Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Partida dirigida por Van Hoffman

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Weiss
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Mensaje por Weiss » 27 Jul 2009, 17:13

Johannes von Isenburg

Johannes esperó a que todos los demás hubiesen pasado, y cuando fue su turno cruzó el puente. No resultó ser una tarea demasiado complicada, pero sí había que tener cuidado en no poner los pies en las tablas que se veían excesivamente dañadas. Un vez en el otro lado, el grupo continuó. Fue el estúpido elfo el que se adelantó, seguramente ansioso por demostrar a los demás la supuesta superioridad de la raza élfica. Lo que demostró fue tener una habilidad envidiable para decir obviedades. Johannes estuvo tentado de decir algo, de poner de manifiesto otra vez lo que pensaba del elfo, pero los comentarios de la Hechicera y del Sacerdote le parecieron suficientes. No habían sido tan despectivos como él hubiese querido, pero se dio por contento. Ya habría más oportunidades para reírse de aquel idiota con aires de superioridad. Definitivamente, aquel afeminado había superado al enano en el escalafón de idiotas del grupo. Ahora el enano, además de gracioso, le parecía casi valiente, inconsciente sí, irrespetuoso también, seguramente medio tonto. Pero poseía una especie de audacia imprudente, que le llevaba a hacer cosas que cualquier otro se hubiese pensado muchas veces. El elfo simplemente era odioso hasta límites insospechados... Johannes sólo aguardaba a que le diese una excusa para dispararle y librarse de él.

Escuchó los comentarios sobre aquella calavera, que Johannes observó con curiosidad. Había oído muchas historias sobre los Hombres Bestia, siervos del Caos, pero nunca había visto uno, y mucho menos enfrentarse a ellos. No le hacía ninguna gracia que pudiesen encontrar alguno por allí. Después de todo, él sólo había acompañado a aquel pintoresco grupo para asegurarse de que la supuesta reliquia (que Johannes dudaba que existiese) acabase en manos de indeseables. En el diccionario mental de Johannes, junto a la palabra "Indeseables" aparecía la imagen del enano y el elfo.

Escuchó el comentario del Sacerdote sobre el otro camino que podían haber elegido. Pero ya que estaban allí, seguirían por ese camino.

Ya miraremos después por ese camino, Padre. No tenemos ni idea de qué nos aguarda en ninguno de los dos, así que dudo que haya alguna preferencia sobre por cuál ir... Iremos por éste ya que estamos en ello...

Se situó detrás de Valkmar, que miraba la puerta con curiosidad, preguntándose cómo abrirla. Desenfundó sus pistolas y aguardó. Si Valkmar tardaba demasiado en abrirla, Johannes pondría en práctica el noble arte de la patada monumental. Pocas puertas aguantaban una patada bien dada...
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Mensaje por Van Hoffman » 28 Jul 2009, 00:13

Mientras Valk se acercaba a la puerta, Wanda escrutó los vientos alrededor de la misma. Al parecer, había residuos de Aqshy impregnando las paredes, pero era algo meramente anecdótico, ya que se estaban disipando. De haber algo mágico, hacía tiempo que había desaparecido. En ese momento, Valk llegó frente a la puerta, se agachó y la examinó metodicamente. Tras un conciso examen, consideró que no había peligro de muerte y sacando sus ganzúas, se puso a trabajar. Pese a poner todo su empeño y toda su habilidad, la puerta no quería habrirse. De hecho, la cerradura estaba completamente abierta, así que había algo al otro lado que la atrancaba.

Valk se apartó y dejó paso a Johannes, que se estaba preparando para dar su patada. Johannes puso todo su empeño, sin embargo, solo consiguió hacer chirriar la madera y torcerse el tobillo. Murmurando, retrocedió unos pasos, apartandose del grupo. Fue entonces cuando Tregil se adelantó, hacha en mano. Sin dudarlo un solo momento, descargó su arma contra la vieja madera. El golpe fue tan brutal, que el hacha arrancó la puerta de los goznes y partió en dos la madera. El camino estaba abierto.

Ante el grupo se abría una gran sala rectangular, con montones de viejos muebles de madera desperdigados por la habitación. Mesas, sillas, bancadas, cubiertos herrumbrosos, tazones y platos de madera... y gran cantidad de raspas de pescado. En los muros izquierdo y derecho hay fijados cuatro soportes que, a juzgar por el hollín del techo, servían para sostener antorchas. El muro derecho está cortado por una gran arcada de piedra que da a lo que suponeis fue una cocina. Contra el muro frente al arco hay una inmensa tabla de madera cubierta de profundos cortes y de diversas manchas oscuras. El suelo está cubierto de cerámicas rotas, ceniza y restos quebrados y herrumbrosos de un gran número de pequeños objetos. Una pequeña cavidad de unos 60 centimetros de ancho y 90 de hondo se abre en el muro izquierdo de la cocina. Está llena de polvo y cenizas, pero no hay nada de valor.

Justo enfrente de por donde habeis entrado, al otro lado de la gran sala, un pequeño corredor da a otra puerta.
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Mensaje por portela » 30 Jul 2009, 14:25

Aurelion

Mientras caminaba Aurelion escuchó los pobres comentarios de sus compañeros y sacó a relucir su sonrisa maliciosa... sus compañeros parece que estaban muy tensos y asustados...y el humano como no se había hecho daño con la puerta.

Mis comentarios seran todo lo obvios que quieras pero tú no los ves y no les haces caso... las consecuencias han sido claras jeje

Aurelion prefería mantener conversaciones personales que con el grupo dada la envidia y el odio que las miradas de estos dirigian hacia el elfo.

Aurelion se fijó en la sala, que no parecía tener nada de valor ni utilidad y sin esperar la reaccion de los humanos, tan lentos como siempre, avanzó

Al llegar a la otra puerta el elfo "se dio cuenta! de que ésta se abria hacia dentro, por lo que se puso en el lado derecho y aguardó sin tocar nada, esperando las seguro, despectivas frases de sus compañeros
mejor morir en un campo de batalla empuñando una espada y junto a tus camaradas, que en la cama de viejo sin poder vivir mas que de la piedad se tus descendientes

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Mensaje por Nimref » 01 Ago 2009, 00:00

Heirst Frederik von Torq

El sacerdote se encamino hacia el otro lado de la habitacion y se apoyo en el muro junto a la entrada al corredor que llevaba a la puerta, sin qitar los ojos de la puerta de la "cocina"

Ese pequeño agujero no me ha gustado un pelo...

Espero a que el resto del grupo actuara, mirando incansable la entrada de la cocina "por si las moscas" pero pareciendo tranquilo, no queria alarmar al grupo

FDI: por si no lo habeis notado.... estoy atento a la puerta de la cocina por si algo entra por el agujero, xDD
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Mensaje por kahlanos » 02 Ago 2009, 00:53

Klaus Anderson

El sacerdote entro tras Heirst e inspeciono la sala y la cocina.

No se fiaba ni un pelo de aquel sitio y menos despues de ver las abominaciones que habia fuera. Asi que se mantuvo alerta en todo momento y se coloco cerca de su amigo insepecionando la zona por si acaso se les habia pasado algo por alto...

FDI: pues eso que tiradas de percepcion por un tubo por si ay algo( como no podre contestar en 2 semanas si veo algo se lo comentare en bajo a Heirst y que actue en consecuencia)
Despertad,oh muertos!!, pues no puede haber descanso para vosotros bajo tierra....

...y los muertos volveran a caminar sobre la tierra.

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Mensaje por Drachenfels » 02 Ago 2009, 02:59

Wanda Weltschmerz – Hechicera Brillante Adepta

Al parecer la puerta no parecía ocultar más secretos que el de cualquier puerta atrancada, y a pesar del esfuerzo de Herr von Isenburg por intentar derribarla de un potente golpe de hombro, la puerta no dudó en sucumbir ante la sutileza de un par de buenos hachazos del enano.

De nuevo el elfo se escurrió como una vulgar rata al nuevo agujero oscuro que se había abierto ante nosotros. Al parecer sí que la gente estaba algo ansiosa por descubrir que aguardaba al otro lado de la puerta ya que los dos clérigos se apresuraron a entrar, a pesar de que el único foco de luz que llevaba el grupo, era mi espada. Me adelanté al resto de gente y aguardé que hasta el último entrara en la sala. Siempre guardo cierta responsabilidad con el grupo al que pertenezco, “el primero debe saber esperar y el último ha de saberse apresurar”.

Al entrar en la sala solo aguarda un panorama más bien lamentable, nada interesante o por lo que preocuparse. Escrutinio un poco la estancia de forma superficial, si nada me llama la atención sigo hacia la siguiente puerta. Intento de nuevo averiguar si hay algún tipo de trampa en la puerta, y espero que nuestro ‘especialista’ nos siga abriendo paso, aunque quien sabe, quizá nuestro especialista en hachas tenga que hacer de nuevo frente a otra puerta.
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Mensaje por Alexander d'Athayde » 02 Ago 2009, 08:16

Valkmar "Valk" Routhergh

Tardó un poco mas de la cuenta en darse cuenta de que no iba a poder abrir la puerta con sus ganzúas. Y no es que habilidad le faltase. Levantó una ceja y se rascó la cabeza, con una de las ganzúas en la boca a modo de escarbadientes. La puerta estaba abierta.

-Bueno, la puerta parece estar abierta pero hay algo...

Antes de poder si quiera decir otra palabra, vio a Johannes dirigirse decididamente contra la puerta, con una expresión de hastío e impaciencia muy evidente. Dio un paso al costado al ver al noble, con la intención de propinar un buen golpe a la puerta. Mas eso no pasó. El hombre se las arreglo, no solo para no abrir la puerta, sino también para lastimarse en el intento. Valk lo vió incorporarse ocultando casi perfectamente el dolor (de hecho, pisar le costaba mucho...); con su rostro resuelto y expresión ceñuda. Apenas pudo reprimir tras unos segundos la risa que tenia atracada en la garganta. Valía la pena haber viajado tanto para ver a ese noble, tan arrogante y despectivo como todos los de su clase, doblarse la pierna contra una puertecita de madera. Valk había visto mayores despliegues de fuerza fisica viniendo de niñas wissenlandesas (lo cual no es tanto decir, tampoco). En un último pensamiento, Valk pensó que se lo tenía merecido por mirarlo como si oliera a halfling.

No tenía muy en claro si ofrecerle ayuda. En un último momento se contuvo, pues los nobles eran todos unos majaretas, como solía decir su buen padre. Y mas si aquel tío tenía semejantes pipas. Mejor no entrar en disputas.

Luego el certero hachazo de Tregil. A la puerta no le quedaron mas ganas de doblar tobillos.

Entró con el resto del grupo en aquell amplia estancia, a la luz de la espada de la (Uh... Fulgurante?). Nada de interés, a decir verdad. Siguió hasta la puerta, que el elfo no había podido mover con su arco. A ver si esta vez conseguía abrir la puerta, si es que no estaba abierta en un primer lugar.


FDI: Antes examino la puerta para ver si se han tomado la molestia de colocar un dispositivo para evitar la entrada de indeseables. Osea, una trampa.
Mirá que me pongo el sombrero picudo y agarro la varita, eh?

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Mensaje por Weiss » 02 Ago 2009, 19:31

Johannes von Isenburg

Su habitualmente efectiva patada no funcionó todo lo bien que debería haberlo hecho... De hecho, no se contentó con no funcionar, sino que además el tobillo de Johannes sufrió las consecuencias de su falta de efectividad. Aquella estúpida y aparentemente endeble puerta tuvo la osadía de aguantar la patada, y al momento Von Isenburg se dio cuenta de que darla había sido un error.

En el momento del golpe, Johannes escuchó un desagradable chasquido, el sonido que hace un tendón hecho polvo... Conteniéndose para no gritar una interminable sarta de barbaridades, Johannes se retiró con toda la dignidad que pudo, intentando aparentar que no sentía un dolor que en realidad le estaba abrasando. De buena gana habría gritado, pero no tenía la intención de proporcionarle aquella satisfacción a ciertos miembros del grupo, empezando por el pedante orejas picudas.

Así que, con un dolor que casi hacía saltar lágrimas en sus ojos, Johannes contempló cómo el tapón se adelantaba y convertía la puerta en una fiesta de astillas voladoras. Dejó que los demás entrasen primero en la nueva sala, para que se fijasen lo menos posible en la curiosa forma de andar que ahora tenía. Sólo la Hechicera vio con claridad las serias dificultades que Johannes sufría para moverse decentemente. La sala descubierta no era nada del otro mundo, y a primera vista Johannes no encontró nada digno de su atención. Lo único mínimamente reseñable era una puerta al otro lado de la habitación, ligeramente entornada hacia dentro. El elfo, en un alarde de perspicacia se acercó a ella, y luego decidió quedarse quieto al lado.

Sí, todos sabemos que las puertas se abren si uno las mira fijamente...

Se acercó a una de las paredes de la habitación, casi a la pata coja en lo últimos pasos, y se sentó apoyado contra el muro. Tenía que hacer algo con ese tobillo. Afortunadamente, siempre llevaba trozos de tela limpios, para cuando a su herida le daba por sangrar, y ahora podría usar uno para inmovilizarse el tobillo. Había visto a varios galenos hacerlo durante la larga convalecencia que siguió al desafortunado incidente que le costó la vida a su hermano mayor, y casi a él. Así que se quitó la bota y el calcetín, lo que le permitió comprobar que tenía el tobillo hinchado.

Los demás miembros del grupo se ocupaban de sus asuntos, inspeccionando la sala, o contemplando la puerta, como hacía Valk en aquellos momentos. Al que más atención le prestó Johannes fue al elfo, que seguía impasible, de pie junto a ella. ¿Qué se supone que hacía?.

¿Qué hacéis, Señor Elfo? ¿Llorar por el árbol que murió para fabricarla, o hablar con ella? Corren rumores de que los elfos habláis con los árboles, igual también podéis hacerlo con las puertas de madera...

Después de quedarse a gusto, Von Isenburg buscó con la mirada a la Hechicera. Ahora sí tenía claro que era la persona más normal de aquel variopinto grupo. En cuanto tuvo su atención, Johannes habló.

Voy a tardar un poco en acabar con ésto. Agradecería que me esperáseis...

¿Johannes agradeciendo algo? Algo fallaba allí... Pero por alguna estupidez del destino, allí se encontraba Johannes von Isenburg, heredero de Isenburg, rogando a una Hechicera que le esperase mientras él se vendaba su pie herido... Johannes se prometió a sí mismo que nunca nadie conocería semejante historia...
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Mensaje por El_Bardo » 03 Ago 2009, 18:18

Tregil Grekil

Tras la caminata por el jodido río y la maldita pero " bendecida" según se mire la cota de malla que me pesaba más por culpa del agua cruzamos el grupo entero un maldito puente que a saber cuantos años estaba allí por su estado.

Luego el camarada Valki con su ¿ grandiosa manía con la ganzúas?, bueno en realidad no pudo abrirla la puerta, el pistolero se rompió el pie mientras que el resto mirando como bobos reclutas a la espera de una orden del oficial al mando.

El filo del metal de mi raza no le detiene ni una mierda de puerta de madera, luego entramos a una especie de sala le faltaba un poco de orden por cierto, con el cuerpo cansado de la caminata me dispongo a ver si encuentro algo de valor, tarde o temprano tenemos que morir y el saqueo siempre ha sido bueno en guerra...

-¡Hé pistolero, ¿ cómo vá tu pie?!, por cierto si los Orejas Picudas hablasen con los árboles mi raza hablaría con la puta montaña desde hace milenios, bueno voy a buscar algo, si necesitáis mi hacha-destroza pies y ganzúas Valkis me llamáis.

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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Van Hoffman » 06 Ago 2009, 00:04

Mientras Heirst y Klaus rebuscaban entre los restos de mobiliario, cubertería y vajilla, Valk examinaba pacientemente la puerta. Si, definitivamente era segura, y además, estaba abierta. Justo antes de que el joven Valk tocase el pomo, la voz de Heirst atrajo todas las atenciones.

- ¡Eh! He encontrado algo.

En su mano había un viejo pergamino mugriento y garabateado. La caligrafía era pésima, y la ortografía y la gramática, peores aún, sin embargo, haciendo un gran esfuerzo, se podía leer.

[Documento 4]

Al parecer, los orcos pasaron por aqui, y dejaron algunas notas en el camino...
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Nimref » 11 Ago 2009, 13:09

Heirst Frederik von Torq

Despues de revisar la habitacion a conciencia, el sigmarita encontro lo que parecia una queja por parte de algun orco. Queja que en ningun caso fue entregada o leida...

Ni siquiera los orcos querian estar en este lugar maldito...

Muchachos... sea lo que sea lo que hay tras esa puerta, deberiamos tener mucho cuidado.. -dijo Heirst alzando el papel- No tiene sentido que os oculte esto, aunque apenas nos sera de utilidad. Segun esto, el lider de los orcos se marcho de aqui dejando a unos cuantos atras, con la promesa de que volveria con comida... Quien sabe si volvio

Tras decir esto, el sacerdote se guardo el papel y miro de nuevo al agujero en la pared

¿Como va esa puerta? Quiero salir de aqui antes de que nada o nadie nos sorprenda por este agujero... -dicho esto, Heirst miro a Valk para saber su respuesta, y actuar en consonancia.
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Alexander d'Athayde » 11 Ago 2009, 21:06

Valkmar "Valk" Routhergh

No prestó demasiada atención a lo que estaba pasando en la habitación. Otra nota mas, a juzgar por las exclamaciones de unos de los Hermanos. Ya le echare una miradita... En cuanto a la puerta, si alguien hubiera tratado de evitar que alguien mas pasase por allí, no había rastro alguno. Todo estaba en orden. Es mas, la puerta estaba abierta. Pensó en las palabras mágicas para abrir puertas. Si no es "empuje", será "tire". Un lindo consejo para nuestro sabio (aunque obsoleto, por ahora) camarada elfico.

Todo en orden con la puerta, muchachos. Démonos prisa para salir de este agujero. Maese elfo, si quiere encabezar la comitiva...

Tras esto, se acercó, muy curioso a pegarle una hojeada el papelillo, pero el hermano Fred ya la había ocultado. Rayos... Bueno pues, de todas maneras no es que pudieras leerlo, Valkie. Aun así no pudo ocultar la decepción de su rostro, que había reemplazado a la ávida curiosidad.
Se dirigió al noble, que permanecía descansando su tobillo sentado en el suelo, intercambiando unas palabras con la enigmatica Wanda.

¿Como marcha esa pezuña, Johann? Si quiere podemos decirle al buen enano que lo cargue... O tal vez prefiera un bastón... Hay mucha madera por...

Se detuvo un segundo. ¿No sonó eso algo insolente? Lo dicho, dicho estaba, no obstante. Se mordió la lengua y se acercó a Wanda.

En fin pues, como decida...
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por portela » 11 Ago 2009, 23:15

Aurelion

El elfo oyó el, como no, impertinente comentario del humano, si el mismo humano que en la puerta anterior casi se deja el pie, pero bueno que más se le podía pedir...

Los otros humanos algo más curiosos por la sala descubrieron un papel y se apelotonaron en corro a mirarlo

¿Pero que panda de alfeñiques curiosos he cogido de compañeros?

Al oir al sacerdote comentar lo del papel Aurelion se controló para no decir nada tan obvio como "y qué los orcos como todas las razas inferiores viven muy poco tiempo así que dudo que nos encontremos nada mas que sus huesos" pero supuso que los humanos se sentirían claramente ofendidos por lo de "inferiores" y ya era tensa su relacion como para tensarla mas...

Uno de los hombres le pidió que abriese la comitiva, Aurelion supuso que tendría algo importante que hacer para no ir él el primero y "no" le decepcionó acto seguido fue corriendo a intentar leer el papel, pero el sacerdote ya se lo había guardado, la decepción del humano quedaba patente en su cara.

Aurelion pensó su todos los humanos son como críos cuando se les quita su juguete preferido, pero no llegó a ninguna conclusión, así que suspirando de resignación avanzó hacia la puerta
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por El_Bardo » 18 Ago 2009, 13:33

Tregil Grekil

Tras la escena de la nota de los Pìeles Verdes que incluso parecían que sabian escribir y todo estaba relacionado con el maldito lugar:

-Bueno ¿ desde cuando los orcos tienen rangos militares?. Ham otra cosa más Valki, quizás tu seas el encargado de ayudar al don pistolero, necesitamos sus dedos rapidos por si acaso esos orcos aún sigue por aquí o en tal caso la típica fauna animal cabrona de las montañas jejeje nada de valor en esta jodida sala!, ¿ continuamos la marcha o nos quedamos a la espera de la madre Troll del Río?, por que vamos ya estoy harto de no hacer nada...
Si miras esto eres cotilla ¿lo sabias?.

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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Weiss » 26 Ago 2009, 12:08

Johannes von Isenburg

Johannes seguía dándole vueltas al trapo alrededor del tobillo, intentando pasar por alto las continuas insolencias del tapón, que se empeñaba en llamarle "Pistolero", y decía algo sobre hablar con las montañas, cuando escuchó la voz del Sacerdote, anunciando que al parecer había descubierto algo. Von Isenburg levantó la vista, y vio cómo el padre Von Torq sostenía una especie de pergamino entre sus dedos. Resultó ser una nota dejada por los orcos, Johannes supuso que dejada por los mismos de los que hablaba la nota del enano que había encontrado en el precipicio.

El Sacerdote explicó que la nota decía que algunos de los orcos habían partido a por comida, dejando a los demás en la cueva. Y lo más revelador es que la cueva no les parecía un lugar acogedor a los orcos, pues al parecer había estaban convencidos de que llegarían refuerzos enanos y acabarían con ellos. Teniendo en cuenta el estado de la cueva, Johannes apostaba a que no había sido así, a que los refuerzos nunca habían llegado... Pero entonces, ¿qué había sido de los orcos?.

En aquel momento, Valkmar se acercó a él. Se le veía decepcionado, porque el Padre Von Torq no le había dejado ver la nota. En un gesto de amabilidad, se interesó por el etado del pie de Johannes, aunque no de una froma especialmente elegante, algo de lo que se dio cuenta hasta él... Von Isenburg hizo como si no hubiese notado tamañan falta de tacto. Ya tenía bastante con no tragar al elfo , y tener que aguantar las tonterías de aquel imprudente e impaciente enano. El mismo enano que se acercó acto seguido a soltar otra de sus genialidades. Le debía parecer divertidísimo, una magna muestra de ingenio, el haberle puesto el mote de pistolero. Pero Johannes ya se había cansado de que se le dirigiese de esa forma. Había acabado ya de vendarse, así que se puso la bota y se levantó.

Los orcos se organizan como les da la gana, señor enano, me sorprende que no lo sepa, teniendo en cuenta lo que presume de estar versado en las artes militares, diciendo que es Sargento y esas cosas... A mí nadie va a ayudarme a moverme, pero sí tendrá que ayudarte alguien a ti como vuelvas a llamarme "Pistolero". Para ti, soy Herr Johannes von Isenburg... Más te vale no olvidarte. ¿Y qué dices de un troll?.

Dejando al enano, se dirigió a Valkmar, que seguía por ahí.

No hará falta que me ayude con nada, ya estoy mejor...

Para asegurarse de ello, hizo varios movimientos con el tobillo. El vendaje le había quedado bastante bien, y notada que estaba sirviendo de algo. Después de andar un poco, ni se acordaría de que lo llevaba. Vio cómo el elfo se acercaba a la puerta.

A ver si se deciden a avanzar de una vez...

Él se quedaría atrás de momento, junto a la Hechicera, hasta que se encontrase totalmente recuperado.
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