[Lugar] La escalinata de los dioses

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[Lugar] La escalinata de los dioses

Mensaje por igest » 18 Ago 2009, 11:37

La elevación sobre la que se asienta el castillo de Diamanterra y el barrio rico está limitada hacía el oeste por un acantilado que cae a pico hasta el nivel del mar. Desde allí y hacía el interior (el este) el monte va descendiendo paulatinamente, hasta que acaba convirtiendose en una suave ladera descendiendo hacía el valle que la separa del monte Rigmi. Esta circunstancia ha configurado en gran medida la distribución del barrio rico, y lo más importante ha limitado las vías de comunicación del mismo. En la parte más occidental, cerca del acantilado una calle desciende hasta el barrio élfico en un sinfin de curvas que permiten salvar el desnivel. En la parte media de la elevación del barrio ríco, donde empieza a hacerse menos pronunciada (pero aún así sigue salvandose una gran distancia) una nueva calle desciende en pronunciada pendiente. Esa calle en cuestión, se decidió construir con una escalera en su parte media y dos rampas a ambos lados, para el caso de ser necesario trasladar por ella algún carruaje (cosa, bástante complicada debido a la pendiente y que a buen seguro sería solo posible mediante el uso de cuerdas para elevarlo). Dicha escalera es el elemento más característico (con permiso del elevador del que luego se hablará) de la calle y el que le ha dado el nombre. Puesto que en el extremo final, la calle desemboca en la Plaza de la Devoción se le otorgo el nombre de “La escalinata de los dioses”. Un reflejo del titánico esfuerzo que supone para muchos ascender por su escalera hasta la cima donde varios templos acogen a los que logran ascenderla.

El elevador
Sin duda la escalinata de los dioses se ha convertido en un lugar reconocido por todos los habitantes de Diamanterra. Sus muchos y empinados escalones se han convertido en objeto de apuestas para algunos que quieren demostrar que son los más rapidos subiendolas, mientras que otros apuestan sobre cuando se cobrará la siguiente víctima (su elevada pendiente ha hecho que más de uno muriese al despeñarse pendiente abajo, largamente fue recordado el tropezon del malogrado emisario del vecino reino de Tigarre, que supuso un largo conflicto entre las dos naciones). Sin embargo, un buen día, hace ya algunos años, un noble decidió que no estaba dispuesto a subir esa escalera cuando tuviese que ir de vuelta a su casa y mucho menos dar un rodeo para subir por alguna de las otras calles que suben por la ladera de la montaña en ascenso hasta su hogar. Así pues, decidió que había que poner una solución a la situación y encargo al gremio de ingenieros enanos la construcción de un sistema de poleas que sirviera para ascender una especie de carruaje, sujeto por cadenas a las poleas, sin esfuerzo alguno para sus ocupantes, algo similar al sistema de ascensores ideado por los enanos para subir mercancías y gente a lo alto del promontorio donde se asienta la ciudadela enana.

Pues bien, los deseos de ese noble se vieron satisfechos, no sin antes desembolsar una cuantiosa suma de dinero, que fue a parar a las arcas del gremio de ingenieros enanos, y en un par de años, estos habían construido el elevador que el noble había ansiado. Por supuesto, se convirtió en todo un exito entre los nobles, y finalmente llego a convertirse incluso en una fuente de ingresos para el noble que tuvo la idea, que comenzó a cobrar una pequeña suma a todos los que querían emplear el elevador para evitar los escalones de la escalinata de los dioses. Por supuesto, la suma solicitada por el servicio solo estaba al alcance de los más adinerados, y se convertiría en todo un sintoma de poderío dentro de la ciudad. Esto sería más cierto aún, cuando un par de años después el mismisimo rey del reino decidiese probarlo. Un par de doblones por pierna y por trayecto, eran una suma que no todos podían pagar. Sin embargo la fama de ese elevador se hizo tan grande que muchos habitantes de la ciudad y de otras partes del reino decidieron usar sus ahorros en un viaje que se les antojaba fantástico. Con las mejores vistas de la ciudad, y que decir cuando el sol se pone y tiñe de rojo el cielo, todo un espectaculo.

Albrecht Grunenwald (capataz del elevador).
Albrecht es un hombre ya bien entrado en la edad madura y cuyos efectos empiezan a notarse bastante evidentemente. Su barriga empieza a tener unas dimensiones considerables y el pelo empieza a escasear y clarear en las sienes. Albrecht no lleva muy bien el paso del tiempo y su empeorado aspecto le hace estár de continuo malhumor. Sus intentos por mejorar el aspecto se centran actualmente en una serie de ropas, de colores más bien chillones que le ha recomendado un sastre, “para disimular su creciente volumen” lo cual se ha cobrado varios chistes entre sus trabajadores. Albrecht sin embargo sigue ajeno (o al menos eso hace aparentar) a los comentarios de sus trabajadores y otros personajes. De hecho, su jefe está pensando en despedirle porque el estridente aspecto que presenta, empieza a ser ligeramente desagradable para algunos de los nobles que usan con frecuencia el elevador. Sin embargo, Albrecht sabe que algo no funciona y ultimamente se le ha visto en lugares muy poco recomendables en busca de alguna solución para sus problemas.

El secreto de Albrecht
En su búsqueda de una solución para sus problemas de aspecto Albrecht ha contactado con una boticaria de los barrios bajos, que le ha suministrado un supuesto remedio contra la vejez y la edad, que le debería aportar renovado vigor y ayudarle a recuperar la forma. Sin embargo lo que Albrecht no sabe es que lo que realmente está tomando es un preparado que utiliza una dosis de raiz de bruja y ahora es un adicto a esa sustancia (por supuesto, es una estratagema de la boticaria para ganarse un cliente fiel, y el remedio en si apenas si tiene efecto alguno, excepto el de provocarle la caida paulatina del pelo). Pero a Albrecht le sirve cuanto menos como excusa para convencerse de que puede seguir intentando invitar a jovenes mujeres a un agradable paseo con el en el elevador. Pero la ultima joven a la que invito se nego, y Albrecht cegado por la ira y la necesidad de una nueva dosis de su remedio, sin saber como acabo matandola con sus propias manos. Ahora vive atormentado por ese asesinato y se comporta de forma cada vez más extraña.... por supuesto sigue tratando de invitar a más mujeres a contemplar una inolvidable vista de la ciudad en su compañía. ¿Que pasará la siguiente vez que una mujer se niegue a acompañarlo? El cadaver de la mujer que asesinó nunca apareció.... ¿porqué?

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