Reinhard Russ y Viajero Stirlandés: Odio de Alquiler

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Saratai
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Mensaje por Saratai » 12 Dic 2008, 12:27

Wolfrin y Wik comienzan a hablar en privado, esta vez su conversación escapa a oidos ajenos.

Wik ''Cazarratas''

-Mmm, si tal vez sabes algo y vistes ese uniforme, o eres muy inteligente o muy cobarde.

-Hace tres meses pedi a un buen amigo, sargento de Middenland, refuerzos de patrulleros jovenes demasiado tiernos para morir en la entonces inminente guerra. Por carta, me dijo que mandaria a Streissen y a Nuln a todos aquellos a sus ordenes menores de 19 años, para asegurar que los caminos del Sur tuvieran patrullas en la posguerra, algo muy loable por su parte. Sin embargo, antes de que llegaran, comenzaron los crimenes y los asesinatos, y el número de guardias se redujo. Nunca más supe ni de mi amigo ni de los refuerzos.

Si eres parte de los refuerzos y has ocultado tu condición de patrullero para salvar el culo y evitar que te maten, estás hablando ahora mismo con un oficial, y te recuerdo que ocultar tu cargo y no ayudar, es una infracción de la ley muy grave. Y si eres un mercenario que ha robado un uniforme, estarás insultando mi moral y mis convicciones. Sea como sea, quiero una respuesta ya, muchacho.


Wik no bromea, esta bastante serio. Mientras habla con Wolfrin, no deja de mirarle directamente a los ojos, esperando su respuesta.


La otra conversación paralela la mantienen Dieter y Miller.

Dieter Gayer

-¡Buen trabajo, Miller! No esperaba que fueras a encontrar nada de verdad. Bueno, si no te importa colaborar con gente que se rodea de matones, ladrones, contrabandistas y putas, gente que es toda igual pero que se creen los mejores del Imperio, si, me parece bien que nos ayudes cobrandonos en el proceso una buena suma de dinero y un caballo nuevo.


Tras una pausa larga, Dieter sonrie.

-Era una broma, no te lo tomes a mal, compañero. Si, tu idea me parece buena, pero no nos sobran caballos, y el dinero te lo tendrá que dar Alan. Además, si es cierto que son mutantes y que son una veintena, primero hay que convencer a esta gente, aunque viendo a Wolfrin y a Wik, parece que mis compañeros ya están empezando a animarles. comenta mirando hacia los dos patrulleros que hablan a solas.

Las ojeras de Dieter denotan que lleva mucho tiempo sin descansar, tanto como Miller. Con la información que sabe, se dirige a los presentes (tras emitir un suspiro), mirando a los mercenarios y a Eimur, pero con voz suficientemente alta como para que cualquiera del pueblo que estuviera escuchando desde su casa pueda oirle con claridad:

-Señores y... señorita, tengo una noticia que darles. Un buen amigo acaba de venir, y me ha comentado que conoce un lugar donde numerosos mutantes se ocultan como ratas. Sin embargo, mi compañia de patrulleros y ayudantes de las minas somos insuficientes para acabar con tal escoria. Ahora mismo ibamos a partir a investigar una mansión perdida que parecia un buen refugio para criminales, pero si suficiente gente quiere ayudarnos a hacer de los caminos un sitio seguro y sin ataques, confiscaremos temporalmente unos caballos y unas carretas para que incluso los que no tengan caballos nos puedan acompañar.

-Asi que, si teneis amor por vuestro pais, si quereis salvar esta nación y evitar que los desalmados campen a sus anchas, si es la seguridad y la vida lo que amais, deberiais ayudarnos todos aquellos con armas y con conocimiento de usarlas. En cambio, si sois mezquinos y malvados, si no os importa ni vuestra seguridad ni el Imperio que os da de comer, podeis ir por vuestro ruin camino y no ayudar a nadie.


Una vez terminado su emotivo discurso, Dieter y Dajertik comienzan a cabalgar lentamente a la salida del pueblo, esperando que alguien se anime a acompañarles en su misión. El minero Bertrer les acompaña, con su gran carreta en la que Reihnard va subido. De pronto, y para sorpresa de todos, un hombre mayor sale de una casa, inspirado por el discurso del patrullero. Tiene pinta de ser un soldado retirado, mas por el muñon donde deberia estar su mano que por su pinta de veterano.

En la salida del pueblo están ahora los patrulleros, el viejo y un minero. Decidiendo si acompañarles se encuentran los dos mercenarios, Eimur, Miller y Wolfrin, que aun habla con Wik. Seis hombres se dirigirán seguro a los caminos a cazar asesinos y otros cinco tendrán que decidir que hacer, si acompañarles o no. Si al final hay 10 hombres en la expedición para capturar a los criminales, el grupo se dirigirá a buscar a los mutantes (si Miller colabora claro) de lo contrario, se encaminarán hacia la mansión de la historia del leñador Revkha. El destino de Averland estaba en manos de unas espadas de alquiler.
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Mensaje por Van Hoffman » 12 Dic 2008, 14:26

Heinz Stolzer

"Bien, parece que va a haber acción." Heinz corre hacia la carreta donde estan el minero y el cochero y se sube de un salto. Levanta la mano para que Dieter le vea.

- Si quereis ir por los mutantes, necesitareis que os guíe, pero no os acompañaré si hay lucha. Cuando lleguemos, solo os pido un caballo. No me importa el dinero Dieter, solo quiero llegar a Averheim cuanto antes, asuntos más importantes me requieren allí. Y por cierto -dice ahora mirando hacia los hombres (y mujer) que quedaban en el pueblo- Si quereis tener éxito, no nos retrasemos, cuando los dejé, estaban preparandose para dormir. Les pillareis por sorpresa.
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Mensaje por Eldril » 13 Dic 2008, 22:01

Reinhard Russ

Me lenvanto del carro: no me puedo creer que se vayan a quedar de brazos cruzados... y grito alzando el pico al aire:

-No teneis que luchar por el Imperio, no teneis que luchar por la seguridad de este país... simplemente luchad por vosotros, por vuestra família, para que a dia de mañana, vuestros hijos puedan vivir con tranquilidad... Luchad por la tierra que sembrais, el pozo del que bebeis, la mina que escabais... y entonces, sólo entonces... vuestra determinación será tan grande que ni la más profunda herida, podrá parar vuestro afán para liberar vuestras tierras de la escoria mutante por la que se ha visto infectada! ¡¡Vamos a escribir con su sangre la historia de nuestros pueblos!!

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Mensaje por Nimref » 14 Dic 2008, 02:29

Wolfrin von Steinsield

Hago como que no oigo al "cazarratas" mientras escucho los distintos discursos

Para ser del sur, casi hablan del todo bien... Mientras pienso eso no puedo evitar reirme...

Desenvaino mi espada y la alzo en alto... Ciudadanos del Imperio... ¿¿acaso no sois vosotros los que os haceis llamar hijos de Sigmar?? ¡¡¡En el norte cada cual debe defender lo que ama y quiere, y aquí sin embargo os quedáis sentados esperando que se solucione todo, ¡no es más que ir por la carretera del norte! ¡Sois imperiales! defended vuestra patria, defended el imperio, honrad a vuestros ancestros!!! Apenas se oye un ruído en el pueblo, ¿es que todos escuchan? Podeis quedaros en vuestras casas, con miedo, cual soldado reiklandés... Hago una pausa mirando a todos y escupo mientras remarco la palabra "reiklandés" ...o podeis alzar vestra antorcha en contra de esta afrenta del caos a vuetro hogar, vuestra patria... ¡¡¡¡VUESTRO IMPERIO!!!!

Si nadie más lucha por sus ideales, realmente son sureños...
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Mensaje por Saratai » 15 Dic 2008, 11:49

Los discursos emotivos llenaron al pueblo de un ansia justiciera. Habian tocado el tema más sensible que se pudiera tocar a un averlandés, el del valor y la historia. Y los hombres de este pueblo no permtirian que un norteño les comparara con alguien procedente del río Reik.

-Ese muchacho de Delberz se va a enterar de como somos en Monheim -Se oye cuando la puerta de una casa se abre de golpe. Un hombre, a medio vestir y colocandose apresuradamente un casco del ejército en la cabeza y una vieja espada en su cinto sale de su casa con paso decidido hacia el carromato dónde Reinhard Russ se encuentra.

-Muchacho, esa escoria va a probar lo que sabemos hacer, no ensuciarán con su presencia este apacible pueblo. Ahora que sabemos lo que ocurre no nos quedaremos de brazos cruzados

-¡No los queremos ni a ellos ni a su edor! ¡Aqui sólo pueden vivir humanos, no escoria mutante! -De otra casa, una mujer sale con un gran cuchillo de carnicera.

Al poco tiempo, entre griterios y portazos, 12 personas del pueblo rodeaban la carreta de los mineros, que hacia de impovisada plaza de manifestación. Los integrantes del pueblo habian ido saliendo de uno en uno. Los primeros, para parecer lideres y darselas de valientes patriotas, los segundos por el que dirán, y los terceros para que no los llamarán cobardes hasta en su propia casa. Por supuesto, horas antes ni se les habria ocurrido organizarse, pero el apoyo de extranjeros y patrulleros no les dejaba otra opción. Asi pues, el grupo de habitantes de Monheim, no, los Defensores del Imperio quiero decir, lo componen los más variopintos personajes:

El leñador del pueblo, el viejo Revkha. Quiere aprovechar esta oportunidad de parecer un ciudadano imperial más y quitarse el sobrenombre de ''El Kislevita''.

Anna Trotren, la carnicera del pueblo. Esta mujer tiene un profundo odio hacia todo lo que no sea humano. Su intransigencia por brujas y mutantes supera incluso la de su odio por elfos y bretones.

Gaoldeb Zemler, el capataz de los mineros. Sólo busca una excusa para que sus trabajadores le tengan más respeto aun, y que mejor que unirse a una turba furiosa para conseguir tal propósito.

Sacerdote Ruffüs. Por Sigmar, que mal quedaria un sacerdote que dejara que su pueblo vaya sólo a cazar mutantes. ¡Seria el fin de los donativos!

Iniciado Johannes. Si Ruffüs iba, a él no le queda más remedio que acompañarlo. Tal vez, si su superior ve que se le da bien la caza al mutante, puede que deje de tener que limpiar el templo y podrá dar algún sermón una dia que otro (a pesar de ser terriblemente malo con la palabra)

Fernand Ülikmond, un panadero al que su esposa ningunea. Si consigue matar a algún mutante, es posible que su mujer le tenga algo de respeto. Y con suerte, podrá ligarse a Inel Werd, la mujer más guapa de Monheim

Rotdler Neinham, un minero valeroso y borracho. Los malos tratos que da a su familia se contrarestan con los insultos que por su bonita boca vomita constantemente.

Evand Werd, marido de Inel. Su mujer es la más deseada del pueblo y él es el más envidiado. Mas le vale llevar cuidado, en una quema de mutantes siempe se puede escapar un disparo...

Abuelo Gopts, un viejo militar, el primero en apuntarse de aventuras. Ains, como añora las batallas y la sangre el desquiciado vejestorio.

Cocinero Wuter, el encargado de dar alimento a los salvajes de Monheim. Mmmm, ¿Estará bueno el mutante a la brasa?

Willy Capt, el hijo de un soldado destinado a Middenland y una mujer demasiado nerviosa como para criar a ocho hijos. Quiere emular a su padre, pero no ha cogido una espada en su corta vida.

Herber, cazarrecompensas retirado. Era extremadamente bueno en su trabajo, pero la pérdida de una mano le obligó a retirarse y trabajar llevando cargas a la espalda en la mina. Aun conserva su pistola y su orgullo.

Por último, un mercader que pasaba por el pueblo esa misma noche. Nadie sabe cómo se llama, pero el tipo presta dos carretas para que la gente se desplace al lugar de los hechos.




Por supuesto, la información personal de cada uno de los integrantes nadie la conoce, únicamente Reinhard sabe el nombre de los doce que componen la turba y de su cargo en el pueblo.

Una vez las carretas están listas, los 14 miembros del pueblo de Monheim (incluidos Berter y Reinhard) están listos para matar. Repartidos en dos carretas y con todo tipo de variopintas armas, desde palas hasta picos de mina, pasando por un trozo de madera o un cuchillo de untar mantequilla.
Al lado de las carretas, los tres patrulleros de caminos cargan sus pistolas y confiscan un carromato para que Miller les guie. Por supuesto, el bueno de Wolfrin va a tener que acompañarles: Que un tipo del norte venga con sus comparaciones y gritos, arme la que ha armado y luego se desentienda del problema, podia poner en juego la integridad de su cuello middenlandés, y más ante una gente con reprimidas ganas de apuñalar.

Todo está listo para dirigirse hacia las cuevas de los mutantes, pero en la calle hay tres personas que no se han subido a los patrióticos carros.
Eimur y los dos mercenarios permanecen en el suelo. No han dicho nada y toda la comitiva los observa. Si con el buen equipo que llevan no les acompañan, se pueden ir olvidando de volver a Monheim.

Abuelo Gopts
-¡Niñatos, oidme!
- El anciano mira a Gertrude, Valentino y Eimur. -¿No sereis tan cobardes de quedaros ahi verdad? Podeis terminar lo que Sigmar quiera que estuvierais haciendo al llegar al pueblo cuando volvamos de dar caza a esos demonios. Si no vais a venir, al menos dejadnos vuestras armas y armaduras, que las vamos a necesitar. Cuando volvamos con la cabeza de esos seres os las devolveriamos.


Valentino enmudece ante lo que la muchedumbre está diciendo. Si los mercenarios van están jodidos, y si no van también. El tileano recordó entonces el asco que le daban los pueblos imperiales, y las ganas que tenia de volver a Remo.

Mientras Eimur y los mercenarios decidian que hacer, el patrullero Wik no quitaba ojo de encima a Wolfrin.

Wik ''Cazarratas''

Tu sigue con tus discursos amigo. Más te vale no hacer nada raro si no quieres que tus sesos adornen la carreta.
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Mensaje por El_Bardo » 16 Dic 2008, 01:15

Eimur Wolck

Bueno Gertrude y Valentino están callados, no voy a esperar más, valla con el discurso la qué ha liado, solamente falta un escuadrón de la Reiksguard y cañones Enanos por qué vamos así es muy fácil reunir una tropa. Me uniré a ellos necesito un poco de acción.


-¡He esperar voy con vosotros, necesitáis un buen arquero para qué os cubra el culo!.

Digo esto mientros voy corriendo hacia el grupo de los patrulleros y los campesinos. Cuando llego entre voz cortada por la respiración me presento:

-Me llamo Eimur Wolck miembro de la Avanzadilla y soy Escolta, jeje.

Espero la reacción de Valentino y Gertrude o si no la marcha de los caza-mutantes...
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Mensaje por Eldril » 16 Dic 2008, 17:37

Reinhard Russ

Sabia que el pueblo no se quedaria de brazos cruzados...

-¡Tu arco nos sera muy útil Eimur! y le doy la mano para que pueda subir a la carreta. ¿Tus compañeros no nos acompañaran?
más les vale, si quieren volver a visitar Monheim

Halzo la mirada en busca de .......... (la hija del panadero), y me reafirmo. ¡Si vuelvo de esta cacería, me declaro! Mientras halzo la mano para despedirme de ella.
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Mensaje por Saratai » 18 Dic 2008, 23:47

El mercenario tileano no se lo pensó dos veces antes de actuar

Valentino

-El primero que vaya a robarnos acabará con una saeta en la cara
- Grita al viento mientras carga la ballesta. Todos los presentes callan ante tal gesto de los mercenarios, mientras Dieter y Dajertik discuten si merece la pena arrestarles por esa amenaza, al tiempo que los pueblerinos reciben de buen agrado a Eimur y dejan tranquilos a los soldados de pago. Tras acordar que no merece la pena pelear con los dos ''Arcas Rojas'', el grupo decide partir bajo la guia del cazador Miller. Las tres carretas y los tres patrulleros dejan Monheim para adentrarse en los oscuros caminos que llevan a las minas. En el camino, unos débiles copos de nieve acompañan a la turba, más que animada y dispuesta de acabar de una vez por todas con todos aquellos diferentes a ellos.

Con el paso de los minutos llegais a la cueva dónde Miller asegura que vió a todos los malformados. Sin embargo, no se ve movimiento alguno, habria que adentrarse en las cuevas para comprobarlo. Las cuevas se encuentran en un terreno elevado, cuesta arriba, y la compañia de Monheim está a un nivel inferior. Los caballos no podrian subir la cuesta sin peligro de caer, por lo que los patrulleros bajan de sus caballos, mientras preguntan a Miller acerca de lo que hay arriba.

Los del pueblo votan por atacar sin pensar nada, subir arriba y acabar con la vida de todo lo que haya en la cueva. Los patrulleros son un poco más tranquilos, y optan por que alguien suba sigilosamente. Cuatro miembros aguardan para tomar una decisión...


FDI: Uranga, dime por privados que haces
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Mensaje por Nimref » 19 Dic 2008, 00:07

Wolfrin von Steinsield

Malditos ideputas... menuda cagada hice dando ese discurso de ánimo a los pueblerinos... y para colmo ese estúpido de Wik y su pistola me siguen vigilando...-Pienso mientras miro de reojo a Wik...

Haciendo caso omiso de sus miradas acusadoras y alzando la voz para que me oigan los justos digo-Yo me quedaré junto a las carretas, esos mamones ya nos han visto u olido...-digo mientras husmeo el aire... estar en aquella situación me ponía de mal humor, por eso tantos tacos-Creo que los ardientes y purificadores campesinos estarán deseosos de dirijir esta intrincada táctica de ataque-digo en un tono completamente irónico-Caballeros... ¿cuál es su opinión?
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Mensaje por Van Hoffman » 19 Dic 2008, 00:24

Heinz Stolzer

Heinz guiaba a la turba de campesinos hasta las cuevas de Monheim. Dieter iba junto a él, montado en su caballo. En un momento de la marcha, le izo señales al patrullero, que se acercó. Heinz se inclinó y trató de que nadie le oyese.

- Escucha, Dieter, cuando lleguemos, teneis que estar prevenidos. No me siento muy orgulloso de lo que te voy a contar, pero tengo que hacerlo. Antes de llegar al pueblo, mis investigaciones me llevaron a las cuevas, donde tuve una reunión con el jefe de los mutantes, un tal Jaff Harter. El caso es que ahi dentro, además de una veintena de malformados, hay una bestia enorme. Esta enjaulada y es repugnante. Es muy peligrosa, Dieter, podría acabar con muchos de los que están aqui. Sin embargo, todavía teneis una posibilidad. La mayoría de los mutantes son campesinos y viejos, y pocos de ellos van armados. Si conseguís cogerlos por sorpresa, tendréis la victoria asegurada.


Finalmente, llegaron a las cuevas, y mientras la comitiva decidía como iba a actuar, Heinz se bajó de la carreta y se dirigió ahora a Dieter y los patrulleros.

- Bueno, mi trabajo aquí ha terminado. Ahora os toca a vosotros cumplir con vuestra parte. -dijo, mirando uno de los caballos- Por cierto, una última petición. Se está poniendo a nevar y es de noche. ¿Cual es el camino más directo a Averheim?
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Mensaje por El_Bardo » 22 Dic 2008, 20:45

Eimur Wolck

Tras analizar un poco la situación propongo crear un plan por qué si no el maldito invierno de la ira de Ulric nos matará en este asquerso lugar alejado de la mano de los dioses.

-Propongo lo siguiente camaradas, ¿ qué tal si enviamos primero a la turba caza-mutantes de Monheim y con el pequeño y tipíca confusión en una escaramuza los guardacaminos váis por la derecha y izquierda?, eso sí habrá qué hacer grupos. ¿ Qué os parece?.

Miro a todos con pocas ganas de combatir, quizás estaría mejor con Gertrude, a veré su reacción cuando regrese a Averheim si es que regresamos con vida, Sigmar aguardáme.
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Mensaje por Eldril » 23 Dic 2008, 16:03

Reinhard Russ

Me dirijo a Willy Capt, y le digo al oido:
-Tu coraje te honra, mi querido compañero. Pero tu familia y tu casa necessita de tus brazos para seguir adelante. No te pediré que no luches, pero ten mucho cuidado y no te alejes del grupo en ningun momento. Suerte!

Encima que ha sido el último en decidir combatir, da por sentado que el valor de la vida de los habitantes de Monheim es inferior a la suya. Como por su culpa muera algun compañero, la cosa no se quedara ahí!

-Yo opto por aprovechar toda la gente que somos, y que seguramente ellos esten dormidos. Una avanzadilla para averiguar la situación, y si realmente se encuentran dormidos, hemos de acabar con ellos en un abrir y cerrar los ojos. Por otra parte, si no los cojemos desprevenidos, y visto que su posicion estrategica es inmejorable, entrada de una cueva, debemos quemar toda la polvora de un disparo!!
Opto por un ataque frontal, y por supuesto, dirigido por los mas grandes de corazon, y fuertes de mente y brazos!
Que Sigmar nos ampare, y que nuestra furia sea la luz de sus tinieblas!

Ahora me dirijo al sacerdote:
-Por favor sacerdote Ruffus, bendicenos con la voluntad de Sigmar, y con su afán para el combate Mientras pongo una rodilla en el suelo y acompaño la pregaria del sacerdote.


he de volver a casa como sea... y he de hacer lo posible la mayoria de ellos tambien lo consigan...
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Mensaje por Nimref » 23 Dic 2008, 17:17

Wolfrin von Steinsield

Vaya con el creyente... por si no fuera poco tiene una estrategia la mar de buena para salir impune...

Creo que usted es de por aquí, ¿cierto? Sabrá mejor que nadie este lugar...-digo mientras le miro incesantemente...Yo desde luego, valgo más bien poco... Soy de las tierras de Ulric, no de las de Sigmar...
Dicho esto señalo a la muchedumbre...Un buen grupo de enardecidos ciudadanos son el peor enemigo de un mutante dstraído... creo que la opción correcta es entrar de forma frontal, nos esperen como si no, les sorprenderá... necesitareis dos o tres personas que os cubran la retaguardia... podeis contar conmigo...

Creo que es la unica forma de salir con vida de este antro...
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Mensaje por Saratai » 23 Dic 2008, 23:03

El frio se hacia notar en el apartado páramo en el que cavernas milenarias se erigian como monumentos a la piedra y a la naturaleza. El sacerdote lanzó una plegaria al cielo, hoy, si era cierto que los hijos del demonio se ocultaban en las cuevas, la provincia seria de nuevo un lugar seguro. O al menos eso querian creer los presentes. Los miembros de la comitivia conversaban animadamente entre ellos, decidiendo el mejor plan. La mayoria queria atacar de golpe, aprovechando la sorpresa y el número para asegurar la victoria. Solo Dieter, Zemler, Anna y Wolfrin opinaban que era arriesgado, pero nadie parecia oirles. La muchedumbre habia tomado una decisión: atacar sin piedad, aniquilando todo lo que arriba, en las cavernas, se ocultara de la vista de Sigmar.

Mientras el sacerdote bendecia a los presentes con su don, Dieter y Miller se apartaron de la muchedumbre.

Dieter Gayer

-Imagino que tienes clara tu decisión, pero nos vendria bien uno más. Nunca te he visto en acción, y éste seria un buen lugar dónde comprobar tus habilidades. Pero lo prometido es deuda. Toma tu montura y tu camino.


Dieter le dió al cazador un viejo caballo de uno de los carros. Era el peor de todos los que habia, pero ellos necesitarian buenos caballos por si tenian que salir de alli rápido o llevar algún herido con urgencia de vuelta a Monheim.

-No puedo darte otra cosa, espero que lo entiendas. Si esperaras que volvieramos a Monheim, despues de acabar con los mutantes, te daria algo mejor. Pero imagino que tienes prisa. El camino más rápido es atravesar los pastizales en dirección a Tannfield, para Averheim. Sin embargo, esa zona es peligrosa y más de un compañero fue atacado alli. Tendrás que llevar cuidado amigo.
-Sólo agradecerte el esfuerzo que has hecho, y desearte suerte en tu vuelta a la capital. No comentes lo de ese monstruo, sólo cundiria el pánico. Yo me encargaré de eso


Mientras tanto, el cazarrecompensas Herber se ofreció voluntario para ver si habia mutantes, y si estos estaban durmiendo. Con un sigilo más parecido al de un gato que al de un cuarentón retirado, Herber fue paso a paso en silencio hasta la entrada de la cueva. En menos de cinco minutos volvió dónde toda la muchedumbre le aguardaba

Herber

-¡Era cierto! El stirlandés no mentia, al menos hay una veintena, pero parecen inofensivos, será fácil acabar con ellos. Sólo habia dos tipos haciendo guardia cerca de una pequeña lumbre, armados con ballestas. Si atacamos todos juntos, no podrán reaccionar a tiempo.


Los presentes se alegraron de la notica, eran buenas nuevas. Sin embargo, uno de ellos mantenia la firmeza y la seriedad del primer momento. El guardia Wik se acercó lentamente a Wolfrin, susurrandole algo que sólo el midenlandés pudo oir.

Wik ''Cazarratas''

-Asi que en la retaguardia ¿Eh muchacho? Una buena oportunidad para salir corriendo y no responderme a mis preguntas. Yo te hare compañia en la parte trasera del grupo.


Tras mucho hablar, el grupo quedo asi:

Dajertik, Reinhard, Bertrer, Herber y Neinham dirigirian la comitiva. Ellos encabezarian el ataque.
Justo detrás de ellos iria el grueso de la comitiva: Ruffüs, Johannes, Fernand, Evan Werd, el viejo Gopts, Eimur, el mercader, Wuter y Willy.
Por la derecha cubririan un lado Revkha y Anna. Por la zurda irian Zemler y Dieter.
Wolfrin y Wik cerrarian la comitiva.

Caballos y carretas se dejaron sin nadie, no se debia prescindir de ningún miembro. Cinco hombres al frente, nueve detrás, y seis cubriendo huecos. La subida fue lenta, pues no se debia hacer ningun ruido. Bertrer, Neinham y Reinhard se dirigian miradas complices. Eran mineros valerosos y estaban felices de poder acabar con la pesadilla de los últimos meses. Detrás, Willy dirigia miradas furiosas al minero, no le habia gustado el comentario. Al lado, Gopts animaba a Eimur, le habia cogido aprecio al escolta. Por último, Wik no dejaba atrás ni un segundo a Wolfrin, su desconfianza crecia cuanto más se acercaba el grupo a la cueva. Todos tenian sus armas listas, el sudor recorria sus rostros y los nervios circulaban por sus cuerpos, el jucio acababa de comenzar.

Dentro de la cueva no se oia nada, solo algun ronquido esporádico. Los primeros en entrar, los tres mineros, Dajertik y Herber, pudieron observar con claridad lo que ante ellos se presentaba: Unos quince cuerpos dormian placidamente en andrajosos mantos cercanos a una débil lumbre. La cueva era oscura, pero podia verse con una claridad poco despreciable para una noche cerrada. El techo estaba cubierto de estalactitas y de estalagmitas el suelo. Numerosos agujeros entre ellas dificultaban el paso y creaban recovecos en la caverna. Dentro de la cueva se veia con dificultad una jaula oculta con un manto y lo que parecia una cuerda cerca de ella. Al lado, un viejo sillón vacio.

Cerca de los durmientes, dos hombres sentados con ballestas roncaban. Parecia que se habian quedado dormidos en mitad de la guardia...


...O eso querian que pensarais. De pronto, uno de ellos se levantó al golpe con la ballesta cargada y disparó con asombrosa facilidad en mitad de la noche a Reinhard. La saeta voló fugaz hasta clavarse en la pierna derecha del minero, que gritó de dolor sin poder hacer nada para evitarlo. El compañero del que disparó tambien se puso en pie, dejando ver una cara más parecida a la de un perro que a la de un humano.

Infekdell ''Osezno''

-¡Malditos humanos! ¿Otra vez atacais? ¿Quienes os creeis que sois para juzgarnos? ¡No hemos hecho nada malo, no tenemos la culpa de haber nacido asi! ¡Hermanos despertad, nos vuelven a cazar!


El mutante grita entre lloros, ahora los mutantes no os parecen tan desalmados. A su grito, muchos de los que estan durmiendo empiezan a despertarse buscando sus armas e intentado comprender la situación. Los hay de todas clases, desde mujeres viejas hasta hombres medio desnudos, son un grupo variopinto y parecen de todo tipo de clases sociales.


FDI: Se que es obvio, pero esto es un combate. De momento solo los que están en la vanguardia pueden atacar (Reinhard entre ellos), el resto podrán actuar en el siguiente turno. Reinhard ha recibido 9 puntos de Heridas por el disparo de la ballesta, ahora te toca actuar. Puedes cargar al tipo que te ha disparado o al que está hablando. Tambien puedes atacar a cualquiera que este despertando, este turno todos ellos se consideran indefensos y los tienes justo al lado. El resto del grupo solo ois gritos, no veis nada aun pues no habeis llegado todavia a la cueva. Heinz Stolzer, puedes seguir posteando aqui o volver al tema de Cazador Ofendido. En el combate seguid las normas de posteo para pelea.
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Mensaje por Eldril » 26 Dic 2008, 13:54

Reinhard Russ

Hemos de acabar con elloss!!

Ignorando por completo el dolor de la pierna, me dirijo a eliminar el mayor peligro que podemos sufrir, y me abalanzo desmesuradamente contra el mutante que tiene atada la cuerda de la celda, esperando que la fe de sigmar guie mi pico hasta su sucio corazón.

FDI: Hago una carga (si estoy a distancia, sino un ataque total) contra el mutante que tiene el extremo de la cuerda de la jaula. Si no impacto, gastaré un punto de suerte.
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