No es fácil ser un elfo

FECHA marzo 29, 2019 9:37 am

PUBLICADO POR igest

Como en otras ocasiones, os ofrecemos la traducción del artículo de los miércoles de Warhammer Rol publicado por Cubicle7: No es fácil ser un elfo (en ingles).

Esperamos que disfrutaseis de los últimos artículos en profundidad de WJdR del escritor de C7, Ben Scerri. Si os habéis perdido alguno, podéis ver el primero aquí, el segundo aquí y el de la última semana aquí. Hoy, ¡Ben habla de toda clase de elfos! ¡Como siempre, nos encantará recibir vuestros comentarios en Facebook y Twitter!

Hola de nuevo, gente — ¡Aquí estoy de vuelta para hablar de WJdR! Una de mis cosas favoritas en el mundo de Warhammer es como gestionar las diferencias entre diferentes tipos de gentes. Como inmigrante de segunda generación en Australia, he experimentado esto de primera mano, y aunque hay mucha enemistad entre las diferentes razas en la ambientación de Warhammer, se maneja de una forma muy interesante, precisa y empoderadora.

Esto choca con un tema de debate que he visto mucho en internet — desde los mismos orígenes de la primera edición en los oscuros rincones del incipiente internet. Os preguntaréis ¿De qué debate se trata? Bien, ¡el “hecho” de que los elfos son más poderosos! Así pues, hoy, voy a hacer cálculos, así como un poco de ficción puesto que soy un firme creyente de que ambas cosas van codo con codo, y la ficción es en sí misma una mecánica.

¿Nos metemos a ello?

¿Por qué es tan bueno ser un elfo?

Comencemos con las matemáticas: después de todo los argumentos que estoy a punto de hacer es explicar porque las matemáticas no son importantes, pero si no sabes de donde salen… bien… no sería un argumento muy válido, ¿no os parece?

Echemos un vistazo a la tabla de atributos de la página 33 del libro básico:

Centrémonos en los bonificadores, e ignoremos los dados, puesto que estos siempre proporcionan el mismo abanico de resultados. Podemos ver que, mientras que los enanos y los halflings también tienen características por encima de la media de +20 de los humanos, los elfos no tienen ninguna por debajo de +20… En total, los humanos obtienen +200 puntos de características, los enanos +240, los halflings +230, y los elfos ¡unos increíbles +280!

Si observamos las otras estadísticas, los elfos tienen las mismas heridas que los humanos y los enanos, lo cual dado sus estadísticas adicionales se traducen en que la media de heridas para cada especie es de: 12 para los humanos, 16 para los enanos, 10 para los halflings y 13 para los elfos.

Los elfos también reciben un +1 a movimiento con respecto a los humanos, por tanto, un +2 con respecto a enanos y halflings, haciendo que sea difícil atraparlos si deciden emboscar a distancia con arco y flechas …

El único punto donde los elfos pierden es en el destino, resiliencia y puntos adicionales: los humanos reciben un total de 6 puntos, los enanos 4, halflings 5 y elfos 2.

Honestamente, en este punto, ¡no entiendo porque la gente no está criticando a los elfos más que a ninguna otra cosa!

Los elfos parecen bastante poderosos, aunque esa carencia en destino/resiliencia hace mucho daño si el elfo es… bueno… herido grave. Sin duda pueden esquivar un golpe, pero si las cosas les van mal, entonces les van muy mal, de forma rápida y precipitada. Lo cual es muy propio de la historia de las antiguas razas, ¿verdad?

Pero, como siempre digo: si te has metido en una pelea para la que no estabas preparado, es que ya has hecho algo mal. Que el combate es mortal, es una realidad para todos — diablos, ¡ya escribí un artículo sobre esto antes!

Entonces, podrías estar preguntándote…

…¿por qué no amar ser un elfo?

Lo cual me lleva al verdadero asunto de la discordia que es ser un elfo en el Imperio. O, mejor dicho, discordias, porque son muchas, consumen todo y son ineludibles. Ser un elfo no es como ser un enano — un amigo y aliado del imperio ancestral, omnipresente desde su fundación — o un halfling — vinculados directamente y ciudadanos por derecho del Imperio, tan comunes que rara vez son considerados con algo más que un resoplido de burla. Eso no quiere decir que los enanos y halflings tengan que enfrentarse a sus propios problemas en el a menudo retrógrado e hiperconservador Imperio, sino que los elfos se enfrentan a algunos más. Y como en todas las cosas con WJdR, podemos volver a la famosa dualidad: El enemigo exterior, y el Enemigo Interior.

El enemigo exterior: grandes prejuicios

Los elfos se enfrentan a grandes prejuicios en el Viejo Mundo, los cuales tienden a centrarse en dos aspectos claves de su raza: su histórico conflicto con los enanos y el Imperio, y sus inexplicables diferencias con la humanidad.

Vamos a ponernos el sombrero de Arqueólogo Antropólogo para esto (y, siendo Warhammer, ¡cojamos también una calavera, una daga, y una enorme pluma sobre ese sombrero!), y hagamos un muy breve resumen de la historia del Viejo Mundo.

  1. Los enanos se asientan en la Montañas del Fin del Mundo y los Elfos se establecen en Ulthuan.
  2. El caos se derrama en el Viejo Mundo a través de los polos del norte y del sur, corrompiendo todo en su camino (incluyendo a los primeros humanos), escupiendo una legión de demonios, y poniendo las cosas patas arriba.
  3. Elfos y enanos se encuentran, y se alían para repeler la amenaza para toda la vida. Hacen retroceder a los demonios de regreso a los desiertos del Caos, y las dos especies se convierten en sólido aliados.
  4. Los elfos se asientan en valles del Viejo Mundo, a lo largo de las costas y por las tierras que un día se convirtieron en Tilea, Estalia, Bretonnia, y el Imperio.
  5. Los elfos y enanos iniciaron una disputa, que terminó en una guerra que duró siglos y que dejó a las dos razas prácticamente destruidas.
  6. La mayoría de los elfos abandonan el viejo mundo, y regresan a Ulthuan, convirtiéndose en los Altos Elfos y los Elfos Oscuros, aunque unos pocos permanecieron convirtiéndose en los Elfos Silvanos.
  7. Los humanos finalmente emigran a esas áreas, o salen de sus escondites después que la guerra entre las razas más poderosa reduzca su intensidad. Estos humanos acaban formando el Imperio bajo la guía de Sigmar Heldenhammer

Esta historia ha dejado muchos puntos débiles a todos los implicados: antiguos agravios entre los elfos y los enanos, ira de los elfos contra los humanos por establecerse en “sus” tierras (recordar, que viven mucho más, así que para ellos no ha pasado tanto tiempo desde que vivían en el Viejo Mundo), y temor de los humanos hacia los Elfos (puesto que los Elfos Silvanos) continúan protegiendo sus claros ocultos, y persiguen sus propios intereses, completamente desde las sombras). La longevidad de los elfos, los continuos agravios de los enanos, y la falta de comunicación por todas partes han llevado a una situación donde no hay derechos ni respuestas fáciles, y hay poco interés en hablar de ello.

Estos problemas se ven agravados por el hecho de que, incluso si se habla de la situación, las tres razas — especialmente los elfos y los humanos — tienen tan poco en común que es poco probable que cada bando pueda entender al otro. Como razonas con alguien que simplemente puede esperar 50 años a que mueras de viejo para que él pueda ganar una discusión, ¿todo sin pestañear? Como explicas a alguien que, a pesar de que su familia ha vivido en una aldea durante 100 generaciones, ¡tú mismo viviste allí antes! Esto es solo la punta del iceberg cuando se trata de las muchas barreras filosóficas, culturales, religiosas y biológicas entre las dos razas.

Pero, cuando todo está dicho y hecho, los humanos del Imperio son mucho más numerosos, contándose por millones, y los elfos simplemente tienen que acostumbrarse a eso… pero la gente del Imperio no se lo está poniendo fácil. En el Imperio, los humanos arrojan su miedo e ignorancia sobre el rostro de sus “amigos” élficos en el día a día, lo que hace que los compromisos que los elfos puedan alcanzar sean aún más difíciles frente a tanto odio y violencia.

El enemigo interior: El estancamiento de la sociedad

AKA: Las ramificaciones de la inmortalidad

Pero no se trata solo del Imperio, los elfos también tienen que navegar en su propia sociedad, que es compleja, arcana, y construida sobre los cimientos de la inmortalidad. Considera tus propias obligaciones familiares: podrías llamar a tu madre y a tu padre cada pocos días o semanas, podrías tener niños que cuidar, amigos a los que quieras ver, quizás abuelos a los que te gusta cuidar. Ahora considera que cada generación de tu familia está todavía viva… Tu madre, la madre de tu madre, la madre de la madre de tu madre. Ahora considera a los padres de tu cónyuge. Y a todos tus primos. Y a todos los padres de tus primos, y así sucesivamente.

Los elfos viven en una sociedad repleta de obligaciones. De hecho, ¡hemos convertido esto en una mecánica! Comprueba las páginas 195-196 — ¡Mejora élfica y Estima élfica!

Ahora considera cómo actuó tu familia cuando eras joven, y te contó lo que soñaban que serías cuando crecieses. Los chicos inmigrantes sabrán de lo que estoy hablando, puesto que el estereotipo es a menudo cierto, aunque todas las familias tienen este tipo de juicios y expectativas puestas sobre sus hijos. Ellos quieren ser un doctor, o un abocado, fantásticos con la música y unos grandes atletas. Amplifica tus presiones familiares por el hecho de tener un árbol genealógico familiar muy extenso de gente que todavía está presente, muchos siglos después de que naciesen, ¡todos ellos con siglos de grandes hazañas y experiencias extraordinarias a sus espaldas!

¿Y si piensas en todo esto? Echa un vistazo a las tablas de carreras aleatorias en las páginas 30-31. Hay 64 carreras básicas en el libro básico, de las cuales los humanos tienen acceso a 63, los enanos a 47, los halflings a 48, los altos elfos a 35 y ¡los elfos silvanos a 22!  Ahora podrías decir: “Bueno, es así como funcionan esas sociedades — los Altos Elfos no tienen estibadores y los Elfos Silvanos no tienen charlatanes”, a lo cual digo… si… exactamente… eso es lo que me parece.

La sociedad élfica no solo está sumida en las obligaciones, sino también en los juicios. Algunas cosas simplemente no deben hacerse. Los elfos, a pesar de vivir básicamente “para siempre”, están lejos de ser libres. Están lejos de la libertad de la humanidad, puesto que, como les gusta recordar a otras especies, sus vidas significan algo.

Vive lo mejor posible tu (larga) vida

Ser un elfo es navegar una existencia verdaderamente diferente — una cultura extraña con sus propios beneficios e inconvenientes. Los beneficios de ser un elfo están equilibrados con las barreras sociales y culturales que deben soportar por su mera existencia.

Aunque no es algo tan extremo (es decir, seguimos siendo humanos después de todo), a menudo veo muchos paralelismos entre esta experiencia y la mía propia y la de los que me rodean. Las culturas minoritarias se enfrentan a desafíos internos y externos, y también tenemos nuestras propias fortalezas a las que aferrarnos. Y de la misma forma que los altos elfos y el Imperio, todo el mundo hace mejor el trabajo cuando trabajamos juntos.

Espero que esta breve inmersión en los elfos os sirva para apreciarlos un poco más, y que os haya aportado una nueva perspectiva de lo que significa jugar con un elfo. ¡Solo de pensar en ello me da ganas de crear uno ahora mismo!

Si tienes alguna pregunta sobre como los elfos se relacionan con el Viejo Mundo, dirígete a nuestras redes sociales en Facebook y Twitter, y nos encantará responderlas (tan pronto como podamos encontrar a los Asrai, Asur, o Eonir para preguntarles).

Oh, una última cosa, este artículo no ha tocado el asunto de la magia, y la gran vinculación de los elfos con ella, así como la cercanía de la magia al caos. Siempre es un tema de conversación popular para los cazadores de brujas y los sigmaritas más rígidos. ¿Pero podemos tratar esto en otro artículo, no os parece?

¡Hasta la próxima gente!

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