Acto 4: ¡Fuego!

En la ciudad de Mariemburgo se esconden muchas más cosas de las que se ven a simple vista...

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por igest » 14 Jun 2020, 19:44

Poco a poco, véis como se va retirando hacia un lado y finalmente, cuando cree que ha puesto suficiente distancia con vosotros, se gira y se pierde rápidamente en la oscuridad que os envuelve. Theo se agacha a recoger la bolsa y cuenta el contenido de la bolsa... una buena suma de monedas de plata... es entonces cuando se le pasa por la cabeza que puedan haber dejado escapar algo más valioso. ¿Quizás lo que parecía esconder bajo la capa? Sin duda, una bolsa con tanta plata en este apartado, sucio y maloliento rincón de Mariemburgo no es algo habitual....

Pero para cuando Theo y Konrad apartáis los ojos de la bolsa,os dais cuenta que ha desaparecido completamente en la oscuridad... no escuchais ningún ruido de pisadas lo suficientemente cerca... y también os percatáis de un detalle, la oscuridad de la noche ha caido, y ahora os encontráis ligeramente desorientados en medio de las estrechas calles. Vuestra visión se ha ido acostumbrando a la oscuridad, pero aún así no lográis identificar grandes detalles... todas las casas que os rodean parecen igual de destartaladas y pobres, y tampoco hay otro ruido que pueda llamar vuestra atención. Así que decidís coger la primera salida, con la que creéis que continuaréis profundizando en el Vlakland.

Por aquí Le dice Theo a Konrad.... pensando ya en buscar un lugar donde gastar esas monedas...

Unos pocos minutos después, os dáis cuenta que habéis ido girando hacia vuestra izquierda, y es que frente a vosotros la siguiente calle se abre al final hacia el rio Reik, dejando entrever al fondo algunas luces de un gran edificio, que sin duda sabéis que pertenece a la Isla Rijker y su prisión...
isla-rijker.jpg
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De pronto un escalofrío os recorre el cuerpo, y no es obra del frío nocturno, sino del recordatorio de lo que ese lugar representa... casí parece que se tratase de una broma macabra del destino, que os muestra donde corréis el riesgo de acabar vuestros días en el caso que todo lo que sucede esta noche acabe mal....

Entonces Theo percibe por el rabillo del ojo movimiento ... la calle a su izquierda, también da hacia el río Reik pero apuntando en otra dirección y puede ver con claridad la silueta de un barco élfico aproximándose... ¿Están buscándoles a ellos? En la cubierta puede ver movimiento de varias figuras... si su destino es la orilla del Vlakland sin duda en unos minutos los tendrán encima.... pero ¿osarán los Maniquies perseguirles en un lugar como este?

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por Nocturno » 15 Jun 2020, 17:32

Theo Lobster

Un barco en la noche... Podría ser poético, pero no si va lleno de elfos que te buscan para llevarte a prisión o algo peor. Por un instante Theo lamentó el tiempo perdido atracando a aquel hombre raro por un puñado de monedas; Tal vez habría sido mejor poner su culo a salvo primero, pero tomó nota de la practicidad de la situación.

Una luz de esperanza se abrió paso en las tinieblas de la noche y de su cabeza. Sin dudarlo se acordó de donde podían guarecerse y dijo en alto su destino:

¡La casa de Aldabert! ¡Vamos Konrad!

Cogiendo del brazo a su colega tiró de él para que lo siguiera. La casa de Aldabert no era una taberna en sí misma, sino una casa con un cobertizo en el cual su mujer Bethra y él preparaban comida por una monedas. Solía estar atestada de gente que quería comer y beber por una bagatela sin tener necesidad de saber de dónde venía el producto, pero era de justicia decir que el sabor no era nada malo.

Había estado allí hacía un par de años y no se paró a pensar que quizás algo podría haber sucedido, simplemente cogió a Konrad del brazo y corrió con la seguridad que le daba el alcohol y la adrenalina, pero definitvamente alejándose de la costa todo lo que se puede alejar uno de un mar que inundaba frecuentemente las calles.

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por SrSkaven » 21 Jun 2020, 11:46

Konrad Reder

Mientras corría tras su compañero en busca de algún tugurio donde esconderse Konrad no podía dejar de lanzar miradas a su espalda. Aunque de momento no parecía que estuvieran encima de ellos, sabía que los orgullosos maniquíes iban a peinar bien la zona buscando culpables. Debían pasar desapercibidos y esperar que cargasen el muerto a cualquier indeseable que encontraran por las calles abarrotadas de desperdicios.

Theo, nuestras ropas. Estamos empapados. Como uno de esos elfos nos ponga el ojo encima sospecharán de nosotros. -se entrecorta su voz por la carrera- Necesitamos unas capas para cubrirnos.

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por igest » 24 Jun 2020, 17:03

Al saber que los maniquies podrían estar tras vuestros pasos... la mente de Theo comienza a funcionar a toda velocidad. Sin duda, no está muy por la labor de dejar que le atrapen en este lugar...

¡La casa de Aldabert! ¡Vamos Konrad!

Theo tira de inmediato del brazo de Konrad, quién no tiene mucho tiempo a reaccionar, pero su mente también ha empezado a correr tan frenética como sus pies...

Theo, nuestras ropas. Estamos empapados. Como uno de esos elfos nos ponga el ojo encima sospecharán de nosotros. -se entrecorta su voz por la carrera- Necesitamos unas capas para cubrirnos.

Y así los dos, dandoos la vuelta emprendéis vuestra carrera en medio de la oscuridad de la noche... la casa de Aldabert es vuestro destino, Konrad confía en la cabeza de Theo que va a la cabeza... y mientras corren, a su cabeza le llega el recuerdo de algo que dijo Mathias antes de comenzar con todo esto... - "Cora, Cora Hedwig" - dijo que si las cosas se ponían oscuras, podría ser de ayuda... quizás en la casa de Aldabert puedan encontrar a la tal Cora... o bueno, al menos, si los maniquies les cogen allí, que sea con una jarra de cerveza en la mano.

La carrera se prolonga unos minutos que os parecen eternos. Al principio, solo la oscuridad y el silencio os acompañaron en vuestra huida... Konrad observaba a su alrededor intentando descubrir algo que ponerse por encima y quizás así disimular sus ropas empapadas, y de paso alejar un poco el frío. Pero parece que la suerte no está de su lado... Enfrascado únicamente en seguir los pasos de Theo y de ver si veía algo con que taparse, al principio no se dió cuenta, pero de pronto se dió cuenta de como su compañero parecía dubitativo. ¿Quizás se había perdido en medio de las estrechas calles envueltas en oscuridad? ¿Quizás solo una pequeña laguna en sus recuerdos de la última visita a la casa de ese tal Aldabert?

De pronto Theo estaba allí parado, en un cruce de calles, como cualquier otro de los que habían pasado en su carrera... casas destartaladas a un lado, casas aún más destartaladas al otro... contraventanas cerradas, silencio, oscuridad, suciedad en el suelo... todos los cruces parecían iguales en la oscuridad. Entonces Theo lo escuchó... ruido de pasos... pero no pisadas de botas, ni pisadas de algún incauto perdido, ni quizás las de un borracho que aún se resiste a regresar a su casa... algo más leve, un suave rumor...

Elfos... cerca...

El tono de voz de Theo bajo, hasta el punto de que Konrad pudiese escucharlo pero para no delatar su presencia. Konrad se giró nada más escuchar estas palabras, pero no veía nada en la calle... tampoco sabía exactamente de donde procedía el ruido, pero por las indicaciones de su compañero estaba claro que el ruido procedía de sus espaldas, y quizás le gustaría saber exactamente cuanta distancia les separaría de sus perseguidores. Ni uno ni otro, dudaron mucho en reanudar la carrera.

Al frente Theo no tenía muy claro el camino a seguir... así pues optó por girar a la izquierda, creía que ese camino les acercaría a la casa de Aldabert, y la ruta parecía que les permitiría mantener la distancia con los elfos. Konrad le seguía, ahora menos preocupado de buscar algo que ponerse por encima... tratando de no tropezar con nada y de seguir los pasos de su compañero. Dos giros de calle despés, Theo se dió cuenta de que si bien ahora reconocía algo, su carrera parecía haberles acercado a los elfos, ahora también Konrad podía escuchar el tintineo metálico de las armaduras élficas.

- Por aquí. Una calle más y estaremos frente a la puerta de Aldabert.

Giráis, y os véis sorprendidos por un hombre que se tambalea en medio de la calle... os mira perplejo con sus ojos vidriosos, una botella en su mano y las ropas hechas unos andrajos y cubiertas de barro. Quizás haya salido de la casa de Aldabert de tomar "la última"... aunque no, Theo cree que alguien así no sería bien recibido por Aldabert y Betrha. Lo que si tenéis claro es que al final de esta calle hay un pequeño rayo de luz... ¿por fin un lugar donde guarecerse de la oscuridad de la noche? (y de paso de los elfos).

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por SrSkaven » 30 Jun 2020, 22:33

Konrad Reder

La perspectiva de acabar atrapado por los vengativos elfos no parecía nada halagüeña. Konrad se adelanta a su acompañante y se dirige decidido a esa luz que promete una mínima oportunidad de no caer bajo los maniquíes. Primero sobrevivir a esta noche, luego ya habrá tiempo para pensar como compensar al Ordo.

A la altura del beodo caballero Konrad disminuye su paso, ¿le ha parecido oír algo que podría alertar de la presencia de esos malditos guardias de orejas picudas?

(Una tirada de percepción aquí por parte de Konrad, si no detecta nada extraño seguirá avanzando hacia la luz. Si tiene alguna sospecha de la presencia de maniquíes intentará fingir que ha pasado toda la noche junto al caballero de los andrajos.)

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por Nocturno » 05 Jul 2020, 22:32

Theo Lobster

Theo llegó al cruce y observó las calles; "No recuerdo este lugar" pensó: Era una bifurcación de tres calles, la del frente más grande, la de la derecha que parecía ascender ligeramente llevando la altura por encima del límite de la subida de la marea, y la de la izquierda, que parecía hundirse por debajo del nivel del mar.

No le daba buena espina el camino de la derecha, y el del centro le olía raro, así que cogió el camino de la izquierda. Pronto sintió la satisfacción de haber acertado porque reconoció la calle en la que estaban:

- Por aquí. Una calle más y estaremos frente a la puerta de Aldabert.

Theo observó de pasada a un borracho sorprendido de que saliera de la casa de Aldabert y corrió hacia la puerta. ¡Por fin estaban salvados! ¿Por fin estaban salvados?

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Re: Acto 4: ¡Fuego!

Mensaje por igest » 06 Jul 2020, 17:17

El sentimiento de que las cosas empezaban a ir de mal en peor en esta noche, empieza a apoderarse de Konrad, quién pese a las circunstancias puede aun dedicar un instante a pensar en como compensar al Ordo por su acción... aunque el instinto de supervivencia aún es mayor. De pié cogiendo algo de aliento por la frenética carrera por las oscuras y sucias calles del Vlakland, el barbero cirujando se detiene para escuchar a sus perseguidores. Parece que aunque están cerca, aun existe la posibilidad de llegar hasta la puerta con luz antes que los maniquies les encuentren en medio de la calle...

Theo, parecía más convencido de avanzar, y ni siquiera dudó un instante dejar atrás al borracho y lanzarse a la seguridad del lugar iluminado.

- Por aquí. Una calle más y estaremos frente a la puerta de Aldabert.

Konrad tras asegurarse de la distancia que les separaba de los maniquies era suficiente como para no tener que jugársela en la calle interpretando el papel de borracho junto a aquel hombre, se lanza detrás de su compañero que ya está llegando a la altura de la puerta.

Theo da las dos últimas zancadas e irrumpe en la sala abierta aún, pese a las horas... algo extraño para Aldabert, piensa Theo, pero algo que ahora puede significar su salvación. La sala que actua como "bar" está en bastante peor estado de lo que Theo pudiera recordar, apenas unas cajas sirven como bancos donde sentarse, mientras que unas estructuras no mucho más estables ni fiables sirven de mesas destartaladas... Dentro no hay nadie, a excepción del mismo Aldabert, quién tiene el rosto bastante demacrado y casi no parece ni prestar atención al personaje que irrumpe en la sala en mitad de la noche empapado de arriba a abajo y llenando el suelo con el barro de sus botas.

Cuando Konrad aparece justo detrás de Theo, el hombre levanta la mirada del vaso que estaba limpiando sin muchas ganas y os concee una mirada casi absorta... En la calle el ruido de entrechocar de metal se hace más nítido, calculáis que no estarán demasiado alejados del último giro... si vuestros sentidos no os engañan.

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