Situación política

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igest
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Situación política

Mensaje por igest » 17 Ago 2009, 16:46

El reino de Obregón siempre ha sido regido por una monarquía, sin embargo en la actualidad, tras un tiempo de relativa calma en cuanto a conflictos (recordemos que la tormenta del caos no afecta mucho a esta región) las cosas están empezando a cambiar. Está Gestándose una corriente de rechazo a la monarquía y tras la cual no solo hay "ideales" de libertad, sino también muchos intereses. Es el caso de algunos mercaderes, que ven en la caida de la monarquía una posibilidad de que sus ingentes fortunas les sirvan para hacerse con el poder y acumular así aún más si cabe. Algunos importantes mercaderes ven sin embargo esta situación con cierta intranquilidad, pues creen, que los siguientes en caer sean ellos, una vez se revele el pueblo y tratan de frenar en lo posible esta corriente "revolucionaria". En cuanto a las razas no humanas, estás aun no se han decantado... por su parte los elfos tratan siempre de mantener cierta "independencia" con respecto a los humanos, aunque saben que deben andarse con ojo, para defender sus intereses y sobre todo los secretos que se esconden en su dominio.... Los enanos, más bien reacios a los cambios prefieren seguir tal y como hasta ahora, aunque empiezan a mostrar algunos signos de descontento y esos enanos ven la misma oportunidad que los mercaderes partidarios de la revolución en contra de la monarquía.....

Así pues el Reino de Obregón y Diamanterra, son caldo de todo tipo de conspiraciones.....

Como en cualquier monarquía el sistema político del reino de Obregón (y por ende de Diamanterra) esta centrado en la figura del regente. Sin embargo en el reino de Obregón con los años la figura del rey ha dio perdiendo fuerza y actualmente aunque su poder sigue siendo muy importante este se ha visto seriamente mermado. En la actual estructura de gobierno el rey es quizás solo uno más dentro de un enmarañado sistema político que abarca desde los validos del rey hasta los secretarios de los consejeros más insignificantes, pasando por muchos personajes todos ellos compitiendo entre si por un mayor renombre e influencia. Partiendo de la figura del rey tenemos, como se ha dicho, multitud de personajes en el ámbito político, comenzando por los tres validos del rey. Se trata de los hombres de confianza del rey, nombrados directamente por el y que toman su palabra de los deseos (o al menos supuestamente) de su majestad. Ellos actúan en todo momento en representación del rey, el cual generalmente estará más ocupado en otros asuntos (generalmente dedicándose a cosas menos “aburridas” y que alimentan su atención) y delegará en ellos su poder de tomar decisiones.

La existencia de tres validos del rey es fundamentalmente para evitar que una sola persona pueda concentrar tanto poder, como el que presupone este cargo, y de esta forma las acciones son más consensuadas. Aún así y para evitar que tanto el rey como sus validos puedan actuar de forma totalmente impune, se creo el “consejo real” conformado por los doce nobles más importantes del reino además del propio rey.

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Si quisiésemos describir con una sola palabra la situación política en el reino de Obregón (y por supuesto en Diamanterra) tendríamos que describirla como “caótica”. A pesar de tratarse de un sistema monárquico donde la figura del rey es el centro alrededor del cual gira todo, el intrincado sistema que se ha ido conformando con el paso de los años ha llevado no solo a que el rey haya perdido parte de su poder, sino a que en muchos casos nadie sepa quien es el verdadero responsable. No cabe duda que el rey es el representante absoluto del reino de Obregón, pero la proliferación de cargos de importancia ha llevado a que ese poder se vea en cierto modo repartido en varias figuras. Desde hace aproximadamente trescientos años, cuando gobernaba ¿?, este nombro a uno de sus más allegados “valido” del rey otorgándole poder para tomar decisiones en nombre suyo. Así pues con poder suficiente para tomar decisiones en nombre del mismísimo rey (las cuales solo podrían ser rebatidas por el mismo rey) el puesto se convertiría en uno de los más codiciados por todos en el reino. Sin embargo la actuación de los validos no sería siempre la más acertada y así ¿? en el año 20¿? Tras sufrir muchas críticas por la mala actuación de su valido establecería que el puesto de valido tendría que estar compartido por al menos tres personas, de forma que las decisiones tuviesen que ser consensuadas previamente así evitar posibles errores. De esta forma, poco a poco, el sistema funcionó y los siguientes reyes dejaron en gran medida el gobierno en mano de sus correspondientes validos.

Grupos revolucionarios
El de Obregón es un reino castigado con especial rigor por los tejemanejes de conspiradores y asociaciones secretas. Unos pocos de estos grupos tienen poder real; uno de ellos, la nunca nombrada en voz alta Asociación, presidida por Jaime Ramírez (ver Barrios Ricos), ha alcanzado tanto poder como para igualar en influencia en la corte a los mayores nobles y gremios. Otros muchos son insignificantes: cábalas de brujos menores, ligas de comercio y gremios menores, y pequeños conventículos de fanáticos agitados por motivos religiosos o políticos.

La Asociación
De largo, el grupo secreto que ha sabido acumular más poder e influencia. Agentes de la Asociación se hayan infiltrados en todos los niveles de la sociedad de Diamanterra, y en la mayoría de las otras villas y aldeas del reino, a menudo sin saber que lo son. La Asociación está estructurada en forma de pirámide, con un grupo de conspiradores que rinden cuenta a otro más reducido de superiores y a su vez reclutan, ordenan y aconsejan a otro más grande de seguidores. En la cúspide, se haya el Gran Manipulador, el Astado, el Hombre Sin Rostro, que siempre parece saber qué traman sus subalternos sin que estos tengan ninguna idea de cuáles son sus planes. En los estratos más bajos de la organización se hayan cientos de personajes, de mucha o poca importancia, que son sutilmente manipulados pero que no saben que no están informados de los propósitos de la Asociación. Puede que sean peajeros que cada vez que determinado noble pasa por el puente a su custodia, mandan una paloma mensajera a un desconocido que paga bien por esa información. O quizás se trate de un cortesano que se ha enamorado irresponsablemennte de una joven furcia, y cuyos susurros de alcoba son escuchados por más de un oído. Incluso es posible que más de una banda de matones o grupo de salteadores de caminos se halle bajo la influencia de un miembro de la Asociación, que los encubre y les señala qué objetivos atacar. A niveles superiores, los miembros creen tener una mayor idea de lo que están haciendo. Algunos creen que la Asociación es una sociedad secreta que busca el conocimiento científico, en un mundo en que la mayoría de las ideas nuevas tienen que enfrentarse a la censura de los gobernantes y a la ignorancia del vulgo. Otros cayeron en la red persiguiendo ideales no menos nobles, idearios políticos proscritos, por amor o por odio. No faltan ni el hidalgo hastiado de todo ni el heredero aburrido, que buscan en el misticismo y el peligro de la sociedad secreta la emoción que falta en sus regaladas vidas. Pero la mayor parte de los miembros son nobles y mercaderes en busca de dinero, poder e influencia, que buscan reunirse con sus iguales para conspirar y tornar la política a su favor, y favorecerse mutuamente, y perjudicar a sus enemigos. Una pequeña élite sabe cuáles son los verdaderos objetivos de la organización. Saben que no busca un nuevo orden, ayudar a este noble en su búsqueda de poder o ayudar a una clase social por encima de otra: sus fines son la destrucción de todo, sumergir al mundo en un baño de sangre, y al reino en el infierno de una guerra civil. Pues son secuaces y esclavos del Gran Arquitecto del Destino, y su voluntad no es otra que sumergir al Viejo Mundo en una marea de Caos. Y en la cima de la pirámide, manipulador y embaucador, ignorada por todos su verdadera actividad, Jaime Ramírez mueve los hilos de la telaraña.

Los Hombres Libres
Este grupo revolucionario ha tenido cierto éxito entre la bohemia y los estudiantes de la capital. Inspirados por lecturas traídas del Imperio, como los escritos del proscrito Yefimovich o el libro "Gobierno del pueblo" de Hoffman, buscan establecer en el pequeño reino estaliano una "nueva sociedad" basada en la razón y en el conocimiento, en la que el oscurantismo y la superstición sean dejados de lado y gobiernen los que más saben, que por supuesto serán ellos. Se oponen a los poderes tradicionales del clero, la nobleza y la monarquía (aunque muchos de ellos son nobles), y de un modo abstracto dicen querer un gobierno más "racional". Sin embargo, sus escasos miembros pasan la mayor parte del tiempo discutiendo los puntos de su temario y escribiendo manifiestos y proclamas sofisticados, sin resolver ocuparse de nada. En general, son poco peligrosos, y no se les atribuye ningún acto de violencia.

La comisión de la estaca
Siempre ha habido una comisión de la estaca. CAda vez que un noble azota a un campesino por no apartarse a tiempo, cada vez que un joven hidalgo seduce a la fuerza a la hija de un aldeano sin que este pueda decir nada, siempre que los recaudadores saquen las aldeas sin dejas tras de sí más que pobreza e inseguridad, el resentimiento de los pobres contra los ricos crece un poco más. Las áreas del interior del reino han visto multitud de rebeliones campesinas a lo largo de los siglos, en alguna ocasión incluso con algo de éxito. A medida que la ciudad de Diamanterra crecía, los barrios bajos se llenaban de gentes desesperadas y misérrimas, cuyo número aumenta en las épocas de bonanza y que se mueren de hambre cada vez que una mala cosecha hacía aumentar los precios. Pero los plebeyos de la capital, en cambio, nunca fueron lo suficientemente numerosos como para imponerse.

Los tiempos están cambiando. El comercio y la artesanía crecen y lo mismo hace la población de las ciudades, la humanidad sigue estando dividida entre los que tienen de más y los que no tienen. La comisión de la estaca tiene su orígen en las antiguas hermandades campesinas que se rebelaron una y otra vez contra el régimen feudal, pero a diferencia de sus antepasados, los miembros de la moderna comisión pertencen a los barrios bajos y a los obreros de Diamanterra. En sus filas hay de todo: desde idealistas que propugnan destruir la monarquía y abolir los privilegios nobiliarios, a viejos perdedores que sólo quieren degollar al propitario del taller en el que trabajan. Y gobernándolos a todos, incitando el terrorismo y las matanzas, hombres hambrientos de poder y dispuestos a todo, cuyas ansias de gloria y riquezas los convierten en un objetivo fácilmente manipulable por pate de los esbirros de Jaime Ramírez.

Partidos
Pese a que en el reino de Obregón, en teoría, el rey manda y los súbditos obedecen, las dinámicas de palacio y los poderes económicos y militares se han ido organizando de algún modo para influír en el rey a lo largo de la historia. Obviamente, estas alianzas y grupos de poder han ido variando a lo largo del tiempo, pero siempre han existido individuos manejando desde las sombras la política del país.

La Santa Inquisición

Los realistas
Básicamente, aquellos que apoyan sin reservas el poder del monarca. El rey actual tiene pocos partidarios incondicionales y su posición, aunque de gran relevancia, es precaria en cuanto a que tiene que negociar a cada paso que da con los poderosos lobbys de los nobles y los mercaderes.

Los nobles
El partido de los grandes terratenientes del interior, liderado por Lopo Núñez. Alarmados por la pujanza de las clases medias, una buena parte de la nobleza ha cerrado filas alrededor de los ideales más tradicionalistas que simboliza Lopo. Ejercen constantemente presión en la corte para que se amplíen los privilegios nobiliarios y se resuciten las antiguas costumbres. Ferozmente opuestos a los mercaderes.

Los mercaderes
Integrado por los poderosos miembros del Gremio de Comerciantes con sede en Diamanterra. Los comerciantes han medrado durante los últimos siglos gracias a la actividad portuaria, a expensas de los nobles y los religiosos, pero históricamente estaban demasiado enfrentados por disputas de competencia como para hacer un frente común y hacerse oír. El líder de esta facción es indiscutiblemente Jaime Ramírez, que no tiene malas relaciones con los principales clanes de comerciantes (que por otro lado se odian ferozmente entre ellos).

Los no-humanos
Pese a no ser súbditos formales del Rey de Obregón, cada una de las dos comunidades importantes de no-humanos (elfos y enanos) desempeña un papel fundamental en la economía del Reino. De hecho, la ciudad de Diamanterra no podría haber surgido si no fuera por la famosa mina enana, y su actividad económica sería una sombra de la actual de no ser por el comercio marítimo con los elfos. Por lo tanto, ambas comunidades tienen un papel importante y capacidad de presión en la política del Reino, y suelen formar un frente unido cuando se comunican con la Corte. En términos generales, los enanos apoyan a la monarquía y mantienen buenas relaciones con los mercaderes y los nobles de Diamanterra, se llevan peor con los señores feudales del interior y pretenden mantener el statu quo. Los elfos prefieren no posicionarse con nadie. De hecho, su embajador en la ciudad, Thiuvar Eissel, tiene entre manos el peligroso juego de contarctar con cada facción con separada y prometerle su apoyo contra las otras, haciéndoles creer que son sus únicos aliados entre los humanos.

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