Prisión de Almas III (Desenlace)

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Prisión de Almas III (Desenlace)

Mensaje por Saratai » 10 Nov 2010, 18:13

¿Qué dia era? ¿Es por la mañana o por la noche? ¿Que lugar es este?



Oscuridad era la única respuesta. Oscuridad y cascos de caballos.


Bueno, al menos Cässim estaba vivo. Seguro que de haber estado muerto, los demonios del averno del habrian dejado conservar la vista para que viera las torturas que le esperaban, pero no habia sido asi. Solo la vida podia ser asi de cruel. Tras aquella endemoniada batalla, la última imagen almacenada en el cerebro de Cässim era la de Alan Friedsgoth lanzandose a por él como una bestia enfurecida. ¿Qué habria ocurrido con el y los Mastines, y quienes serian esta gente que llegaban?

Los sonidos de los caballos dieron paso a voces, y Cässim pudo reconocer dos, tres, cuatro voces distintas. Oyó risas, y por último escuchó los pasos de alguien acercandose.

Voz desconocida

-Dioses, este respira. Eh tu, ¡dime algo!


El ciego de Loningbruck notó una mano enguantada tocandole el hombro, pero no pudo ver nada. La voz debia estar dirigiendose hacia él, pero era tan horrible encontrarse en aquel estado... No podia saber quien le hablaba, ni a donde mirar, ni como actuar. ¿Seria mejor estar muerto?




FDI: Post de presentación para el nuevo Cässim. Aqui, las descripciones van a ser unicamente de sonidos, solamente de tactos, gustos u olores, pero nada visual. Será dificil de interpetar, pero si hemos tenido inválidos, locos y y mancos, un ciego no podia faltar. Además, será una ocasión más que interesante para interpretar...

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Re: Prisión de Almas III (Desenlace)

Mensaje por Y.O.P. » 18 Nov 2010, 01:12

Cässim

El joven carbonero tosió y escupió hollín. Acto seguido abrió los ojos contemplando la oscuridad que se herguía ante sí sin saber bien cómo reaccionar: ¡Ciego!, aquello era injusto, ese hijo de perra le había dejado sin ojos...
El Cascarilla dedicó unos instantes a tocarse la cara, angustiado, explorándola con las yemas de sus dedos. Un dolor palpitante le hizo gemir y retorcerse. Al instante saboreó el olor su propia sangre seca en la cara; era muy asqueroso. Con torpeza, trató de incorporarse, pero la agonía sacudió el mundo bajo sus pies y cuando éste recuperó la normalidad, se encontró apoyado a cautro patas con la cabeza colgando hacia abajo.

-Dioses, este respira. Eh tu, ¡dime algo!

Cássim meneó la cabeza sin cambiar de postura. Todavía tenía miedo de volver a desmayarse. Intentaba pensar, pero las palabras le golpeaban en la cabeza como ladrillos.

-E-Estoy bien-, dijo con un soniquete ronco aunque un poco irónico-, luego, sintiendo temor por su vida se puso a tantear en busca de su hacha.

-Aprisa...

Aquella sensación era como si sus manos se encontraran muy lejos de él. Sin querer, fue a dar con un cuerpo en la oscuridad, no sabía si sería el de Alan, pero esperaba y deseaba que así fuese.

-Ojalá os estéis pudriendo en los infiernos, Alan...

Entonces se detuvo y cambió de postura. La parte delantera de su camisa era como una capa fangosa de sangre coagulada que se le adhería, pero un repentino dolor le derrumbó de rodillas. Tonto de él, alguien le había estado pateando las costillas aprovechándose de que había estado postrado. Ya se ocuparía de eso más tarde.

-O-oigo u-una voz. Por fa-favor- dijo implorante, sin saber muy bien a quien se dirigía- Su-su, señoría, a-agua, necesito, ¡a-agua!-.

El Cascarilla trató de ganar tiempo de ese modo, ya no sólo porque realmente tuviese la boca seca, sino también, porque de esa manera conseguiría que su interlocutor se le acercase un poco más...Por si las moscas.

FDI: Tiro por percepción a ver si puedo hubicar las voces, cuantos són, a que distancia y en qué dirección se encuentran.
- Un verdadero guerrero nunca teme al desafío de una batalla. Pero siempre recuerda que no puedes escapar a tu destino.

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Re: Prisión de Almas III (Desenlace)

Mensaje por Saratai » 20 Nov 2010, 03:11

Algún lugar de Averland, en algún día del Otoño

Cuando el ciego buscó por los suelos, no halló pertenencia alguna, ni siquiera su arma. Solo pudo palpar cuerpos frios e inertes a su alrededor, narices y bocas, espesas barbas y camisas rotas. Mientras tanto, el hombre que enfrente suya se encontraba seguia hablando entre las tinieblas.


-Espera un momento, toma- respondió de entre la oscuridad el hombre, y Cässim notó como le agarraban del cuello y ponian en su boca un objeto frio, metálico. Tras segundos de inquietud, pudo sentir sus labios humedecidos por el agua que caia de lo que debia ser una cantimplora o recipiente, y sació su sed casi por completo. En ese momento rugieron sus tripas con ferocidad malsana, y la misma voz volvió a hacer acto de presencia.

-Lo siento, comida no tenemos. Tendrás que aguardar hasta llegar a Averheim, chico.

Del fondo, unas pisadas lentas se hicieron notar, y una voz grave y cavernosa resonó entre el resto:

No puedes ver, ¿verdad?

A la frase siguieron varios golpes de viento cerca de la cara de Cässim, sucedidos por un coro de risas, en el que el Cascarilla pudo estimar el número de hombres que habia en aquel lugar. Unos cinco debian ser, pero no podia estar seguro. Las voces continuaron en torrente una tras otra:

El pobre diablo está ciego, jejejeje

Que putada, mejor muerto que asi ¿no?

Fijo que era un mendigo al que le dieron por culo en la pelea, fijo

No, tiene pinta de haber peleado en la batalla que perdieron los Mastines, de eso no hay duda


Era muy dificil relacionar las voces a caras concretas, pues a la distancia todas parecian iguales y todas distintas. Aquella situación era una pesadilla, pero entonces la voz del hombre que le habia dado el agua volvió a sonar como un canto celestial, trayendo paz al atormentado ciego.

Sebastian Webber

-Escucha muchacho, estás en un estado lamentable, y en la grupa de mi caballo podrias viajar con nosotros. Nos dirigimos a Averheim, por cuestiones de trabajo, y no me importaria llevarte hasta alli. ¿Eras ciego antes de la batalla o te quedaste sin vista en ella? Bueno, da igual. Yo me llamo Sebastian Webber-
dijo el hombre, buscando la mano del ciego y estrechandola con fuerza -y aunque no me ves, tampoco te pierdes mucho. ¿Que me dices, vendrás con nosotros? En la ciudad tendrás más oportunidades que aqui, pero si no quieres ir alli te podemos dejar en Monheim, que nos pilla de camino.

Tras esto, el sonido de tela rompiendose inundó la mente de Cässim, y acto seguido notó la presencia de Webber acercandose a él y colocandole algo en la cara. ¿Estaria desfigurado hasta el punto de la monstruosidad? ¿O tendria sangre reseca en el rostro?



FDI: Tu tirada de Percepción te hace creer que hay unas cinco personas, una de ellas muy cercana a ti, y que todos deben ser hombres humanos con caballos. Notas algo raro en el acento, pero no sabrias decir el que.

Puedes elegir si ir con ellos o no, y si vas, donde quieres que te dejen. Es un punto importante...

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Re: Prisión de Almas III (Desenlace)

Mensaje por Y.O.P. » 20 Nov 2010, 14:12

Cässim

-Mi-mil gracias me-mein herr, mil gra-gracias. Oh, -suspiró Cässim apurando el líquido elemento-. Cuidado que-que tengo se-sed, jo-joder. ¡Y hambre!.

El muchacho se llevó las manos a sus doloridas tripas:

-Ay, ¡po-pobrecicas mi-mis entrañas!.

-Lo siento, comida no tenemos. Tendrás que aguardar hasta llegar a Averheim, chico-. Dijo la misteriosa voz a su lado.

- Ya-ya ve-veo...Bueno, e-es u-una fo-forma de ha-hablar. Soy Si-siggi, Siggi Schön me-mein he-herr, natural de-de Zell ,o-otrora so-soldado a la fu-fuerza, ¿que-qué importa el-el ba-bando?, di-digamos que un con-conjunto de de-desafortunadas cir-circunstancias en-en las que-que nada tu-tuve que ver me em-empujaron a tal estado-. El mozalbete se atrancó un momento y luego añadió,-Podéis lla-llamarme Chirlo, su-su se-señoría.

-No puedes ver, ¿verdad?

- Va, ci-ciertamente no, su-su se-señoría. Fue co-cosa de-de un be-bellaco...¡Me metió una ho-hostia en la ca-cara! Vi las e-estrellas y ca-caí redondo a-al suelo. Y a-ahora me de-despierto y me digo, ¡¿y como cuernos hemos llegado aquí Sigg?!. Y en esas me-me hallaba cu-cuando me e-encontrastéis. No sé en que-que ma-maldita fron-fronda y ci-ciego de ambos o-ojos, al-alrededor ni un a-alma, de la ba-batalla ni hu-huella...A e-esto con-conduce la gue-guerra, ya véis, su se-señoría, ya-ya veis...¡Pobre de mí!. A-al menos e-ese sucio ba-bastardo ca-camina co-con Morr, ¡hideputa!, ¡cara de col!, o-ojalá le a-anden en-enculando.

El Chirlo escupió al suelo, como solía hacer y tras limpiarse los hilillos con la manga, trató de continuar su relato. <<Que putada, mejor muerto que asi ¿no?>>, dijo alguien desde alguna parte.

- Y su-suerte tuve, su-suerte tu-tuve que la contienda ya-ya se a-a -a-acabao y de da-dar con vosotros, ¿de que-que lado estáis?, ¿quienes sóis?-, antes de que hubiera respuesta, la amable voz misteriosa añadió:

-Escucha muchacho, estás en un estado lamentable, y en la grupa de mi caballo podrias viajar con nosotros. Nos dirigimos a Averheim, por cuestiones de trabajo, y no me importaria llevarte hasta alli. ¿Eras ciego antes de la batalla o te quedaste sin vista en ella? Bueno, da igual. Yo me llamo Sebastian Webber- dijo el hombre, buscando la mano del ciego y estrechandola con fuerza -y aunque no me ves, tampoco te pierdes mucho. ¿Que me dices, vendrás con nosotros? En la ciudad tendrás más oportunidades que aqui, pero si no quieres ir alli te podemos dejar en Monheim, que nos pilla de camino.

-De-de acuerdo, su se-señoría, de acuerdo. No- No quisiera causaros mo-molestia alguna- dijo el muchacho algo dubitativo-, caminemos pri-primero hacia Monheim, amos a ver, a-a ver que-que se cu-cuece por allí y ad luego ya ...No más ne-necesitaré un palo o algo pa que me guíe, más que-que nada, pa-para cuando vos no-no estéis.

-Ummm...Un palo de maderaaaa...

Con la varilla en sus manos, entre varios le ayudaron a subirse al caballo. El muchacho volvió a escupir y a maldecir por lo bajo, en los labios todavía le quedaba un mal sabor y pese a las vendas, las heridas en su cabezan aún pulsaban con un dolor sordo.

-Pos bueno Cässim, vamos a ver en que lío nos hemos metido ahora-, pensó para sí, agarrándose con fuerza en cuanto la montura comenzó a moverse.
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Re: Prisión de Almas III (Desenlace)

Mensaje por Saratai » 26 Nov 2010, 00:46

Algún lugar de Averland, en algún día del Otoño

Era dificil apreciar el paso del tiempo cuando no hay consciencia del Sol ni de las Lunas. Cässim sabia que habian cabalgado mucho tiempo, horas tal vez, y que habian hecho una parada en mitad del camino. Lo que no sabia, hasta que Webber se lo explicó, es que habian llegado a Monheim.

Sebastian Webber

-Te has quedado dormido, Chirlo. ¿Estas ya despierto? Perdona pero nunca se si lo estas o no... Bueno, sea como sea ya hemos llegado a Monheim, espera que te ayude a descabalgar.


-¿Vamos a dejarle aqui solo, teniente?-
dijo una voz familiar, pero sin dueño reconocible para el pobre Cässim.

-Si, eso me temo- respondió Webber, algo triste -A no ser que él quiera venir con nosotros a la ciudad. ¿Qué dices Chirlo, te gustaria venir con nosotros a Averheim? La ciudad será un buen lugar donde vivir, ahora que la tirania del loco Markus ha acabado.

Asi como no era fácil razonar sin conocimiento, tampoco era más sencillo escoger entre tinieblas. ¿Qué habia en Monheim para Cässim? Por las palabras de Webber, si el ciego queria le dejarian en el centro de la aldea, y que los pueblerinos se ocuparan de él. Y aquello era algo muy aleatorio teniendo en cuenta que supondria el sustento de su vida desde aquel momento. Pero además de aquello, algo inquietó a Cässim. Webber habia hablado de que la dictadura del Conde Markus Leitdorf habia terminado, y aquello podia suponer muchas cosas. ¿Podria descubrir, en su lamentable estado, como habia acabado la provincia, y cuantos dias habian pasado desde su fatal accidente?

Un fuerte viento llevó los pensamientos fuera, mientras el cuerpo tiritaba de frio. Sin duda, el clima se habia recrudecido, anunciando un duro invierno por llegar. No habia peor momento para andar ciego y desprotegido por el Viejo Mundo que ante la perspectiva de un invierno duro y seco en las beligerantes llanuras de Averland...

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Re: Prisión de Almas III (Desenlace)

Mensaje por Y.O.P. » 27 Nov 2010, 14:35

Cässim

El cascarilla estaba agotado, agotado hasta más no poder por aquella larga agonía que suponía el hecho de no ver nada. Así cuando, por último lo colocaron en su asiento bien tieso, y pudo reposar, se quedó dormido. El sonido de las voces de sus nuevos y misteriosos camaradas de armas le pareció que se apagaban en el indefinido zumbido de un sueño mientras su andadura continuaba aparentemente sin rumbo fijo. Si tan sólo pudiera llegar hasta dónde los de jobb...

-Te has quedado dormido, Chirlo. ¿Estas ya despierto? Perdona pero nunca se si lo estas o no... Bueno, sea como sea ya hemos llegado a Monheim, espera que te ayude a descabalgar.

-¿Otra vez?-, de pronto, el cascarilla volvió en sí, encontrándose de nuevo en la negrura de las tinieblas. Era como si su alma se hubiese precipitado prematuramente hacia los Jardines de Morr, allá dónde todo el Universo sólo es noche, silencio e inmovilidad. No recordaba que habíase quedado ciego.

Ciertamente el hecho de que sus compañeros no supieran cuando se hallaba escuchando y cuando no era un dato que el Cascarilla tuvo a bien en retener en su cabeza, por lo que pudiera pasar en los días venideros.

-¿Vamos a dejarle aqui solo, teniente?- dijo una voz familiar, pero sin dueño reconocible para el pobre Cässim.

-Si, eso me temo- respondió Webber, algo triste -A no ser que él quiera venir con nosotros a la ciudad. ¿Qué dices Chirlo, te gustaria venir con nosotros a Averheim? La ciudad será un buen lugar donde vivir, ahora que la tirania del loco Markus ha acabado.

- De-detecto po-por vuestra voz mein herr, que este lu-lugar no es el más a-apropiado para alguien como yo. Co-como véis no-no puedo ver na-nada, así que me hallo en vu-vuestras manos- Tras un leve carraspeo, el carbonero escupió...De siempre había tenido ese mal vicio, sólo que ahora, esperaba no darle a nadie fortuitamente- Des-desconocía que A-averheim ha-ha si-sido li-liberada, así que-que ha-haremos caso a-a su-su se-señoría. Va-vayamos ha-hacia allí, tal ve-vez po-por e-el ca-camino po-podríais po-ponerme al día so-sobre ta-tales acontecimientos, y ya-ya de pa-paso, con-contarme al-algo má-más sobre vo-vosotros, gen-gentiles ca-caballeros.
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Re: Prisión de Almas III (Desenlace)

Mensaje por Saratai » 03 Dic 2010, 19:46

Algún lugar de Averland, en algún día del Otoño

Sebastian Webber

-Claro, lo siento, tenia que habertelo explicado Chirlo. Nosotros somos mensajeros del ejército del emperador Feuerbach, y hemos venido a Averland acompañando a sus tropas. En pocos dias, los hechiceros de su alteza imperial se reunirán a las puertas de Averheim, y derrocaran a Burs Mahiven y al demente Markus, para establecer la paz.


La oscuridad seguia reinando en el mundo de Cässim, pero esta vez una extraña sensación, que erizaba la nunca y presagiaba cambio y transformación, la acompañaba. Al parecer, los ejércitos de la alianza Feuerbach no habian sido derrotados en ningún frente, y eran con mucho más superiores en número y preparación que las toscas tropas reclutadas en campos y aldeas por los señores brigundanos. Contaban con tres ejércitos independientes de más de cuatro centenares de soldados cada uno mientras que los revolucionarios solo con uno de trescientos hombres(Los Mastines Salvajes unidos a Pillher y a Twin) y Jobb Alptraum dos (el de Pieter Tretmund y el de Minder Halvut), inferiores ambos a los dos centenares. Contra ellos, armados de arcabuces, brillantes armaduras, y liderados por brujos colegiados, los campesinos de Averland solo podian retirarse. Aun así, seguian sin ser suficientes para tomar toda la provincia, y habrian de aliarse con más señores nobles. Hasta el momento, las únicas opciones de la Alianza Feuerbach era tomar amistad con el Consejo Provincial o con el Elector Jobb Alptraum, dado que los revolucionarios no darian su brazo a torcer hasta que no tuvieran más opcion que morir o rendirse.

-Aun asi, quedan cosas por terminar, Chirlo. Tenemos que presentarnos ante Markus Leitdorf para intentar avisarle de que deponga las armas y se entregue. Por eso vamos a Averheim. Aqui en Monheim no hay nadie, puesto que el ejército de la Sangre de Taal pasó por aqui ayer, y los aldeanos se refugiaron en la ciudad. Espero que Markus claudique pronto, esta guerra se está llevando a demasiadas familias por delante, y temo que vuestra provincia no pueda recuperarse de esta estúpida contienda jamás.


El bastón del ciego tocó con unos trozos de hierro que se encontraban en el camino, y tras hacer una pausa para orinar y comer algo, los mensajeros de las fuerzas talabeclandesas se pusieron de nuevo en camino. Monheim estaba muy cerca de Averheim, y no tardaron en llegar, aunque Cässim no pudo saber en ningún momento si era de dia o de noche. Lo que si comprobó fue el bullicio que se elevaba entre las tineblas de su ceguera, ruido propio de una urbe como la capital de Averland. De haber tenido vista, el cojo de Loningbruck habria podido observar los cambios que habia sufrido la ciudad en aquellos dias, pero eso era un sueño arto lejano, imposible de alcanzar por el ciego.



Averheim, en algún día del Otoño

Voces de mercachinfles, mendigos y niños quejumbrosos se oian por doquier desde que Cässim y los mensajeros entraran en las puertas de la ciudad. Tras explicar el motivo de su visita, la voz del guardia revolucionario dió permiso para la entrada, y Webber se dirigió por última vez al ciego.

-Espero que te hayamos podido servir de ayuda, Chirlo. Ya hemos llegado a Averheim, pero tranquilo que te dejaremos cerca de la Catedral de Sigmar. Alli tal vez te puedas beneficiar de la generosidad de las buenas gentes de aqui.

Las buenas gentes no debian compartir el optimismo de Webber, pero al caso iba a dar lo mismo dado que los mensajeros no podian seguir cuidando de el invidente. Aunque al menos Cassim ya sabia donde se encontraba, lo que era una mejora (pobre pero lo era). Tras despedirse del muchacho, Cässim quedó de nuevo sumido en la soledad, más no tardó mucho en hallar compañia. Un olor espeso, aroma de detritus descompuesta, inundó los orificios nasales del cegato muchacho. Acto seguido, una voz habló con tono carrasposo.

Voz Desconocida de tipo maloliente

-Señor, ¿no tendrá unas monedas para un pobre desgraciado? No tengo trabajo, y tengo ocho hijos que cuidar, la gue... Coño, estas ciego... Perdoname chaval...



FDI: Tú diras si entablar conversación con el mendigo, o hacer cualquier otra cosa. Sabes en que barrio estás, y puedes mirar en la descripción de la ciudad de Averheim para dirigirte a cualquier lado de la ciudad. Eso si, cuanto más lejos esté el sitio al que quieras ir, más tiradas de empatia e inteligencia tendrás que superar...

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Re: Prisión de Almas III (Desenlace)

Mensaje por Y.O.P. » 04 Dic 2010, 01:38

Cässim

El cascarilla se despidió de los mensajeros dándole las gracias por todo y sopesando sus posibilidades de acudir a informar al bando de Jobb Alptraum acerca de todo lo acontecido...Posibilidades que se le antojaron, cuando menos escasas. Tendría que actuar de manera prudente y tomarse las cosas con calma, así que comenzó a tantear el terreno con su bastón, avanzando con sigilo de camino hacia la Catedral. Tal vez allí encontrara a alquien que quisiera ayudarle...O que le diera dinero, que tampoco estaría mal.

-Señor, ¿no tendrá unas monedas para un pobre desgraciado? No tengo trabajo, y tengo ocho hijos que cuidar, la gue... Coño, estas ciego... Perdoname chaval...

El joven veterano de guerra se detuvo a escasa distancia del que suponía, sería un mendigo, un borracho, o ambas cosas probablemente:

- Loado sean los dioses. ¿No-no habrá po-por aquí u-un al-alma ca-caritativa, un ca-camarada de-de a-armas que qui-quiera a-ayudar a un po-pobre ci-ciego, que ha-ha pe-perdido el va-valioso sen-sentido de la vi-vista en la no-noble de-defensa de su pa-patria, e-el Imperio, ¡y que-que Si-sigmar be-bendiga a-al E-emperador Fe-fe-feuerbach!?. ¿Me da-daríais la ma-mano, a-amable se-señor, pa-para cru-cruzar ha-hasta de-dentro de la Ca-catedral?.

Algo se movió en la oscuridad y a su lado, alguien le tendió una sudorosa mano.

- Gra-gracias- dijo con un hilo de voz. Y se las dió de todo corazón.

Con algunas dificultades, poco después ambos entraron en la nave central, mientras que el Cascarilla iba a escuchando a su alrededor, tanteando las voces del gentío que allí entraban y salían. El muchacho oyó entonces una voz de mujer, y a su hijo que pasaban por su lado:

-Es un hombre santo, madre- dijo la voz del niño-. El hermano de Boris, que es cojo, respondió a sus preguntas ayer, ¡y su pierna se curó!,¡corrió por primera vez en su vida!.

Intrigado, el cascarilla se adentró en la sala usando su varilla y caminado torpemente, presintiendo que un gran número de personas aguardaban a la espera de la homilía.

-¿Qué-qué e-es -eesto?, ¿de que releches están hablando?- dijo Cässim algo nervioso, inconciente de la gente que le miraba con malos ojos a su alrededor- ¿te-tendréis po-por ventura de-decirme de-de que se-se-se tra-trata?
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