Acto 4: ¡Fuego!

En la ciudad de Mariemburgo se esconden muchas más cosas de las que se ven a simple vista...

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SrSkaven
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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por SrSkaven » 06 Mar 2020, 22:29

Konrad Reder

La brisa marina traía los molestos olores de los canales de la ciudad, pero esa noche casi resultaban agradables. Konrad se sentía bien, casi confiado. Contentar al Ordo y quemar las naves de los estirados elfos del Clan Lianllach. Si todo salía bien puede que hasta se decidiera a invitar a una cerveza a Theo y a cortejar con algo del oro de la bolsa de Matthias a Roseane.

Parece que la llovizna nos dará algo de tregua. Un golpe de suerte. Corrígeme si me equivoco Theo-Aunque por su tono está claro que no espera una réplica- pero será más conveniente que crucemos el Reik que serpentear entre el resto de canales, para alejarnos de los ojos curiosos. Deberíamos partir con premura, no sea que las palabras de nuestros amigos prendan demasiado rápido y perdamos la oportunidad de aprovechar los disturbios.

Konrad se acomodó en la barca mientras se dirgía a su compañero, frotándose las manos para alejar el frío húmedo que flotaba en la ciudad.

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Nocturno
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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por Nocturno » 07 Mar 2020, 11:47

Theo Lobster

La barca se movía cruzando el Reik siguiendo el caótico patrón de la mezcla de la marea, la fuerza del Reik y el pequeño oleaje que llegaba hasta allí. Pero para Theo avanzar en el agua era una cuestión de agilidad, como caminar por las callejuelas del Ostmuur. El olor de la suave brisa le hizo recordar otros tiempos en los que la única preocupación era hacer el trabajo y volver a casa con la familia, pero pronto salió de su ensimismamiento...

Parece que la llovizna nos dará algo de tregua. Un golpe de suerte. Corrígeme si me equivoco Theo-Aunque por su tono está claro que no espera una réplica- pero será más conveniente que crucemos el Reik que serpentear entre el resto de canales, para alejarnos de los ojos curiosos. Deberíamos partir con premura, no sea que las palabras de nuestros amigos prendan demasiado rápido y perdamos la oportunidad de aprovechar los disturbios.

Theo sonrió y respondió a su compañero:

Has dado en el clavo Konrad. Nos moveremos siguiendo la línea del Reik hasta llegar a los bajíos del Rijker (se refería a las pequeñas islas que sembraban el centro de la desembocadura) Y después viraremos poco a poco al norte; Daremos un poco de rodeo, pero evitaremos que nos detecten esos "sucios" elfos.

Era la vía más rápida, que de día era impracticable debido a la cantidad de embarcaciones que se movían por el canal. En Mariemburgo también impera la ley del más fuerte, y son las barcas menores las que tienen que dejar paso a las barcazas y estas deben dejar pasar a los barcos; Cualquier problema en ese sentido será directamente achacado a la embarcación de menor eslora, aunque quizás unas pocas (o muchas) monedas ayuden a resolver los casos más complejos.

En cualquier caso de noche era con diferencia la ruta más rápida que dejaba cierto espacio con el Elfsgemeente, porque quizás los estirados estuvieran pendientes de los que se acercaran a sus dominios.
Poco a poco la barca va tomando el camino y nos acercamos al Vaakland. Pronto nos ocultaremos lo mejor posible e iremos disparando y moviéndonos con la barca por el canal, bien pegados a la orilla y apuntando antes de encender la punta de los virotes. Era la hora de la verdad. Era la hora del Ordo.

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por Nocturno » 07 Mar 2020, 11:47

Theo Lobster

La barca se movía cruzando el Reik siguiendo el caótico patrón de la mezcla de la marea, la fuerza del Reik y el pequeño oleaje que llegaba hasta allí. Pero para Theo avanzar en el agua era una cuestión de agilidad, como caminar por las callejuelas del Ostmuur. El olor de la suave brisa le hizo recordar otros tiempos en los que la única preocupación era hacer el trabajo y volver a casa con la familia, pero pronto salió de su ensimismamiento...

Parece que la llovizna nos dará algo de tregua. Un golpe de suerte. Corrígeme si me equivoco Theo-Aunque por su tono está claro que no espera una réplica- pero será más conveniente que crucemos el Reik que serpentear entre el resto de canales, para alejarnos de los ojos curiosos. Deberíamos partir con premura, no sea que las palabras de nuestros amigos prendan demasiado rápido y perdamos la oportunidad de aprovechar los disturbios.

Theo sonrió y respondió a su compañero:

Has dado en el clavo Konrad. Nos moveremos siguiendo la línea del Reik hasta llegar a los bajíos del Rijker (se refería a las pequeñas islas que sembraban el centro de la desembocadura) Y después viraremos poco a poco al norte; Daremos un poco de rodeo, pero evitaremos que nos detecten esos "sucios" elfos.

Era la vía más rápida, que de día era impracticable debido a la cantidad de embarcaciones que se movían por el canal. En Mariemburgo también impera la ley del más fuerte, y son las barcas menores las que tienen que dejar paso a las barcazas y estas deben dejar pasar a los barcos; Cualquier problema en ese sentido será directamente achacado a la embarcación de menor eslora, aunque quizás unas pocas (o muchas) monedas ayuden a resolver los casos más complejos.

En cualquier caso de noche era con diferencia la ruta más rápida que dejaba cierto espacio con el Elfsgemeente, porque quizás los estirados estuvieran pendientes de los que se acercaran a sus dominios.
Poco a poco la barca va tomando el camino y nos acercamos al Vaakland. Pronto nos ocultaremos lo mejor posible e iremos disparando y moviéndonos con la barca por el canal, bien pegados a la orilla y apuntando antes de encender la punta de los virotes. Era la hora de la verdad. Era la hora del Ordo.

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por igest » 19 Mar 2020, 22:27

Si bien Theo ha logrado manejar con bastante soltura la barca, manteniéndoos a flote con la carga del barril y vuestro propio peso... las corrientes del rio han hecho que para evitar acabar hundiéndoos en el rio o arrastrados hacia la desembocadura (lo cual en un cascarón tan endeble no es ni mucho menos recomendable), Theo haya tenido que acercarse más de lo que esperaba a la orilla del barrio élfico. Desde esa distancia, podéis ver las siluetas estilizadas de los edificios élficos... aparentemente más frágiles, pero sabéis que es solo en apariencia. Las altas paredes de las zonas más protegidas o los pináculos de algunos de sus edificios podrían aguantar la embestida de un grupo de trolls... y sin embargo parecen todos tan delicados... tan finamente decorados....

Konrad, ocupado en evitar que las salpicaduras ojasen los virotes o que el barril de brea se derramase, permanecía al margen de todo lo demás. Theo, se afanaba en evitar un mal mayor, y también acercarse demasiado a la orilla de esos orejas picudas.. pero vio moverse en lo alto de uno de los edificios... parecía un guardia élfico. No podía estar seguro de si les había visto o no, pero estaba allí.... quizás la oscuridad y la distancia bastarían para evitar ser detectados... ahora que estaban tan cerca ... un giro un poco más adelante y verían los primeros veleros, más allá el Vlakland.

¿Que hacer? Quizás el guardia haya detectado su presencia.... o quizás aún sigan sin ser descubiertos... ¿es momento de cambiar el plan previsto o se sigue adelante? Y vuestros compañeros ¿que es de ellos?

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por SrSkaven » 22 Mar 2020, 23:52

Konrad Reder

El suntuoso barrio élfico se perfilaba gracias a luz que arrojaba Mannslieb. El pensamiento de que un fuego descontrolado, quizás iniciado en sus naves, acabase reduciendo a cenizas todo el barrio perfiló una sonrisa en el sombrío rostro de Konrad. La mezcla de emoción y miedo hizo que el vello del cirujano se erizara. Ajeno a los posibles ojos que oteaban desde el Elfsgemeente, Konrad solo podía pensar en las futuras recompensas por parte del Ordo.

Bien Theo, ya estamos cerca de nuestro objetivo. Deberíamos buscar una buena posición desde la que disparar y esperar a que empiecen los disturbios. Siempre que nuestros compañeros no hayan metido la pata...En ese caso dependeremos de nuestros brazos y tu pericia para no...

Konrad no termina la frase. La idea de su propia mortalidad es algo que perturba su mente. Y allí, flotando en medio de la oscuridad y ante el evidente riesgo de las represalias por parte de los elfos o del Ordo, era incapaz de verbalizarlo.

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por Nocturno » 28 Mar 2020, 12:16

Theo Lobster

Bien Theo, ya estamos cerca de nuestro objetivo. Deberíamos buscar una buena posición desde la que disparar y esperar a que empiecen los disturbios. Siempre que nuestros compañeros no hayan metido la pata...En ese caso dependeremos de nuestros brazos y tu pericia para no...

Debemos contar con ellos Konrad, y tal vez solo tengamos una oportunidad de disparar, así que vamos a por ello

Mientras decía esto se apuró para llegar cuanto antes a una posición de disparo. Al fin y al cabo daba un poco igual que les hubieran visto, debían de ceñirse al plan y tratar de prender fuego a la resistente madera élfica. De ponto, una duda surgió en su mente: ¿Encantarían los elfos su propia madera? No era momento de tener dudas; Adelante y hacia arriba.

Vamos Konrad, prepárate para disparar si hay distancia de tiro

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por igest » 29 Mar 2020, 19:55

Vamos Konrad, prepárate para disparar si hay distancia de tiro

Las palabras de Theo vinieron acompañadas de un nuevo y brusco vaiven de la barca como consecuencia de la corriente... La barca había seguido avanzando como estaba previsto gracias a la habilidad de Theo con ella y el último giro había dejado ya a la vista los primeros veleros élficos. Pese a la oscuridad nocturna, parecen poseer una especie de brillo propio... casi podríais pensar que se trata de algún tipo de magia élfica. Pero no es el moemnto de titubear... ahora que están a tiro...

Repentinamente, la barca parece dejar de moverse tanto. Habéis salido ligeramente de la corriente principal de la desembocadura tras girar y ahora el agua está más calmada, parece que de nuevo la suerte os sonrie esta noche... o quizás no tanto... notáis unas ligeras gotas de nuevo sobre vuestra piel. No son más que gotas sueltas, pero eso hace que tengáis que daros más prisa si cabe....

Theo, prepara la llama, ... dice Konrad mientras prepara el primero de los virotes.

Theo ya ha dejado de dirigir la barca, para preparar los virotes ardientes con los que su compañero comenzará a disparar. El primero de los veleros no está a mucha distancia, veis su silueta perfectamente contorneada con unas teas que iluminan el embarcadero. Theo enciende el primero de los virotes con éxito y se lo pasa a Konrad que lo coloca con destreza en su ballesta... Sus dedos estan ligeramente frios a consecuencia de la noche, la humedad y las gotas, pero aún se sienten suficientemente seguros ... el objetivo es grande, no puede fallar a esa distancia.

Con un zumbido el primero de los virotes sale despedido hacia su objetivo, iluminando la noche mientras recorre la distancia entre la barca y el velero. Véis como logra impactar en su objetivo y con un pequeño destello, véis como el virote se clava en la madera y comienza a arder en un lateral de la embarcación. Ambos exclamáis de júbilo por ese primer impacto exitoso, pero sabedores de que el tiempo juega en vuestra contra, rápidamente conitnuáis con la labor.

Quizás demasiado confiado por el primer éxito, Theo continúa intentando encender el siguiente virote, pero quizás fuese por un simple desatino, quizás fuese que se había confiado tras el exhultante primer impacto, que ve como el siguiente de los virotes acaba por rompersele en las manos. Konrad, nervioso extiende la mano hacia su compañero en espera del siguiente virote,... mientras de solsayo lanza miradas hacia el embarcadero. La llama sigue ardiendo y de momento no ha visto movimiento...

Theo tira al agua el virote roto y lo intenta de nuevo... pero esta vez la cosa sale aún peor. Mientras intentaba prender la brea sobre el virote, un pegote ardiendo cae al suelo de la barca... Konrad se queda horrorizado mirando lo que está pasando... si la llama alcanzase el barril...

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