Visión Común
“¿Dice usté de lobos? No ha visto usté aún lo que es un lobo de verdá, sin ánimo de ofendé, caballero. ¿Ha oído hablar de la bestia de Bilbali? Negro como la noche cerrada, más de dos varas de alto hasta el lomo, y el aliento como las fauces del infierno. Algunas noches baja del monte y me quita las mejores ovejas, pero nunca se deja ve, para que la gente del pueblo crea que las he perdío yo por beber demasiao vino. Maldito bicho endemoniao, es el mal en persona, se lo digo yo.”
MANUEL HERNÁNDEZ, CABRERO ESTALIANO
“Hay lobo que ze dejan domá, pero no zon loh má feroce’. Hay lobo que zon mu fiero, y zon difícile de domá, poque no ze dejan montá, pero zon buena’ beztiah pa luchá. Hay lobo que no ze puen domá, lobo que zon má lizto que tú y que yo, lobo má orgullozoh, má’ lizto, máh grande’ y má fiero que tó lo demáh. Lobo ke no ze dejan montá por loh trazgo. A veze ze pué ve uno po la noche, en lah montaña, y da buena zuette, pero zi vé uno de cec’ca, korre mucho, poque te pillará y ya no te volverán a vé.”
JERON, MENESTRAL TRASGO
El ojo del Sabio
“Sí, sucedió hará unos veinte años. Uno no para de escuchar todas esas leyendas de grandes lobos embrujados allá en el sur, y sentí curiosidad. Ya fueran bestias malditas o bendecidas, siempre me causó curiosidad que las mayores de las criaturas favorecidas de Ulric eligiesen hogar tan lejos del frío invierno y los templos de Middenheimm. Anduve en peregrinaje 7 noches por los montes en busca de la bestia, hasta que una tarde, sin previo aviso, se mostró ante mí mientras hacía un alto para descansar. Era un animal espléndido, de denso pelaje gris plateado, grande como un caballo, y ojos cargados de sabiduría y sagacidad. Me giré para tomar el arco que yo mismo me había hecho, pero cuando giré la cabeza, la bestia había huído. Maldije mi torpeza y reemprendí la búsqueda. 4 horas después lo volví a divisar, en un claro. Parecía tranquilo, y a pesar de todo mi sigilo, me vió inmediatamente. Mientras me miraba fijamente, coloqué una flecha en el arco y apunté con cuidado, cuando de repente el lobo fijó su vista en un punto hacia mi izquierda y ladró con ferocidad. Me giré para confrontar la posible amenaza que el animal detectara, sólo para descubrir que allí no había nada. Cuando volví a mirar al lobo, por supuesto, ya se había marchado. Me sentí como un imbécil burlado por un animal, y redoblé esfuerzos en dar caza a la artera bestia. Esa misma noche la avisté, trepando unos riscos, cuando la noche ya era cerrada, y una tormenta comenzaba a arreciar. Dos veces más pude avistar su silueta recortada contra la luz del relámpago mientras escalaba frenético, cuando resbalé, arrastrando conmigo una lluvia de rocas que cayeron sobre mí, rompiéndome la pierna izquierda, e impidiéndome moverme. Entonces apareció un oso enorme, como no había visto nunca antes, y creí que había llegado mi final, pero entonces, el lobo plateado apareció de la nada y saltó sobre el oso para atacarle furiosamente, esquivándole y contraatacando valientemente. A pesar de que el combate era hipnótico, el cansancio y el dolor de mis heridas se impusieron, y perdí el sentido. Desperté en un lindero del bosque, cerca de un camino, escuchando aullidos en la lejanía. Renové mis votos a la orden, y cada cinco años vuelvo en peregrinaje a aquél mismo lugar, pero nunca más supe de la noble criatura que me salvó la vida.”
LUDWIG VON KRAUSER, MAESTRE DEL LOBO BLANCO
“Ya han visto cómo funcionan éstas cosas, caballeros. Cada pueblo de montaña y cada comarca del interior posee su propia leyenda sobre un lobo más grande, más temible y más astuto que el anterior. Retratados en unos sitios como bestias aborrecibles, y en otros como espíritus benefactores.
Tratándose de bestias tan misteriosas, que sólo se dejan ver por borrachos o gente que llevaba demasiado tiempo perdida en la montaña, descritas además como seres tan inteligentes que comprenden el lenguaje humano, y tan enigmáticos que asesinan o rescatan a sus testigos a capricho… sólo cabe tomar a consideración dos posibilidades: La primera es que, como el unicornio, los lobos de leyenda estalianos sean una bestia mágica, que actúe como un espíritu protector de la naturaleza o incluso un ejecutor de la voluntad de los dioses. La segunda posibilidad, es que la existencia de estos monstruos legendarios no sea más que un bulo fruto de la superstición, y el capricho de la imaginación de los montaraces de Abasko. Les animaría a que sacasen sus propias conclusiones, pero como verán, la segunda opción parece tan infinitamente más plausible que la primera, que todo el asunto merece ser tomado por poco más que una anécdota para las horas de tedio.”
FRAY HERNÁN DE MONTALBÁN, ERUDITO DE MAGRITTA.
Los montes Abasko están llenos de leyendas sobre lobos. No hay dos leyendas iguales, pues mientras que unas hablan de bestias salvajes coléricas y feroces, capaces de descuartizar un toro en cuestión de segundos, otras retratan a criaturas nobles de gran sabiduría, que ayudan a los hombres justos cuando se ven en necesidad de ello, y que protegen los montes de las criaturas malvadas. En ocasiones, estos lobos aparecen descritos como bestias solitarias, esquivas y difíciles de ver, y en otras, se asegura que se les ha visto liderando manadas de lobos gigantes comunes, para realizar saqueos entre el ganado de los pueblos de las montañas. A pesar de las enormes diferencias de conducta que se aprecian entre unas leyendas y otras, todas comparten una serie de elementos comunes: Los lobos de leyenda son grandes como un destrero bretoniano, más que cualquier lobo gigante, y sin embargo, son sigilosos y precavidos. Son también fuertes como un oso, y enormemente inteligentes. Aunque varían enormemente en colores, todos tienen un pelaje sano, denso y hermoso, y poseen una mirada que puede transmitir más de lo que muchos hombres podrían expresar en palabras en media hora. Por supuesto, no hay dos lobos iguales, y cada leyenda le da un nombre distinto. La bestia negra de Bilbali, el espectro cazador de Kurnous, el aullador invisible de los montes Irrana, o el Lobo de Myrmidia son sólo algunos de los nombres que reciben estas enigmáticas criaturas.


Habilidades: Esconderse +20%, Intimidar +10%, Mando +10%, Movimiento Silencioso +20%, Nadar, Percepción +20%, Rastrear +20%.
Talentos: Errante, Sexto Sentido.
Rasgos: Armas Naturales, Sentidos Desarrollados, Temible, Visión Nocturna.
Reglas especiales:
Armadura: Ninguna
Armas: Dientes, Garras.
Margen de Matanza: Desafiante
Escrito por William Tender
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