Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

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Van Hoffman
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Van Hoffman » 27 Ago 2009, 20:57

La puerta se abrió sin dificultad, y una nueva sala se abrió ante el grupo de aventureros. Sin embargo, algo insólito ocurrió. Frente a la puerta, un inmenso tronco se precipitó contra los que estaban en el marco, dando de lleno contra el pecho de Aurelion, que no fue capaz de esquivarlo a tiempo. El brutal impacto lanzó al elfo varios metros atrás, alzandolo del suelo.

La nueva sala estaba completamente vacía, a excepción de varias herramientas oxidadas que revelaban que se trataba de una vieja armería. No había ninguna salida a la vista.




FDI: Aurelion pierde 7 heridas tras el golpe del tronco
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portela
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por portela » 31 Ago 2009, 13:33

AURELION

Aurelion vio de refilón como un tronco caía hacia él, intentó esquivarlo peró aún así le dio de refilón, lanzandolo varios metros hacia atrás, hecho una maralla de pelos ropa y armas.

El elfo se puso de pie rápidamente (o todo lo rápidamente que pudo, pues le dolía todo, pero lo suficientemente rápido para que a nadie le hubiese dado tiempo siquiera de reaccionar), intentando mantener la cara completamente seria hasta haberse levantado hizo una mueca y dijo con lo que le restaba de dignidad:-HAY

Bastante enfadado consigomismo por no haberlo esquivado, por tener tanta prisa o tan poca paciencia como para esperar a los lentísimos humanos y por hacer lo que se aseguró que no haría, ir haciendo el de cebo para trampas en vez de los prescindibles humanos.

Mierda, menuda, mierda y aún así ese tronco podía haberme matado si no me llego a apartar algo de su camino...pues me parece que el golpe no ha conseguido ni romperme una costilla, pero tendré que comprobar con cuidado que musculos se me han dañado para no hacer ciertos movimientos.

Aurelion se va a un rincón a comprobar sus heridadas y tratarselas

F.D.I.:uso sanar para intentar recomponerme un poco
mejor morir en un campo de batalla empuñando una espada y junto a tus camaradas, que en la cama de viejo sin poder vivir mas que de la piedad se tus descendientes

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Drachenfels
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Drachenfels » 31 Ago 2009, 16:16

Mientras estaba esperando que todo el grupo acabara de investigar la sala y tras encontrar la nota de los orcos, oigo el chirriar de una puerta e instantes después veo como el elfo sale despedido tras recibir un impacto de pleno de un considerable tronco.

El elfo se intenta levantar como puede tras recibir el impacto, intentando recuperar el aliento e intentando mantener la compostura ante el daño que le debe haber causado y como un perro lastimero se ‘arrastra’ para lamerse las heridas en un rincón.

Le miro enfurecida y me dirijo hacia él, me sitúo a apenas dos palmos de él:

- ¡La lástima es que no te haya dado en plena cara, elfo! – le digo en un tono fuerte y claramente enojado - ¡Has tenido suerte de ser tú el que has recibido las consecuencias de tus actos, pero si vuelves a poner en peligro al grupo y alguien se vea herido o perjudicado por tu estupidez, seré yo quien te haga arder como una maldita cerilla! – me separo un par de metros y miro a todo el grupo - ¡No sé de donde han salió vuestros finos traseros aburguesados, pero no estoy dispuesta a morir por vuestra arrogancia o vuestra estupidez!

Poco a poco el Aqshy se va arremolinando a mí alrededor, saco una Corona de Oro de la bolsa que llevo en el cinto y la sostengo con el puño mirando hacia abajo, mi mano se va cerrando cada vez más y de entre mis dedos se desliza un denso líquido color dorado que estalla en llamas antes de tocar al suelo desvaneciéndose. Mi cobrizo pelo se empieza alzar hacia el cielo hasta que finalmente estalla en llamas (Corona de Llamas).

- ¡Nos guste o no nos guste somos un ‘equipo’ y debemos actuar como tal! – miro hacia Herr von Isenburg – ¡Ya estoy cansada de las insolencias y faltas de respeto hacia Herr von Isenburg, el único que desde un buen principio de nuestro viaje ha sido capaz de tomar las riendas y ha intentado dar una cohesión al grupo, y ya no hablemos de la falta de respeto que habéis demostrado hacia la casa que él representa. Puede que no os guste, ni os caiga bien, pero ha ayudado a que todos estemos aquí donde todos estamos ahora y por ahora, es la única persona que veo realmente capaz de liderar este circo! – me encaro hacia Valkmar - ¡¿…y en cuanto a él, que clase de problema tenéis?! ¡¿Os ha robado vuestras bolsas?! ¡¿A caso os ha quitado algo?! ¡Pues dejarlo de tratar como un ratero, lo cierto es que él es una persona con ciertas cualidades que puede que eviten cosas como esa! – señalo al elfo - ¡¿No fue Felixman, un autentico héroe del Imperio, quien gracias a él se pudo acabar con la amenaza de los Carstein?! Pues no menospreciéis a este hombre por lo que parezca que pueda ser, ya que es gracias a él que estamos aquí sin que ninguno de nosotros hayamos resultado heridos. – Ahora miro seriamente al Enano y con un tono algo más tranquilo – No juzgaré más su actitud, sobre todo porque no es cosa mía, pero sería de agradecer que fuera capaz de demostrar un poco de orgullo por su raza y hacer de notar cómo es que ha llegado hasta donde se supone que ha llegad como guerrero. – y ahora dirigiéndome a todos los demás - ¡El resto, ya sabréis cual es vuestro sitio, pero hasta ahora no han quedado claras ni vuestras habilidades ni vuestra posición, pero lo único que espero es que no seáis un estorbo para los demás! – pico contundentemente con mi báculo contra el suelo.

Miro de arriba abajo a todo el grupo, se veían caras curtidas y experimentadas, pero sumergidas en prejuicios y arrogancia. Parecía mentira que no supieran que ante todo debía estar el grupo y más cuando nos estábamos sumergiendo en las entrañas de vete Sigmar a saber qué. Tendí mi hombro a Herr von Isenburg por si le hacía falta apoyarse durante unos instantes en mi hombro para avanzar.

- Espero no haberme excedido con mis palabras… – le digo en voz baja, al tiempo que hago desvanecerse la corona, a von Isenburg y es que no quería desacreditarlo como líder.

Le hago una indicación a Valkmar para ver si es tan amable de seguir en cabeza del grupo como ha hecho tan diligentemente hasta ahora.
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kahlanos
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por kahlanos » 01 Sep 2009, 04:00

Klaus Anderson

El sonido de la puerta abriendose saco al sacerdote de sus pensamientos, no acababa de entender todo aquello...

Acto seguido se escucho un estruendo seguido de un sonido seco, mas o menos el que haria un saco de arena al caer al suelo. Cuando Klaus miro hacia la puerta esperaba ver a un grupo de descerebrados orcos lanzandoles sacos, o goblins, o goblins lanzando snotlings, o snotlings lanzando gravilla...cada idea era mas absurda que la anterior pero lo que vio le divirtio incluso mas que todo lo anterior. El largilucho elfo habia salido despedido hacia atras impulsado "ligeramente" por un tronco y habia caido cuan largo era sobre el suelo.

Dolorido, aunque intentando disimularlo lo mejor posible se intento levantar y se fue a una esquina a...intentar curarse? no se lo reprochaba, ese golpe podria haberlo dejado de pegatina contra la pared.

Acto seguido a Klaus vio como la hechicera empezaba a "dar su opinion sobre el grupo" mientras una corona de llamas aparecia en su cabeza dandole un aspecto altivo y hasta tenebroso.
"¡El resto, ya sabréis cual es vuestro sitio, pero hasta ahora no han quedado claras ni vuestras habilidades ni vuestra posición, pero lo único que espero es que no seáis un estorbo para los demás! – "

El sacerdote se alegraba de estar en ese grupo, no le gustaba destacar demasiado, no hasta que fuese necesario... La verdad es que la opinion de la hechicera no se alejaba mucho de la del joven sacerdote...

Klaus volvio la cabeza hacia el elfo,parecia que tenia serios problemas...-Alfin y al cabo smos un "equipo" no?? y tapoco quiero cargar con un lisiado-

Con un ligero suspiro el sacerdote se acerco al elfo y sin decir una sola palabra le poso la mano en el hombro-Grandioso Sigmar dame tu bendicion para poder curarle las heridas a este elfo-
Y una vez mas el sacerdote sintio como el poder de Sigmar se arremoinaba en sus manos y le recorria todo el cuerpo canalizando la energia y expulsandola hacia el elfo(bendicion curativa)
-Creo qe ninguno queremos tener a un lisiado en el grupo y que si llega el momento puedas usar ese arco en condiciones. Y no me lo agradezcas a mi, agradeceselo al benevolo Sigmar-Acto seguido se levanto y se dirigio hacia la puerta recien abierta a ver si encontraban algo mas aparte de armas oxidadas y troncos asesinos.

FDI: bueno, con el elfo canalizo e intento lanzar bendicion curativa. todas veces k se pueda en el tiempo k tenemos, cuantas mas heridas le cure mejor. luego voy a la sala y percepcion por si se encuentra algun arma en buen estado o algo mas. y si lo del noble tambien se puede arreglar asi le ofrecere mi ayuda :S
Despertad,oh muertos!!, pues no puede haber descanso para vosotros bajo tierra....

...y los muertos volveran a caminar sobre la tierra.

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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Alexander d'Athayde » 02 Sep 2009, 05:37

Valkmar "Valk" Routhergh

Valk se percató que el noble no deseaba (o su orgullo no le permitía) que alguien lo ayudase; y mucho menos que un enano lo cargase, así que se apartó discretamente para proseguir adelante, pues le intrigaba saber que había mas adelante. No había podido ver ni de reojo (otra vez, rayos...) el extraño papelejo, y se conformó, a regañadientes en seguir y ver la siguiente recamara con sus propios ojos.
No había podido avanzar casi nada, cuando el elfo fue golpeado por un gran tronco al atravesar la puerta. Vio su cuerpo desplazarse hacia atrás violentamente, como alcanzado por un garrote gigante. Con los ojos abiertos como platos, Valk miró al elfo, que parecía estar todavía entero. No había notado nada extraño al mirar la puerta, no podía creer que hubiese habido una trampa allí. Tal vez si el hubiera seguido adelante podría haber evitado el golpe, o haber detectado el mecanismo que la había provocado, en vez de recibirlo Aurellion.
Todavía no se había recuperado de lo que había pasado, cuando Wanda se adelantó hecha una furia. Había reconocido que era una mujer temperamental, apasionada para un adjetivo mas amable... Pero nunca había presenciado la magia frente a sus ojos. Sus cabellos parecían mecerse al ritmo de un ardiente fuego y un destello brillante es sus ojos lo dejó helado (a pesar del vibrante calor que emanó de ella). Llamas salieron de su cabeza y la coronaron, en una atemorizante y majestuosa imagen; y luego se dirigió hacia todo el grupo, con palabras duras, pero que a Valk le resultaron muy ciertas. No iba mentir, le causó muchísima gracia que el arrogante y altanero noble se hubiese golpeado (lo merecia... un poco); pero lo cierto es que de nada sirve tratar de entorpecerse el camino así entre compañeros, que la Fortuna, que Ranald había puesto en su camino. Mas de acuerdo estuvo (y esto lo tranquilizó y ganó su simpatía), con las palabras acerca suyo.
Ya era hora que pusiesen en su lugar a estos patanes...
Esperó unos instantes mientras el sacerdote elevaba una plegaria e imponía sus manos sobre el elfo, al tiempo en que Wanda ofrecía su hombro a Herr Isenburg. Siguiendo la orden de la hechicera, se adelantó y se asomó cuidadosamente tras la puerta, atento a cualquier indicio de peligro u hostilidades. La experiencia le decía que jamás debía contradecir a una mujer enojada, y hoy, bajo las montañas en un rincón perdido en el Trasero de Sigmar, no sería la excepción.

FDI: Estoy alerta por cualquier indicio de hostilidad o cosa que me llame la atención "percepcion". Trato de "buscar" alguna salida, aunque sea oculta, de dicha habitación....
Mirá que me pongo el sombrero picudo y agarro la varita, eh?

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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por El_Bardo » 04 Sep 2009, 12:50

Tregil Grekil

Tras el discurso del Orejas Picudas y el cabreamiento de Isenburg por llamarle Pistolero, el compañero elfito tiene mala suerte y casi es derribado entero por un tronco de árbol.

Tregil sigue refunfuñando tras los discursos, se pone el hacha en el hombro izquierdo y le responde al noble:

-Mire compañero Herr Johannes von Isenburg- aun qué no le gusto llamarle asi con cara de decepción- los trolls son jodíos de matar tendremos qué cooperar para destruirlos en tal caso de que halla supuestamente uno, por que una sala abandonada y con carne de pescao podrida de por medio ya es un aviso. Pero ¡ os juro por mi vida que si entramos en combate, me llevare algún piel verde el primero y daría mi vida por cada de uno vosotros, Orejas Picudas incluido!- sonrio a Aurelion, dejo el hacha de combate en el suelo, cierro la mano derecha como un puño y me la pongo sobre el pecho en señal de honor para todos- en la guerra todo vale,pero con vosotros iría hasta el mísimo infierno de los Desiertos del Caos.

Tras el discurso que le encanta a este grupo Tregil vuelve a coger el hacha y espera la orden de avanzar.

PD: La señal de mano de " honor" es cuando Máximo general en Gladiator se lo hace a su compañero centurión cómo una señal de respeto.
Si miras esto eres cotilla ¿lo sabias?.

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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Weiss » 28 Sep 2009, 20:42

Johannes von Isenburg

Después de todo, las cosas no salieron nada mal. Johannes vio cómo el elfo se acercaba erguido, orgulloso a la puerta, como si sólo él fuese capaz de realizar tal proeza. Lo siguiente que vio fue al elfo volando. Un tronco de dimensiones épicas apareció de la nada, golpeando a Aurelion en todo el pecho, proyectándole hacia atrás como si se tratase de un simple muñeco. El elfo recorrió varios metros antes de aterrizar, y Johannes creyó que lo más probable fuese que estuviese ya muerto...

Sin embargo, y para asombro de Von Isenburg el elfo se levantó lo más rápido que pudo. Definitivamente, aquel elfo era idiota. Acababa de sufrir una herida que si no le mató fue de misericordia, y aún así decidía levantarse, para mantener su fachada de invencibilidad, de superioridad... Poco a poco, fue avanzando hacia una esquina, seguramente presa de uno dolores enormes, que él intentaba disimular.

Johannes no tuvo tiempo ni de pensar un comentario ingenioso antes de que la hechicera interviniese. Von Isenburg sabía que los piromantes tenían temperamento, pero nunca habría llegado a imaginar semejante explosión repentina. Wanda hablaba encolerizada, y cuando desplegó una imponente corona de llamas, Johannes no pudo sino asombrarse aún más. Las palabras de la hechicera eran sin embargo ciertas, todas y cada una de ellas. Se sintió halagado cuando habló de él como la única persona capaz de liderar aquel grupo.

En aquel momento, Johannes sintió un ataque de responsabilidad. Hasta ese momento se había limitado a decir cómo deberían hacerse las cosas. Pero ahora, sabía que había alguien que confiaba en él, que pensaba realmente que él podía liderarles, y que era su tarea velar por el bienestar de todos.

Johannes era un Von Isenburg, y ante todo debía mantener el nombre de su familia. Si su honor le obligaba a dirigir a aquel variopinto grupo, lo haría. Había gente que esperaba cosas de él, y no les defraudaría. Convertiría en algo personal la búsqueda de la reliquia, aunque en un principio no le hubiese interesado lo más mínimo.

Wanda le ofreció el hombro, a lo que Johannes se negó con un gesto. De momento, podía andar solo. Mientras tanto, uno de los Sacerdotes se había acercado al elfo, que seguía en un rincón de la sala. El último en intervenir fue el enano, con un discurso tan ininteligible como los anteriores.

¿Trolls? ¿Desiertos del Caos?

Johannes prefirió hacerle caso omiso antes que volver a malgastar palabras. Mientras el enano siguiese siendo útil, a Johannes le darían igual sus paranoias. Vio cómo Valkmar inspeccionaba la sala de la que había salido el tronco, que a simple vista era un callejón sin salida. Esperó a ver si el curioso personaje tenía algo interesante que decir. En el caso contrario, ya era hora de moverse.

Movámonos. Creo recordar que dejamos atrás una bifurcación, Volveremos sobre nuestros pasos y continuaremos por allí.

Johannes volvió a sentir el peso de la responsabilidad. Ahora era el líder. Y un líder no debe equivocarse, porque la moneda con la que que pagan sus errores son vidas...
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Nimref » 28 Sep 2009, 21:48

Heirst Frederik von Torq

El sacerdote escucho el discurso de la hechicera, asintiendo lentamente con la cabeza..

Por fin alguien pone al grupo en su sitio...

Pero, de pronto, no pudo evitar levantar una ceja y quedar perplejo ante lo que decia: ¡El resto, ya sabréis cual es vuestro sitio, pero hasta ahora no han quedado claras ni vuestras habilidades ni vuestra posición, pero lo único que espero es que no seáis un estorbo para los demás!

¿Asi que yo soy del resto?

Era un mal menor, al menos no se habia centrado en él, que, de haberlo hecho, estaba seguro de que seria para mal... Le hecho una ultima mirada y escucho lo que dijo el noble

En efecto, herr von Isenburg... habia una bifurcacion, sera mejor que sigamos por alli -hago una leve inclinacion de cabeza y le sigo

Procura no ser un estorbo tu tampoco, lo unico que has hecho hasta ahora ha sido gritar... penso mientras apretaba los dientes...
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Drachenfels » 29 Sep 2009, 01:39

Excelente, pienso. Al fin parece que algunos han arrancado sus telas de araña de sus entumecidos cerebros y han empezado a darse cuenta de que es lo que les rodea.

Al ver que Herr Von Isenburg se alza por sus propios métodos me retiro ligeramente y me mantengo atenta a sus indicaciones. Su silencio a mis palabras lo tomo como una muestra de aprobación. Me sitúo justo a su derecha, algo por detrás de él y si el espacio no me lo permite, yo seré quien guarde sus espaldas. Esa iba a ser mi posición de ahora en adelante.

Me mantengo alerta, consciente de que mis palabras pueden haber empezado a fraguar el grupo del mismo modo que pueden haber levantado ampollas. Aunque no me importa lo más mínimo, ya conozco que es la insubordinación y la estupidez, y también se lo bien que se marca un sello en la cara de alguien cuando está al rojo vivo. Eso siempre les ayuda a pensar y los coloca rápidamente en su sitio. Pero por ahora prefiero ser algo optimista y pensar que son lo que aparentan.

Movámonos. Creo recordar que dejamos atrás una bifurcación, Volveremos sobre nuestros pasos y continuaremos por allí. - Indica.

Tan punto Herr Von Isenburg abandona la sala, salgo tras él.
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Van Hoffman » 15 Oct 2009, 17:15

Al parecer, aquella condenada sala no tenía salida, y habían dado un paseo para nada. Y no solo eso, si no que habían recibido una dura lección de humildad y compañerismo, todo por la trampa que posiblemente dejasen los orcos tiempo atrás.

Decididos a descubrir lo que quisiera que escondiese aquella condenada gruta, el variopinto grupo se dio la vuelta y se dispuso a desandar sus pasos hasta llegar al puente. Tardaron pocos minutos, y tras subir las escaleras, volvieron al arroyo por el que habían entrado. El viejo puente de madera estropeada comunicaba el pasillo en el que estaban con el de enfrente, y conscientes de que podría hundirse en cualquier momento, pasaron uno a uno.

El pasillo de enfrente, unas escaleras descendentes, giraba a la derecha al cuarto o quinto peldaño, y continuaba recto unos siete metros más, paralelo al arroyo de la entrada, hasta dar a una pequeña aspillera que vigilaba la entrada. Justo al final de las escaleras había una bifurcación que giraba de nuevo a la derecha, dando a un pasillo de casi diez metros, con una puerta de madera al final. A juzgar por los goznes, la puerta se abría hacia dentro...
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Nimref » 15 Oct 2009, 19:02

Heirst Frederik von Torq

Durante todo el camino, el sigmarita estuvo en silencio, meditando y cabizbajo, sin prestar demasiada atencion a lo que ocurriera con el grupo. Al pasar por el puente, fue el primero en cruzar, antes de que se presentara la duda de quien seria el primero en hacerlo

Las posiciones en el grupo estaran muy claras, pero aqui todos echan el muerto a otros...

Siguio andando con un paso decidido, suponiendo que el resto le seguian, hasta que llega a la puerta. Tras unos segundos, en los que dudo si deberia abrir o no, se armo de valor y decidio abrirla

Sigmar Heldenhammer... que sea lo que tu quieras

Chicos, atentos, no quiero que nos llevemos ningun susto al otro lado... -espero unos segundos a que todos estuvieran cerca de la puerta, para que nada pillara desprevenido a ninguno de ellos.

Tras asegurarse de que no habia trampas en las paredes ni el techo, empujo la puerta, atento a cualquier trampa o ataque que esperara al otro lado...
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Drachenfels » 04 Nov 2009, 00:19

“Pasillo, una puerta, pasillo, una puerta,…“ espero que esto no se repita durante mucho más tiempo porque toda esta pérdida de tiempo está empezando a socavar mi poca paciencia. Tras cruzar el puente y volver sobre nuestros pasos habíamos desecho todo el camino, así que no quedó más que bajar por unas escaleras y de nuevo sin más… un pasillo con una puerta de madera al fondo, sin duda hoy Ranald está especialmente juguetón.

Miro como al fin uno de los clérigos parece tomar la iniciativa y se acerca a la puerta. Yo sigo atenta a las instrucciones de Herr Von Isenburg que por ahora parece impasivo y atento a todo lo que ocurre. Evidentemente estoy completamente alerta a cualquier acontecimiento y dejo que sutilmente, tan sutil como cualquier hechicera brillante que se precie, el Aqshy se deslice sobre mí, de la misma forma que un guerrero pondría la mano sobre su arma.

Nota: Estoy atenta a que no haya magia o alguna trampa mágica y además canalizo por si fuera necesario.
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Weiss » 17 Nov 2009, 21:46

Johannes von Isenburg

Con Johannes como recién proclamado líder, el grupo volvió sobre sus pasos hasta la bifurcación que habían dejado atrás, continuando esta vez por el otro camino. Johannes sentía una extraña sensación mientras dirigía a aquellos pintorescos personajes... ¿Qué habrían visto en él que fuese digno de admirar, que le convirtiese el alguien a quien seguir?. Johannes no se consideraba un ejemplo para nadie desde hacía bastante tiempo. De hecho, su presencia camino de los Reinos Fronterizos estaba causada por la antipatía que sentía gran parte del Pistolkorp hacia él. Habían camuflado aquel destierro como una misión honrosa, vital, de suma importancia: el traslado de unos planos del legendario Leonardo de Miragliano. Sí, era una misión importante, y alguien tenía que cumplirla. Pero qué casualidad que fuese Von Isenburg el elegido, teniendo que pasar unos meses fuera de Altdorf...

Unos cínicos sin valor, eso es lo que son...

Johannes estaba convencido de que muchos de sus compañeros herreruelos envidiaban su apellido, el nombre y el dinero de su familia. Y seguramente estuviese en lo cierto. Los Von Isenburg eran una familia legendaria, y eso siempre despertaba la envidia en los demás, como en los nobles ávidos de poder de los que se rodeaba en la capital. No, la vida de Johannes no era envidiable precisamente... Vivía rodeado de gente falsa, sabiendo que la mayoría no le soportaban. Formaba parte de un cuerpo que no le importaba nada, y tenía que fingir que aquello le parecía un honor... Al fin y al cabo, puede que aquel destierro hubiese beneficiado a todos. Ni sus compañeros tendrían que aguantarle a él, ni él tendría que verles la cara todos los días...

Por todas esas razones, y por unas cuantas más, Johannes no se consideraba nada parecido a un héroe, a un guía, a un líder. Sin embargo, el siempre caprichoso destino le había puesto en aquella situación.

Si los dioses existen, tienen un extraño sentido del humor...

Las palabras de uno de los sacerdotes sacaron a Von Isenburg de sus ensoñaciones. Ya habría tiempo para seguir filosofando, pues ahora tenían que afrontar otro problema. Había aparecido una puerta más, y nadie se fiaba en vista de lo que había pasado antes. Justo antes de que el padre Von Torq abriese la puerta, Johannes sacó sus pistolas y se preparó para abrir fuego si era necesario. No quería llevarse sorpresas desagradables.

-Atentos. Ya habéis visto lo que ha pasado antes, así que quiero que estéis preparados.No sabemos qué hay ahí detrás...

En pocos segundos lo sabrían...
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Alexander d'Athayde » 19 Nov 2009, 03:40

Valkmar "Valk" Routhergh

Asi que "Pistolas, el cojo" caminaba delante de todos con esos aires de reiklandés. A Valk no le molestaba en lo mas mínimo que alguien caminase delante de el, y cuanta mas polvora y ganas de volar verdes traseros de orco tenga, pues mejor. Incluso llegaba a divertirle el andar del noble, casi desinteresado, con el que los guiaba.

No lo disimula nada bien, este tío lo esta disfrutando...

Valk cruzó el puente tras las Pistolas y la Brillante. No ocupaba la retaguardia ni el frente, sin embargo el frio acero de sus dagas tras la chaqueta lo tranquilizó. Hay que estar preparado ante cualquier cosa, pues el viejo Ranald es caprichoso. Levantó los ojos y le susurró que le guardase y, llegado el caso, guiase el destino de sus dagas.
Finalmente, llegó a la puerta, la cual estaba siendo afanosamente examinada por el cléigo.

Ja... Novato... Si eso guarda una trampa, tío, no la hallarías ni con la ayuda de todo tu decadente clero...

Se disponía a acercarse al hombre a proporcionar algo de ayuda, pero el tío ya se había adelantado. Si aparecía otro tronco, la pasaría mal.
Aguardando lo que pasase, en las sombras, deslizó sus manos en su chaqueta y empuñó las dagas.

A ti me encomiendo, Ran...
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Re: Capitulo 1 - Jamás llegaron los refuerzos

Mensaje por Van Hoffman » 01 Dic 2009, 18:26

La puerta se abrió de nuevo con un crujido, y en contra de lo que todos esperaban, nada fuera de lo normal sucedió. Ante el grupo se abría una nueva sala, de unos cinco metros de ancho por seis de largo. Esparcidos por la sala, hay varios muebles podridos y rotos, junto con lo que queda de una puerta. Hay soportes de metal rugoso fijados en el centro de cada muro. El techo está completamente ennegrecido por el hollín. La mayor parte de los muros están adornados con garabatos: desde sencillos dibujos hasta inscripciones rúnicas muy sofisticadas. La mayoría de las inscripciones son de origen orco, ya que sus dibujos y simbolos son fácilmente reconocibles. También hay mensajes enanos, en su mayoría rezos dedicados a las deidades y súplicas para que lleguen pronto los refuerzos.

Al fondo a la derecha, un estrecho pasillo da tras un par de metros a una cueva natural cuyo suelo ha sido visiblemente igualado. Pobremente iluminada por pequeñas fisuras en el muro este (lado derecho), la cueva desprende un hedor muy desagradable. Un primer vistazo revela trozos de tierra cocida esparcidos a lo largo del muro oeste (lado izquierdo) así como una pequeña estructura de madera que cubre un agujero en el suelo. Garabatos similares a los de la sala anterior decoran las paredes.

De nuevo en la sala, frente al pasillo que da a la cueva hay una puerta abierta, colgando de uno de sus goznes, bloqueada. Dicha puerta da a una salita de unos dos metros y medio de ancho por cinco de largo. Hay restos de mobiliario muy estropeados y un soporte para antorcha en medio del muro sur, que también está lleno de inscripciones. Aun así, los muebles están en mejor estado que en la sala anterior. Dos camas, una mesa, dos sillas y un gran cofre se reconocen claramente.

Aparentemente, no hay nada más de interés...
Van Hoffman, pastor de garrapatos por gloria y gracia de Igarol

Nuevos cometidos:
Sacar a pasear al garrapato, limpiar caca de garrapato, cepillar al garrapato, limpiarle las muelas por dentro al garrapato...

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