una mujer. Esta no era otra sino Thindrongol, a la que habian vestido con algo más que harapos, y que poco a poco iba acostumbrandose al trato humano, a pesar de que seguia sin articular palabra alguna.

-Encontramos a esta mujer después de la penúltima incursión de los hombres rata, no quiso separarse de ti ni un momento. Y eso que te has tirado tres dias roncando. Hasta te cosimos las heridas y le hechamos algo de alcohol para desinfectarla, pues supusimos que no querrias morir por los gusanos ¿me equivoco?

Mientras Horacio hablaba, otras gentes de Merfeld entraban y salian de la casa, ajetreados y portando todo tipo de cajas y bolsas. Al parecer se estraban preparando para una larga marcha. Thindrongol se entretenia en cambio tocando los bigotes del matador, completamente absorta en tal importante tarea. Skalik pudo comprobar también que necesitaria algo más de tinte, pues su pelo estaba cogiendo de nuevo su azabache original, tras sufrir intensas lluvias y dias de crecimiento.

-En fin-
continuó el humano -has tenido suerte de despertarte. Esta mañana, casi la mitad de los supervivientes van a abandonar el pueblo para marcharse a Grenzstad, donde estarán más seguros. Solo unos pocos nos vamos a mantener aqui, aguantando hasta que lleguen refuerzos del ejército Leitdorf, que nos puedan sacar de esta encrucijada. Si quieres, dado que tus heridas han mejorado, puedes acompañar a las diligencias que vayan a Grenzstad como guardaespaldas, pues seguro que aunque no te puedan pagar mucho te darán comida y cualquier cosa de valor que tengan. Si por el contrario sigues empecinado en morir, tambien te puedes quedar con nosotros y compartir los pocos viveres que nos quedan. A otra persona ni le ofreceria lo segundo, pero viendo como te comportaste aquella noche de ti me espero cualquier cosa...



FDI: Karl, sacas 63 en tu ataque y fallas. El skaven saca 81 a su vez, y el combate se alarga. En el segundo turno, el skaven consigue un 06, y tu fallas la parada con un 59. Te hace 6 de daño en el torso, que son parados por tu armadura. Consigues montarte en el caballo pasando del Skaven, pero este te vuelve a atacar, sacando un 66 y fallando. Por último, al escapar con el caballo, en el siguiente ataque la rata saca 87, y consigues huir de alli. Haz un último post aqui narrando tu huida si quieres mientras me pongo a preparte un hilo para tu viaje, que has tenido una suerte que ni Mannricht la tiene : P

Skalik, sacas un 68 y te desmayas por la perdida de sangre y te despiertas varios dias después. Te han ofrecido una propuesta interesante, tu dirás si aceptas o no, pensando pros y contras.

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Nimref
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Re: Skalik Mataskavens I: Sin temor al destino

Mensaje por Nimref » 19 Oct 2010, 23:18

Karl van Spenholf

El patético combate contra el mutante no parecía que fuera a acabar pronto, así que Karl optó por lo más sensato, pensando en que la ciudad estaba infestada de esas horrendas criaturas: huir. Mirando con cara escéptica al mutante (en cierto modo había pensado que sería tan fiero rival como lo habían sido los carroburgueses de la casa de la rosa), Karl se giró rápidamente hacia el caballo y montó todo lo rápido que pudo. Apenas oyó un lastimero golpe metálico y notó como milésimas de segundo más tarde, la armadura tocaba su cuerpo: por fin el mutante había hecho diana.

Haciendo caso omiso del golpe recibido y haciendo alarde de toda la fuerza de voluntad que tenía para no volverse y lanzar una estocada a su pequeño rival, el exconvicto espoleó al caballo, mientras veía como el skaven saltaba, dando zarpazos al aire, en un absurdo intento por alcanzar a su huidiza presa. Una vez más intentó el agresor acabar con su némesis, pero, de nuevo, el aire impidió que cumpliera su objetivo.

Karl se agachó sobre la silla de montar al tiempo que cruzaba, veloz, el pueblo, en dirección a Grenzstad. Mientras cabalgaba, miraba a izquierda y derecha. A esa velocidad, apenas podía apreciar correctamente lo que ocurría, pero se quedaba con todos los datos que podía, le serían útiles.

En un lado de la calle, sombras correteaban con un sonido casi enloquecedor (algunas) o iban lenta y silenciosamente (otras), al tiempo que, de las cabezas de todas ellas, dos grandes bolas de luz lo miraban. El expresidiario pudo escuchar varios chillidos, como retándole a bajar del caballo. Giró la cabeza hacia el otro lado justo a tiempo para ver a un grupo de esos horrendos mutantes entrando por la ventana a una casa y, un poco más adelante, como, victoriosos, algunos de esos horribles seres salían por la puerta con zarpas y hocico ensangrentados... era una verdadera matanza.

Sigmar, Ulric, Verena... dadme fuerzas para conseguir acabar con estas horrendas criaturas, en un futuro...

En cuestión de minutos, Karl salía del pueblo, ante la atónita mirada de sus deformes contrincantes, que seguían su frenética carrera al tiempo que chillaban, peinaban sus bigotes o se frotaban las manos en gesto nervioso. Para el reo era una visión espeluznante, propia de los mismísimos desiertos del norte...

Hizo un pequeño recuento de sus posesiones mientras la distancia a Merfeld era cada vez mayor: carta, escudo, espada, dinero... estaba todo, ahora solo esperaba poder llegar hasta Genzstad con vida...

FDI: pues sí, debo admitir que he tenido muuuucha suerte, xDD a ver si sigo sobreviviendo y Karl se llega a hacer un pequeño hueco entre todo este elenco de geniales posteadores

Pta. a Oeris: repito, por si acaso, que no es nada personal... es Karl, y es lo que tenía que hacer... planteate que acabas de llegar a un pueblo abandonado, has estado a punto de pegarte con un tío y ahora te atacan unas horrendas criaturas de pesadilla que hasta ese momento, no existían... ¿te quedarías a ayudar al, hasta ahora, tu enemigo? Karl no, tiene cosas más importantes que hacer... o al menos, eso cree
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Re: Skalik Mataskavens I: Sin temor al destino

Mensaje por Oeris » 20 Oct 2010, 15:31

Skalik Mataskavens

Encontramos a esta mujer después de la penúltima incursión de los hombres rata, no quiso separarse de ti ni un momento. Y eso que te has tirado tres dias roncando. -dijo Horacio- Hasta te cosimos las heridas y le hechamos algo de alcohol para desinfectarla, pues supusimos que no querrias morir por los gusanos ¿me equivoco?

Veo que todavia sigues viva -dijo Skalik, al que le asomó una pequeña sonrisa- pero, ¿dónde está el hombre que me acompañaba durante la pelea contra esos malditos engendros del Caos?

Horacio le comentó a Skalik que ungrupo de supervivientes iban a partir hacia Grenzstad y que podía irse con ellos haciendo de guardaespaldas y recibiendo a cambio comida y algo de valor. El matador, como buen enano que era, todo lo que tuviera valor le interesaba, pero también tenía que cumplir su misión en la vida. Duvitatibo, pensó durante unos instantes hasta que llegó a la conclusión de que sería buena idea recuperarse antes de volver a lanzarse al combate porque no sería muy honorable morir en una batalla lleno de vendas y heridas sin curar por el dolor de estas.

Creo que me iré con ellos Horacio, -comentó el khazalid al recién conocido humano- dejaré que mis heridas curen bien y volveré a seguir con mi misión. Antes de irme, te tengo que pedir un favor: -Skalik señaló su pelo- necesito acicalarme un poco, teñirme el pelo y prepararme para partir ¿Podrías ayudarme?

FDI: Cuando me halla preparado y este con el grupo de gente, me fijo para ver cuantos son y con quien voy a trabajar.

PD a Nimref: No pasa nada, ya te encontrare... :twisted:
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